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miércoles, 25 de febrero de 2026

Más espiritualidad para afrontar el desafío educativo

 

Más espiritualidad para afrontar el desafío educativo

Católicos, musulmanes, evangélicos y judíos reflexionan sobre los retos de la educación en las V Jornadas Interreligiosas de Córdoba.

Momento durante las Jornadas

Las familias en el proceso educativo

El papel de las familias, la irrupción de las redes sociales, el adoctrinamiento y la gestión de la diversidad han sido los cuatro ejes sobre los que ha pivotado este año las V Jornadas Interreligiosas Espíritu de Córdoba que se celebraron el pasado miércoles en el Palacio de Congresos con la participación de las cuatro confesiones mayoritarias con presencia en España: católicos, musulmanes, evangélicos y judíos.

Por primera vez, un líder espiritual dio la bienvenida a los participantes en un gesto que se repetirá en las próximas ediciones. En esta ocasión, fue el obispo de la Diócesis de Córdoba, Jesús Fernández, quien pronunció unas breves palabras de acogida al centenar de participantes reunidos en el Palacio de Congresos de Córdoba, cuyo responsable, Juan Salado, ofrece cada año el espacio para organizar el encuentro.

«Esta hermosa iniciativa se consolida en Córdoba», señaló el prelado, quien valoró muy positivamente la elección del tema de debate de este año Espiritualidad y crisis educativa en el contexto de una «sociedad líquida sin valores ni convicciones firmes». El obispo recordó que la educación es un desafío de primer orden para las familias, que cada vez encuentran «más dificultades» para instruir a sus hijos.

El primer bloque se centró en el papel que juegan las familias en el proceso educativo. Adriana Benzaquen, profesora en un colegio judío, señaló que uno los principales déficits de la educación hoy día es el escaso tiempo de que disponen las familias para acompañar a sus hijos. «Los niños requieren tiempo, diálogo y escucha para que funcione la transmisión de valores», lamentó. «Y eso es un bien escaso dentro de las familias».

Benzaquen puso como ejemplo la tradición judía del shabat como una forma tradicional de hacer «pedagogía del tiempo». En su opinión, el descanso semanal judío, que proscribe cualquier clase de actividad laboral, «nos enseña a detenernos y compartir» tiempo con los demás.  La representante hebrea destacó el valor de la libertad, la responsabilidad y la memoria, y defendió la necesidad de la educación en comunidad porque fortalece a las familias. «Las tradiciones religiosas tienen mucho que aportar en el debate de la crisis educativa», subrayó.

Por parte de la comunidad evangélica, intervino Eva Contador, concejala del Ayuntamiento de Córdoba y madre de tres hijos con distinta discapacidad. «Los valores fundamentales se han perdido», señaló Contador, «y nosotros queremos que nuestros hijos tengan valores fuertes apoyados en la fe». La edil aportó su propia experiencia familiar para defender la importancia de la espiritualidad en el proceso educativo. «Tuve una quiebra interior porque no entendía que ese Dios al que veneraba no sacara a mi hijo del problema. Y cuando dejé el problema en manos del Señor vi que cada ser humano es distinto». Eva Contador se declaró «muy orgullosa» de sus hijos y proclamó que la familia es la «columna vertebral» de la sociedad.

Silvia Martínez, maestra de un colegio diocesano, celebró como un «gran regalo» tener a Jesús cerca en el contexto de una realidad «fragmentada por el individualismo y el relativismo». La representante católica lamentó la «pérdida del sentido de la trascendencia» y expresó su dolor por la crisis del matrimonio. «El deber real de la educación pertenece a las familias, que hoy día», argumentó, «están alejadas de los sacramentos y nos delegan la formación espiritual». A su juicio, uno de los problemas más graves de la actualidad es que la sociedad «quiere quitar a Jesús de sus vidas», cuando lo que se necesita son «educadores católicos convencidos».

