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sábado, 1 de octubre de 2016

  • Siria; Occidente quiere una guerra sin fin.

    Siria; Occidente quiere una guerra sin fin.

La decisión de EE.UU. y sus aliados europeos agrupados en la OTAN, unido a sus socios de Oriente Medio: Turquía, Israel, Jordania, Arabia Saudí y las monarquías árabes lo han decidido: No habrá paz en Siria.
Para conseguir ese objetivo, que ha significado desde marzo del año 2011 hasta ahora,  la muerte de 350 mil ciudadanos sirios, el desplazamiento de 9 millones de personas y 5 millones que malviven en condición de refugiados, principalmente en los países limítrofes; se ha intensificado la guerra de agresión contra el país levantino y las presiones internacionales expresada en la decisión de tres de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – CSNU – Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, que convocaron a una reunión de urgencia del CSNU, para tratar las consecuencias derivadas de la decisión del Gobierno sirio de intensificar la ofensiva militar destinada a recuperar la estratégica ciudad de Alepo. Una convocatoria más parecida a una encerrona contra Siria y sus aliados, que un encuentro destinado a impedir más muertes en la nación levantina.
OBJETIVO: FRENAR LA OFENSIVA GUBERNAMENTAL
La decisión de la ofensiva militar siria es absolutamente nítida y legítima, pues ha sido tomada en función del incumplimiento de los compromisos asumidos en Ginebra el 9 de diciembre de generar un alto al fuego, que comenzaría regir el día 12 de septiembre, permitiendo el arribo de ayuda humanitaria a localidades cercadas como es el caso de la ciudad de Alepo. El propio ataque de Estados Unidos el día 17 de septiembre contra unidades del Ejército Árabe Sirio en la localidad de Der Ezzor, con decenas de muertos y heridos fue la prueba clara que Washington no estuvo nunca dispuesto a avanzar en un cese al fuego y se convirtió simplemente en un engaño destinado a recuperar las fuerzas extremistas atacadas por el Ejército sirio y la aviación rusa, que no sólo habían perdido a cientos de miembros de sus filas, sino que permitiría recuperar Alepo y toda el ala oriental de la estratégica ciudad del norte del país.
La reunión del CSNU celebrada este domingo 25 de septiembre mostró, con claridad, las posturas irreconciliables entre la Coalición occidental comandada por Washington, que suma a sus socios de Oriente Medio y la Coalición de países que defienden a Siria conformada por la Federación Rusa, la República Islámica de Irán, el movimiento Hezbolá y las fuerzas sirias, que son las únicas que efectivamente hacen frente al terrorismo que asola país levantino. Por el contrario, la llamada coalición antidaesh, que no sólo ha sido un fiasco en materia de combatir el terrorismo, sino que ha demostrado más bien su complicidad y objetivos destinados a debilitar al gobierno sirio. Esto, a través de acciones militares directas y el crónico apoyo financiero, logístico y militar  a los grupos terroristas takfirí agrupados en EIIL – Daesh en árabe – Frente Fath Al-Sham – ex Frente Al-Nusra -  Ahrar Al-Sham  y más 800 de organizaciones y movimientos terroristas repartidos en gran parte del territorio sirio, teniendo como bases de apoyo las regiones fronterizas con Turquía, Jordania, Israel e Irak.
El Embajador Sirio ante la ONU, Bashar al Yarafi denunció este llamado de reunión urgente de tres de los miembros del CSNU - Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia - sosteniendo que “Los mismos países que hoy han convocado la celebración de este encuentro hicieron fracasar el intento de 13 países para emitir una resolución del CSNU en condena al terrorismo en Siria, como el rechazo de Washington de distinguir entre grupos terroristas y la oposición en Siria, lo cual claramente es un apoyo a las bandas terroristas. Estamos dispuestos a volver a sentarnos en Ginebra para participar en un diálogo sirio-sirio, y no sirio-terrorista, que ayude a la solución de la guerra de agresión que vive Siria”.
Recordemos que el día 9 de septiembre pasado Rusia y Estados Unidos a través del canciller ruso Serguei Lavrov y el Secretario de Estado John Kerry se reunieron en la ciudad Suiza de Ginebra, para establecer un acuerdo que significó la firma de una tregua temporal, que entraría en vigencia el día 12 de septiembre. La idea era paralizar toda acción militar, que no fuese exclusivamente para luchar contra Daesh a lo que el gobierno sirio considero que era necesario sumar a grupos como Fath al Sham y Ahrar al Sham, que occidente denomina rebeldes moderados,  pero que la realidad de cinco años y medio de agresiones han mostrado su carácter eminentemente terrorista.
