Documentos del Comité de Lucha Estudiantil Politécnico (CLEP), 2010.
Armando Rodríguez
Luchas en el IPN:
Del cardenismo a la
huelga de 1956
Todos aquellos acontecimientos que han estremecido la historia del
Politécnico, son mencionados por la “Historia oficial” –comenzando por la de
las mismas autoridades del IPN–, como hechos anecdóticos o trágicas
historias. Sin embargo, vistos como son, estos acontecimientos representan
una poderosa fuente de inspiración para todo aquel estudiante que desee
defender la educación pública y de calidad.
La verdadera historia del IPN es la historia de los hijos de obreros y
campesinos luchando permanentemente por intentar acceder a un nivel de
cultura superior, indisolublemente enfrentando las políticas del Estado y las
autoridades por mermar su carácter científico y popular.
El gobierno de Lázaro Cárdenas
La noche del 18 de marzo de 1938,
Lázaro Cárdenas dirigía un discurso a
la nación por medio de las emisoras de
radio a través del cual daba a conocer
el Decreto de Expropiación de la
Industria Petrolera Mexicana. Este
acontecimiento, por sí solo histórico,
sería acompañado por la repartición
masiva de tierras, la nacionalización de
los ferrocarriles y la electrificación del
país. Sin poner nunca en tela de juicio
la propiedad privada sobre los medios
de producción, el proyecto cardenista
se basó en la nacionalización de
sectores claves de la economía.
Si bien es cierto que el régimen Cardenista representó un gobierno que ataba
de pies y manos al movimiento de los obreros y los campesinos, también es
cierto que, ante la presión de las masas, cedió concesiones que hoy podrían
ser consideradas como verdaderas conquistas históricas.
La política educativa es, en última instancia, una consecuencia de la política
económica. Claro ejemplo de esto es la política de nacionalización de sectores
industriales claves bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas. Este proceso tuvo su
impacto a su vez en la política educativa, la cual dio un giro importante.
El proyecto de una “Universidad Tecnológica” surgió bajo el gobierno
Cardenista a partir de una necesidad objetiva por parte del Estado y la naciente
burguesía nacional.
El gobierno de Cárdenas, por la fuerza de los hechos, comprendió
perfectamente la necesidad de darle un sentido más práctico a la educación,
pero no en el sentido estrecho de la palabra, sino en el sentido de fusionar los
conocimientos de la ciencia con las tareas que la industria nacional exigía.
Con las bases sentadas, y con toda una fraseología socializante, la necesidad
del Estado llevó a la creación del Instituto Politécnico Nacional, o en palabras
del propio Cárdenas, a la creación de “Politécnicos Locales o Regionales para
formar los capitanes y el estado mayor de las clases obreras del país".
Los orígenes del IPN
El origen del IPN se gesta a partir de la integración de algunas escuelas
técnicas ya existentes. Por ejemplo, la llamada escuela de Artes y Oficios
termina convirtiéndose en la ESIME o la Escuela Técnica de Maestros
Constructores en la ESIA. Otro ejemplo es la Escuela Federal de Industrias
Textiles No 2 que al fundarse el IPN cambia su nombre al de ESIT. Y así
podríamos mencionar otros ejemplos de escuelas que, en el proceso, o ya
creado el IPN, fueron transformándose hasta convertirse en muchas de las
escuelas que hoy existen.
El Instituto Politécnico Nacional
se crea el 1º de enero de 1936
bajo la especial atención del
régimen Cardenista encabezado
por Juan de Dios Batís, director a
la sazón del Departamento de
Educación Técnica Industrial y
Comercial (DETIC). Un hecho a
destacar es el que El IPN nace sin ningún tipo de decreto oficial; sin ninguna
ceremonia solemne; sin ninguna Ley Orgánica; e incluso sin la figura de
Director General que fue asumida por el propio Batís. En concreto, la
necesidad relegó a segundo plano la formalidad. El Politécnico se fundó, de
hecho, al margen de la ley. Para que no nos vengan luego con el cuento de la
“Institucionalidad”, en 1936 en el IPN solo encontrábamos la “institucionalidad”
en su nombre.
No fue sino hasta un año después, el 20 de febrero de 1937 cuando en una
ceremonia realizada en el palacio de Bellas Artes, se funda, de manera más o
menos oficial, el Instituto Politécnico Nacional y se designa a Roberto Medellín
Ostos como director.
