La hermosa isla del tesoro de China: Taiwán
ABEL BARRERA HERNÁNDEZ*
La niñez indígena experi-
menta la dureza de la vi-
da desde que nace en los
pisos de tierra dentro de
los jacales derruidos en
la Montaña de Guerrero. Durante
su infancia padecen los estragos
de la desnutrición, la insolación y
la desatención médica. Sobre las
espaldas de sus madres o herma-
nas mayores se acurrucan con el
sol a plomo. Su vida gira alrededor
de los surcos de las agroindustrias
donde sus padres son expoliados.
Desde que aprenden a caminar
acompañan a la familia al tlacolol,
que es un modo de vivir precaria-
mente en el campo. El machete y
el azadón suplen al lápiz y al cua-
derno. Cortar leña es fundamental
para atizar el fogón de las tortillas.
Para el gobierno resulta oneroso
garantizar el derecho a la educa-
ción de la niñez indígena y para
los empresarios es más redituable
contratar a personas analfabetas,
dispuestas al sacrificio extremo
por un mísero salario.
En este enclave del olvido, la
muerte es el fantasma que ronda
los hogares marcados por la vio-
lencia. Los feminicidios se mul-
tiplican en Cochoapa El Grande,
Metlatónoc y Alcozauca. Los
perpetradores son funcionarios
municipales, policías y parejas
de las víctimas que compran la
justicia. Las mujeres jóvenes son
arteramente asesinadas a bala-
zos, machetazos y pedradas. Las
autoridades son cómplices por
su indolencia y decrepitud. Las
niñas y niños son testigos de atro-
cidades que atrofian de por vida
su futuro. En Loma Tuza, una
bebé quedó pegada al pecho de su
madre, quien fue víctima de vio-
lación tumultuaria instigada por
su pareja, que al final la asesinó a
machetazos.
En la Montaña, los grupos crimi-
nales subvierten el orden, instalan
retenes, detienen y desaparecen a
personas que denuncian sus trope-
lías, asesinan a quienes consideran
sus enemigos, impiden la entrada
del Ministerio Público y la policía
ministerial que acuden a realizar
diligencias por los crímenes que
cometen. Restringen el paso al
Ejército y la Guardia Nacional. En
varias ocasiones, los militares han
sido retenidos por los comunita-
rios, que son grupos de la delin-
cuencia que portan uniforme de la
policía comunitaria.
Los gobiernos municipales de la
zona me’phaa de la Montaña Alta
forman parte de esta red criminal.
Los policías se supeditan a los
intereses de los jefes de las plazas,
mientras los militares y la Guardia
Nacional se mantienen al margen
por órdenes superiores. La pobla-
ción queda expuesta al fuego cru-
zado de la delincuencia, que con
las balas perforan sus techos y los
drones explotan en sus viviendas.
En 2016, Fredy, de 16 años, indí-
gena na savi de Metlatónoc, fue víc-
tima de desaparición por gente de
la delincuencia. Por la tarde salió
con un amigo para recargar su ce-
lular; en el trayecto pasaron a una
taquería. Fredy se desconcertó al
ver que una camioneta se estacio-
naba frente al local con personas
armadas. Su amigo sabía quiénes
eran. Del vehículo bajaron indivi-
duos con armas que se llevaron a
Fredy con rumbo desconocido. Su
papá ubicó al acompañante y pidió
auxilio a la policía municipal. Lo in-
creíble fue que al joven lo liberaron
y al papá de Fredy lo encarcelaron
hasta que pagó 3 mil pesos de mul-
ta. Fredy sigue desaparecido.
A Yulitzi, de 6 años, le gustaba
armar crucigramas en el piso. Por
las tardes disfrutaba el viaje que
realizaba su abuela para dar de
comer a los puercos. En el trayecto
repasaba lo que había aprendido
en la escuela, no dejaba de pre-
guntar por las aves que volaban
sobre el río tlapaneco. Fue el 22
de agosto de 2018 cuando Yuli fue
desaparecida con su mamá, Bea-
triz, y su abuela Gabriela alrededor
de las cinco de la tarde, cerca de la
comunidad El Otate, municipio de
Tlapa. Dejaron su camioneta con
las lleves puestas. Gregorio, esposo
de Gabriela, miembro de la policía
estatal, pidió el apoyo de su corpo-
ración, pero todas las búsquedas
fueron en vano. Dos niños y dos
niñas siguen preguntando por su
mamá. Las hermanas de Beatriz
han asumido el rol de madres y
padre ante la desaparición de tres
miembros de la familia.
