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miércoles, 25 de febrero de 2026

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual

 

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual

Un tradicional cañón de Ramadán (Foto: SANA)

Damasco, 25 feb (SANA)   Durante décadas, el Cañón de Ramadán fue uno de los sonidos más esperados y alegres en la memoria colectiva de los sirios. El estruendo que anunciaba la ruptura del ayuno al atardecer estaba cargado de significados espirituales y sociales, y formaba parte inseparable de los rituales del mes sagrado.

Sin embargo, tras el estallido de la Revolución en Siria, el simbolismo del cañón se transformó, luego de que el depuesto régimen utilizara este tipo de armas para bombardear aldeas y ciudades, alterando profundamente su imagen en la conciencia popular.

El investigador de folclore Muhyiddin Qarnafala explicó a SANA que la tradición de disparar un cañón durante Ramadán se originó en El Cairo, considerada la primera ciudad islámica en adoptar esta costumbre.

La práctica se remonta, según el historiador egipcio Ibn Taghribirdi, al siglo XV, durante el reinado del sultán mameluco al-Zahir Khushqadam. Un nuevo cañón fue disparado desde la Ciudadela al atardecer como prueba técnica, pero la población interpretó el disparo como un anuncio oficial del momento de romper el ayuno. La idea fue bien recibida y la costumbre continuó.

En Damasco, el historiador popular al-Budayri al-Hallaq mencionó en su obra Acontecimientos Cotidianos en Damasco (1155 d. H.) el uso del cañón para confirmar el avistamiento de la luna de Ramadán, lo que iba acompañado de una inusitada actividad nocturna en los mercados.

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual Agencia SANA

Por su parte, el historiador Ammar Muhammad Al-Nahar señaló que el cañón en Damasco estuvo vinculado a la época otomana y cumplía una función práctica: informar con precisión el inicio y el fin del ayuno en una ciudad extensa y densamente poblada. Para asegurar la propagación del sonido, se disparaba desde lugares elevados, como la Ciudadela de Damasco o las laderas del Monte Qasioun.

Al-Nahar destacó que el Cañón de Ramadán representa un ejemplo singular de cómo una herramienta militar fue adaptada a un contexto civil y festivo, transformándose en un elemento con dimensiones sociales y espirituales. Más que una simple tradición popular, constituye parte de la historia social de la ciudad islámica y refleja los mecanismos de comunicación previos a la era moderna.

Una encuesta realizada por SANA en varias gobernaciones confirmó que el cañón formaba parte esencial de la experiencia ramadanesca en todo el país.

En Damasco, el disparo desde la Ciudadela o desde colinas elevadas resonaba en toda la capital. Haitham Tabbakh, fundador de la Casa del Patrimonio de Damasco, recuerda su infancia en el barrio de Shaghour, donde los niños aguardaban en las plazas el estruendo que anunciaba el iftar. La alegría se reflejaba en los rostros mientras elevaban plegarias. El cañón también señalaba el inicio del mes y la llegada del Eid.

En Hama, el cañón se ubicaba en la ciudadela y, debido a la limitada cobertura mediática de la época, era el principal medio para anunciar el momento de romper el ayuno, especialmente en zonas alejadas.

En Homs, el cañón conocido como “Al-Ghadban” estaba instalado en la plaza Sahlat al-Madfa’. Según el testimonio de Subhi Salim, el encargado esperaba la señal —una bandera roja izada en el minarete de la Gran Mezquita— antes de encender la mecha, liberando una nube de humo seguida de un potente estruendo.

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual Agencia SANA

En Latakia, el cañón se situaba en el histórico barrio de la Ciudadela, frente a la Mezquita Al-Maghribi, y su sonido alcanzaba casi toda la ciudad en tiempos en que no existían medios de comunicación modernos.

En Deraa, se disparaban varias salvas consecutivas desde Tal’at al-Balad para confirmar el inicio del mes. En Idlib, el disparo desde Tell al-Ramada congregaba a los vecinos en calles y callejones antes del atardecer.

En Alepo, el cañón de la ciudadela disparaba 23 tiros al confirmarse la luna de Ramadán y el mismo número al inicio de Shawwal. Posteriormente, la práctica se limitó al disparo del iftar, mientras continuaba la tradición del musaharati, el tamborilero que anunciaba el suhur.

En Qamishli, el llamado “Cañón de la Paz” se disparaba desde el barrio de al-Hilaliyah, acompañado de risas infantiles y celebraciones. Con el paso de los años y el desarrollo de las tecnologías de comunicación, el papel informativo del cañón disminuyó, pero su valor simbólico permaneció arraigado en la memoria colectiva.

Hoy, el Cañón de Ramadán sigue siendo un emblema de los rituales tradicionales del mes sagrado en Siria, un elemento que conecta el presente con un pasado cargado de significados sociales, espirituales y culturales.

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