Sobre las primeras movilizaciones estudiantiles en el IPN. 1942-1968
El pasado 12 de septiembre, se cumplieron 90 años de la integración del Consejo Técnico de la Escuela Politécnica (ctepn), organismo que se dio a la tarea de “formular el programa de la Institución Politécnica». Después de cuatro meses, el 1 de enero de 1936, el ctepn dio a conocer en el periódico de El Universal, la culminación de la primera etapa de sus trabajos con la publicación del texto: “La creación del gran Instituto Politécnico Nacional” en el cual se esbozaron los principios, objetivos, niveles académicos, ramas del conocimiento, así como las escuelas que integrarían a la nueva Institución educativa del México Posrevolucionario. Al concluir el sexenio Cardenista, el ipn enfrentó intentos de desarticulación y ataques continuos a su orientación social, rural y cooperativista. En ese ambiente de incertidumbre, la defensa para la continuidad del Politécnico corrió principalmente a manos de su estudiantado. De ahí la importancia de resaltar sus movilizaciones, las cuales no sólo cumplieron el objetivo de mantener la orientación social y rural de su casa de estudios, sino salvaguardar el acceso y continuidad de sectores desprotegidos, quienes, de otra manera, no hubiesen podido acceder a la educación profesional.
Debido al planteamiento anterior, es necesario retroceder un poco para explicar el anclaje de las ideas que orientaron e inspiraron los pliegos petitorios y demandas del estudiantado politécnico en sus primeras décadas. Previo a la construcción del ipn, entre 1929 a 1933 lapso de constante cavilación sobre los alcances de la autonomía de la Universidad Nacional, se fue constituyendo la identidad de un estudiantado no universitario adheridos a las escuelas pertenecientes al Departamento de Enseñanza Técnica Industrial y Comercial (detic) de la sep. A finales de 1929, fue fundada la Federación Nacional de Estudiantil de Escuelas Técnicas y Profesionales No Universitarias (fneetpnu). Tres años después, en 1932, se instauró la Federación Nacional de Estudiantil de Escuelas Técnicas (fnet) y se designó como su primer presidente a Herlindo Elenes Almada, estudiante de la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas (eime), que para ese año se convirtió en la esime.
El Primer Congreso de Universitarios Mexicanos de 1933, punto de inflexión en la educación superior en México, impactó no sólo en la reforma socialista del artículo tercero constitucional y en la orientación de las Universidades estatales, sino en el devenir del estudiantado mexicano. Como bien refiere Carolina Espinosa (2012), varias federaciones dejaron la Confederación Nacional Estudiantil y fundaron la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, a la cual se integraron la recién creada fnet y la Federación de Estudiantes Campesinos que agrupó a estudiantes de las Normales Rurales y la Federación de Estudiantes Socialistas de Occidente. (p. 2017). Para esos años, era clara una diferencia de clase en el universo del estudiantado mexicano: la enseñanza técnica se enfocaría a los sectores con menores ingresos, mientras tanto, la educación superior universitaria seguiría atendiendo a las clases media y alta. El estudiantado técnico, perfilaba así su identidad, principalmente a través de la diferencia con los universitarios. Lo anterior, en el ambiente de iniciativa de Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de México y las palabras de Narciso Bassols del 17 de octubre de 1933 en las que atribuía a algunos sectores universitarios una incapacidad para coadyuvar a regir el destino de México, expresando que: “El Gobierno de la República, se queda con la educación técnica, la educación útil que enseña a mover la mano y a utilizar las fuerzas de la naturaleza.”