La niña Esmeralda, de 7 años,
desapareció en Santa María Tona-
ya, Tlapa, el 12 de enero de 2023.
Estaba recargada en la puerta de
su casa. Por su trastorno neuroló-
gico causado por la epilepsia tenía
dificultades para caminar y comu-
nicarse. Permanecía encerrada en
su casa porque en la comunidad
me’phaa no hay maestros de
educación especial. Nadie de la
comunidad comprende cómo fue
que a una niña indefensa la desa-
parecieron.
Lucila, de Pueblo Viejo, Metla-
tónoc, llegó a Tlapa para estudiar
el bachillerato. Consiguió trabajo
por la tarde y aprovechaba la ma-
ñana para estudiar. El 9 de mayo
de 2022 fue a visitar a unas amigas
y ya nunca regresó a su casa. La
buscaron, pero en lugar de que
les dieran información, recibieron
amenazas. El responsable huyó del
estado.
Alondra, de 13 años, originaria
de Huiztlatzala, estudió la primaria
en Zapotitlán Tablas. Por la violen-
cia que se recrudecía en la región,
continuó sus estudios en Puebla.
Regresó un tiempo por la pande-
mia de covid-19. El 30 de marzo
de 2020 acompañó a su mamá a
la comunidad de Caxitepec, muni-
cipio de Atlixtac, para cobrar una
deuda. Fue la última vez que las
ubicaron juntas. Recorrieron las
comunidades vecinas sin obtener
algún indicio de su paradero.
Raquel y María Isabel, dos her-
manitas de 12 y 4 años de edad de
la comunidad me’phaa de Huizt-
latzala, viajaban con sus padres
después de visitar a su abuela en
Zapotitlán Tablas. El 29 de marzo
de 2020, los cuatro miembros de
la familia fueron desaparecidos
por un grupo de la delincuencia.
Al siguiente día ubicaron la ca-
mioneta calcinada con los cuatro
cuerpos adentro. La gravedad del
problema en Guerrero es que las
autoridades han sucumbido ante
los grupos criminales al no pre-
servar la vida de las niñas y niños
de la Montaña, mucho menos san-
cionar a los responsables.
* Director del Centro de Derechos Hu-
manos de la Montaña Tlachinollan
En la
Montaña
de Guerre-
ro, la niñez
indígena
experi-
menta
la dureza
de la vida
desde
que nace
Infancias
perdidas
13
LA JORNADA
Miércoles 6 de mayo de 2026 OPINIÓN
CHEN DAOJIANG*
Hace poco, presenté a los ami-
gos de todos los ámbitos de
México el panorama de Xin-
jiang, China; hoy quiero lle-
varles a conocer la hermosa y
fértil isla del tesoro de China: Taiwán.
Taiwán pertenece a China desde la anti-
güedad. El “Registro Geográfico de Linhai”,
documento histórico de China del año 230
dC, contiene las descripciones escritas más
antiguas sobre Taiwán. A partir de la Di-
nastía Yuan (1602-1368), los gobiernos de
diversas dinastías de China establecieron
sucesivamente en Taiwán organismos ad-
ministrativos para ejercer una jurisdicción
efectiva sobre la isla. En la primera mitad
del siglo XVII, colonizadores españoles
y holandeses invadieron sucesivamente
Taiwán. En 1662, el héroe nacional chino
Zheng Chenggong expulsó a los colonizado-
res holandeses y recuperó Taiwán. En 1684,
el gobierno de la Dinastía Qing de China
estableció la Prefectura de Taiwán, subor-
dinada a la jurisdicción de la provincia de
Fujian. En 1885, Taiwán se convirtió en la
vigésima provincia de China.
