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sábado, 8 de agosto de 2026

Manos arriba “amplifica las voces y la creatividad de los niños de Gaza”

 ELIO HENRÍQUEZ
CORRESPONSAL
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIS.
“El mundo tiene que saber que Is-
rael está realizando un genocidio
en Palestina; la gente que no lo sa-
be está ciega o vive en un agujero
porque está en todos lados como
en las redes sociales”, afirmó el
inglés Nick Bilbrough, fundador
del proyecto The hands up (Manos
arriba), que desde hace 11 años tra-
baja con niños y niñas en Gaza y en
Cisjordania.
Dijo que “uno de los objetivos
principales de Manos arriba es am-
plificar las voces de los niños y niñas
de Gaza para que el mundo sepa
que son como los de todas partes,
que tienen sueños y pueden escribir
cosas bonitas en otro idioma”.
En entrevista agregó que esos
menores “pueden ser muy creati-
vos, quieren conectar con el mundo
y esa es nuestra misión, amplificar
el trabajo. Tengo muchas cartas de
solidaridad escritas por niños en
El Salvador y Guatemala para los
niños de Gaza”.
Sostuvo que “Israel quiere que la
gente piense que es un asunto de
religión, pero no es porque Palesti-
na tiene cristianos. Es colonialismo.
Quiere más tierra. Y van a seguir
en más países, pero eso se puede
acabar en un momento si Estados
Unidos deja de ayudarle”.
Recordó que Manos arriba ha
editado varios libros, entre ellos
uno con 60 poemas escritos por ni-
ños y niñas de Gaza de entre 9 y 15
años; dos de ellos, cuando menos, ya
fueron asesinados por Israel.
Uno de los poemas impresos en
el libro después de realizarse un
concurso en Gaza en 2023, titula-
do Luna, dime la verdad, fue escrito
por una niña de 11 años y dice: “Llé-
vame al cielo, donde las estrellas
brillan, llévame a las estrellas que
viven en paz, podemos vivir juntos,
podemos ser estrellas, para vivir
con amor no nos hace falta techo,
sólo necesitamos a la gente que vive
en nuestro pecho”.
Aunque sufren mucho, los niños
escriben poemas muy universales,
muy lindos, expresó, al tiempo de
señalar que el libro se puede com-
prar mediante un código QR y el
dinero es para apoyar a Gaza.
Nick llegó a San Cristóbal para
presentar el martes y jueves próxi-
mos un documental sobre el trabajo
que realiza The hands up en Gaza
y en Cisjordania. Antes estuvo en
El Salvador, donde lo presentó 10
veces y fue bien recibido, sobre to-
do en la universidad nacional de ese
país. Después visitó Guatemala con
el mismo propósito.
“Tengo muchas cartas escritas
por niños en El Salvador y Guate-
mala para los niños de Gaza. Un tex-
to escrito por una niña de 10 años
de Guatemala, dice así: ‘Palestina
significa para el mundo lo que la
paz, la verdad y la justicia significan
para la libertad’. Los gobiernos del
mundo están negando el genocidio,
pero los niños saben que es malo
matar personas. Y existe esa soli-
daridad entre niños”.
Antes de involucrarse de lleno
en la ayuda a niños y niñas de Gaza
hace 11 años, Bilbrough trabajó du-
rante mucho tiempo como profesor
de inglés en Inglaterra, Japón, Bra-
sil y Chile y después se dedicó a la
capacitación de profesores. “Tengo
maestría en educación teatral. Mi
especialización es cómo enseñar
idiomas a través de los métodos
teatrales. En Manos arriba hace-
mos mucho de eso; tenemos varios
libros de obras de teatro escritas
por niños de Gaza”.
Escribió varios libros sobre meto-
dología y capacitación a profesores,
viajó mucho por el mundo invitado
a dar capacitación en muchos paí-
ses por universidades y otras ins-
tituciones, pero “ahora ya no me
convidan y desde 2023 no puedo
entregar a Gaza porque Israel no
me deja. Tenemos varios proyec-
tos en Gaza, pero no puedo viajar.
En julio 2023 fui la última vez para
presentar este libro de poemas es-
critos por niños y niñas de entre 9 y
15 años antes del genocidio”.
–¿Por qué te involucraste en Gaza?
–No sabía que Manos arriba vira-
ría en una cosa tan grande. Estaba
trabajando en una universidad en
Inglaterra y comencé a hacer en-
laces con niños en Gaza y pensé
que sería una cosa que haría como
voluntario una vez por semana en
2015. Rápidamente mucha gente
dijo que quería hacer eso en su
escuela también y creció mucho y
muchas personas de otros países
querían participar contando cuen-
tos a los niños en Gaza. Lo hice por-
que no sabía nada de la situación en
Palestina por mi culpa. Fui convida-
do a ir a Cisjordania a trabajar con
unos profesores en 2014 y abrí los
ojos porque vi que los maestros de
Gaza y los niños son muy dedicados
a la educación. Los niños lloraban
cuando no podían ir a la escuela
porque es un tipo de santuario, don-
de se podían sentir seguros cuando
no habían sido destruidas.
Agregó que “en Gaza hablan in-
glés y la alfabetización con un nivel
muy alto como pocos países en el
mundo; muy pocos no saben leer.
Muchos menos que en Inglaterra.
Algunas personas no saben eso
porque Israel siempre pinta a Gaza
como un lugar atrasado y como si
los niños no tuvieran posibilidades
de estudiar, pero es mentira”.
Remarcó: “Vi que es un lugar
donde la gente realmente valora la
educación y las artes; no conozco
otro lugar como ese y he trabajado
en muchos sitios del mundo. No fui
a ningún lugar donde haya tanto
interés en las artes creativas, pero
hay mucha injusticia. Yo no sabía
antes del genocidio sobre la situa-
ción muy mala de muchas personas
en Gaza”.
Afirmó que para frenar el ge-
nocidio en Gaza, es necesario que
Inglaterra, “el país en el que nací,
pare de mandar armas a Israel, lo
mismo que Estados Unidos y Ale-
mania. Israel no podría continuar
sin su apoyo. Eso debe terminar. El
sionismo como idea fue equivocada
completamente”.
Dijo que “las protestas son im-
portantes, pero tenemos que ha-
cer la lucha en varios frentes: En
las escuelas, por ejemplo, porque
ahora los niños no tienen poder, pe-
ro si aquí crecen con la idea de que
los niños de Palestina son iguales
que ellos, el mundo puede cambiar.
Ese es nuestro objetivo en Manos
arriba”.
Ante el escepticismo de muchas
personas sobre cómo luchar, mani-
festó que “tengo una etiqueta que
dice: Yo soy solamente una persona
dijeron 8 mil millones”.
De 57 años, Nick concluyó: “En-
vejecí mucho en los pasados tres
años porque el genocidio me tocó
muy fuerte, perdí a mucha perso-
nas y amigos, profesores, alumnos;
no soy la misma persona de antes.
Me dan rabia las cosas cuando veo
personas ignorando lo que pasa en
Gaza, que no se dan cuenta y con-
tinúan con su vida. Ahora soy una
persona muy pesada. Me cuesta
reír. Es imposible ser feliz cuando
eso está pasando

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