Durante los primeros días de la tregua, las bandas takfirí violaron los acuerdos de cese a las operaciones militares en 200 ocasiones, hasta que el sábado 17 de septiembre los propios Estados Unidos realizó una acción que mostró la verdadera cara de Washington en esta tregua: frenar el avance sirio y la coalición de apoyo conformada por Rusia, Irán y el Movimiento Hezbolá. Ese día aviones estadounidenses atacaron en la localidad de Der Zaar a unidades del Ejército árabe Sirio que enfrentaban a grupos de Fath al Sham. El bombardeo estadounidense ocasionó 83 muertes de soldados sirios y un centenar de heridos, al mismo tiempo que las bandas takfirí intensificaban sus ataques las fuerzas gubernamentales. La complicidad entre Washington y las fuerzas terroristas quedó evidenciada, pues el ataque estadounidense coincidió con la intensificación de la ofensiva de distintas unidades terroristas que estaban en las cercanías de las instalaciones sirias, conocidas de antemano por las fuerzas de la coalición liderada por Washington, por tanto no podían alegar ignorancia. Fue, simplemente, una operación de provocación y de provocación a Siria y sus aliados, además de una clara señal a sus herramienta de presión nucleadas en grupos terroristas.
El canciller ruso Serguei Lavrov en declaraciones a la cadena de noticias Rossiyadeclaró que “durante los últimos meses Rusia colaboró en varias ocasiones con EEUU para establecer una tregua de 48 horas y otras de 72 horas en Alepo, sin embargo estas pausas fueron utilizadas por los terroristas, inclusive el Frente al Nusra, para recibir armas, refuerzo y alimentos. Rusia no volverá a tomar en serio las demandas de detener las operaciones aéreas ruso-sirias unilateralmente. Nos han dicho – Washington - que si hacemos una pausa de tres o cuatro días, entonces se podrá convencer a la “oposición moderada” de la necesidad de desvincularse de lo grupos terroristas como Fath al Sham. Rusia no volverá a tomar estas demandas en serio”, recalcó el jefe de la Diplomacia rusa.
El gobierno sirio ha dado a conocer que el terrorismo que agrede a su país no tendría la expansión que tiene ahora, si no fuese por el apoyo prestado por algunos Estado en particular. Catar y Arabia saudí, que pretenden de esa manera imponer su pensamiento extremista wahabí, apoyando a los grupos terroristas con todos los medios a su alcances, destinando miles de millones de dólares, proporcionando apoyo logístico y entrenamiento bajo la supervisión de la inteligencia turca y occidental, incluso con apoyo militar directo como ha sido el ataque de fuerzas trucas al norte del país y los ataques de la Fuerza Aéreas israelí en los ocupados territorios del Alto del Golán. Se suma a ello, según declaró en la 71 Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Ministro de Exteriores y de los Expatriados Walid al-Moalem “lo que el centro de Estudios Feller de Alemania ha sostenido “más de 360 mil terroristas extranjeros, de 83 países han entrado a siria desde el mes de abril del año 2011. Sufriendo la baja de 95 mil de esos mercenarios hasta finales del año 2015 mientras que otros 120 mil abandonaron Siria rumbo a sus países de origen” que cuenta a países europeos como Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania entre otros.
OCCIDENTE BUSCA UNA INTERVENCIÓN DIRECTA
Como si no bastara esta irrupción de cientos de miles de mercenarios, la propia oposición siria ha llamado a Washington y a sus aliados a intervenir directamente en Siria. Según esas facciones “para defender al pueblo sirio”. El Coordinador del Alto Comité de Negociaciones Riad Hayib – ex Ministro que desertó de las filas del gobierno el año 2012 – y quien reside en Jordania instó a Washington que“adopte medidas inmediatas, tanto militares como políticas contra el gobierno de Damasco, para defender al pueblo sirio y lanzar apoyos militares a los grupos armados cercados por las fuerzas de gobierno en la ciudad de Alepo”. Llamado que entraña el peligro que pueda ser tomado por occidente, como ha sido así en otras ocasiones, para legitimar una operación militar de gran envergadura.
