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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Dos Textos Chechenos

15/06/2000 - Autor: Anónimo - Fuente: Verde Islam 14
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Diario de un muyahid extranjero en chechenia
Hace unos pocos días estaba con ‘x’ formando parte de una columna de socorro cuya misión era incorporarse a la ruta que seguían los hermanos procedentes de Grozni. Habíamos salido para una sola jornada, así que no llevábamos más provisiones que los bocadillos que algunos hermanos traían consigo para pasar el día.
Quizás nuestro comandante pensó que la primera noche alcanzaríamos algún pueblo..., no lo sé; la cuestión es que aquella jornada de un sólo día se convirtió en algo que no esperábamos ninguno de nosotros: en una jornada de cuatro días completos caminando entre montañas. Durante todo este tiempo no llegué a comer ni una quinta parte de mi comida habitual, lo mismo que la mayoría de los hermanos a excepción de algunas pocas almas sabias.
Las tres noches las pasamos sobre la nieve sin refugio de ninguna clase, únicamente con las ropas que llevábamos puestas durante el día. La primera noche estuvimos en la parte alta de una montaña sin poder encender fuego debido a la proximidad de los rusos. Todavía me estremezco al pensar en ello; mis calcetines estaban enteramente mojados, pasé toda la noche con violentos escalofríos. Alrededor de las cinco de la madrugada intenté levantarme pero de inmediato sentí calambres en todos los músculos de mi estomago. ¡La siguiente hora y media la pasé intentando levantarme para empezar a andar! La segunda noche conseguimos situarnos detrás de las líneas rusas y aproximarnos a los llanos de la periferia del pueblo donde los hermanos nos esperaban. También conseguimos, esa noche y la siguiente, encender fuegos pequeños y arremolinarnos a su alrededor intentando calentarnos.
Un camino bajo el fuego
Nuestra columna era muy larga, debía de cubrir una distancia aproximada de una hora andando desde el primero hasta el último de nosotros. Yo me encontraba entre los primeros cuando logramos descender al lecho de un abrupto valle en el cual hicimos una parada para hacer el wudu y la salat. Habíamos estado oyendo el zumbido de los aviones durante todo el día, lo que confirmaba que los rusos esperaban a que nos situáramos al alcance de sus posiciones más avanzadas. En un instante nos encontramos bajo el fuego de un mortero, sintiendo cómo rápidamente se aproximaba hacia nosotros cada vez más. Debíamos de estar al alcance de un puesto de observación pues, inmediatamente, las bombas empezaron a caer entre nosotros.
Yo estaba con otro hermano, y oímos el silbido de un proyectil viniendo directamente hacia nosotros. Ambos nos agazapamos y explotó unos pocos metros por detrás de nosotros. Al instante me levanté para salir corriendo de allí pero el hermano, que estaba a dos metros de mí, se desplomó sobre el suelo.
¡Alhamdulillah, Allah me había protegido a mí del proyectil! Pero un trozo de metralla había entrado limpiamente a través del estómago de mi compañero y había salido por su espalda. Un minuto después se hallaba jadeando como si fuera a exhalar su último suspiro. Lo agarré por el uniforme y lo arrastré hasta ponerlo a cubierto. Con otros hermanos lo sostuvimos en brazos repitiéndole la Shahada (La ilaha illa Allah) hasta que falleció. No sé si pudo oírnos, pues sólo respiraba profundamente, cada vez con menos frecuencia, hasta que el alma abandonó el cuerpo para encontrarse con su Creador, Insha Allah. En este primer enfrentamiento fueron asesinados cinco muyahidún.
Mientras todo esto sucedía, los rusos intentaban atraparnos en el valle enviando dos tanques por la carretera para tenernos a su alcance. El primero de los tanques fue destruido con un lanzagranadas R.P.G. por un muyahidín adolescente —con nosotros hay muyahidún chechenos de hasta catorce años— que se situó en la carretera, apuntó rápidamente y disparó. ¡En ese momento el tanque giraba su torreta para aplastarlo! El depósito de municiones del tanque explotó en plena noche llenando de terror los corazones de los rusos que teníamos cerca.