El principio de una sola China es un
consenso universalmente reconocido de la
comunidad internacional. En 1895, el go-
bierno de la Dinastía Qing, tras su derrota
en la primera guerra sino-japonesa, se
vio obligado a ceder Taiwán y las islas
Penghu, que le eran subordinadas, a
Japón. En 1945, Japón anunció su ren-
dición y devolvió Taiwán a China, con lo
que Taiwán regresó al seno de la madre
patria. Posteriormente, el Partido Na-
cionalista Chino (Kuomintang), encabe-
zado por Chiang Kai-shek, desató una
guerra civil en todo el país, y finalmente
fracasó y se replegó a Taiwán en 1949.
En 1950, la Séptima Flota de los Estados
Unidos entró en el estrecho de Taiwán,
obstaculizando descaradamente el pro-
ceso de reunificación de China. En 1971,
la Asamblea General de las Naciones
Unidas aprobó la Resolución 2758, que
se comprometió claramente a reconocer
los representantes del Gobierno de la
República Popular China como los úni-
cos representantes legítimos de China
ante las Naciones Unidas. 183 países de
todo el mundo, incluido México, han
establecido relaciones diplomáticas con
China sobre la base del principio de una
sola China.
La geografía y la cultura de Taiwán
están estrechamente vinculadas a China
continental. La isla de Taiwán se en-
cuentra en la plataforma continental de
la costa sureste de China continental y
es la isla más grande de China. La mon-
taña Yushan de Taiwán es el pico más al-
to de la región sureste de China. El 96%
de los residentes de Taiwán son de la et-
nia Han, y la mayoría de sus antepasados
procedían de las provincias de Fujian y
Guangdong de China continental. En la
zona se utilizan los caracteres chinos y
el chino mandarín, y los principales dia-
lectos —el minnan y el hakka— compar-
ten un origen común con otros dialectos
del sur de China continental. Numerosas
calles de Taiwán llevan nombres de pro-
vincias y ciudades de China continental,
así como de las virtudes tradicionales
chinas. Ambos lados del Estrecho cele-
bran festividades tradicionales como el
Año Nuevo Chino, la fiesta de Qingming,
el Festival del Bote de Dragón y el Fes-
tival del Medio Otoño, compartiendo
costumbres y rituales similares. El con-
fucianismo, la cultura de clan y las artes
tradicionales chinas se han transmitido
de generación en generación en Taiwán,
dejando en cada rincón la huella de la
cultura china.
La reunificación de ambos lados del
Estrecho es la tendencia histórica y el
deseo del pueblo. Este año se cumple el
160º aniversario del nacimiento del gran
pionero revolucionario chino, el Dr. Sun
Yat-sen, cuya aspiración de toda la vida
fue la revitalización de China y la reuni-
ficación nacional. El futuro de Taiwán
radica en la reunificación de China, y el
bienestar del pueblo de Taiwán depende
de la revitalización de la nación china. Ha-
ce poco, el secretario general del Comité
Central del Partido Comunista de China
(PCCh) y presidente chino, Xi Jinping, se-
ñaló durante su reunión con la presidenta
del partido Kuomintang que, sin importar
cómo evolucionen el panorama internacio-
nal y la situación del Estrecho de Taiwán,
la tendencia general hacia la gran revita-
lización de la nación china no cambiará,
como tampoco lo hará el impulso predomi-
nante para que los chinos de ambos lados
del Estrecho se unan. La reunificación de
China no perjudicará los intereses legí-
timos de ningún país, sino que brindará
a todos los países más oportunidades de
desarrollo.
Tanto China como México han sufrido
la agresión colonial y guardan dolorosos
recuerdos de una patria devastada. Para
China, Taiwán es como un hijo que lleva
muchos años separado de su madre.
Esperamos que los amigos de todos los
sectores de México comprendan y apoyen
de manera más amplia y firme el anhelo
del pueblo chino de lograr la reunificación
nacional, contribuyendo así con más ener-
gía positiva tanto a la paz y la estabilidad
regional, como a la equidad y la justicia
internacional.
*Embajador de China en México
Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)
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miércoles, 6 de mayo de 2026
La hermosa isla del tesoro de China: Taiwán
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