Adolfo Martínez Palomo: Schumann fue un genio que supo sobreponerse a su padecimiento mental
El Colegio Nacional <elcolegionacional@colnal.mx>CCO:erubielcamacho43@yahoo.com.mxvie 11 de nov a las 11:4111 de noviembre de 2022
ECN.22/218
Ciencias Biológicas y de la Salud
SCHUMANN FUE UN GENIO QUE SUPO SOBREPONERSE A SU PADECIMIENTO MENTAL: ADOLFO MARTÍNEZ PALOMO
Adolfo Martínez Palomo, miembro de El Colegio Nacional, dictó la conferencia Robert Schumann (1810-1856). Creatividad y enfermedad mental, que formó parte del ciclo Músicos y Medicina.
A decir del colegiado, Schumann “logró utilizar las fases de exaltación de su enfermedad para ofrecer al mundo una de las obras artísticas más originales y valiosas de la historia de la música clásica”.
Tras la disertación, los músicos Rodrigo Garibay, Sergio Vázquez, Silvestre Hernández y la mezzosoprano Verónica Alexanderson ofrecieron un concierto.
Robert Schumann (1810-1856) fue un genio musical que “pudo sobreponerse a los efectos negativos” del padecimiento mental que le aquejaba, y “logró utilizar las fases de exaltación de su enfermedad para ofrecer al mundo una de las obras artísticas más originales y valiosas de la historia de la música clásica”, consideró el médico e investigador Adolfo Martínez Palomo, miembro de El Colegio Nacional.
En el Aula Mayor y a través de las redes sociales de la institución, el científico dictó la conferencia “Robert Schumann (1810-1856). Creatividad y enfermedad mental”, como parte del Ciclo Músicos y Medicina, que incluyó un concierto con piezas de Schumann, ejecutadas por Rodrigo Garibay en el clarinete; Sergio Vázquez en el piano; Silvestre Hernández en el corno; y la voz de la mezzosoprano Verónica Alexanderson.
“La revisión de la historia clínica de Robert Schumann nos permite considerar que el compositor sufrió desde muy joven de un trastorno bipolar grave que explicaría el cuadro clínico y el profundo y acelerado deterioro mental, experimentado en los dos años y medio de estancia en el hospital. La historia médica de Schumann no debe interpretarse como el estigma de una enfermedad mental que afectó a un gran artista, sino por el contrario, como el ejemplo de un genio”, dijo Martínez Palomo.
El colegiado repasó la tormentosa vida de Schumann, marcada por largos periodos depresivos, estrechez económica, aunque también jornadas intensas de trabajo durante las que compuso una de las obras musicales más importantes heredadas a la humanidad.
Como Federico Chopin, Schumann nació en 1810, pero “se conocieron sólo en una ocasión, cuando tenían 26 años, y se pasaron un día entero escuchándose uno al otro. Nunca más volvieron a encontrarse. En el caso de Chopin, enfermo desde el nacimiento, la historia médica es importante; en el caso de Schumann, la historia médica también es importante”, señaló.
Martínez Palomo contó que con frecuencia le preguntan “¿Qué tiene que ver la medicina con la vida de los músicos y la música?”. La contestación: “es que para muchos, es una forma de entender mejor al personaje y, en ocasiones, hasta de entender mejor la música, pero tal vez no hay ninguno como Robert Schumann en el que, como dijo hace muchos años Julio Cortázar, no asomarse a la música de Robert Schumann es como asomarse a su alma”.
“Muchos expertos han dicho que mucha de la música de Schumann es autobiográfica y traduce algunos de sus mejores momentos, de sus anhelos, de su felicidad, pero también la tragedia de lo que fue su vida en sus últimos años”.
Nacido el 8 de junio de 1810 en Zwickau, un pueblo pequeño de Sajonia que entonces tenía poco más de 5 mil habitantes. Schumann fue el sexto hijo de una familia compuesta por un padre librero, escritor y traductor, “un hombre culto, emprendedor, pero de salud frágil” y una madre con “gustos musicales y que mostraba cierta tendencia a la depresión”.
A pesar de ser “el niño pequeño, preferido de su madre”, a los tres años debió experimentar una “gran angustia, durante dos años”, cuando fue enviado a otra casa porque su madre enfermó de tifus. Con una “infancia complicada”, sin embargo, “nada hacía suponer que se convertiría en uno de los grandes genios musicales del romanticismo”, hasta que a los 10 años recibió de su padre un piano de media cola como regalo.