El Comandante envió a unos pocos hombres por delante para que actuasen como guías del resto de nosotros y así intentar dejar a los shuhadaa (mártires) y a los heridos a cubierto, en relativa seguridad. Como mencioné anteriormente, dormíamos sobre la nieve, a cubierto del enemigo, en la ladera de la montaña, dispersos en pequeños grupos, los suficientes para tapar un diminuto fuego.
Al encuentro de la columna de muyahidún
A la mañana siguiente, fui con un hermano hacia ‘x’. Los rusos controlaban la carretera a todo lo largo y el lugar a donde íbamos está al otro lado. Los hermanos de Grozni habían partido la noche anterior, el comandante intentaba conducirlos a través de los puestos para encontrarse con nosotros. Todo esto transcurría en un paisaje completamente nevado en el que apenas habían unas pocas señales y postes indicadores.
Los rusos, de hecho, conocían lo que estábamos haciendo, excepto los detalles exactos, y regularmente abrían fuego en nuestra dirección con intensas salvas. ¡Alhamdulillah! Ellos siempre apuntaban ligeramente por encima del objetivo. Finalmente, ante nuestros ojos, una columna de muchos cientos de muyahidún emergió en fila india del blanco paisaje.
Entre los que guiaban el grupo estaba ‘x’. Nuestro comandante lo saludó, y después de los saludos pude preguntarle lo que ya había preguntado en ocasiones previas a otros: “ ¿Dónde esta ‘z’?”.
Todos los hermanos estaban claramente agotados pero muy contentos de vernos. Habían recorrido un largo camino desde Grozni —la distancia es tal que no puedo calcularla— bajo la vigilancia de las nutridas fuerzas rusas. Los que habían sido recientemente asesinados y los heridos graves eran transportados en camillas, sobre los hombros, o apoyándose en otros.
Físicamente la mayoría de nosotros estábamos al límite de nuestra resistencia y habíamos perdido mucho peso: nuestros miembros dejaban de realizar sus funciones y teníamos toda clase de dolencias. Los últimos dos días me sentí muy enfermo pero, Alhamdulillah, ahora ya estoy mejor. ¡Insha Allah, otra vez haré acopio de mis propias provisiones para futuras excursiones!
Mientras escribía, he oído a través de la ‘comunicación sin cable’ que un segundo grupo de cerca de mil muyahidún había llegado.
Asesinados en combate
Además de los asesinados en acción, más de doce murieron en ruta. Alguien mencionó que dos de ellos eran de nuestro grupo. Uno de ellos era mi amigo, que había resultado seriamente herido en el estómago a la salida de Grozni. Esta jornada se convirtió en una terrible prueba más. Vi a otros heridos, incluido a ‘x’. Estuve con él ayer, pero no estaba en condiciones de reconocerme; llevaba alojada una pieza de metralla en su pierna desde Grozni y, ¡Subhana Allah!, según llegaba a donde estábamos nosotros, el camión donde viajaba fue alcanzado por un avión de combate: la explosión le arrancó la mitad de su mano izquierda.
Las instalaciones médicas estaban en otro lugar y los hermanos heridos se hallaban desprovistos de lo más esencial. El hospital había sido destruido en un bombardeo y ahora los escasos pacientes estaban apiñados en una escuálida habitación. El hospital más cercano, donde estaba ‘x’ junto con otros hermanos, estaba un poco mejor (también será cerrado cualquier día). El tratamiento médico se limita a la administración de analgésicos (racionados) y antibióticos para curar miembros amputados y destrozados.