Si bien, la fnet, entre 1932 a 1936 usó, casi de manera indistinta diversos nombres, para agosto de 1936, después de fundado el ipn, reiteró su diferencia frente a los estudiantes universitarios al denominarse Federación Nacional Estudiantil de Escuelas Técnicas y Profesionales No Universitarias. Como principal asociación estudiantil del recién fundado ipn, dirigió un discurso a través de su presidente Jesús Robles Martínez en la ceremonia de inauguración de cursos del ipn por parte de Gonzalo Vázquez Vela secretario de Educación en Bellas Artes en febrero de 1937, en la cual también participó Agustín Téllez de la Sección Estudiantil de Juventudes Socialistas Unificadas de México. Un año después, en septiembre de 1938, se reconoció a la fnet como representación estudiantil en los Consejos Técnicos Escolares de la Escuelas en el primer ordenamiento jurídico del ipn el Reglamento para la Organización y Funcionamiento de los Consejos Técnicos. Cuestión que llevó a dicha Federación a jugar un papel importante en el devenir de la institución, al menos hasta la década de los sesenta.
En el entramado identitario fundacional de la fnet, prevaleció, sin lugar a duda la enunciación de su carácter de clase no privilegiada. Esta perspectiva, registrada en los primeros anuarios estadísticos de las escuelas técnicas y del ipn daban cuenta de esta condición. Una somera revisión, confirma este planteamiento, en el primer Anuario del ipn de 1939, la matrícula estudiantil politécnica era: 29% hijo(a)s de empleados oficiales o particulares, 25% hijo(a)s de obreros, campesinos o artesanos y el 10% no tenía padre o tutor. Misma situación deja verse en algunos expedientes escolares de escuelas del ipn, ya que incluyen cartas de padres de familia dirigidas a los directores pidiendo la aceptación de sus hijos- hijas en sus aulas manifestando su condición; o bien, “la condonación de los pesos de inscripción.”
Debido a ello, no es menester referir que hubo en el estudiantado técnico, una conciencia de clase, la cual tuvo un continuum en sus demandas de décadas posteriores entre 1942 y 1956, mismas que mantuvieron una autonomía frente a las autoridades politécnicas y los gobiernos en turno. Sus pliegos petitorios oscilaron internamente en la defensa de la Institución, en el aumento de la matrícula, mejoras en las condiciones de infraestructura, construcción de un hospital rural, dormitorios, comedores, destitución de cuadros directivos incompetentes, etc. Y externamente al ipn, engarzándose con otras movilizaciones sociales, por ejemplo, en 1958 en pro de la baja de la tarifa de autobuses y el retiro inmediato de la fuerza pública de los distintos centros educativos del entonces Distrito Federal. Su primera muestra de fuerza estudiantil ocurrió en 1942, frente al giro en la orientación educativa de Manuel Ávila Camacho y la amenaza real de desmantelar su Casa de Estudios, que era el mayor constructo educativo del periodo Cardenista.
Movilización estudiantil de 1942.
Al iniciarse 1942, el primer ataque al ipn fue disminuir el presupuesto a una tercera parte entre 1940 a 1942, mismo que bajó de 8375000 a 2708000. Además, en la nueva Ley Orgánica de Educación Pública de enero de 1942, se omitió referirse al ipn, y se le comunicó al director Wilfrido Massieu su cese por “desaparición del Instituto”. En ese contexto, la fnet, lideró las movilizaciones en defensa de la institución. Los diarios nacionales del momento informaron con sorpresa en primera plana la concurrencia estudiantil, la nota de La Prensa del jueves 5 de marzo de 1942 decía: “25 000, alumnos de las escuelas técnicas se declararon en huelga.” En el Repositorio Nacional de Memórica pueden encontrarse fotos de esa movilización: miles de jóvenes marchando o en bicicleta, tomados de los brazos, y en otras, otros jóvenes siendo reprendidos por el grupo de bomberos con chorros de agua. A dichas movilizaciones se unieron profesores y los primeros investigadores. El pliego petitorio de los huelguistas del 42 pedía legalizar la existencia del Politécnico con la promulgación de su primera Ley Orgánica; reintegrar las escuelas prevocacionales al ipn; dotar de laboratorios, bibliotecas, y talleres a las escuelas; continuar las construcciones del internado y del hospital de medicina rural, así como aplicar el presupuesto para mantener la continuidad de los estudios de sus compañeros de bajos recursos.