En sus inicios el IPN contó con seis escuelas de nivel superior, seis
prevocacionales y cuatro vocaciones en el DF, además de una escuela
superior en Río Blanco Veracruz y once prevocacionales en distintos estados
de la provincia. La población estudiantil ascendía a más de 15,000 alumnos.
Algunos de los edificios del Politécnico se encontraban en el centro histórico y
algunos otros en los terrenos de la Ex Hacienda de Santo Tomás. El proyecto
del gobierno apuntaba a la construcción de más edificios en los terrenos del
Casco de Santo Tomás, como así lo haría más tarde.
Fue un hecho tácito el que el IPN había sido creado para los hijos de los
trabajadores y campesinos. Esto sí que no fue solo un simple discurso. Las
estadísticas muestran que la composición social de los estudiantes era
marcadamente proletaria: el 24% eran hijos de obreros o campesinos, el 32%
de empleados de empresas privadas o del gobierno, el 6% eran hijos de
desempleados o sirvientes, el 8%
trabajaba para mantenerse, los hijos
de los comerciantes constituían el
10% y el 16% hijos de ganaderos.
Finalmente, el 1% dependía de la
beneficiaria pública.
El carácter popular del Poli llegaba a
casos como el de la Escuela Superior
de Ingeniería Textil –ESIT–, donde la
selección de estudiantes se daba
exclusivamente entre las fábricas
textiles a partir de asambleas obreras:
a partir de de un acuerdo entre las autoridades del instituto, por medio de
asambleas fabriles, los trabajadores elegían, entre los mismos trabajadores o
sus propios hijos, quienes deberían ingresar a la ESIT. Esto inevitablemente
tendría más tarde sus consecuencias en la organización y disciplina que los
estudiantes mostrarían en los procesos de lucha venideros.
Otro hecho significativo durante los primeros años del Politécnico fue la
cantidad de estudiantes provenientes del interior del país. Esta situación orilló a
que el DETIC ofreciera los servicios de un internado dentro de las instalaciones
del Casco de Santo Tomás, donde se ofrecían los servicios de comedor y
dormitorio a los estudiantes de escasos recursos.
En síntesis, la creación del Politécnico en los años 36-37 había significado un
proceso más o menos gradual alentado por la necesidad imperiosa de
desarrollar y mantener la industria nacionalizada o próxima a nacionalizarse.
Sin embargo, esta necesidad creo también situaciones suigeneris como el
hecho de que el IPN surgiera sin una Ley Orgánica, es decir, sin un marco
jurídico donde se establecieran las responsabilidades y obligaciones de la
Institución.
El problema surgiría cuando estos Valores que quedaban como hechos
sobreentendidos para todos, ya no correspondían a las intenciones del Estado
y sus gobiernos. He aquí cuando se abrirían periodos en donde los estudiantes
exigirían la solución en términos legales de todas estas pequeñas o grandes
contradicciones que no habían sido resueltas ante la embestida del gobierno
por despojar al instituto, digamos, del espíritu con que originalmente fue
creado.
La política educativa de los gobiernos que sucedieron al de Cárdenas comenzó
a ser sustancialmente distinta en tanto que la política económica comenzó a
ser distinta también. El proceso de lucha interminables surgió cuando los
intereses y aspiraciones de los estudiantes –y la comunidad en general del
Poli– chocó con la política de los gobiernos post cardenistas.
La lucha llegó para quedarse: 1942
Para 1940 toma posesión como Presidente del país Manuel Ávila Camacho,
quien había sido elegido por el propio Cárdenas como el candidato oficial del
PNR –antecesor del PRI–. A la postre, el régimen Avilacamachista habría de
significar un giro en la política populista de Lázaro Cárdenas.
Bajo el contexto de la segunda guerra mundial, el país se convirtió en
exportador de materias primas. Esto provocó que la floreciente burguesía
nacional se enriqueciera y adquiriera cierto poder. Pero el hecho más
importante dentro del gobierno de Ávila Camacho fue que la reforma agraria se
detuvo, dando grandes extensiones y las mejores tierras a los terratenientes.
Esto tuvo sus repercusiones en la política educativa llevada hasta ese entonces
por el gobierno Cardenistas. Se modificó, por ejemplo, el Artículo 3º de la
Constitución; el proyecto de la llamada Educación Socialista, impulsado por
Cárdenas, fue sustituido por una política en donde se permitió la proliferación
de escuelas privadas, permitiendo, incluso, la intervención del clero. En este
sentido las instituciones más afectadas fueron el IPN y las Escuelas Normales
Rurales.
