Consulta: Divide y vencerás

No se trata de un procedimiento que aliente a nuestra democracia y carece del elemento científico que garantice que la decisión que surja será la mejor para el país.
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Resulta evidente que la próxima consulta ciudadana respecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, es un total desacierto. No se trata de un procedimiento que aliente a nuestra democracia y carece del elemento científico que garantice que la decisión que surja será la mejor para el país.
Un aeropuerto en una de las ciudades más grandes del mundo, como lo es la ciudad de México, implica una serie de situaciones que se entrelazan y que impactan directamente con el desarrollo, no solo de la ciudad, sino de la economía en su conjunto, del empleo, del medio ambiente y de infinidad de cosas que no sólo afectan a aquellos que realmente operan, utilizan y trabajan en el aeropuerto, como son pilotos, sobrecargos, controladores aéreos, aerolíneas, almacenes de carga, empresas de logística y más, que ofrecen servicios a miles de pasajeros, de empresas y comercios y que su eficiencia impacta directamente en materia económica, en los precios de los bienes y servicios que se ofrecen a la población y de la conectividad entre las ciudades de México y del resto del mundo.
Federico Arreola y SDPNoticias
Este tema, no se puede resolver con un videojuego que puede descargarse en una App o en Android para que no sea tan aburrido como argumentan, o compararlo con experiencias de fracaso como el aeropuerto de Berlín, Brandeburgo que, por distintas razones, que no tienen nada que ver con el NAICM.
¿Por qué la insistencia de algunos en ver lo negativo siempre? De querer ver a México y a los mexicanos como pueblerinos y siempre admirar lo que sucede fuera de nuestro país, cuando tenemos toda la capacidad de hacer cosas extremadamente importantes que nos coloquen entre los países más importantes del orbe.
Por ello, por qué no comparar la construcción del NAICM con algún similar, como lo es el aeropuerto de Hong Kong que fue uno de los proyectos más complejos realizados en la historia.
La experiencia de Hong Kong
Desde su planteamiento el proyecto enfrentó desafíos políticos, ya que sólo siete años separaban la anexión de Hong Kong a China por lo cual, el tiempo apremiaba para su realización. Adicionalmente se presentaban complicaciones técnicas mismas que fueron superadas para crear el aeropuerto con más tráfico de mercancías que conoce el mundo hasta el momento. Ingeniería, logística, tiempo y negociaciones fueron cruciales para el éxito del proyecto.
La necesidad de este aeropuerto estaba justificada de forma muy similar a la que hoy tiene el AICM. El aeropuerto de Hong Kong padecía de sobresaturación, estaba ubicado dentro de la ciudad y contaba con una sola pista de aterrizaje, prácticamente lo que hoy se ve en México. Este hecho impedía el tráfico de mercancías, ya que el número de aviones entrantes y salientes estaba limitado a la capacidad de dicha pista. Igualmente, la cantidad de pasajeros estaba a tope, la ciudad necesitaba maximizar su comercio (su principal actividad) y permitir un mayor flujo de gente.
El odio e irracionalidad de Jiménez Espriú
Por ello se pueden considerar como poco serios los argumentos en contra del proyecto expone Javier Jiménez Espriú, tales como el tema de las condiciones del terreno o de los costos que representa.
El aeropuerto de Hong Kong se realizó sobre una isla artificial, la cual requería de una cantidad de recursos altísimos (no sólo monetarios, sino de tierras para crear la isla). Para hacerla realidad, las montañas de dos islas naturales aledañas al sitio de construcción fueron completamente demolidas, obteniéndose así la cantidad de tierra necesaria. Para levantar la isla, hicieron las dragas más grandes del mundo con las que aspiraron el lecho marino hasta llegar al fondo rocoso que garantizara ser una base estable para la construcción. Posteriormente, las tierras obtenidas de las montañas destruidas fueron vertidas sobre el sitio hasta levantar la isla.
Para quienes argumentan temas de costos elevados -y estamos de acuerdo en que los contratos se realicen con absoluta transparencia- tienen que entender la importancia de las inversiones a futuro, que las inversiones no sólo se concentraron exclusivamente en pistas aéreas, sino en situaciones de logística y en proyectos paralelos fundamentales, como la construcción de toda una infraestructura alrededor de un aeródromo. El costo para Hong Kong fue de 20 billones de dólares, 10 millones de horas hombre y una creatividad avasallante por parte de los ingenieros, aun teniendo una presión de tiempo por razones políticas, este proyecto representó para la ciudad su permanencia como actor importante dentro del comercio mundial.
Tristemente hoy en México debatimos como en tiempos de los ratones verdes y, peor aún, justificamos lo indefendible, con un videojuego o con una comparación totalmente fuera de lugar, dejándonos como unos “pendejos” para favorecer la propuesta de AMLO y Jiménez Espriú, tal y como lo sugiere Don Federico Arreola en su texto que intitulo “AMLO, Jiménez Espriú: si en Alemania hicieron su pendejadota con el Aeropuerto Willy Brandt, ¿de qué tamaño será la de Texcoco?”. Evidentemente desconocen la experiencia de Hong Kong que ya comentamos y no saben que su éxito, tanto arquitectónico como operativo, sí son muy similares a los de México, por lo que debería ser un referente a considerar.
Divide y vencerás
Someter a consulta una decisión que sólo atañe al Ejecutivo federal, como lo dice Marco Herrera en su artículo publicado en Forbes “Consulta popular y futuro del nuevo aeropuerto”, solo aviva la discusión entre aspectos de democracia directa y representativa en México, que al final, lo único que genera es la división de los mexicanos para beneplácito de quienes nos gobiernan, al parecer bajo la premisa de “divide y vencerás”.
De forma coincidente, Fernanda Diez-Torres en un excelente artículo aclara al respecto que “la consulta no es consulta”, pues el sistema jurídico mexicano contempla únicamente la “consulta popular” la cual debe de ser llevada por el INE y con preguntas calificadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y ésta no cumple ni una ni la otra. El mismo Jiménez Espriú aceptó que la consulta “no está en la ley” pero la enmarca como “democracia participativa”, sin ser ilegal.
También dijo que “por su porcentaje de participación tampoco es participativa”. Sin embargo, cuando acotó: “es vinculante porque el Presidente de la República, que tiene potestad de tomar decisiones, decidió que fuera vinculante” (SIC!), cae en un error legal, porque las consultas (populares o no), no pueden ser vinculantes por la decisión unipersonal del ejecutivo del Estado. Ojo, no es culpa de Andrés Manuel, pero su próximo secretario, sí lo pone en una situación enfrentada al Estado de Derecho. No solo por su dicho –que es grave –sino también por la forma desaseada y tendenciosa de la consulta en comento.
Por ello, reitero lo que publiqué en un Twitter recientemente: Así como la oposición a @lopezobrador_ se dividió entre @JoseAMeadeK y @RicardoAnayaC ahora nos dividirán entre si debemos o no apoyar la consulta y como la oposición venezolana nos quedaremos debatiendo si participar o no, mientras el gobierno impone y legitimiza sus ocurrencias.
Están muchos más a favor de #TexcocoVa pero, si el debate es la consulta, ya perdimos.
Y lamentablemente nos quedaremos admirando como siempre lo que pasa en el extranjero, cuando llegamos a otro país nos asombramos hasta de las calles bien pavimentadas y qué decir cuando aterrizamos en un super aeropuerto como el de Hong Kong, el cual, no debemos olvidar, fue diseñado por Norman Foster, la misma persona que diseñó el NAICM, y decimos es que “somos mexicanos”. Basta ya de pendejadas y aspiremos a ser grandes.

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