Estar aquí gravemente herido es la mayor prueba que he visto, y por eso hago continuamente du’a a Allah para que me aparte de ella. Lo que me gustaría saber es ¿dónde están los cientos de doctores musulmanes, que durante años estudian fervientemente sus carreras en Occidente para poder ‘un día’ ayudar a los musulmanes?. Mientras se concentran en complacer a sus profesores judíos y satisfacer los antojos de los kuffar, grandes muyahidún yacen en dolorosa, terrible y desatendida agonía sobre algún húmedo suelo. Insha Allah, Allah recompensará el sufrimiento que los muyahidún están pasando por satisfacer a Allah, y quiera Él preguntar —Allah sabe mejor— a aquellos bien alimentados y pagados, petulantes doctores acerca de a quien están curando y complaciendo mientras el yihad está en marcha.
Los rusos están intensificando los bombardeos 24 horas y bombardeando los pueblos, lo que está afectando duramente a la población civil. Una cosa es estar en el frente o en el campo de batalla bajo el fuego y otra muy distinta es estar en una población. Hay pocas experiencias que te pongan más a prueba que el rugido de los aviones de combate sobre tu cabeza disparando misiles o arrojando bombas, mientras la habitación yace en silencio y sólo puedes esperar. Unos pocos segundos más tarde, si aún estáis allí, veréis que la casa de al lado ha sido alcanzada con un cohete: la próxima en ser golpeada puede ser la vuestra. El ‘sabor’ de esta experiencia varía dependiendo de lo que se nos venga encima, así provenga de tanques, artillería, grads (N. del T. En ruso, ‘grad’, “granizo”, es una lanzadera múltiple de cohetes montada sobre un camión), o scuds.
Para los civiles, con todas sus pertenencias y familia incluidas, esta guerra es una pesadilla que no puede ser contada a menos que la vivas junto a ellos. No es sorprendente que el pueblo esté cansado de la guerra. Otra noticia que me ha llegado es que los rusos lanzaron un asalto masivo ¡Alhamdulillah! y los muyahidún les rechazaron. Sin embargo, yo sé que al menos uno de los comandantes pensaba que les atacarían de nuevo y esperaba que los heridos pudieran ser evacuados.
En los dos siguientes meses que precederán a las elecciones, el asalto sólo se intensificará. Han lanzado tropas paracaidistas sobre ‘x’ donde han sido rechazados recientemente con pérdidas y bajas o han tenido que retirarse de sus posiciones después de una corta presencia.
Es imposible hacer una descripción general de los muyahidún pues hay grupos procedentes de todo el Cáucaso así como del resto del mundo; durante mi estancia en ‘x’, en el pequeño edificio donde vivíamos se hablaban probablemente una docena de idiomas.
Destruir a los musulmanes
Esta guerra poco tiene que ver con las elecciones —lo que en Rusia siempre ha sido una vergonzosa institución— sino que está siendo diseñada para destruir a los musulmanes y el cáncer que representan los muyahidún. Ha sido práctica y abiertamente originada, apoyada y sustentada por Occidente bajo la dirección de los judíos. El colectivo de la oligarquía rusa judía (liderada por Berezovsky) controla totalmente los medios de comunicación, banca e industria, así como varios ministerios claves. Ellos fueron los que recogieron a Putin de la nada y lo situaron en la contienda para la presidencia de Rusia sobre la base de esta guerra.
Hay que tener en cuenta el hecho esencial de que Putin no ha propagado esta guerra a causa de sus ambiciones presidenciales, sino que es un mero instrumento del poder para llevar a cabo una guerra contra el único elemento de verdadero Tawhid e Islam en Rusia. Su objetivo, desde el primer momento, no ha sido invadir Chechenia sino destruir a los ‘terroristas’ (es decir, ¡a nosotros!). Cualquier desenlace que no sea nuestra derrota total será una derrota para Rusia, que no dará lugar a una retirada negociada como la del acuerdo Masjadov-Leved en Jasavyurt del año 1996.