Luego de una reducción permanente al financiamiento del Instituto por parte del
régimen, en 1942 se promueve una iniciativa de reforma a los artículos 91, 92 y
93 de la ley orgánica del Artículo 3º constitucional, lo que habría significado la
desaparición del IPN, ya que se pretendía despojar a la Educación Tecnológica
de su carácter profesional y superior. La respuesta a esta reforma fue
impulsada y dirigida por los estudiantes organizados en torno a la Federación
Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET). La FNET responde lanzándose a la
huelga el día 4 de Marzo de ese mismo año. Las reivindicaciones sin embargo
iban mucho más allá: en el pliego petitorio los estudiantes exigen que, además
de mantener el carácter profesional, se expida una Ley Orgánica que legitime
jurídicamente al Instituto, que sea la SEP y no la UNAM la que extienda los
títulos oficiales para los estudios superiores, construcción de nuevas escuelas y
aumento al presupuesto.
Las autoridades entran en cerrazón, niegan la legitimidad del movimiento y
rechazan cualquier tipo de reivindicación estudiantil. Ante esta situación, los
estudiantes se movilizan dos días después. El 6 de marzo parte una marcha
del Casco de Santo Tomas al Zócalo. La movilización es interceptada por la
policía en la calle de Madero y dispara a la multitud. En la represión también
intervienen los bomberos quienes asesinan literalmente a hachazos a una
estudiante llamada Socorro Acosta. La brutalidad del gobierno arrojaría un
saldo de 4 muertos y los estudiantes denunciarían que los cuerpos habían sido
desaparecidos.
Acompañada de acciones represivas, el gobierno intenta desprestigiar el
movimiento y señala a José A. Díaz de Sandi, integrante de la FNET y uno de
los dirigentes que encabeza el movimiento, como miembro del Partido
Comunista. Ante esta situación, la FNET llama a plantarse ante Palacio
Nacional. La presión ejercida por el movimiento obliga a Ávila Camacho a
negociar con la FNET. Finalmente éste legitima el movimiento y acepta las
demandas estudiantiles como justas. Las reformas al Artículo 3º son frenadas,
en cambio, el gobierno promete comenzar las reformas legales para el
reconocimiento del IPN. La Huelga se levanta el 13 de Marzo… pero las
reformas prometidas nunca llegarían.
La FNET
El año de 1942 representaría un punto de ruptura entre los estudiantes y el
gobierno después de la “luna de miel” vivida bajo el régimen de Cárdenas. Y
quién se había puesto al frente de aquella primera gran lucha había sido la
Federación Nacional de Estudiantes Técnicos.
La composición social de los estudiantes en las escuelas de corte tecnológico
en general y en el IPN en particular tenía un origen predominantemente popular
-entiéndase obrero y campesino-, esto les daba un gran sentido de la
organización y la disciplina. Incluso la primera victoria del movimiento
estudiantil vendría a darse apenas en 1938 cuando los estudiantes logran
establecer dentro del reglamento de los consejos técnicos que se consulte a los
alumnos.
Ya para entonces en todas las escuelas tecnológicas del país existían las
llamas sociedades de alumnos, las cuales eran organizaciones orientadas a
desarrollar actividades culturales o deportivas. Los estudiantes mas consientes
comenzaron a organizarse en éstos espacios y a transformarlos en los
primeros medios de organización política. En sus inicios, La FNET basó su
estructura en éstos organismos.
Las sociedades de alumnos no tenían nada que ver con lo que son ahora. Sus
formas eran totalmente democráticas: los candidatos formaban planillas en sus
escuelas y eran votadas en asambleas amplias; las casillas eran abiertas y los
votos contados en el momento. Los que obtuvieran la mayor cantidad de votos
serían los presidentes de las sociedades de alumnos, los presidentes de las
sociedades de alumnos a su vez se reunían para elegir un secretario, un
presidente y comisiones quienes darían forma al esqueleto de la FNET...
Aunque parezca difícil de imaginar.
La historia de la FNET se remonta hasta 1931 con la creación de la Federación
de Estudiantes Técnicos y Profesionales no Universitarios. Pero es hasta 1937,
ya con la fundación del IPN, cuando en la ciudad de Chihuahua se desarrolla el
primer Congreso Nacional de Estudiantes Técnicos. Sobre las bases de dicho
congreso es fundada la FNET y electo primer presidente a Jesús Robles
Martínez.
