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martes, 8 de septiembre de 2026

Caen durante la 4T 25 narco Alcaldes

 Caen durante la 4T 25 narco Alcaldes

Fecha:

  • De 2018 a 2023 en un total de mil 373 eventos de violencia político criminal, 31% de ellos contra Alcaldes. El 60 por ciento de los ataques resultaron letales.
STAFF / AR

CIUDAD DE MÉXICO.- De 2018 a la fecha, al menos 25 Alcaldes o que recién habían dejado el cargo han sido detenidos por su presunto vínculo con el crimen organizado, el secuestro o incluso el asesinato, principalmente en Edomex y Puebla con seis casos cada uno, Chiapas, con cuatro, y Jalisco con dos, según un recuento de REFORMA.

La mayoría de los detenidos militaban en Morena, con 8 casos; en el PRI, 4; de Movimiento Ciudadano, 4; PRD, 3; y del PAN, PT, PVEM, Pacto Social, Chiapas Unido y Fuerza por México uno cada uno.

El más reciente ha sido el morenista Diego Rivera Navarro, de Tequila, Jalisco, quien había asumido el cargo el 1 de octubre de 2024, y fue detenido este jueves por extorsión y presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Las mayores acciones contra los ediles se realizaron mediante la “Operación Enjambre”, de noviembre de 2024, que acabó con la detención de la Alcaldesa de Amanalco, María Elena Martínez Robles, y de Santo Tomás, María del Rosario Matías Esquivel, ambas del Estado de México, acusadas de nexos con el crimen organizado y otros delitos.

En el estudio “El crimen organizado en las elecciones y la administración pública en México”, publicado en 2024 por las organizaciones civiles Data Cívica y México Evalúa se advierte que el crimen organizado se alía o ataca a las autoridades municipales como parte de una estrategia para tener el control de la esfera política, regenerar arreglos de protección informal de agentes de gobierno, acceder a más y mayores recursos y regular el acceso al poder.

El estudio reporta de 2018 a 2023 un total de mil 373 eventos de violencia político criminal, 31 por ciento de ellos contra Alcaldes. El 60 por ciento de los ataques resultaron letales. El 77 por ciento de todas las víctimas, tanto candidatos como funcionarios, fueron del ámbito municipal.

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Las cifras revelan que la violencia política se cuadruplicó, pues de 2006 a 2012 se registraron 311 ataques de este tipo, aunque entonces las víctimas también fueron principalmente Alcaldes y candidatos locales.

“A los Presidentes Municipales no les queda de otra que no aliarse con el crimen”, aseguró en entrevista el ex Alcalde de Tepalcatepec, Michoacán, Guillermo Valencia, quien en febrero de 2014 tuvo que huir del municipio por amenazas de los Caballeros Templarios.

“Los pocos Alcaldes que se atreven a hacer su trabajo los asesinan, ahí está Carlos Manzo de ejemplo”, agregó.

“Hoy, lo mismo matan a un Presidente o Presidenta Municipal que no se somete, o un grupo criminal ajusta cuentas al Presidente o Presidenta Municipal que pertenece al cártel enemigo. Los casos de más detenciones obedecen al mismo fenómeno: cada vez es más cotidiana la complicidad de autoridades municipales con el crimen organizado”, advirtió.

Acarreo criminal y las mentiras dictatoriales

 

Acarreo criminal y las mentiras dictatoriales

Itinerario_político

Durante décadas, los opositores al viejo PRI sacaron una provechosa raja política del acarreo criminal y de las mentiras dictatoriales.

Era un repudio total al acarreo, al clientelismo y, sobre todo a los discursos mentirosos y grandilocuentes de los presidentes del viejo PRI. 

Pero hoy, cuando esos opositores están en el poder, no sólo copiaron, sino que sublimaron el costoso y criminal acarreo y, sobre todo, han convertido el clientelismo y la mentira en sus principales estandartes.

Y la mejor prueba del grosero y criminal acarreo la exhibió “la señora presidenta” el pasado fin de semana; 4, 5 y 6 de septiembre, luego de una gira relámpago por 10 entidades del país, en donde el acarreo costó cientos de millones de pesos –en dádivas clientelares y en el pago de miles de autobuses–; para que, en no pocos casos, Claudia Sheinbaum terminara abucheada a causa de sus escandalosas mentiras.