El escenario más probable que puede darse será el de una guerrilla sumida en una larga guerra de desgaste, en la que nos veremos empujados cada vez más y más al interior de las montañas, con los rusos, Insha Allah, sufriendo muchas pérdidas en el curso de su avance y con los muyahidún llevando a cabo incursiones profundas detrás de sus líneas. Únicamente cuando el número de rusos muertos se convierta en una cifra demasiado grande para poder ser ocultada y falseada, la opinión pública rusa comenzará a estar más diametralmente opuesta a la contienda. Sin embargo, esto no es sino un punto de vista y la verdad, de hecho, es que sólo Allah conoce el devenir de esta guerra. Esta guerra comenzó abruptamente, como la última, y se prolongará tanto como Allah desee.
Los muyahidún
Los antiguos muyahidún están implicados a fondo en esta guerra y son realmente la columna vertebral de la organización. De todos los extranjeros con los que he estado, los ‘x’ son los muchachos más divertidos y corteses. Los otros grupos étnicos son demasiado numerosos para ser descritos.
Ayer vi a ‘x’ y a otro hermano. ¡Alhamdulillah! Están un poco mejor que antes de marcharnos. Sin embargo, aunque la herida de ‘x’ había sido limpiada, la brecha en su cuerpo era muy grande y probablemente necesitaba una operación. El otro hospital es todavía peor que éste y el único doctor que tenemos no está precisamente ansioso de ir allí. Haced du’a para que Allah le haga las cosas fáciles y le cure rápidamente.
Los rusos están probando nuestras defensas y posiciones cada vez más agresivamente. Según acabo de escribir la última frase, he escuchado que dos hermanos de mi contingente fueron asesinados ayer. Realmente, ambos eran excelentes hermanos con los que viví y luché en varias ocasiones; se trata de uno de los hermanos yemeníes (en mi opinión la más agradable compañía de entre los árabes) y un buen amigo mío, y de un kuwaití, otro sincero y realmente buen hermano, tenga Allah misericordia de ambos. Cuando cualquier amigo es asesinado, su recuerdo permanece constantemente en nuestras mentes por muchos días. Con ellos no será diferente.
Finalmente, pudimos recuperar el cuerpo de un muyahid checheno y el de otros tres muyahidún quienes yacían desde hacía tres semanas en el monte. ¡Masha Allah! Sus cuerpos estaban en condiciones excelentes; uno de los hermanos era como si todavía estuviese vivo, sus ojos estaban aún abiertos y su carne estaba fresca, en total contraste con los cuerpos de los rusos que murieron en la misma operación. Algunos de ellos, en los días siguientes a dicha operación (hace ya más de tres semanas), ya estaban descompuestos sobre la nieve. ¡Uno tenía su cara comida por los cuervos mientras el oficial, un comandante, mostraba vacía toda la cavidad craneal!
La unidad
Todos los hermanos de nuestra unidad habían llegado de Grozni, realizando una larga marcha de invierno hacia las montañas durante la cual habían sufrido algunas bajas, muy pocas. En el camino, una columna de muyahidún que alcanzaba los 6 km. de longitud se dividió en dos. Esta larga columna que se encontraba en las proximidades tardó cuatro días en alcanzar el punto de encuentro. Si, con mi relato, habéis podido imaginar lo duro que fue para nosotros el camino, habiéndolo iniciado sanos y descansados, entonces intentad imaginar lo increíblemente duro que debió de resultar para los muyahidún que venían de Grozni y habían tenido que combatir todo el camino a lo largo de 40-50 km. de territorio controlado por los rusos. La segunda columna fue constantemente acosada por la aviación desde las posiciones rusas. Un turco que había sido herido durante la retirada de Grozni murió exhausto a causa de las heridas posteriores.
Algunos hermanos caían dormidos en las breves paradas mientras otros les golpeaban con palos para despertarlos y hacerles seguir adelante en el sendero; a pesar de ello unos pocos se quedaron dormidos y murieron sin saberlo, quedando para siempre en la nieve. Otros perdieron el sendero y no fueron vistos nunca más. Un grupo de tres chechenos que habían sido encontrados nos describieron cómo vagaron perdidos durante millas por las montañas hasta que no pudieron moverse debido al hambre y al agotamiento. Entonces, ¡Alhamdulillah!, oyeron algo moviéndose entre la nieve y vieron un jabalí. Sin perder un instante le dispararon, lo cocinaron y se lo comieron (Allah nos permite comer comida haram cuando no hay otra cosa que comer. De hecho, se vuelve obligatorio, si a causa del hambre puedes morir). Esto les permitió sobrevivir hasta que dieron con un puesto de muyahidún. Hay otros muchos relatos individuales de desgracias, sufrimiento y penalidades que nunca serán conocidos.