Desde el principio la FNET se estableció como una organización que buscaba
defender y preservar los ideales del movimiento revolucionario: educación
gratuita, laica y de calidad para los hijos de los obreros y campesinos. Las
posiciones radiales de la FNET fueron alimentadas con la reforma al Artículo 3º
durante el gobierno Cardenistas, que establecían que la educación tenía un
carácter “socialista”. Además la FNET estaba afiliada a la Confederación de
Jóvenes Mexicanos (CJM) y con ella a la Unión Internacional de Estudiantes y
a la Federación Mundial de la Juventud Democrática.
Después de la batalla del ‘42 dirigida por la FNET, se vendría el desarrollo de
un periodo en apariencia más o menos estable dentro del IPN que se rompería
en 1956 cuando uno de los combates más inspiradores en la historia del
movimiento estudiantil habría de ocurrir, y la FNET habría de estar nuevamente
en la primera línea de batalla.
1956: La lucha de clases en México llega a su punto álgido
El desarrollo industrial en el país experimentaría un crecimiento durante los
años 40’s. La consigna oficial de Miguel Alemán seria “industrialización a
cualquier precio”. Esto creaba una necesidad aun mayor de tecnología propia y
mano de obra altamente calificada. La industrialización iba alcanzando otras
ciudades y el IPN comenzaba a ser insuficiente para el flujo de estudiantes que
se iban concentrando en la Capital.
Debido a todo ello el gobierno
emprendió la tarea de crear nuevas
escuelas más allá de la Ciudad de
México, en donde prácticamente se
concentraban todas las escuelas de
carácter técnico de nivel medio
superior y superior del país.
Miguel Alemán Valdés, presidente en
el periodo 1946-1952, asumiría una
posición en su plan de gobierno en
torno a la Educación Técnológica de la siguiente manera:
“...la industrialización del país, la rehabilitación de nuestros ferrocarriles, el
desarrollo de la aviación y de la marina mercante, la mecanización del campo,
la electrificación rural y el anhelo de que México no sólo aproveche los
adelantos de la ciencia universal, sino que pueda aportar a su desarrollo el
genio de nuestro pueblo, requiere que las escuelas técnicas se multipliquen en
el país”.
En general, podemos afirmar que durante éste sexenio se vuelve a dar una
expansión de la educación Tecnológica; en 1947 Miguel Alemán firma el
acuerdo para crear la ESIQIE; en 1951 se crea la Escuela Técnica Industrial
Wilfrido Massieu, hoy CECyT 11; en 1952 se inaugura la Escuela Superior de
Economía; debido a la demanda se construye un nuevo edificio para la ESIA.
Un aspecto importante a destacar, es el hecho de que, durante este periodo,
entra en vigor la primer Ley Orgánica en el IPN.
Con un programa ambicioso de obras públicas, Miguel Alemán ordena la
construcción de escuelas tecnológicas de nivel superior, similares al IPN en los
Estados. Crea la escuela Naval de Veracruz, la escuela de Aviación Militar en
Zapopan y se crea también, como consecuencia de ésta expansión, la Escuela
Nacional de Maestros. Además, en agosto de 1952 dirige un discurso en donde
inauguraría las instalaciones de Ciudad Universitaria. Bajo este contexto, un
par de años antes, se crea el TEC de Monterrey y el ITAM, universidades
privadas con un carácter Tecnológico también.
Esta situación permitió un desarrollo más o menos gradual de los
acontecimientos dentro de la vida interna en el IPN. Podríamos definir este
periodo –los 40’s y principios de los 50´s– como un proceso de acumulación de
fuerzas de los estudiantes, tanto en el sentido cuantitativo como en el
cualitativo. La FNET se había fortalecido numéricamente por el crecimiento de
la matricula dentro de las Escuelas tecnológicas y por la construcción de
nuevas escuelas en sí mismo. Sobre la experiencia de luchas pasadas, ahora
en el movimiento estudiantil se encontraban dirigentes aguerridos y decididos
como Nicandro Mendoza, estudiante de medicina, presidente de la FNET y
miembro del Partido Popular Socialista.
stá claro que Ávila Camacho y Miguel Alemán representaron un giro en la
política nacionalista de Cárdenas. Impulsaron la industrialización bajo la lógica
de favorecer abiertamente los intereses privados.
Sin embargo los avances en términos de la infraestructura para la educación no
significaron, durante éstos gobiernos, la desaparición de los problemas. A final
de cuentas serían los que generarían nuevos y agudizarían los ya existentes:
falta de maestros, laboratorios arcaicos, becas insuficientes, rezago en los
planes y programas de estudio, etc.
