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jueves, 14 de mayo de 2026

Confirmado: vivímos en un narco-estado en México

 

Confirmado: vivímos en un narco-estado

Itinerario_político

La defensa a ultranza que realiza la “señora presidenta”, de Rubén Rocha Moya –el “narco-gobernador” de Sinaloa–, sólo confirma que, en efecto, México está en manos de los grupos criminales.

Peor aún, tal encubrimiento también ratifica que resultaron efectivas las amenazas formuladas por Rocha Moya, a toda la mafia del Partido Morena; amenaza que dice: “Si cae uno, caemos todos”.

Y se trata de la confirmación del “Narco-Estado” mexicano, porque en su desesperación por negar lo que está a los ojos de todos, la presidenta, Claudia Sheinbaum. olvida dos ejemplos contundentes de que en la contienda electoral las mafias criminales alteraron la voluntad popular en las urnas.

El primer ejemplo se produjo la noche misma de la elección intermedia del 2021, cuando el candidato de la alianza encabezada por el PRI, Mario Zamora, reconoció de manera pública la derrota, pero también exigió “la liberación de cientos de representantes de casilla” del PRI, que fueron secuestrados por el crimen organizado horas antes de que se abrieran las urnas para recibir la votación.

Además, la propia Secretaría de la Defensa documentó la “narco-elección” que hizo gobernador de Sinaloa a Rocha Moya; elección que hizo mandatarios estatales a no pocos “narco-políticos”.

Sí, sólo es necesario forzar un poco la memoria, para recordar que entre los miles de documentos jaqueados por “#GuacamayaLikes”, aparecieron cientos de documentos recopilados por la Sedena, en donde prueban todas las irregularidades de las elecciones intermedias del 2021.

Irregularidades que van más allá de las fallas normales en una elección y que, confirman que cárteles como el de Sinaloa –entre otros–, metieron la mano en el proceso electoral para llevar a sus “narco-políticos” al poder.

Pero vamos por partes.

Resulta que el pasado martes, en comparecencia ante el Senado de Estados Unidos, Terry Cole, director de la CIA, dijo que la acusación y persecución contra Rubén Rocha Moya, “es sólo el principio” de una lucha contra los políticos mexicanos coludidos con los cárteles.

Así lo dijo: “Les aseguro que esto es sólo el comienzo de lo que está por venir en México… Y No cabe duda de que los narcotraficantes y altos funcionarios del gobierno mexicano han estado involucrados durante años”. (FIN DE LA CITA)    

En respuesta, tanto la presidenta Sheinbaum, como el secretario de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch, no sólo rechazaron los señalamientos del director de la CIA, sino que aseguraron que no existió ninguna irregularidad en las elecciones del 2021, en Sinaloa, que llevaron a Rocha Moya al gobierno estatal.

Lo simpático del tema es que tanto la señora presidenta, como el policía mexicano motejado como “Batman”, parecen haber olvidado que la noche de esa elección, en cadena nacional de televisión, el candidato derrotado, Mario Zamora, denunció el secuestro de cientos de representantes de casilla, lo que dejó las urnas a merced de los operadores de los cárteles criminales.

Luego de reunir las pruebas de la “narco-elección” de Sinaloa, Zamora buscó a un abogado que se atreviera a llevar adelante el proceso legal, pero nadie se atrevió. Todos sabían que enfrentar a los cárteles era lo más parecido a firmar una sentencia de muerte.

Pero resulta que esas pruebas aparecieron meses después en los archivos de la Sedena, como lo documenté aquí, en el Itinerario Político del 26 de octubre del 2022, titulado: “Sedena lo confirmó: la de 2021 fue narco elección”.

Así lo dije: “Sin duda que una de las revelaciones más escandalosas del jaqueo a la Sedena –por parte de #GuacamayaLikes–, es la confirmación de que la elección del 2021 fue una “narco-elección”.

“Y es que, según los papeles revelados, la Sedena recopiló cientos de denuncias no sólo de irregularidades propias de una elección, sino que documentó la presencia –evidente a los ojos de todos–, de cuadrillas electorales pertenecientes al crimen organizado”. (FIN DE LA CITA)

En pocas palabras, queda clareo que mienten, tanto la “señora presidenta”, como su policía favorito.

Y con esa mentira confirman que vivimos en un “narco-Estado” y que el gobierno de Claudia Sheinbaum es un “narco-gobierno”.

¿Aún lo dudan?

Al tiempo.

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