LA SALUD DEL ESTADO ISLÁMICO
Enlace Judío México e Israel.- El nombre no hace la cosa, Daesh, ISIS, Estado Islámico, no es más que una organización yihadista que toma las armas en diferentes frentes, en unos lugares, guerra convencional, en otros guerra asimétrica, en otros terrorismo, con el objetivo de expandir el Islam tal como los salafistas anhelan, el retorno a los tiempos de Muhammad y sus más de doscientos mil Sahaba (compañeros) [1] empleando el degüello, la guerra, la tortura y las matanzas contra aquellos que se oponían al avance del Islam.
EDUARD YITZHAK
A lo largo de la historia estos salafistas han ido cambiando de nombre, en la península ibérica los yihadistas se denominaron almorávides [2] y más tarde almohades [3], musulmanes salafistas que en diferentes etapas de la historia de España la invadieron y combatieron contra los musulmanes “nominales” y a los cristianos y judíos peninsulares, en campañas militares de Yihad, a los musulmanes nominales por “no ser como Alá manda”, a los cristianos y judíos porque se les acababa la paciencia en ver la falta de conversiones al Islam y el avance de las tropas cristianas, en lo que más tarde se denominaría Reconquista por parte de los Reinos Cristianos.
Muhammad, los cuatro Califas Rashidun y sus compañeros, los Sahaba, como actualmente los salafistas y los chiítas, dividieron, y dividen, el mundo en Dar al-Islam, el mundo, el hogar del Islam, (los países musulmanes), y Dar al-Harb, el mundo de la guerra, estaría conformada por los países no-musulmanes.
El salafismo, como el chiísmo, persiguen implementar el Islam por la da´wa –la prédica y la conversión-, por la fuerza (guerra, terrorismo) [4] el genocidio de cristianos [5], por el útero (incremento de la población musulmana), el reemplazo poblacional [6] y por la migración [7],todo ello “bendecido por Alá” y la generosa ayuda de los europeos colaboracionistas de la Yihad, entre los nostálgicos del Gulag y huérfanos de Stalin. [8]
Pretendidos “expertos” vaticinaban hace unos años la desaparición del Estado Islámico sin tener en cuenta que las organizaciones islamistas cambian de nombre, pero jamás sin abandonar sus raíces: el salafismo sunnita y el chiísmo, que datan desde el nacimiento del Islam, hace casi 14 siglos.
Según recientes informes (agosto 2018) de las Naciones Unidas hay más de 30.000 yihadistas del Estado Islámico en Irak y Siria, con un componente significativo de muchos miles de combatientes terroristas extranjeros activos que podrán volver a Europa, terroristas bien entrenados, y que a pesar de la derrota del Estado Islámico en Irak y la mayor parte de Siria, es probable que una “versión encubierta” reducida del “núcleo” del grupo militante sobreviva en ambos países, con importantes partidarios afiliados en Afganistán, Libia, sudeste asiático y oeste de África y que la red global de al-Qaida también “continúa mostrando resistencia”, con sus afiliados y aliados mucho más fuertes que Estado Islámico en Somalia, Yemen, el sur de Asia y la región del Sahel de África.[9] Los yihadistas de Boko Haram juraron hace años fidelidad al Estado Islámico [10] así como también los yihadistas del Frente Moro de Liberación Nacional (MNLF) y sus grupos escindidos, en Filipinas [11]. El ministro de Defensa de Indonesia, Ryamizard Ryacudu, acaba de advertir que 63 grupos islamoterroristas en la región han prometido lealtad al líder del Estado Islámico, lo que atemoriza a las contrainteligencias de su país, y de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Japón. [12]
El Estado Islámico ha sido financiado por Arabia Saudita, Qatar, Turquía, aunque ahora estos países, aparentemente, se distancian por las presiones de Occidente, pero la ideología que nutre a estos yihadistas se expande entre las mezquitas salafistas que crecen como hongos en Europa, financiadas por aquellos países, y por las mezquitas chiítas financiadas por la República Islámica de Irán, este último país también sufraga a Pablo Iglesias, el líder de Podemos [13] y grupos filoterroristas y al BDS cuyo objetivo es la destrucción de Israel.
Recepp Tayyip Erdogan, presidente de Turquía ha inaugurado recientemente una de las más grandes mezquitas de Europa en Colonia mientras chantajea a Alemania con abrir las puertas de sus costas para la entrada de más migrantes musulmanes hacia el Viejo Continente. [14]
Erdogan no tiene ningún reparo en afirmar, y así lo ha declarado, que “las mezquitas son nuestros cuarteles, los minaretes nuestras bayonetas, las cúpulas nuestras cascos y los creyentes nuestros soldados”. Y Europa es la nueva tierra de conversión para Erdogan. [15] En la historia del yihadismo ha habido victorias y derrotas, y de nuevo victorias. Los yihadistas, tanto sunnitas como chiítas, se sienten más fuertes que nunca, pues han derrotado a la ex URSS en Afganistán, han humillado a los EE.UU el 11-S de 2001, han perpetrado atentados en muchísimas ciudades de Occidente ante el silencio de los europeos y contemplan la decadencia moral y la falta de músculo de Occidente, saben que tienen más población absoluta y mayor porcentaje poblacional que nunca, que tienen mayor tasa de natalidad que de no-musulmanes y del resto de países, y que están aumentando las simpatías del colectivo musulmán hacia la Yihad, y que cuentan con el apoyo incondicional de los colaboracionistas izquierdistas y extrema izquierdistas, y que emplean la “palanca” de la amenaza del terrorismo yihadista para conseguir más concesiones y prebendas de las administraciones europeas (“enemigas cristianas”) hacia el colectivo musulmán y que inauguran más mezquitas que nunca en su historia en Occidente sin la menor reciprocidad al no permitir la construcción de ninguna iglesia en el mundo musulmán y que cada vez más los estados europeos ceden su autoridad y permiten zonas no-go y tribunales de la Sharía (ley islámica) [16] y que aumenta el número de conversiones de europeos al Islam [17] , lo que está completamente castigado, con la cárcel y hasta con la pena de muerte en el mundo musulmán la conversión al cristianismo.
Los terroristas yihadistas (sunnitas y chiítas) se amantan con la ideología nihilista del salafismo sunnita y del chiísmo y se cobijan entre sus correligionarios, y mientras esta ideología no se regenere y el salafismo y chiísmo sea abandonado por sus miembros, los militares y cuerpos policiales occidentales no podrán derrotar al terrorismo islámico, aunque puedan derrotar a terroristas.