La situación del internado, por otra parte, se hacía cada vez más crítica. Sus
capacidades estaban lejos de dar respuesta a la necesidad de los estudiantes
pero las autoridades no estaban dispuestas a mantener un espació que se
había convertido en un hervidero político; definitivamente el internado se había
convertido en el cuartel general de la FNET.
Sería finalmente bajo el régimen de Adolfo Ruíz Cortínes cuando se abriría el
proceso de lucha más importante en la historia del movimiento estudiantil hasta
ese momento en nuestro país.
En 1956 las cosas estaban bastante agitadas en todos los aspectos. En el caso
del IPN, ya desde 1955 le había sido enviada a las respectivas Cámaras una
propuesta de Ley Orgánica, la cual, pasado unos meses, aun no había sido
aprobada. Esta situación fue la gota que derramó el vaso. La FNET plantea una
serie de demandas entre las cuales se encontraba la aprobación de la segunda
Ley Orgánica, la cual debía ser formulada democráticamente, y la destitución
del director general Rodolfo Hernández Corzo. Ante la negativa de las
autoridades, el movimiento se expande como las llamas en el pasto seco.
El 11 de abril de 1956 se cuelgan las banderas rojinegras en todas las escuelas
del IPN cuando en el Casco de Santo Tomas Nicandro Mendoza hace un
llamado a la huelga general. Años más tarde el propio Nicandro comentaría:
“Los estudiantes luchamos por mas horas de clase, mas maestros, mas
laboratorios, mas talleres, mas aulas, por la construcción de la Ciudad
Politécnica. Por mas becas, mas casas hogar, mas hogares colectivos y por la
construcción de internados para que se ampliaran las oportunidades de
educación de los hijos de obreros y campesinos.
“Se volvió a reclamar la promulgación de la Ley Orgánica que diera existencia
legal al IPN; por el establecimiento del Sistema Nacional de Enseñanza
Técnica, porque se pusiera fin a la anarquía que se estaba generando en todos
los sistemas educativos del país.”
El pliego pretorio contenía trece puntos que iban dirigidos al secretario de
Educación Pública, José Ángel Cisneros, y al presidente Adolfo Ruiz Cortínes.
Entre los puntos del pliego se exigía que la Ley Orgánica fuera realizada por la
Comisión Mixta de las Autoridades y los Alumnos, destitución del director
general, liberación de mayor presupuesto –10 millones de peso en 1956 y 20
millones para 1957–, conclusión de las obras de infraestructura no terminadas,
actualización de los planes y programas de estudio, entre otras. Los
estudiantes también se oponían al Plan Columbia que establecía el
asesoramiento Norteamericano en materia de Educación Técnica Superior.
Pero una demanda extremadamente sensible para los estudiantes era lo
referente a Becas y dormitorios.
Desde la creación del IPN se planteó la necesidad de crear un espacio para
aquellos estudiantes foráneos que no tenían oportunidad de mantenerse por
sus propios medios, de tal forma que se creó un internado en parte de lo que
hoy es la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), en donde, bajo la
categoría de Becados, los estudiantes dormían y comían. Sin embargo para
1956 la situación del internado se había degradado de forma considerable. En
aquel momento existían unos 3500 becados reconocidos oficialmente, pero
marginalmente existían unos 1500 estudiantes conocidos como “gaviotas”.
Para estos estudiantes, pertenecer al IPN era una cuestión de estudio y
supervivencia. Sin tener recursos para renta o comida, aquellos jóvenes se las
arreglaban para dormir, ya sea debajo de las escaleras del estadio o ya sea
donde pudieran. Cuando la hora de la comida llegaba en el internado, los
“gaviotas” esperaban a que, intencionalmente, los becados dejaran restos de
comida en sus platos para que posteriormente ellos pudieran entrar y “comer”.
Las demandas que levantó el pliego en este sentido no podía ser otras:
creación de 300 plazas de casas hogar, 500 de hogares colectivos y un vale
anual por mil pesos para los alumnos con servicio asistencial.
La huelga es secundada por todas las escuelas normales rurales en el país
encabezadas por la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de
México (FECSM), luego se les unen la Escuela Normal Superior, la Escuela
Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Educación Física,
la Escuela Michoacana de San Nicolás y las universidades de Guadalajara,
Baja California y Nayarit; las Escuelas Prácticas de Agricultura habían
paradado actividades seis días atrás. Esto creo una situación electrizante.