Dos comandantes en jefe fueron asesinados . Uno de ellos, que llevaba un parche en el ojo, fue asesinado la semana pasada en Grozni. Murió combatiendo lo imposible y hasta el final contra tropas muy superiores, defendiendo a sus compañeros.
Alguien contó una historia: los rusos habían entrado en el edificio de una escuela de varias plantas en el centro de Grozni cuando él mismo estaba con diez hermanos para hacerles frente. Él había hablado con algunos muyahidún pertenecientes a otro grupo para que mantuviesen bajo su control un puente adyacente con el fin de evitar la llegada de refuerzos rusos. Después de que el combate llegase al cuerpo a cuerpo tomaron el piso de abajo aislando a los rusos en los pisos superiores. Él comenzó a dispararles desde las escaleras para que se rindieran. En este momento y sin que tuviera conocimiento, el grupo que supuestamente tenía que mantener el control del puente, se retiró sin informarle. Probablemente, mientras quien esto relataba estaba ocupado en el interior del edificio, muchos cientos de rusos cruzaron el puente para rodear la escuela. Los diez hermanos quedaron entonces bajo un intenso fuego procedente de arriba y de fuera del edificio. Él había sido uno de los primeros en caer herido, pero aun así siguió combatiendo y dirigiendo a los hermanos. Parece ser que entonces fue lanzada una granada cerca de ellos ¡En aquel momento saltó sobre el hermano más cercano para protegerle de la explosión!. Había sufrido graves heridas de metralla en toda su espalda y al instante cayó shahid (mártir).
Los hermanos continuaron luchando hasta que los refuerzos de los muyahidún se abrieron paso combatiendo a través del cerco para abrir un corredor por donde pudieran escapar los hermanos. El curso de la lucha se volvía cada vez más intenso y los movimientos de los muyahidún eran más rápidos. De los diez hermanos que estaban en el edificio, cinco pudieron abandonarlo con vida dejando dentro del edificio a los cinco shuhadá restantes (ahora con los rusos).
Quien esto relataba era uno de los antiguos hombres de Jattab, y uno de los más formidables y dignos de confianza comandantes chechenos. Él formó parte del primer puñado de combatientes que lucharon contra los rusos en las operaciones iniciales de la primera guerra, en la defensa de Grozni, en Diciembre de 1994. Era un hermano alto y de complexión fuerte, uno de esos hermanos en los que no podías detectar un ápice de orgullo, siempre sonriendo, amistoso, afable y acogedor con todos, los conociese o no.
Otro muy buen hermano era de Ctari-Atagi, un pueblo de Chechenia. Formaba parte de una sección bajo el mando del comandante ‘x’ que cayó en acción la semana pasada en Grozni. También ha llegado a mi conocimiento que otro amigo fue asesinado durante las primerísimas escaramuzas contra el avance ruso. Y un turco, que también fue shahid como muchos otros hermanos, murió durante la dura marcha hacia donde nos encontrábamos nosotros, a causa de las heridas recibidas en Grozni.
¡Alhamdulillah! Es una bendición haber conocido a estos hermanos tan fuera de lo común, excepcionales, a pesar de pertenecer al grupo de élite de los muyahidún. Me parece a mí que muchos de los mejores hermanos son los primeros en ser shahid (mártires). Y aunque son shahid, te sientes triste porque nunca más vas a poder disfrutar de su compañía; hay pocas bendiciones mejores que una buena compañía, y estos hermanos estaban entre los mejores. ¡Aunque, cosa extraña, parece como si no hubieran muerto, es más, es como si se hubieran ausentado por un tiempo, y esperas verlos otra vez!