Es difícil, pero no imposible y es necesario estar muy alertas y prontos a accionar mecanismos de respuesta si es imperativo. Y hablo de difícil pues, a diferencia de Irak, Afganistán o Libia, en el caso sirio, el gobierno y el pueblo de este país levantino tiene el apoyo y la presencia militar en terreno de fuerzas rusas, milicianos de Hezbolá y asesores militares iraníes. Washington se va a cuidar mucho de fomentar operaciones militares directas,  sin que ello conlleve choques con la Coalición entre Damasco-Moscú y Teherán. Por ello, resulta indispensable que la coordinación entre estos tres países esté aceitada, fina en el análisis y firme en las decisiones que se tomen y ejecuten
El panorama para el conflicto sirio vislumbra: Primero, la imposibilidad de un cese al fuego. Segundo, si se llega a acordar una tregua temporal resulta ya imposible que sea respetado. Tercero, es a todas luces evidente que se van a intensificar las acciones armadas terroristas y la decisión occidental de proporcionar aún más apoyo a los grupos terroristas, utilizando para ello la acción de sus propios organismos de inteligencia y los clásicos apoyos  derivados de la conducta de la monarquía saudí, Turquía y Monarquías árabes del Golfo Pérsico y el incremento  en los suministros de armamento de mayor poder de fuego, lo que garantiza un aumento en el número de muertos y heridos.
Esta visión pesimista es compartida por el Embajador Permanente de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, quien señaló en el encuentro del CSNU el domingo 25 que devolver a Siria a la senda de la paz se ha convertido en una tarea "casi imposible". Esto, porque en territorio sirio operan cientos de grupos armados. El territorio del país es bombardeado por todos y cada uno de ellos. En el este de Alepo los grupos terroristas continúan recibiendo armas pesadas de países occidentales. Una región que está bajo el control de más de 20 grupos armados, que suman unos 3.500 combatientes. Grupos que cuentan con decenas  y decenas de unidades de tanques, de vehículos blindados, piezas de artillería de campo y lanzacohetes múltiples. Armas que evidentemente fueron recibidas y continúa llegándoles de generosos patrones occidentales. En ese marco nuestro país no aceptará "pasos unilaterales" para establecer un alto el fuego en Siria. Llamamos al enviado especial de Naciones Unidas para el conflicto sirio, Staffan de Mistura, acerca de la necesidad de reanudar el proceso político en el país árabe y dejar de danzar alrededor de políticos irresponsables"
Irán, por su parte ha declarado, a través del Presidente del Parlamento de la nación persa, Ali Larayani que “las políticas indebidas con el apoyo de las potencias mundiales y algunos países de la región – oriente medio – a los grupos terroristas, han dado lugar a la propagación de la inseguridad y la inestabilidad en la región, particularmente en Irak y Siria. Todos los países de la región tenemos la obligación de luchar contra los grupos extremistas y terroristas donde a la vez tengamos presente la importancia de resolver los problemas regionales a través de enfoques políticos y diplomáticos y en ese plano la república islámica de Irán continuará con sus políticas destinadas a restablecer la estabilidad y la paz en la zona”
China, miembro permanente del CSNU también señaló, en la voz del representante del gigante asiático Liu Jieyi la necesidad de acabar con los grupos terroristas en Siria, para lanzar un proceso político a solucionar la crisis. Se debe reanudar de reanudar el proceso político e iniciar un diálogo intersirio en Ginebra” aclarando que su país respalda la misión del enviado especial de las Naciones Unidas, Sttafan di Mistura y la necesidad de que los países regionales apoyen esta tendencia positiva para avanzar en el proceso político. “Tenemos la esperanza, sostuvo Liu, en activar el acuerdo del cese de hostilidades, y garantizar su continuidad a través de los esfuerzos de EEUU y Rusia para mejorar la situación en el terreno, llamando a trabajar conjuntamente en la lucha contra el terrorismo en Siria y en hacer llegar la ayuda humanitaria a los necesitados”
Por su parte , el  enviado especial de las Naciones Unidas a Siria, Staffan di Mistura, subrayó que no se puede solucionar la crisis siria por vía militar, y los dos países encargados  de la solución – Rusia y Estados Unidos - junto con las fuerzas regionales deben ayudar a llegar a las conversaciones con el fin de mantener los acuerdos firmados. Respecto a Alepo, aludió al sufrimiento humanitario que vive la población de esa importante ciudad del norte de Siria pero en una forma que causó disgusto en damasco pues comparó al estado Sirio, que tiene el deber constitucional de defender al país de los grupos terroristas, que se han enseñoreado de amplias zonas del país y esas bandas que lo que hacen es implementar las agendas regionales e internacionales contra el pueblo sirio-.
