¿Qué hace un humano que un robot
no pueda? Los límites de esta pre-
gunta se están poniendo a prueba y
Shenzhen, punta de lanza de China
en el diseño y producción de estas
máquinas “inteligentes”, ofrece
algunas respuestas. La parte más
lúdica son pequeños robots danza-
rines que retan a los espectadores
a competencias de baile, androides
que se ofrecen de guardaespaldas,
pero en un descuido pueden gol-
pear en la cara al custodiado, o
baristas que hacen con la espuma
una réplica del rostro del cliente.
También hay mascotas autómatas.
La robótica inteligente también
tiene aplicaciones en la industria y
en la atención a emergencias. En
el primero, los brazos, manos y
cuerpos de robot sirven para pin-
tar carrocerías con precisión mili-
métrica, ensamblar y atornillar los
componentes más pequeños de un
producto cualquiera o para cargar
y desplazar objetos. Otros reali-
zan control de calidad mediante
cámaras integradas en sus módu-
los. En el segundo caso, pequeños
cuadrúpedos se presentan como
una opción para buscar a personas
atrapadas bajo escombros.
De acuerdo con una publicación
de la Academia Damo, plataforma
de investigación y desarrollo de
Alibaba, “2026 es un punto de in-
flexión crítico para los robots hu-
manoides, al pasar de la verificación
tecnológica a la comercialización
a gran escala, con envíos globales
esperados de 35 mil unidades, un
aumento anual de 94 por ciento”.
En varias ciudades de China se
han vuelto comunes los pequeños
robots en ascensores de hoteles pa-
ra brindar servicio a las habitacio-
nes o de meseros en cadenas de res-
taurantes. Shenzhen y Guangzhou
son el epicentro de estos desarrollos
que unen la robótica con la inteli-
gencia artificial (IA) para que ésta
tenga un soporte físico.
Evan Yao, cofundador de En-
gineAI Robotics Technology Co,
explica que los robots inteligentes
pueden realizar diferentes acciones,
lo que depende de las instrucciones
que reciban y las aplicaciones ins-
taladas. “Por ejemplo, compras un
teléfono y tiene varias aplicaciones,
¿verdad? Este tipo también tiene
algunas aplicaciones. Depende de
lo que quieras que haga”, comenta
mientras señala a un humanoide de
75 kilos, presentado en el pabellón
de exposiciones del Valle de los Ro-
bots de Shenzhen.
Durante su exhibición, el autó-
mata de 1.74 metros brinca, hace
formas de artes marciales, patea
e incluso observa cómo un par de
humanoides de menor tamaño se
amenazan con formas de kung-fu.
“Si quieres que se vuelva obrero,
aprenderá a hacer el trabajo. Si
quieres que se convierta en un guar-
daespaldas, este tipo puede ser un
guardia de seguridad”.
Agrega que nada cambia entre
un robot de 1.74 metros o de me-
nor tamaño. De hecho, se podrían
hacer más grandes, pero “no que-
remos que sea demasiado alto; eso
es demasiado agresivo”. El objetivo,
subrayó, es que estos autómatas se
adapten al entorno humano.
En la misma exposición, un robot
sirve palomitas de maíz, otro atien-
de un puesto de productos agrícolas
y uno más, que en realidad sólo es-
tá formado por falanges de metal,
imita los movimientos de una mano
humana. Adelante, unas pequeñas
piernas robotizadas hacen lo posi-
ble por mantener el equilibrio pese
a los empellones y puntapiés de los
demostradores; un autómata suel-
ta, por accidente, una bofetada a
una mujer que insistía a una niña
para que se acercara a él, y otro más
se aleja de todo ese barullo y sólo se
dedica a bailar.
Ayuda en labores
domésticas y educación
En cuanto a la integración de los
autómatas a los hogares con res-
paldo gubernamental, China se
encuentra entre los países más
avanzados, aunque sigue en fase
de desarrollo, explicó a La Jornada
Wang Xinsong, profesor asociado
de la Facultad de Gobierno de la
Universidad Normal de Pekín. Des-
tacó que el Ministerio de Industria
y Tecnología de la Información ha
designado a los robots humanoides
industria estratégica emergente,
con Shenzhen y Guangzhou como
centros de fabricación.
El académico apuntó que en el
corto plazo, se prevé usar autó-
matas en tareas del hogar y apoyo
educativo. “Varios fabricantes es-
tán probando robots para ayudar
en la cocina, con la limpieza y en
la coordinación de hogares inte-
ligentes, incluyendo el control de
electrodomésticos, la gestión del
consumo energético y del inventa-
rio de alimentos mediante sistemas
conectados. En el ámbito educativo,
los robots tutores con algoritmos
de aprendizaje personalizados ya se
encuentran en fase de prueba con
niños de familias de clase media”.
Evan Yao apuntó que el humanoi-
de de 1.74 metros desarrollado por
su empresa cuesta 49 mil dólares
(alrededor de 841 mil 702 pesos).
“Comparado con el costo de la ma-
no de obra a nivel internacional, el
precio es muy razonable. Todavía
tenemos un gran margen para re-
cortar el costo de producción. Creo
que podemos reducirlo 50 por cien-
to en tres años, a medida que haya
un mayor volumen de fabricación.
Entonces, en el futuro este tipo
(el robot a su lado) tendrá un cos-
to aproximado de 20 mil dólares”,
agregó.
En su discurso de venta, Yao toca
una de las principales preocupacio-
nes sobre la incursión de la IA y los
autómatas: el impacto en el empleo.
De acuerdo con un reporte de
Bank of America Global Research,
una cuarta parte (aproximadamen-
te 840 millones) de los empleos en
el mundo corren riesgo frente a la
IA (sólo en la región Asia-Pacífico
son 442 millones). Sin embargo,
matiza el informe del banco esta-
dunidense, 60 por ciento de los em-
pleos actuales no existían en 1940;
por ello, “la IA no supone el fin del
trabajo, sino la próxima gran trans-
formación del mercado laboral”.
Un informe de McKinsey tam-
bién adelanta algunos datos sobre
la economía de Estados Unidos: las
tecnologías que ya están probadas
podrían automatizar actividades
que representan aproximadamente
57 por ciento de las horas de tra-
bajo en ese país, y para 2030, los
agentes y robots impulsados por IA
podrían generar alrededor de 2.9
billones de dólares en valor econó-
mico para ese país.
Si bien en las industrias se prevé
una adopción más acelerada de los
autómatas, el costo aún es una ba-
rrera para que lleguen a los hogares.
“Aún son demasiado caros para
su adopción masiva, aunque los
costos están disminuyendo –apun-
tó Wang–. Los robots de compañía
básicos con interacción por voz y
monitorización de la salud cuestan
actualmente entre 8 mil y 30 mil
yuanes (mil 100 y 4 mil 100 dóla-
res), mientras los modelos huma-
noides más avanzados pueden su-
perar 100 mil (13 mil 700 dólares),
entre dos y tres veces la pensión
anual promedio en las zonas urba-
nas de China”, comparó
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domingo, 10 de mayo de 2026
Se extiende el uso de robots con IA a medida que disminuye su costo
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