Tras la movilización, se logró que los líderes de la fnet se entrevistaran con Manuel Ávila Camacho y cesara la represión con el compromiso gubernamental de no desmantelar al ipn. Para solventar la situación, el gobierno federal, en abril 1942, nombró a José Laguardia jefe del ipn y se aumentó su presupuesto, lo que auguraba la continuidad de la institución. En diciembre de 1942, se nombró a Jaime Torres Bodet como secretario de Educación Pública; y en enero de 1944, se designó a Manuel Sandoval Vallarta, candidato al Premio Nobel de Física, director general del ipn. Con esta última asignación; y con la promulgación del primer Reglamento Provisional se le dio al ipn certeza jurídica y continuidad. Debido a la demostración de movilización de la fnet, a su fuerza y poder de convocatoria, se estableció en ese Reglamento, que el ipn era la institución más importante para lograr el desarrollo industrial del país. En el mismo se instituyó, “que los alumnos de las escuelas podrán constituir asociaciones y reunir éstas en una federación y que los representantes de las citadas asociaciones y federación tendrán personalidad oficial para tratar con los jefes de departamento y las autoridades del Instituto de asuntos que les conciernen.”
Es necesario referir, que el periodo entre los años de inicio del ipn y las primeras defensas estudiantiles de la Institución fue el ambiente inspiracional para la creación de los símbolos, mismos que serían fundamentales en el proceso de conformación identitaria del estudiantado Politécnico. Por ejemplo: en 1937 se realizó el primer Congreso Nacional de Estudiantes Técnicos en Chihuahua donde el entonces estudiante Jesús Robles Martínez presidente de la (fnet), propuso como lema de la organización estudiantil la frase “La Técnica al Servicio de una Patria Mejor”. Siete años después, en 1945 la misma (fnet) lanzó una convocatoria para diseñar un escudo representativo del ipn; el primer lugar lo obtuvo el alumno Armando López Fonseca, quien tuvo la idea de los elementos que conformarían al escudo y su compañero Jorge Grajales un gran dibujante plasmó en un dibujo dichos elementos.
Posterior a la movilización de 1942, que aseguró la continuidad institucional, hubo constantes huelgas y paros de apoyo de los estudiantes politécnicos a movimientos estudiantiles de provincia. Sobresale en 1949, la huelga de solidaridad con los universitarios nicolaítas tras el asesinato de dos estudiantes a manos de los cuerpos policiales del gobernador Mendoza Pardo (1944-1949), quienes exigían mayor presupuesto para la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Un año después, se generó la huelga de 1950, en ella, las demandas de orden asistencial y de certeza jurídica del ipn continuaron, junto con la petición de mayor número de aulas, laboratorios, talleres y particularmente dormitorios frente al aumento de alumnos de provincia conocidos como “iguanas” ya que, tras dormir en la parte de abajo de las gradas del Estadio Salvador Camino Díaz, salían a tomar el sol y estirarse por las mañanas. Tras dicha movilización se estableció la primera Ley Orgánica del ipn y en ella nuevamente se refrendó la importancia de los estudiantes organizados en la fnet, al establecer que el “ipn tendrá un Consejo Técnico Consultivo presidido por el director general, los secretarios, los directores de las escuelas y representantes de la fnet.” Esta ley, daba a la fnet, el carácter de único representante estudiantil.