Una guerra intensa en la que se violan los derechos humanos bajo la mirada impávida de Occidente
Los rusos realmente están presionando duro. Todos estamos unánimemente de acuerdo en que esta guerra es mucho más intensa y de una naturaleza completamente diferente a la de la última guerra. Ellos están orientando sus movimientos sistemáticamente para rodear en círculo a los muyahidún e impedirles la libertad de movimientos.
El indiscriminado bombardeo —bombardean como animales cada pueblo y vehículo sin considerar si son civiles o muyahidún— y el descenso de las Fuerzas Especiales sobre las cimas de las montañas, son un intento, por su parte, de mantener la iniciativa después de Grozni, dirigiendo la lucha hacia nosotros. Los bombardeos (grads, aviación y artillería) han alcanzado una nueva intensidad con las bombas que están utilizando actualmente, de muchas toneladas de peso. La aviación bombardeó ayer un campo próximo a nosotros, situado a unos 100 metros por detrás. La casa donde estamos fue sacudida totalmente y quedaron multitud de cráteres. Además vimos al avión lanzarse en picado a muy baja altura, quizás 150 m, y lanzar dos bombas de fragmentación (dos grandes recipientes que bajan flotando en paracaídas y explotan algunos metros sobre el suelo).
Hace dos días estábamos durmiendo cuando nos despertamos por el rugido de los cohetes a lo largo del lado de ‘x’ . Decidimos desplazarnos a un lugar seguro y en el camino vimos a dos muyahidún del grupo ‘x’ que estaban exactamente en el centro del ataque. Fueron martirizados inmediatamente, y no puedo describir las heridas. Ayer, mientras me aprovisionaba de agua, la artillería empezó a golpear a mi alrededor. Durante la noche estuvimos sujetos a ataques de cohetes y de artillería que sacudían la casa.
Todo esto no es nada inusual y ni siquiera merece ser mencionado por los hermanos aquí. Sin embargo debemos expresar los sufrimientos que los muyahidún y el pueblo checheno que aún resiste están padeciendo: el chillido de los aviones lanzándose en picado sobre tu cabeza, ¡si ya han abierto fuego en ese tiempo, les oyes, pero si has sido tú el blanco directo, entonces no puedes oír nada, al igual que los cohetes que te alcanzan antes que el sonido!; el rugido de los grads y el martilleo de la artillería son una prueba para los nervios, incluso para los más fuertes. ¡La habitación yace en silencio y cada uno de los presentes murmura un breve du’a ¡Si tú estas en el área de la zona del blanco, no hay sonidos de advertencia, sólo boom! Nota de Azzam Publications: Una vez el Profeta, la salat de Allah sobre él y la paz, fue preguntado: “¿Es el muyahid probado en su tumba?” Él contestó: “El balanceo de las espadas sobre su cabeza es una prueba suficiente para él”, significa esto que uno que ha vivido un bombardeo como éste por la causa de Allah, ha probado su imán en Allah. De esta manera, no hay gran necesidad de preguntarle cuestiones doctrinales sobre su imán.
Los civiles están completamente exhaustos y enfermos a causa de la guerra. Hay algunos que han permanecido atrás porque no tienen ningún lugar a donde ir o no han podido permitirse el lujo de hacerlo. Aproximadamente, una docena de ellos son asesinados cada día. Hay muchos abusos y violaciones de los derechos humanos: bombas de fragmentación, bombas de napalm. Aparte de que todo lo que utilizan lo hacen de forma totalmente indiscriminada, es obvio de qué parte está Occidente en esta guerra.
