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Palenque y Palacio en guerra por el poder
Se trata de una clásica disputa de poder entre el patriarca y la heredera del reino.
Una guerra entre Palenque y Palacio para dirimir quien es el verdadero “mandamás”; el auténtico “mandón” de la tiranía llamada “4-T”.
Disputa que por el momento coloca con una ligera ventaja a Claudia Sheinbaum, sobre el “padre de la criatura”, sobre López Obrador.
Sin embargo, la pelea real apenas empieza y se volverá épica conforme pasen los días y se haga necesario que todos en Morena entiendan que nadie se manda solo, que todos tienen un dueño.
Por lo pronto, en las primeras escaramuzas por el verdadero poder de Morena, la “fuerza de Palacio” se impuso al “poder de Palenque” y en medio quedaron Rubén Rocha Moya y “Andy” López Beltrán, quienes en cualquier momento podrían terminar en una cárcel norteamericana.
Y es que la disputa entre Claudia Sheinbaum y López Obrador fue por decidir quien vive y quien muere políticamente entre un puñado de pillos encabezados por Rocha Moya y “Andy” López Beltrán, colocados en el ojo público como emblema de lo más cuestionable de la “4-T”.
Pero vamos por partes.
Como saben, el pasado viernes 22 de agosto del 2026, desde Palenque se escuchó un grito –seguido de un manotazo en la mesa–, que paralizó a todos en Morena, empezando por los huéspedes de Palacio.
¿Y cuál fue el grito que salió de Palenque y al que le siguió un manotazo en la mesa? Un sonoro: “¡No entienden que aquí mando yo!”
Grito que paralizó no sólo a la presidenta Claudia –quien no sólo se disculpó de todas sus actividades, con el argumento de un repentino cuadro gripal que ameritó reposo total–, sino que por horas dejó sin habla a políticos y líderes que no sabían qué estaba pasando.
Grito de Palenque y manotazo en la mesa que, además, fue seguido de una orden implacable; que de inmediato debía regresar a su puesto el “narco-gobernador” de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Y frente a esa confusión, obliga preguntar: ¿Cuál es la relación entre el manotazo en la mesa lanzado desde Palenque, la repentina fiebre presidencial en Palacio y el regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa?
Palabras más, palabras menos, resulta que el “mandamás” de Morena, de nombre López Obrador, reprobó la decisión de Palacio de mandar a Omar García Harfuch a la cumbre de la DEA, en Argentina, en donde la agencia antinarcóticos fue elogiosa con el policía mexicano –y potencial candidato presidencial para el 2030–, lo que supone un acercamiento entre el gobierno de Sheinbaum, con la DEA y con el gobierno norteamericano.
Acercamiento que no sólo encolerizó a Obrador, quien respondió con un claro reproche a su empleada de Palacio y con una abierta provocación al gobierno vecino del norte; la provocación de regresar a su antiguo puesto al más buscado de los “narco-políticos” mexicanos.
Sí, lo más parecido al típico reto dictatorial: “¡A ver si se atreven a venir por Rocha Moya!”.
Peor aún, también reapareció el “narco-senador” Enrique Inzunza –también perseguido por la DEA–, y a quien se le vio en el Palacio de Gobierno de Sinaloa, poco después del regreso de Rocha Moya.
Sin embargo, la respuesta de “la señora presidenta” al “manotazo de Palenque”, no sólo fue un repentino cuadro gripal que la sacó de todas sus actividades, sino que movilizó al “narco-partido” Morena, para cerrar filas en torno a su liderazgo y deslindar a Palacio del regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa.
Y es que la tarde-noche del ese viernes –21 de agosto del 2026–, en medio de la confusión total, muchos “morenistas” no sabían a qué amo seguir, qué orden obedecer y en qué bando debían colocarse; no atinaban a entender qué estaba pasado y a quién debían seguir.
Lo cierto es que, hasta ese momento, el mandón seguía siendo López Obrador; el mismo que es capaz de lanzar a sus aliados del crimen organizado contra sus propios compañeros de partido y contra los gobiernos de Morena, con tal de hacer valer su poder.
Sí, porque el mensaje y el manotazo lanzados desde Palenque fue el siguiente: “¡Ay de aquellos que no entienda quien manda en México, porque serán aplastados!”. Sí por el “narco-poder” al servicio de Obrador.
Sin embargo, en medio de la sorpresa generalizada, la mañana del sábado 22 de agosto del 2026, la presidenta Sheinbaum se deslindó del padre político, mediante el siguiente mensaje con dedicatoria para Rocha Moya.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación… El pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza…” (FIN DE LA CITA)
Un mensaje que fue arropado por todos o casi todos en Morena.
¿Y qué creen?
Que la tarde del mismo sábado 22 de agosto del 2026, Rubén Rocha Moya volvió a pedir licencia, por tiempo indefinido, al gobierno estatal de Sinaloa.
Al final la escaramuza fue ganada por “la señora presidenta”.
Pero no será por mucho tiempo. Pronto veremos la respuesta de Palenque.
Al tiempo.


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