En este periodo de las primeras movilizaciones estudiantiles de la fnet, se dio también la fundación de clubes, orfeones y ateneos, por iniciativas del estudiantado politécnico. A través de estos, se enseñó y difundió teatro, literatura, danza, pintura y se mostró una particular forma de socialización estudiantil del arte y la cultura. Si bien, el estudiantado recibió apoyo de las autoridades para la incorporación de algunos profesores, es pertinente referir que mantuvieron autonomía afín de conseguir exposiciones, conciertos, películas, grupos de teatro mediante el establecimiento de comunicación con embajadas e instituciones artísticas. A finales de los cincuenta, la Asociación de Ateneos y Seminarios (aas) del ipn, contaba con cerca de 40 ateneos y seminarios, los cuales tenían gran presencia artística cultural en el ipn a través de exposiciones, recitales y participaciones en aniversarios, festejos y ceremonias.
Huelga de 1956 y la toma del Internado
En 1956, la fnet presentó a Adolfo Ruiz Cortines, una nueva serie de peticiones para resolver problemáticas presupuestales, de infraestructura y legales del ipn. Se estableció en su pliego petitorio: el envío al Congreso de la Unión de un proyecto de Ley Orgánica formulado por una comisión mixta de autoridades y alumnos; la terminación de edificios para diversas escuelas, un hospital para la esmr, laboratorios y talleres; un proyecto para una Ciudad Politécnica, (comprometida por Miguel Alemán a los politécnicos tras fundar Ciudad Universitaria en el Pedregal); aumento presupuestal al ipn, de horas clase, así como demandas de servicios asistenciales, más comedores y dormitorios en el internado. Tras dos meses de huelga, Adolfo Ruiz Cortines, respondió con el compromiso de trabajar con la comunidad para enviar al Congreso un proyecto de Ley Orgánica para el ipn, así como continuar con las construcciones ya iniciadas de escuelas, laboratorios, talleres e integrar comisiones para ver las problemáticas institucionales.
Con lo anterior, se levantó la huelga, no obstante, al ver los estudiantes que las comisiones creadas para resolver las problemáticas no daban respuesta, iniciaron una segunda ola de movilizaciones que terminaron con la toma de negocios aledaños al Casco de Santo Tomás. Debido a que muchos de los estudiantes movilizados se encontraban en el Internado Politécnico, Alejo Peralta, su director general, pidió al gobierno federal su toma el 23 de septiembre de 1956 a las 4:30 de la madrugada, misma que concluyó con la detención de 204 estudiantes. Días después, Nicandro Mendoza, Efraín López y Raúl Lemus dirigentes de la fnet, fueron encarcelados, acusados del delito de disolución social y culpados de ser infiltrados comunistas. Tras ello, el Comité Coordinador de la fnet -la parte histórica- empezó a perder fuerza dentro de la dirección de la Federación.
Paralelo a ello, aumentó la presencia del llamado “Bloque” en la fnet con dirigentes estudiantiles adeptos al pri. Surgieron otras movilizaciones, en las cuales la parte progresista de la fnet continuó centrando las luchas estudiantiles en demandas de corte social, como la movilización de los camiones de 1958. No obstante, la fnet que tuvo un papel fundamental en la defensa institucional en la década de los cuarenta y cincuenta, como bien lo refiere Imanol Ordorika (2005), “perdió su carácter representativo y popular y adquirió los rasgos de corporativismo, violencia y supeditación al partido oficial que habrían de caracterizarla durante el resto de su existencia” (p. 462). Similar ocurrió con la Asociación de Ateneos y Seminarios (aas) que también sufrió corporativismo y violencia con la incorporación de grupos porriles en la dirección de varios ateneos y seminarios. Ya en el Congreso de la aas celebrado en Zacatenco en 1965, se puso en evidencia a los líderes porriles y las luchas internas que mantenían para corporativizar estos espacios de cultura y arte.
Como es bien sabido, en 1968, la fnet, ya copada por el bloque porril que buscaba erradicar el “comunismo” dentro de ipn, publicó un manifiesto, en el que sostuvo que grupos de izquierda trotskistas y maoístas preparaban un estallido de violencia, “si no en estos días, sí en las épocas de las Olímpicas.” Con ello, las siglas con las cuales en décadas anteriores se había defendido a la Institución y la orientación social del estudiantado, ahora se había convertido en un organismo de espías del presidente.
