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domingo, 9 de noviembre de 2025
🌠El fin de una era🌍
🌠El fin de una era🌍
Han
transcurrido más de dos décadas desde que inicié este viaje incierto
hacia el porvenir, ese intento obstinado por sentir el pulso del futuro.
Hoy, con el peso de los años, la experiencia acumulada y un
entendimiento que se ajusta a mi edad, creo estar un poco más cerca de
descifrar lo que andaba buscando. Por ello, con cierta osadía, me atrevo
a escribir sobre aquello que, tal vez, nos toque vivir —a mí, a los
míos, y también a vosotros.
El año 2001 marcó el inicio del cambio: Occidente despertó sobresaltado y
el mundo jamás volvió a ser el mismo. El supuesto atentado contra las
Torres Gemelas abrió la puerta del infierno norteafricano. Lentamente, y
sin estruendo, Europa —nuestra España incluida— fue disolviéndose en
silencio mientras dejaba entrar al Caballo de Troya musulmán. Aquellos
valores, conquistas y sacrificios que nuestros antepasados erigieron con
sangre se desvanecen hoy sin declaración de guerra, poco a poco, hasta
el día señalado.
Desde 2020 vivimos otro comienzo: una guerra distinta, sutil, disfrazada
de pandemia. Una crisis diseñada para doblegar a una sociedad que creía
ser libre. Así se reanuda el ciclo de siempre, ese juego repetitivo del
sistema que se derrumba y renace, cada medio siglo, cuando la economía
exige su sacrificio. La humanidad repite su lección sin reconocerse en
ella: el reseteo es la purga que da paso a una nueva forma de vivir, de
producir, de dominar. Y, sin embargo, quizá hayamos tenido más suerte
que aquellos que debieron luchar o crecer entre los escombros de la
guerra. Al final, no somos más que una mota en el tiempo, un destello
mínimo en la historia de un mundo que sigue girando, con o sin nosotros.
Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿qué nos espera?
Al norte de Israel se extiende la tierra del Gog y Magog bíblico —una
región que alcanza Palestina, Jordania, el Líbano, Irán, Irak, Turquía
y, más allá, del Cáucaso; Ucrania y el Este ruso. Desde allí se alzará
la chispa que incendiará a Occidente, ese continente que ha dormido en
paz durante ocho décadas. La pandemia no fue sino el prólogo, el
debilitamiento previo del enemigo antes de su aniquilación. Rusia
persistirá en su avance sobre Ucrania, con la mirada puesta en las ricas
tierras árticas, cuyos hielos derretidos abrirán nuevas rutas marítimas
y, con ellas, un reordenamiento total de la economía mundial. Porque,
una vez más, todo gira en torno a la economía.
Vendrán tiempos duros. Tras la pandemia y el colapso financiero global,
asistiremos a un cambio industrial profundo: la irrupción definitiva de
la inteligencia artificial en nuestras vidas. Antes, sin embargo,
volverá a planear sobre nosotros un virus alado, y el firmamento
mostrará señales: luces que nunca antes vimos, presencias que desafían
la razón. Italia temblará. España mirará al sur, donde los vientos del
desierto murmuran de nuevo el nombre perdido de Al-Ándalus.
Ese será el tiempo por venir, el de las guerras sin espadas, el de las
armas invisibles. El clima será ejército, la enfermedad soldado, la
tecnología IA general sin rostro.
Pero no todo será oscuridad. Tras la tormenta, la humanidad despertará
de su letargo y comprenderá que no puede seguir postrada ante los
directores del mundo. Entonces, y solo entonces, seremos libres.
Caminaremos juntos hacia nuevos horizontes, hacia tierras en otros
mundos, que hoy nos son desconocidas, acaso inalcanzables.
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