Educar no es simplemente transmitir conocimiento sino enseñar valores a los niños. Esa fue la idea fuerza que defendió Marian Ballesteros, maestra de islam, a través de una conexión online desde Algeciras que se proyectó en una pantalla gigante. Para ello es necesario disponer de tiempo y conciliación laboral porque para un niño el «recurso más precioso» es la dedicación plena. «Al educar a nuestros hijos los rescatamos de la ignorancia y la manipulación», argumentó la joven profesora.

El desafío de las redes sociales

Una de las cuestiones más espinosas que se abordaron en las jornadas fue el desafío que representan hoy día las redes sociales para los niños y adolescentes, justo en la semana en que el Gobierno acaba de anunciar la limitación de su uso para menores de 16 años. Aunque los cuatro expertos invitados mostraron su preocupación por el impacto negativo de las redes, ninguno de ellos se inclinó por su prohibición como medida preventiva.

Esa fue la opinión de Juana Velasco, profesora de una escuela judía, para quien no es viable «poner puertas al campo» porque las redes sociales representan una realidad incuestionable que no es conveniente «demonizar» ni «prohibir». Si se restringe su uso a los menores, tal como plantea el Gobierno y otros países, los niños acabarán entrando de forma «clandestina». Lo que Velasco propone es un mayor control de la familia, que debe acompañar a sus hijos en el aprendizaje del universo digital. «Para el judío, la educación es un principio básico. Y los valores judíos deben entenderse como un marco de reflexión y no como imposición», sugiere la docente.

Los riesgos de las redes sociales son múltiples: violencia, acoso, consumismo desaforado o sexualización. Todo ello sin el acompañamiento debido, advierte Marina Morales en nombre del colectivo católico. «Tenemos que educar en los límites y necesitamos modelos y referentes a los que seguir», sostiene. Las redes sociales, en su opinión, se han convertido en una «escuela invisible» donde es imposible identificar quién es el profesor y cuáles son los temarios.

Los padres y los docentes han perdido autoridad en este nuevo contexto hegemónico del universo digital. Marina Morales no es partidaria de las medidas prohibicionistas sino que recomienda «enseñar a discernir» y a usar las redes con sentido de la responsabilidad. «La presencia adulta es primordial siempre que conecte los corazones en lugar de reemplazarlos», reflexiona.

Tampoco Gabriel Romero es partidario de «demonizar» las nuevas tecnologías, pero advierte que los niños deben usarla con controles. «Es como dar heroína a un drogadicto esperando que haga un uso responsable», ejemplificó el representante musulmán. «Los niños tienen un cerebro inmaduro», argumentó. Gabriel Romero lleva 17 años trabajando en un colegio y lamenta el incremento excesivo de la burocracia y el escaso «tiempo de calidad» de que disponen los adultos  para escuchar a los alumnos.

«Necesitamos recuperar la presencia y el contacto con los niños», aconsejó. Y una de las llaves para lograrlo es salvar la brecha digital que nos aleja de nuestros hijos. «Los padres deberían saber qué aplicaciones usan sus hijos y aprender a manejarlas», defendió. «En lugar de prohibir, yo apostaría por la formación de los adultos».

El evangélico José María de Rus hizo tres propuestas: crear cultura de uso digital, crear testimonio y crear comunidad. A su juicio, las redes nunca van a sustituir al docente pero sí a las fuentes de información. «Estamos ante una crisis de autoridad y un exceso de psicopedatonterías», afirmó. También rechazó la prohibición como forma de combatir sus riesgos y alertó del efecto contraproducente que podría acarrear. «Si se prohíbe se está poniendo una luz de neón para llamar la atención», advirtió.

¿Es educar una forma de adoctrinar?

El tercer bloque de las jornadas planteó el dilema de si educar es una forma de adoctrinar. Ahmad Al Jalil definió el adoctrinamiento como una forma de inculcar un sistema de creencias sin debate crítico. Y usó el mito de la caverna como símil del sometimiento de los esclavos. «Hoy tenemos la caverna en el móvil, que es un trasunto de la realidad», explicó el interviniente musulmán en una breve alocución efectuada a través de la webcam. En esa metáfora, el educador es el esclavo que le dice a otros esclavos que fuera de la cueva hay otra realidad que es necesario descubrir.