Pero sin duda lo más cuestionable del costoso y grosero acarreo fue la pérdida de cinco vidas y decenas de personas que graves, luego del choque de un autobús –con acarreados del mitin presidencial–, y un camión de carga.

Resulta que el sábado 5 de septiembre del 2026, cuando un autobús regresaba del evento presidencial, chocó contra un camión –en la autopista Nayarit Mazatlán–, con saldo de cinco muertos y 20 lesionados de gravedad.

Y sí, aquí aparece el fondo criminal del acarreo.

¿Qué les va a decir la presidenta a las familias de las cinco personas fallecidas y de una veintena de lesionados, muchos de los cuales quedarán con secuelas para toda vida?

Sí, le guste o no a Claudia Sheinbaum, el grosero acarreo a sus “mítines de mentiras” no es más que un crimen de Estado; movilización de personas por el país, sin mínimos de seguridad a los acarreados para aplaudir y elogiar, a cambio de pingües dádivas de 500 pesos y un lonche por persona.

Y es que las cinco muertes y las lesiones a una veintena más, a causa del irresponsable acarreo, no le importa a nadie; ni a la presidenta, ni a su partido y menos a los medios paleros que ignoraron la tragedia.

Peor aún, mientras que las víctimas mortales del acarreo no le importan a nadie, la presidenta presume en sus redes sociales el “exitoso” clientelismo por el que se deben pagar cientos de millones de pesos que, en una verdadera democracia, debían ser empleados para paliar, por ejemplo, las escandalosas carencias del fallido sistema de salud.

Un acarreo de por lo menos 150 mil personas –según las cifras oficiales–, que obligó a los gobiernos de Morena a erogar 75 millones de pesos, sólo por los 500 pesos entregados a cada acarreado, además del costo de renta y gasolina de 4 mil camiones de pasajeros y la compra de 150 mil lonches. 

Pero lo más ridículo es que, a pesar del derroche millonario, es falso que el acarreo y hayan resultado “color de rosa”, como pregona la presidenta.

Y es que en casos como los de Colima, la presidenta fue abucheada con un sonoro: “¡Fuera, fuera, fuera!”, seguido por un intento presidencial de negociar con los inconformes, a los que al final no les hizo caso.

Así les reprochó: “¡Son muy irrespetuosos; seguro pertenecen al PRIAN o son infiltrados!” (FIN DE LA CITA)

Luego puso a votación el silencio y la protesta y, al final, dejó a los quejosos con un palmo de narices.

Y, por si fuera poco, en “la mañanera” de ayer lunes, dijo que las protestas y abucheos no fueron contra ella, sino contra una mujer que le gritaba con un megáfono. Una mentira más.

En Monterrey se repitió la protesta, pero los inconformes fueron encapsulados, golpeados y obligados a bajar las mantas de repudio y a retirarse, mientras que la presidenta gritaba que en México “¡hay más libertad de expresión que nunca; más que en los gobiernos neoliberales!”. Mentira.

También en Monterrey se produjo el momento más ridículo de la gira por 10 entidades, cuando “la señora presidenta” se aventó uno de los más ridículos engaños de su sexenio.

Y es que, en medio del enojo por los reiterados reclamos, Sheinbaum dijo que los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, fueron “los seis gobiernos del empobrecimiento del pueblo; periodo neoliberal que profundizó la desigualdad y debilitó la soberanía nacional”. (FIN DE LA CITA)

Olvidó “la presidenta” que, por ejemplo, en promedio el PIB de esos seis gobiernos fue cuatro o cinco veces mayor del obtenido en los ocho años de Morena en el poder.

Lo cierto es que en todos los mítines presidenciales del pasado fin de semana imperaron la mentira, el autoritarismo, la censura y la agresión contra los críticos.

Sí, desde Palacio se estimula el acarreo criminal, el clientelismo inmoral, la mentira y el autoritarismo dictatorial. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.

