El ministro israelí de Seguridad
Nacional, el ultraderechista Itamar
Ben-Gvir, presentó ayer el proyecto
Desconexión 710, que establece la
expulsión de 250 mil palestinos de
la franja de Gaza en un año con el
fin de enviarlos al extranjero para
posteriormente desterrar al resto
de los casi 2 millones de habitantes
del enclave a lo largo de los siete
años siguientes.
“Tenemos que alentar la emigración
de los habitantes de Gaza”,
mencionó el funcionario israelí,
tras añadir que el programa no es
una “expulsión forzosa” de la población,
sino de una estrategia para
ofrecer a los residentes gazatíes la
opción de migrar a países receptores
con estatus legal, apoyo económico
y estrategias de integración.
Agregó que “el éxito del plan no
se medirá por el número de aviones
que despeguen, sino por la cantidad
de personas que tengan una oportunidad
real de una nueva vida en otro
lugar y por el total de niños israelíes
que puedan crecer sin la amenaza
constante de masacres, cohetes y
terrorismo”.
La iniciativa requeriría, expuso,
una inversión inicial de casi de 3 mil
500 millones de dólares, seguida de
más de 16 mil 600 millones más en
fondos de contrapartida, vinculados
a la participación internacional
y pagos a los países de acogida en
función del número de gazatíes que
reciban.
En tanto, el ex primer ministro
británico, Tony Blair, solicitó a
la Autoridad Nacional Palestina
(ANP) sustituir cualquier mención
de la palabra “Palestina” en
los libros de texto escolares por la
denominación judía de “Samaria”,
reveló Jeremy Greenstock, quien
fue embajador de Gran Bretaña
ante la Organización de Naciones
Unidas (ONU) entre 1998 y 2003,
informó Middle East Eye.
“Según tengo entendido, recientemente
la Junta de Paz le pidió
(Blair) que fuera a Ramallah y solicitara
que se eliminara del currículo
palestino cualquier mención de la
palabra Palestina, si querían que el
organismo los considerara capaces
(a la ANP) de llegar a un acuerdo
con Israel para poner fin al conflicto
actual”, indicó Greenstock,
mientras afirmó que “el presidente
Mahmoud Abbas respondió que no
haría tal cosa”.
Por su parte, un vocero del ex
premier británico sostuvo que “esto
no es cierto y es una completa
invención”.
Además de asegurar que su ex
jefe experimenta “dificultades” como
supervisor de la Junta de Paz
para la gestión de Gaza, declaró
que no cree que el grupo “sea una
estructura lo suficientemente sólida
como para soportar el peso de
las difíciles decisiones que habrá
que tomar sobre el futuro de los
territorios palestinos”.
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