Más de 100 mil estudiantes se habían declarado en huelga alcanzando 23
Estados de la República, la mayor en la historia hasta ese momento. El 19 de
abril se convocaría una manifestación en donde asistirían alrededor de 25 mil
personas.
La huelga se extendió y fraternizó con la lucha que Othon Salazar estaba
impulsando en aquel mismo año contra las políticas “charriles” de los dirigentes
del SNTE. En la Universidad Nacional hubo manifestaciones de solidaridad. De
hecho, días antes de la intervención del Ejército en el Casco de Santo Tomás,
Nicandro Mendoza y Augusto Velazco –del internado del IPN y del Comedor de
la Universidad respectivamente– habían acordado hacer un frente común en la
lucha. La respuesta de las autoridades en la Universidad fue la clausura del
Comedor Universitario.
La organización estudiantil en el IPN demostró una abnegación admirable. El
sistema de brigadas que se llevo a cabo en 1968 tiene sus raíces en éste
movimiento.
Durante la huelga del ‘56, los estudiantes armaron brigadas con camiones
recorriendo la república y la ciudad de México. A las brigadas se les daba
nombres como “Francisco Villa”, “Emiliano Zapata”, “Lázaro Cárdenas”… Su
tarea consistía en informar a la gente sobre su movimiento, hacer asambleas
informativas en mercados y lugares públicos –desde cines hasta fábricas–,
incluyendo organizaciones obreras y campesinas. Los estudiantes no solo
debatían sobre las demandas estudiantiles sino también sobre los problemas
que aquejaban a la sociedad en general, lo que contrarrestó la propaganda
oficial y generó una enorme simpatía entre la gente. Una de las tareas
fundamentales consistía en que, a la par de que se realizaban mítines, se
pedía el apoyo económico a la gente –se boteaba, pues-. Mientras, las
brigadas de mujeres organizaban comedores al aire libre. Era ese el tipo de
cosas las que mantenía por los cielos la moral de los estudiantes, ya de por si
combativos.
La táctica aplicada por el gobierno fue la del desgaste y la división. El 6 de
junio, casi dos meses después, el gobierno negocia y llega a acuerdos con las
normales rurales y con las de prácticas de agricultura. Unos días después, la
SEP acuerda con la Escuela Nacional de Maestros. De las cinco escuelas con
un peso específico importante, en tres la huelga había sido levantada; en ese
momento solo se mantiene el IPN y la Normal Superior.
El movimiento en el IPN queda aislado y pierde fuerza. El gobierno aprovecha
esta situación para ofrecer soluciones superficiales. Entre la espada y la pared
la dirección de la FNET decide levantar la huelga el 21 de junio sin avanzar en
ningún punto del pliego petitorio pero se mantienen exigiendo la destitución del
director general, a lo cual accede el gobierno y se nombra como nuevo director
a uno de los personajes más oscuros en la historia del IPN: Alejo Peralta.
El movimiento formalmente había terminado pero ésta lucha había significado
un parte aguas en la historia de las luchas estudiantiles ulteriores.
Incluso una vez levantada la huelga, al percibir que las demandas no habían
sido resueltas, los estudiantes se dirigían a sus dirigentes preguntando cuando
continuarían con la “actividad revolucionaría”. Los mismos líderes de la FNET
habrían de reconocer que estaban asombrados con la disciplina y la
disposición de los estudiantes. Alguno de éstos dirigentes llegó a comentar
que…
“La disciplina revolucionaria observada por los estudiantes en la huelga alcanzó
niveles tan elevados que incluso superó a la que muestran los obreros en sus
luchas. Esto nos llena de orgullo a nosotros, pero hace temblar de miedo a los
hombres del gobierno que pueden cometer un crimen con nuestros líderes...”
Cuando parecía que las cosas se estabilizarían, ocurrió una fractura en la
relación entre los estudiantes y el nuevo director de la Institución. Para analizar
éste acontecimiento es necesario entender que durante estos procesos las
personas comunes, desinteresadas en política, rompen con la inercia que les
impone los problemas de su vida cotidiana, entran a la lucha y experimentan
nuevas formas de organización y discusión; las personas se politizan y
comienzan a cuestionarse situaciones que comúnmente les parecían cosas
inalterables.
Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)
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martes, 26 de mayo de 2026
Documentos del Comité de Lucha Estudiantil Politécnico (CLEP), 2010.
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