Fuerzas de ocupación israelíes irrumpen en los campamentos de Anata y Shuafat, detienen a decenas de personas y destruyen infraestructura

 

Fuerzas de ocupación israelíes irrumpen en los campamentos de Anata y Shuafat, detienen a decenas de personas y destruyen infraestructura

Las fuerzas de ocupación israelíes sembraron el caos en la ciudad de Anata y el campamento de refugiados de Shuafat, al noreste de Jerusalén, destruyendo propiedades y secuestrando a varios palestinos de sus hogares.

Según fuentes locales, un importante contingente de tropas israelíes, acompañado de vehículos militares y excavadoras, irrumpió en las zonas densamente pobladas, desplegándose por barrios y avenidas principales. Los soldados impusieron un toque de queda inmediato, anunciando la orden por altavoces y bloqueando todos los accesos a Anata y al campamento de Shuafat, dejando a los residentes atrapados en el interior.

Testigos informaron que las tropas irrumpieron por la fuerza en viviendas y establecimientos comerciales, sometiéndolos a registros exhaustivos. Supuestamente, los soldados forzaron las puertas de varias tiendas, dañando la mercancía y saqueando el interior durante las operaciones.

En una acción particularmente agresiva, las fuerzas de ocupación israelíes detuvieron a decenas de ciudadanos, entre ellos al menos una mujer, sacándolos a la fuerza de sus hogares. Según relatos locales, una vivienda fue requisada y convertida en un centro de interrogatorios improvisado, lo que subraya la intensidad de la incursión.

La operación también causó daños significativos a la infraestructura civil. Se observaron excavadoras de las FOI destruyendo importantes tuberías de agua en Anata, interrumpiendo el suministro a numerosos hogares y agravando el sufrimiento de los residentes, que ya se encontraban conmocionados por la incursión.

En un incidente aparte, al noroeste de Jerusalén ocupada, un vehículo palestino resultó dañado después de que colonos judíos extremistas lo apedrearan mientras atravesaba el túnel que conecta las ciudades de Al-Jib y Biddu. No se reportaron heridos de inmediato, pero el ataque contribuyó a un clima de escalada de violencia por parte de los colonos en Cisjordania.

Estos acontecimientos se producen en medio de un recrudecimiento de las operaciones militares israelíes y los ataques de colonos en los territorios ocupados. En este contexto, el alto dirigente de Hamas, Mahmoud Mardawi, condenó enérgicamente el asesinato de Omar Tubasi, de 20 años, durante un ataque de colonos respaldado por las Fuerzas sionistas contra la ciudad de Hajja, en el este de Qalqilya, el domingo por la noche.

Mardawi calificó el asesinato de Tubasi como parte de un patrón sistemático, describiendo los asesinatos de palestinos a manos de colonos y soldados en Cisjordania como «parte de la guerra israelí en curso contra la Franja de Gaza».

«El terrorismo israelí no logrará expulsar a los palestinos de su tierra», afirmó Mardawi en un comunicado, instando a los palestinos de todas las facciones políticas a unirse en defensa propia y de su territorio.

El ataque contra Anata y Shuafat, junto con el creciente número de víctimas de la violencia de los colonos, ha provocado una fuerte condena por parte de las autoridades palestinas, que acusan a «Israel» de aprovechar la guerra en Gaza para intensificar su represión en Cisjordania. Ante la ausencia de una tregua inmediata, las tensiones en los territorios ocupados siguen aumentando, lo que suscita temores de una mayor escalada en los próximos días.

Bajo la superficie: ¿Cómo las instalaciones militares subterráneas de Irán están redefiniendo su programa de misiles?

 

Publicada: martes, 8 de septiembre de 2026 10:45

En los días despejados, los picos nevados de las imponentes montañas Alborz se alzan tan cerca que parecen inclinarse sobre los tejados de Teherán. Paisajes similares definen los horizontes de Tabriz, Mashad, Shiraz, Kermanshah e Isfahán.

Por Mohamad Molai

Pocas ciudades iraníes existen sin una cordillera que se alce imponente en sus cercanías, y esto no es casualidad. Los Zagros, por sí solos, cubren aproximadamente una quinta parte del territorio iraní, extendiéndose unos 1500 kilómetros desde la frontera turca hasta el estrecho de Ormuz, mientras que los Alborz forman un arco más cerrado que protege la meseta del norte de Irán de las tierras bajas del Caspio.

