Ahora que ya tienen el agua hasta el cuello, los de Morena dicen que en su partido ya no tienen cabida los corruptos ni los narcos. ¡Pero tuvieron cabida!

Antes,
para ser aspirante a un puesto político en Morena había que despojarse
de toda clase de escrúpulos. Una vez aclarado ese punto, Morena les
asignaba un operador político a sus candidatos para obtener recursos, de
quien fuera, con el propósito de hacerlos ganar. Muchos de
estos recursos provenían del narco y por ello muchos de los alcaldes y
gobernadores de Morena quedaban comprometidos con los grupos del crimen
organizado. Ahora que el gobierno de los Estados Unidos ha solicitado la
extradición de los primeros políticos narcos de Morena, el partido que
fundara López Obrador habla de ya no aceptar corruptos.
Este 3 de mayo de 2026, Ariadna Montiel Reyes, exsecretaria de Bienestar, rindió protesta como nueva presidenta nacional de Morena durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario del partido, en sustitución de Luisa María Alcalde. En su primer mensaje como dirigente, Montiel señaló que «en Morena los corruptos no tienen cabida” y advirtió que quienes aspiren a candidaturas para 2027 deberán contar con una “trayectoria impecable”. Ganar una encuesta interna no será suficiente si existen antecedentes de corrupción; la ética y la honestidad serán el principal filtro. La nueva dirigente de Morena reafirmó su compromiso con los principios de “no mentir, no robar y nunca traicionar al pueblo».
Ariadna Montiel denunció una “ofensiva permanente” contra el movimiento por parte de gobiernos extranjeros, medios y “comentócratas”. Calificó a la oposición como “entreguista, apátrida y contraria al interés nacional”, acusándola de promover miedo e intervención extranjera ante su falta de competitividad. Lo que la nueva dirigente de Morena no dijo fue que en estos últimos años, el peor enemigo de Morena ha sido su propia corrupción, sus vínculos innegables con el narco; amén de López Obrador.
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