Una sociedad de ciegos y sordos
No, no es ninguna novedad que en México abundan los ciudadanos ciegos y sordos.
Ciegos y sordos que nunca vieron y menos escucharon ese “salto cuántico” del Estado mexicano, cuando llegó finalmente la anhelada democracia electoral; una democracia que, por cierto, hizo posible el acceso del Partido Morena al poder en sus tres órdenes de gobierno.
Pero esa misma sociedad de ciegos y sordos fue incapaz de ver y de escuchar el peligro que por años asechó a la democracia mexicana con la llegada de Morena, de López Obrador y de toda su pandilla criminal al poder.
Una amenaza que también estuvo a ojos y oídos de todos y que la sociedad mexicana desechó de un plumazo; cual sociedad de idiotas.
Peor aún, hoy esa sociedad de idiotas –ciega y sorda–, sigue como si nada, a pesar de que la dictadura del cártel criminal de Morena nos arrebató libertades fundamentales –como la de expresión, peleada durante décadas.
Una sociedad de ciegos y sordos que ignoró la desaparición de la división de poderes; que voltea para otro lado cuando el crimen organizado se apoderó de los procesos electorales y cuando asaltó no sólo a municipios, sino gobiernos estales y hasta al gobierno federal; y cuando se apoderó de los congresos locales y del mismísimo Congreso federal.
Una sociedad ciegos, sordos y mudos que permaneció callada cuando fueron asaltados por el crimen no solo el INE, sino el Tribunal Electoral; hoy convertidos en groseras parodias del otrora reputado árbitro electoral.
Sí, sociedad que ignoró el “golpe de Estado” cuando el Poder Judicial fue reducido a un circo de ignorantes, serviles y payasos que a diario arrancan la carcajada de los pocos que se han percatado de tal secuestro.
Y por esas mismas razones –por la ceguera y la sordera de muchos–, se puede decir que tenemos los gobiernos que merecemos; y que por esa ceguera y sordera, hoy están en el poder ladrones y criminales de Morena, convertidos en socios del poder político y del crimen organizado.
Sí, una sociedad de ciegos y sordos que se negó a ver, escuchar o debatir sobre lo que hace una década estaba a los ojos de todos.
Por ejemplo, en el Itinerario Político del 15 de febrero de 2017, titulado: “¿Financia el narco a Morena?”, no sólo pregunté, sino dije que, de llegar al poder, López Obrador sería el mayor “narco-presidente”.
Así lo advertí: “Luego del crimen de los 43 de Iguala –en Guerrero–, pregunté si el narcotráfico y el crimen organizado estaban vinculados con el financiamiento del naciente partido Morena, de AMLO.
“La interrogante era obligada porque en Iguala y en todo Guerrero solo AMLO no sabía que los Abarca –el alcalde en funciones y su esposa, candidata de Morena a sucederlo–, eran los jefes reales de la más poderosa banda criminal del estado.
“Sí, aquí documenté que en sus últimas decisiones como jefe real del PRD, Obrador impuso a José Luis Abarca como candidato a la alcaldía de Iguala, a pesar de que a gritos le exigieron que no metiera al PRD al narco.
“Obrador no escuchó y tampoco hizo caso a las exigencias de la gente. Impuso a los Abarca y el resto de la historia todos la saben.
“¿Y por qué López Obrador no escuchó y por qué impuso a los Abarca, a sabiendas de que eran parte de una poderosa familia criminal en Guerrero?
“La respuesta la saben todos en el PRD, pero pocos se atreven a hablar del tema. Los Abarca fueron protegidos por López, porque financiaron el activismo de AMLO en la construcción del naciente partido Morena.
“Y, con toda razón, cualquiera podría preguntar por las pruebas Y, en ese caso, la respuesta sería la misma de Bejarano en el escándalo de las ligas: López Obrador sabe todo, “pero no es tonto”.
“Sí, el populismo con los recursos discursivos de Chávez y Maduro en Venezuela, de Evo Morales en Bolivia, de Cristina Fernández en Argentina y con un rancio tufo del viejo PRI. Es decir, por decreto y por un deseo divino los males se transformarán en bondades y ¡todos a vivir en el reino del amor!
“Pero más allá del populismo discursivo, lo cierto es que aparecen puntos convergentes entre los afanes de AMLO por imponer a los Abarca en Iguala y la defensa del crimen organizado en Tepic.
“¿Por qué razón, de manera repentina, López Obrador aparece como defensor del crimen organizado que campea en Nayarit? ¿Por qué López inventa mentiras monstruosas sobre la supuesta muerte de niños o jóvenes por parte de las fuerzas federales?
“¿Por qué el cuento de que los criminales fueron ejecutados, antes que pedirles permiso y perdón para ser detenidos, a pesar de que recibieron a balazos a los marinos?
“La respuesta tiene una explicación en un sector de la prensa local y en testimonios de periodistas regionales que, en redes y en portales, han documentado la abundancia de dinero en la campaña de Morena; la repentina aparición de modernas y costosas camionetas al servicio de Morena que recorren pueblos y rancherías regalando todo tipo de despensas y enseres.
“¿Quién, en un Estado dominado por el narcotráfico, financia a ese partido? ¿Por qué la defensa incondicional de AMLO a las bandas criminales de Nayarit y de otras entidades? “Por eso la pregunta: ¿Hasta cuándo el gobierno federal reconocerá que existen nexos del narco con células de Morena? Al tiempo”. (FIN DE LA CITA)
Hoy queda claro que los de Obrador y Claudia ha sido verdaderos “narco-gobiernos” federales y que entidades como Sinaloa –y más de la mitad del ´país–, son territorios en manos del crimen organizado.
Y por eso volvemos a las preguntas: ¿Cuándo abrirán los ojos los mexicanos; cuando se atreverán a escuchar y a gritar?
¿Cuándo dejaremos de ser una sociedad de idiotas; de ciegos y sordos y mudos?
Al tiempo.

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