En conjunto, estas majestuosas montañas forman los muros de contención de una civilización que ha resistido ataques e invasiones durante miles de años.

Esta realidad precede en milenios tanto al Irán moderno como a la República Islámica. A través de siglos de conflicto con romanos, otomanos y la guerra impuesta por el Irak baasista de Sadam Husein, la importancia estratégica del terreno ha quedado profundamente arraigada en la memoria militar iraní.

Las montañas de Irán actúan como un multiplicador de fuerza, convirtiendo la invasión en una empresa más lenta y costosa, en la que una fuerza defensora menor, pero decidida y bien posicionada, puede debilitar a una mucho mayor. Los planificadores iraníes han modernizado esta ventaja geográfica, convirtiéndola en una doctrina del siglo XXI basada en ciudades de misiles dispersas y fortificadas en las montañas.

 

Durante años, la interpretación convencional de las instalaciones subterráneas de misiles de Irán fue sencilla: túneles reforzados excavados en las laderas de las montañas, destinados principalmente a almacenar misiles terminados fuera del alcance de los satélites y a proteger los lanzadores-transportadores de los ataques aéreos. Esta interpretación resulta cada vez más difícil de sostener.

Las pruebas que el propio Irán ha decidido hacer públicas sugieren que estas bases no son meros depósitos de armas, sino complejos industriales diseñados para mantener y reabastecer el arsenal militar iraní en las condiciones más hostiles.

La expresión más clara de este cambio provino del mártir ministro de Defensa, Aziz Nasirzade, quien, reflexionando sobre las lecciones de la guerra impuesta de 12 días, dijo: “Dadas las experiencias adquiridas durante la guerra, hemos reconsiderado la forma en que el Ministerio de Defensa produce. Tal vez no necesitemos producir algo en un espacio grande y visible. Nuestro país es vasto y tiene una geografía muy compleja, y podemos utilizar infraestructura que no sea obvia, y así lo hicimos”.

Una visita con un mensaje

A principios de agosto, coincidiendo con el Día Nacional de la Industria de Defensa, la emisora ​​nacional iraní IRIB transmitió imágenes del general de división Ali Abdolahi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y comandante del cuartel general central Jatam al-Anbiya, recorriendo una instalación subterránea de producción de misiles no identificada junto con el general de brigada Mayid EbnReza, ministro de Defensa en funciones.

Este fue un caso excepcional en el que dos altos mandos y líderes visitaron públicamente una instalación de este tipo, y se mostró a Abdolahi recibiendo información sobre la producción nacional de armas, afirmando posteriormente que los misiles de nueva fabricación de Irán poseen “mayores capacidades que antes”.

Las imágenes no eran meramente simbólicas. Entre los equipos subterráneos se podía ver una gran mezcladora industrial, del tipo de maquinaria que se utiliza para mezclar y curar el propulsor sólido para cohetes.

En agosto de 2026, el general Ali Abdolahi visitó una planta de producción subterránea. Detrás de él, se podían observar varios misiles antitanques guiados de la familia Almas ya terminados. Estas armas portátiles también utilizan propulsión de combustible sólido.

 

Ese detalle es de vital importancia, ya que durante años las mezcladoras de propulsores han sido consideradas uno de los objetivos más valiosos de toda la industria misilística iraní. En los últimos años, los ataques israelíes y estadounidenses se han centrado específicamente en estas mezcladoras, partiendo de la premisa de que la producción de propulsores de combustible sólido constituye un cuello de botella: destruir las mezcladoras equivale a frenar el programa misilístico desde su origen.

La clave de la historia reside en que la mezcladora que aparece en las imágenes se encontraba dentro de una instalación subterránea reforzada, en lugar de en una de las plantas de superficie conocidas que ya habían sido atacadas.

Esto sugiere que Irán no se limitó a perder capacidad de mezcla y producción de combustible para misiles en ataques anteriores, como habían afirmado previamente funcionarios israelíes y estadounidenses.

Esto no carece de precedentes. Durante años se han publicado oficialmente imágenes de áreas de ensamblaje y producción subterráneas, incluyendo grabaciones que muestran equipos de líneas de producción dentro de complejos de túneles. Lo que es diferente ahora es el momento y el mensaje.