Mira la forma en que ellos tratan, amenazan, e imponen sanciones durante años para hacer sufrir a los musulmanes (Afganistán, Iraq, Indonesia, Paquistán, etc.) con la más mínima excusa (los derechos de la mujer, democracia, terrorismo...) pero cierran los ojos cuando les conviene y eluden o rehúsan imponer sanciones con la celeridad que podrían hacerlo (por ejemplo en Israel y Serbia)
Cuando una bomba (achacada a los chechenos pero, en realidad, rusa) estalla en Moscú, ellos lo llaman terrorismo, pero cuando todo un ejercito (cristiano) bombardea un pequeño país con el objetivo deliberado de golpear los asentamientos musulmanes y a sus gentes, violando y saqueando (el otro día capturamos a tres rusos que estaban saqueando una aldea) como buenas y efectivas medidas, no hacen otra cosa más que joviales comentarios sin sentido. ¡Mientras dan toda clase de ayudas para crearse una buena reputación!. Ellos no hacen ni siquiera el más mínimo esfuerzo por ocultar la situación, ¿por qué deberían hacerlo?
Y todo ello ocurre ante la patética y cobarde imagen de los llamados líderes musulmanes que tenemos, como por el ejemplo el Rey Fahd, que ha promulgado un Real Decreto prohibiendo hacer du’a por los muyahidún en las mezquitas de Arabia Saudí.
Columnas de cientos de vehículos blindados han sido vistas llegando al frente y, como he mencionado antes, las escaramuzas están incrementándose en número e intensidad. Todos los signos apuntan a una inminente ofensiva total para concluir esta campaña antes de las elecciones y de la llegada de la primavera. Básicamente esta guerra es de los muyahidún contra el mundo entero. Los rusos están recibiendo ayuda (abierta y encubiertamente) de toda clase procedente de Occidente y de los judíos. Las tácticas militares que están usando es obvio que son diseñadas con ayuda exterior y están encaminadas a destruir al pequeño número de muyahidún en Chechenia, lo cual nunca podrán lograr, Insha Allah, hasta que la Tierra esté teñida con la sangre de todos y cada uno de los muyahidún en Chechenia.
¡Alhamdulillah! Los muyahidún depositamos toda nuestra confianza en el Poder de Allah, que nos es más que suficiente contra el extraño mundo en que estamos viviendo.
Ofensiva
Hace unos cuatro días que los rusos se están moviendo con rapidez y bombardeando furiosamente. Es habitual que los aviones se lancen en picado, a lo largo y ancho del país, buscando cualquier indicio de actividad o vehículos en movimiento, antes de bombardear los últimos y ya dañados edificios. Grads, tanques y obuses de artillería, bombas de napalm que producen un daño impresionante, bombas de fragmentación, etc. Sin embargo, ayer por la mañana, justo después del Fayr (al alba), oí el zumbido a gran altura de un pesado avión a propulsión. Pensé que era un vuelo usual de reconocimiento (hay varios cada hora). Al cabo de quizás un minuto, el edificio donde nos hallábamos fue sacudido por los estallidos de bombas de alta carga explosiva que comenzaron a caer en cascada.
Es la primera vez que he visto este tipo de bombardeo-alfombra; es una experiencia similar a los grads a los que estábamos tan acostumbrados en Grozni. Cada uno de nosotros musitaba los du’a habituales, expectantes de que en cualquier momento se derrumbasen las paredes sobre nosotros. ¡Alhamdulillah!, Allah nos protegió.
Hay bajas y penalidades a diario entre los civiles. Así es cómo actúan los rusos. También están realizando descensos con helicópteros sobre las cimas más altas. Ayer vimos un descenso masivo sobre la alta cordillera que domina en su totalidad el valle. ¡Alhamdulillah!, los hermanos destruyeron un helicóptero con sus ocupantes que había aterrizado en el pueblo de ‘x’, muchas millas al sur. Las cimas que rodean el pueblo de ‘x’ han sufrido varios ataques de infantería que, ¡Alhamdulillah! han sido rechazados.
Además de las muertes de dos hermanos, uno yemenita y otro kuwaití, he sabido que después de que uno de los segundos comandantes chechenos fuera asesinado, un avión ruso disparó sus cohetes sobre un lugar en el que estaba durmiendo un pequeño contingente de su grupo, asesinando a un hermano de Medina e hiriendo a otro. Esto significa que de los 8 que compartíamos habitación en ‘x’, cuatro ya han sido asesinados, ya son shuhadá. Del resto de los compañeros no he podido saber nada más.