El infortunio, no obstante, persiguió a Schumann, quien a los 15 años pierde a su hermana 14 años mayor que él, y que era su gran amiga; “se suicidó, tal vez lanzándose de una ventana, quizás por padecer una enfermedad de la piel. Esa muerte dejó en la mente del joven Schumann una huella indeleble y nunca volvió a mencionar a su hermana, ni en sus cartas ni en sus diarios”.
La música y la literatura eran sus dos grandes pasiones, pero el aislamiento social y los ataques de ansiedad iban en aumento. Esta condición se agudizó cuando, por obediencia al padre, inició estudios de Derecho. “Abusa del alcohol, del café y del tabaco. Padece insomnio que él mismo se induce y lo que podría interpretarse como alucinaciones visuales y auditivas, se imagina que ve cosas y que oye cosas”.
La vida con Clara
Hacia los 24 años, Robert Schumann se enamora de la hija de su maestro, Clara Wieck, lo que lo lleva a establecer una “terrible lucha con el padre”. Friedrich Wieck se opone “con vehemencia, incluso con argucias legales a la relación con su hija, ya que está preocupado por la falta de dinero de Robert, sus depresiones y el alcoholismo”.
A pesar de todo, logra casarse con Clara, “la mejor pianista que en ese momento hubo en Europa y una extraordinaria compositora”. Con ella tiene 8 hijos y la pareja sufre “problemas de dinero, embarazos continuos, falta de atención a los niños pequeños, giras musicales de Clara, y con ello ausencias periódicas del hogar, inestabilidad emocional de Robert, hostilidad permanente del suegro…”.
Aun en ese estado, vive etapas de intensa actividad creadora: “Con altas y con bajas siguen intensos periodos de actividad musical y ya está obsesionado con las ideas de muerte, escribe un Requiem, y dice: ‘a mí me pasa como a Mozart porque ya se acerca mi fin’; arrecia el insomnio y la depresión, además de reumatismos que lo obligan a guardar cama durante varias semanas”.
A los 43 años, tiene una gran actividad creativa con dos grandes amigos: Johannes Brahms y el violinista Joseph Joachim. Para 1854 “aparecen alucinaciones auditivas, se imagina oír cosas en las noches que le hacen perder el sueño; en las siguientes semanas estos sonidos se aceleran. Schumann deja de escribir por completo música, aumentan las alucinaciones y por la noche son ángeles los que le dictan música celestial, pero en el día se convierten en demonios que tocan una música horrible y en animales que intentan despedazarlo”.
Después de intentar suicidarse, arrojándose al río Rin. Con su consentimiento es internado en el Hospital Psiquiátrico de Endenich, “al que ingresa una semana más tarde, y Clara deja de verlo más de dos años, debido al tratamiento de ese hospital”.
“Un año más tarde, el enfermo sólo es capaz de balbucear, no parece capaz de entender nada de música o de literatura, empieza a negarse a comer y poco a poco aumenta la emaciación. Se empieza a poner cada vez más delgado, empiezan a hincharse las piernas y sólo toma vino, que consume con gelatina. El 27 de julio de 1856, Clara puede abrazar a su esposo por vez primera desde su internamiento, desfallecido en cama, incapaz de hablar”, recordó Martínez Palomo.
“Dos días después, cuando Clara sale para hacer un recado, Robert fallece en el cuarto de su hospital sin que nadie lo acompañase, al parecer la causa de muerte es la inanición, pues dejó de comer él mismo”. Clara sobrevivió 40 años más y “siguió siendo una muy respetada pianista que merece estar como Chopin, como Berlioz, entre los grandes compositores del siglo XIX”.
Y aunque algunas versiones han especulado que murió de sífilis, “la revisión de la historia clínica de Robert Schumann nos permite considerar que el compositor sufrió desde muy joven de un trastorno bipolar grave que explicaría el cuadro clínico y el profundo y acelerado deterioro mental”, concluyó Martínez Palomo.
Tras la disertación del colegiado, los músicos invitados interpretaron el Adagio y allegro, para corno y piano, op. 70; Fantasiestücke, para clarinete y piano, op. 73; y Fraunliebe und leben del ciclo Amor y vida de mujer, para voz y piano, op. 42.
Tanto el concierto como la cátedra, dictada por el colegiado Adolfo Martínez Palomo, bajo el título Robert Schumann (1810-1856). Creatividad y enfermedad mental, como parte del ciclo Músicos y Medicina, se encuentran disponibles en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.
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