Esta revelación se produjo de forma deliberada y transmitía un mensaje claro, poco después de dos guerras impuestas a gran escala en las que la capacidad de producción de misiles balísticos de Irán fue objeto de ataques directos.

Evidencia del campo de batalla

A pesar de los repetidos ataques contra instalaciones de mezcla de combustible e infraestructura industrial de misiles identificadas en las dos guerras impuestas anteriormente, Irán continuó produciendo y disparando misiles balísticos de combustible sólido durante y después de esas agresiones militares, contradiciendo las evaluaciones israelíes y estadounidenses que consideraban que esos ataques habían degradado significativamente el programa.

Más revelador aún, los misiles que Irán ha desplegado desde entonces han mostrado una mejora cualitativa. Los analistas que siguen de cerca los ataques contra posiciones militares estadounidenses en toda la región, incluidas las bases y activos en Jordania, han observado una mayor precisión terminal a mayor distancia.

Irán también ha integrado ojivas de nueva fabricación, derivadas de los misiles Jeybar Shekan y Fattah, en los propulsores de los misiles Hach Qasem, un enfoque que combina un propulsor de combustible sólido ya existente con vehículos de reentrada más maniobrables y difíciles de interceptar.

Ese tipo de integración iterativa e interprogramática no es sostenible para una base industrial si su capacidad de producción principal, como la fabricación de mezcladoras, la fundición de propelentes y el ensamblaje de sistemas de guiado de precisión, se ha visto gravemente afectada o destruida. Por lo tanto, el argumento más sólido a favor de la capacidad de la sólida base de producción subterránea de Irán reside en las recientes evidencias operativas.

El cohete propulsor Hach Qasem, ahora combinado con las ojivas Jeybar Shekan, más maniobrables, es prueba de que la capacidad industrial continúa, no que ha disminuido.

 

Implicaciones estratégicas

En conjunto, la visita del general Abdolahi y el desempeño de la fuerza de misiles de Irán en la posguerra apuntan a la misma conclusión.

La red clandestina de Irán debe evaluarse como un sistema de producción distribuida, no simplemente como un sistema de almacenamiento y lanzamiento distribuido. Esta distinción cambia el significado de “éxito” para la agresión aérea israelí-estadounidense.

Si las instalaciones subterráneas no son más que búnkeres, entonces la destrucción de la infraestructura visible en la superficie degrada el programa de misiles iraní de una manera bastante lineal, porque los propios misiles y los medios para fabricar más están concentrados en ubicaciones conocidas y que pueden ser atacadas.

Pero si la producción en sí se ha dispersado en emplazamientos reforzados y distribuidos geográficamente, entonces los ataques a las instalaciones de superficie conocidas pueden causar daños mínimos y recuperables, dejando gran parte de la base de producción prácticamente intacta.

Esto tiene consecuencias directas en la forma en que los expertos militares estadounidenses y los analistas independientes evalúan la efectividad de los ataques contra la infraestructura de misiles de Irán. El número de edificios dañados no equivale al número de capacidad de producción dañada. El patrón de Shahrud, con daños superficiales seguidos de una construcción subterránea continua e incluso acelerada, debe interpretarse como el indicador más claro de esa brecha. Además, los propios mensajes de Irán, como la publicación deliberada de imágenes de mezcladoras, indican que Teherán desea que esa brecha se comprenda, no que se oculte.

Durante siglos, la defensa iraní ha consistido en convertir un terreno vasto, complejo y vertical en tiempo: tiempo para reagruparse, tiempo para reabastecerse, tiempo para hacer que el adversario pague por cada kilómetro de avance.

Lo que el general mártir Nasirzade describió como “infraestructura que no es evidente” es la misma lógica del terreno, aplicada no a los ejércitos, sino a la capacidad industrial. Las montañas que antes ocultaban guarniciones en retirada ahora esconden mezcladoras de combustible.

Los pasos de montaña que antaño decidían el destino de los imperios, ahora, en cierto modo, marcan el ritmo de un programa de misiles. Y si la historia sirve de algo, las cordilleras que han engullido ejércitos durante miles de años no revelarán sus secretos fácilmente hoy en día.