Habiendo dicho todo esto, ¡Alhamdulillah! la moral es buena y los hermanos están tratando de llevar a cabo operaciones que, por otro lado, son inevitables. El tiempo se ha vuelto perceptiblemente suave, el escenario es fabuloso aunque todavía hay nieve alrededor y no hay follaje y vegetación que lo cubra. Insha Allah, al final de Marzo el invierno habrá quedado atrás y el verano no estará lejos. De cualquier modo la intervención del tiempo será determinante, así que haced du’a para que todo vaya bien. Insha Allah las noticias serán buenas.
LLAMAMIENTO
Miércoles, 2 de Febrero de 2000
¡Oh musulmanes! ¡Esto es una llamada para todos vosotros! ¡Oh musulmanes! ¡A través de todo el mundo, desde el Occidente hasta el Oriente, luchad contra el enemigo con vuestras personas y vuestras riquezas! ¡Luchad contra el enemigo con vuestras súplicas a Allah, el Más Alto, para que otorgue la victoria a vuestros hermanos que están siendo oprimidos en Chechenia!
Durante el mes de Ramadán, vuestras oraciones y súplicas tuvieron un tremendo impacto en los muyahidún, que elevó su moral y fortaleció su determinación. Vuestras oraciones y súplicas fueron críticas en la derrota de los enemigos de Allah; ciertamente, los muyahidún sintieron el poder de vuestros du’a en el campo de batalla. Tanto fue así, que esto les llevó a un cambio de estrategia, pasando de las tácticas defensivas al ataque, y les condujo a la victoria sobre las fuerzas enemigas en numerosas ocasiones.
La guerra no ha acabado; el fuerte bombardeo continúa. ¿Por qué habéis cesado o disminuido vuestros du’a por los muyahidún? ¿Acaso estáis exhaustos para permanecer en pie en medio de la noche y rogar a Allah para que otorgue Su Misericordia y Victoria a vuestros hermanos en Chechenia? ¿O acaso estáis impacientes esperando una rápida respuesta a vuestras oraciones? Todos los musulmanes debemos saber que Allah nunca se cansa de escuchar nuestras súplicas y oraciones. Él solo deja de escucharnos en el momento en que cesamos de alzar nuestras manos en du’a.  
Los muyahidún y vuestros hermanos y hermanas de Chechenia os llaman para que os unáis a ellos en la lucha contra los enemigos de Allah, el Altísimo: debéis luchar contra el enemigo directamente por medio de hacer continuamente du’a para vuestros hermanos, y sentiréis el poder de vuestro du’a manifestándose en el mismo campo de batalla. Todos los musulmanes sois llamados a que hagáis du’a para los muyahidún sin pausa hasta que Allah otorgue la completa victoria a los musulmanes en Chechenia. Y todos vosotros debéis ser advertidos, queridos hermanos y hermanas, de que vuestro du’a es más poderoso que las más sofisticadas armas y más fuerte que la más potente maquinaria militar.
Derrotad vuestra debilidad, y haced du’a para vuestros hermanos durante las cinco oraciones obligatorias, así como durante las oraciones nocturnas, witr y qiyam, haced du’a para que los muyahidún se alcen con la victoria, y para que las severas condiciones a las que se están enfrentando vuestros hermanos desaparezcan rápidamente.
Nosotros estamos en una situación de dificultad que nadie, sino Allah el Altísimo, conoce; los aviones enemigos bombardean sobre nuestras cabezas, y la artillería arroja su lluvia de proyectiles sin pausa alguna. Así que sed generosos mediante vuestro du’a, combatid en el yihad a través de vuestras súplicas y ayudad a vuestros hermanos recordándoles durante vuestras prosternaciones y cuando os encontréis solos ante Allah el Altísimo. Ciertamente Allah no escatima en su recompensa a quien hace el bien.
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