Hoy más que nunca la sociedad siria requiere que la Federación Rusa, la república islámica de Irán y los miles de voluntarios de Hezbolá y milicianos chiitas no cesen en su apoyo al país levantino. Hoy, que se intensifica la presión de occidente y de sus aliados de Oriente Medio, no se puede mostrar debilidad ni aceptar provocaciones ni avances de los grupos terroristas. Al progreso irrefutable del Ejército Árabe Sirio en tierra: Alepo Deraa, Swaida, Homs, Damasco – así reconocido por las propias potencias occidentales que acudieron en ayuda de las bandas takfirí, ya sea con peticiones de tregua o convocatorias a reuniones urgentes del CSNU. A lo mencionado se debe unir la acción constante de la fuerza aeroespacial rusa, el apoyo logístico y de asesoría de la nación persa y el combate en terreno de los milicianos de Hezbolá. Frente a la consolidada política de inmoralidad y doble estándar mostrada por Washington, que con una mano negocia y con la otra blande un puñal no se puede tener contemplaciones. Hay que denunciarla y combatirla, una vez que se cede frente a la provocación Washington, ella suele cebarse como un tigre que ha probado la carne humana.
Lo dijimos al inicio de la decisión del cese al fuego y lo repetimos hoy  "La tregua en Siria, a partir de la conducta y las acciones de bombardeo de Estados Unidos, ha sido un rotundo fracaso” Occidente no quiere la paz, su objetivo es el mismo con el comenzó la guerra de agresión en marzo del año 2011: balcanizar Siria, cercar a la República Islámica de Irán, impedir el avance de la Federación Rusa al Mediterráneo Oriental. Mantener su peso hegemónico e intensificar la opresión contra el mundo árabe controlando el despertar islámico y haciendo imposible la unión de 1500 millones de musulmanes.
Desde hace ya unas décadas, hacia fines del siglo XX, fue estableciéndose como una táctica militar un tipo amplio y difuso de acciones al que se le ha dado el impreciso nombre de “terrorismo”.
I
Quienes otorgan ese nombre (instituciones oficialmente constituidas) tienen una idea determinada de lo que entienden por él; pero quienes lo reciben, en realidad jamás se autodefinen como “terroristas”. Además, si bien puede haber grandes diferencias entre los que así son designados (partidos políticos de izquierda, movimientos sociales, grupos de acción armada, etc.), ninguno de ellos se reconoce como “señor del terror” sino, en todo caso, luchador social. Con lo que vemos que es muy difuso el término, equívoco, hasta incluso: engañoso. En verdad ¿quién es “terrorista”? ¿Qué significa con precisión ser un “terrorista”?
Siendo estrictos, no hay una definición unívoca del término. En todo caso, puede advertirse desde el inicio que su nombre mismo ya presenta una carga negativa: evoca el terror. Pero eso, lo sabemos, es excesivamente amplio: puede entrar allí desde una amenaza de bomba hasta un desequilibrado mental que asesina en serie, una broma de mal gusto o una muchedumbre enardecida que se permite linchar a alguien. Un acto terrorista, por tanto, más que significado político -según la lógica con que usualmente se usa en Occidente- es sinónimo de salvajismo. Carga que no tiene, por ejemplo, la llamada guerra convencional. Quien mata en guerra es un héroe. Más aún: se le premia, es un héroe de la patria, se le puede llegar a inmortalizar. Ninguna bomba inteligente de alta tecnología es asesina, es terrorista, pero sí lo son, por ejemplo, quienes resisten a la ocupación estadounidense en Irak, o quienes bloquean una carretera pidiendo alguna reivindicación.
¿Tiene sentido eso, o se trata sólo de un discurso de dominación, un ejercicio de poder? En un Manual de Entrenamiento Militar de la Escuela de las Américas de Estados Unidos puede leerse como una sana recomendación para sus alumnos, por ejemplo, “aplicar torturas, chantaje, extorsión y pago de recompensa por enemigos muertos”. ¿Eso es guerra limpia o terrorismo? Y más aún: ¿es posible que haya guerra limpia?