Para la evangélica María José Corral, toda práctica educativa es una práctica política. «No existe una educación neutra. Toda educación transmite una visión del mundo», adujo. Y avisó: «El riesgo no es educar desde una visión del mundo sino hacerlo sin diálogo ni respeto al otro». La tradición protestante, según Corral, aborda la cuestión educativa «sin ánimo proselitista» y desde una «visión pedagógica». La representante evangélica se mostró favorable a la libertad de conciencia y crítica con el adoctrinamiento. «Educar es acompañar y ayudar a pensar, no sustituir la verdad por la obediencia ni fomentar adhesiones automáticas», aseguró.

«Si algo caracteriza la educación en Occidente es la hipertrofia de medios y la atrofia de fines», describió el sacerdote católico Adolfo Ariza. Según sostiene, el verdadero arte de educar pasa por ayudar a los jóvenes a descubrir el bien, la verdad y la belleza. En su intervención, animó a luchar contra la «injerencia del Estado» en el proceso educativo y aseguró que en la escuela católica «nunca se ha impuesto la fe» sino que simplemente «se ha propuesto».

El rabino Pinhas Punturello introdujo una visión alternativa sobre el concepto del adoctrinamiento, que, en su opinión, pertenece a la «herencia de la revolución industrial» y su  intento de construir «adultos productivos». «Y como representantes del mundo espiritual tenemos que añadir un factor distinto: la mirada vertical, que cambie su relación con el mundo material», enfatizó. En una mirada horizontal, argumentó el interviniente judío, la medicina vale más que la música, mientras que en la perspectiva vertical importa la «felicidad de los individuos».

La diversidad en las aulas

La última mesa de debate abordó la diversidad en las aulas. La primera en intervenir fue Saliha Moussaoui, profesora de religión islámica de origen marroquí. Su función, aseguró la docente, no consiste únicamente en dar nociones religiosas sino en acompañar a los niños en la formación de su identidad para ser «ciudadanos críticos de una sociedad plural». La mayor parte de sus alumnos son inmigrantes magrebíes, objeto de «estereotipos, prejuicios y discursos mediáticos» contra el islam.

Antonio Roura, director de la revista Religión y Escuela, se mostró muy crítico con el modelo laico y la expulsión de las aulas de la dimensión trascendente del individuo. «La escuela está incompleta sin los saberes de las religiones», afirmó. Bajo su perspectiva, no se puede pedir a los niños que renuncien a su identidad en la puerta del colegio y sin identidad religiosa no es posible el diálogo cultural en las escuelas. «Las religiones tenemos mucho que aportar en la educación», concluyó.

La protestante Sara Lobato recordó que ya hay 26.000 alumnos evangélicos en toda España y que la demanda de educación espiritual cada vez es mayor. De hecho, más de 8.000 solicitudes se han quedado sin responder en Andalucía. «La diversidad en los centros educativos ayuda a reducir los conflictos», indicó Lobato, que defendió el derecho al «pleno desarrollo de la propia personalidad». Y agregó: «Necesitamos una sociedad más tolerante, más diversa y más respetuosa, y por eso necesitamos la presencia de la religión en los centros».

El rabino Pinhas Punturello volvió a participar en este cuarto y último bloque de debate para compartir su experiencia en el colegio judío de Madrid. «El pueblo judío es muy diverso. El colegio ha acogido a inmigrantes de muchas latitudes y no es fácil dar respuesta a la diversidad», puntualizó. Tanto que había familias judías que se oponían al rezo cada mañana porque lo consideraban una práctica de «adoctrinamiento». Y reflexionó: «Durante siglos se ha impuesto la idea de Dios y ahora hemos cambiado la imposición por la acogida». Sobre este punto terció la moderadora, Bárbara Ruiz-Bejarano, que subrayó que nunca en la historia de Europa había habido tanta diversidad cultural y religiosa como ahora..

 

 

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