El 21 de agosto de 1968, los estudiantes politécnicos aglutinados en el Consejo Nacional de Huelga tomaron las oficinas de la fnet cerrando un ciclo e iniciando otro en la historia de las movilizaciones estudiantiles politécnicas. Como es bien sabido, tras la represión de 1968 y 1971, muchos de los estudiantes politécnicos, optaron por otras vías de lucha, entre ellas la guerrilla. En las décadas siguientes, el ipn padecerá violencia y porrismo auspiciado por el pri con el contubernio y apoyo de muchos directivos y funcionarios, quienes tuvieron como uno de los objetivos principales desactivar movilizaciones estudiantiles mediante el amedrentamiento y represión, a través de grupos porriles como la Federación de Estudiantes Politécnicos (fep) y la Organización Democrática de Estudiantes Técnicos (odet). Debido a ello, fue una demanda estudiantil constante de la década de los ochenta y noventa, la desaparición de grupos porriles en el ipn. En el caso de la cultura, los Ateneos y Seminarios dejaron de funcionar después de 1968, la actividad porril continuó y la difusión quedó a manos de las autoridades politécnicas, a través del Departamento de Difusión, el cual posteriormente se transformó en Dirección en 1976.
Finalmente, es menester referir que con este breve recorrido se buscó, rescatar las iniciales movilizaciones estudiantiles del ipn, que como lo expresa Jesús Vargas, mostraron una disposición y capacidad de movilización; una particular inteligencia, creatividad, intensidad y entrega para transformar su entorno, su institución, la sociedad mexicana y la cultura. (p. 17). Esta particularidad sigue vigente hasta la historia reciente del ipn, por ejemplo: en el 2014, a través de la Asamblea General Politécnica se opusieron a la forma autoritaria de implantación de un Reglamento Interno y planes de estudio con orientación neoliberal, así como al manejo discrecional de los recursos institucionales. En años recientes, los paros continuos, han mostrado demandas legítimas del estudiantado Politécnico, ya que viven rezagos en las condiciones de infraestructura, en carencia de materiales de laboratorio y talleres, y en la apertura de grupos. Sus demandas han incluido, la petición de acciones institucionales efectivas para erradicar la violencia de género y que se dé un buen manejo de los recursos y plazas. Igualmente, la reciente oleada de paros estudiantiles durante el segundo semestre del ciclo escolar 2024- 2025, dejan ver los rubros pendientes. Su respuesta oportuna por parte de la actual administración es menester para el fortalecimiento del ipn; la espera de 30 mil nuevos lugares comprometidos con el gobierno federal y la continuidad de la presencia del Instituto en los Estados de la República. Lo anterior, en el contexto del 90 aniversario de integración del ctepn, y previo a la llegada del 90 aniversario del Politécnico Nacional, institución que, como su Ley Orgánica vigente de 1981 establece: “se rige de acuerdo con los objetivos Históricos de la Revolución Mexicana para alcanzar el progreso social de la Nación.”
Referencias bibliográficas
- Espinosa Luna, Carolina (2012) “Protestas institucionales: conflictos estudiantiles en el Instituto Politécnico Nacional (1936-1956)” en Estrada Saavedra, Marco (coord.) Protesta social. Tres estudios sobre movimientos sociales en clave de la teoría de sistemas de Niklas Luhmann, México, El Colegio de México, pp. 135-168.
- Ordorika, I. (2005). Violencia y porrismo en la educación superior en México. En G. Bertussi y G. González (eds.), Anuario educativo mexicano: visión retrospectiva. Universidad Pedagógica Nacional/Miguel Ángel Porrúa.
- Vargas, J. (2018). La patria de la juventud. Los estudiantes del Politécnico en 1968. Nueva Vizcaya.
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