Entonces, en definitiva: ¿qué es el terrorismo? ¿Hay alguna definición seria al respecto? Desde ya vemos la dificultad intrínseca. De hecho, se han aportado varias, pero los mismos ideólogos que debaten sobre sus propiedades no terminan de encontrar una versión convincente. El Departamento de Estado de los Estados Unidos de América en uno de sus Informes anuales sobre “Tendencias del Terrorismo Mundial”, antes de definirlo siquiera comienza diciendo que “la maldad del terrorismo siguió azotando al mundo este año, desde Bali hasta Grozny y hasta Mombasa. Al mismo tiempo, se libró intensamente la guerra mundial contra la amenaza terrorista en todas las regiones, con resultados alentadores”, con lo que, ante todo, se parte de una valoración: el terrorismo es intrínsecamente malo. Acto seguido lo caracteriza diciendo que “se constituye, tanto en el ámbito interno como en el mundial, en una vía abierta a todo acto violento, degradante e intimidatorio, y aplicado sin reserva o preocupación moral alguna”. Preguntamos: ¿las invasiones entran allí? ¿Y las peleas de box? ¿Son actos violentos y degradantes también las corridas de toro? ¿Y las riñas de gallo o de perro? ¿Cuándo algo empieza a ser "terrorista"?
El entonces presidente de Estados Unidos, George Bush hijo, declaró en alguna ocasión que “no se cansará, no titubeará y no fracasará en la lucha por la seguridad del pueblo estadounidense y por un mundo libre del terrorismo. Seguiremos sometiendo a nuestros enemigos a la justicia o les llevaremos la justicia a ellos”. Claro que esa justicia puede ser la invasión militar, obviamente, pasando por sobre el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. En nombre de la lucha contra él, está visto que puede hacerse cualquier cosa. ¿Tan malo es el “terrorismo” que da lugar a todo tipo de intervención, incluidas guerras preventivas -hasta con armamento nuclear, como pretende hoy la Casa Blanca en más de alguna de sus hipótesis de conflicto- o hay ahí “gato encerrado”?
II
De acuerdo a datos suministrados por el mismo gobierno federal de Washington, el terrorismo ha matado en el mundo, entre en los primeros cinco años de este siglo, a 24.429 personas (la misma cantidad que contrae el VIH en 8 días); es decir: un promedio de 13 personas diarias (contra 1000 personas diarias que mueren de diarrea por falta de agua potable, o más de 2.000 por día que fallecen por hambre). Lo curioso es que, para combatir este flagelo del VIH-SIDA en el ámbito de la salud, la Casa Blanca utiliza 100 veces menos presupuesto que lo que emplea para su guerra preventiva contra el “terrorismo”. O hay un error en los cálculos, o evidentemente la apreciación de los estrategas estadounidenses se equivoca, puesto que ven una mayor amenaza a la seguridad de la especie humana en el siempre mal definido e impreciso “terrorismo” que en la pandemia de VIH-SIDA. O, mucho más crudamente: son unos descarados delincuentes que trabajan para un proyecto donde lo único que cuenta son los intereses de las grandes corporaciones de su complejo militar-industrial y petrolero, asegurando así sus privilegios de clase.
El tema es complejo, y estamos dominados más que nada por un cargado discurso ideológico que la manipulación mediática de estos últimos años nos legó: algunos soldados (en general blancos, rubios, amantes de la libertad y la democracia -y la Coca-Cola-) suelen ser los “buenos”, y los “terroristas” -que curiosamente no son blancos…ni toman Coca-Cola- suelen ser los “malos”. Problemático, ¿verdad?
¿Son prácticas “terroristas” las guerras de guerrillas, las guerras de liberación nacional, las luchas anticolonialistas? ¿Cuándo empiezan a ser “terroristas” las acciones militares? Por cierto que el campo conceptual es amplio, difuso, cargado ideológicamente. Si lo que busca el “terrorismo” es crear conmoción y pavor -según una sesgada visión-, eso fue lo que logró, por ejemplo, la invasión angloestadounidense en Irak, a punto que así se designó oficialmente la operación: “Conmoción y pavor”; y no se la llamó “invasión terrorista”. ¿Quiénes son más “terroristas”: las guerrillas antiimperialistas latinoamericanas o los grupos anti-sionistas?, ¿el ejército israelí o la ETA vasca?, ¿las tropas rusas en Chechenia o los comandos chechenios en Rusia?, ¿las bombas nucleares que podrían lanzar Estados Unidos o Israel sobre Irán o los zapatistas de Chiapas?
Una de las bases militares más grandes de Estados Unidos se encuentra en la llamada Triple Frontera, entre Brasil, Argentina y Paraguay donde, casualmente, se encuentra el Acuífero Guaraní, la segunda reserva de agua dulce subterránea más grande del planeta, y donde -también casual y curiosamente- los servicios de inteligencia de Washington han detectado escuelas coránicas para formación de “terroristas”. ¿Lo podremos creer?
Como vemos, las posibilidades que pueden caer bajo el arco de “terrorismo” son por demás de amplias: una bomba en un restaurante, una emboscada a una unidad de un ejército regular, un ataque aéreo de un país contra otro, son todas acciones igualmente violentas (al igual que las corridas de toro, o las peleas de gallo), con resultados similares: muerte, destrucción, terror en los sobrevivientes. ¿Cuál de ellas es más “terrorista”? Y por otro lado -quizá esto es lo esencial-: ¿quién las define como “buena” o “mala”? ¿Por qué después de los ataques “terroristas” en Francia se dijo que “Todos éramos Charlie”, y no se dice que “Todos somos palestinos” después de un bombardeo israelí sobre este pueblo, o “Todos somos afganos, o iraquíes, o egipcios, o sirios”, después de cada bombardeo de las fuerzas de “la libertad y la democracia” capitaneadas por el Pentágono sobre alguno de estos países donde, “casualmente”, hay petróleo o gas en su subsuelo?
Es obvio que el término no es nada inocente; su utilización arrastra una tácita condena: habría una violencia legítima -la que puede ejercer un Estado contra otro, o la que ejerce contra insurrectos que se alzan contra el orden constituido-, y una violencia no legítima a la que le cabe el mote -profundamente despectivo- de “terrorismo”. La diferencia estriba no precisamente en una consideración ética (la violencia es siempre violencia, y ninguna es más “buena” que otra: también es condenable la del boxeo o la de la corrida de toros) sino en un ordenamiento jurídico que se desprende, en definitiva, de relaciones de poder. ¿Qué fundamento ético o jurídico habría para decir que la tauromaquia no es terrorismo entonces? ¿Porque se trata de animales? La evocación de la tristeza por los franceses masacrados o la indiferencia por olvidados musulmanes de cualquiera de los países invadidos arriba mencionados nos remite a la cuestión de quién manda en el mundo, y de por qué pensamos lo que pensamos: el Esclavo piensa con la cabeza del Amo.
III
El atentado contra las torres del Centro Mundial de Comercio de New York en 2001 es un acto terrorista, pero no lo es -al menos así lo presenta la prensa oficial que moldea la opinión pública mundial- un manual militar como el que citábamos más arriba. ¿Cuál de las dos lógicas en juego es más “terrorista”? Y si fuera cierto que la destrucción de esos edificios fue un acto auto-provocado por el gobierno federal de Washington para justificar su proyecto de guerras preventivas, ¿eso es terrorismo o no? Es terrorismo de Estado, pero la prensa oficial no habla de eso. Pinochet, en su lucha contra los “terroristas subversivos”, ¿no era él un terrorista por los métodos empleados? ¿No fueran las peores expresiones de terrorismo de Estado las guerras sucias que ensangrentaron los países latinoamericanos las décadas pasadas? Pero oficialmente esas fueron guerras “contrainsurgentes” y no “terroristas”. ¿Quién lo dice?
Si lo distintivo de un acto “terrorista” es la búsqueda de población civil no combatiente como objetivo, el 80 % de los muertos en las guerras habidas desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 a la fecha se encuadra en este concepto; actos, sin duda, por los que ningún militar ni político ha sido juzgado en calidad de “terrorista”. Haber lanzado armamento nuclear sobre población civil no combatiente en Hiroshima y Nagasaki podría considerarse actos terroristas, pero como la historia la escriben los que ganan, se pueden hacer pasar casi como “actos humanitarios” que, supuestamente, impidieron más muertes.
Hoy por hoy, en un mundo absolutamente dominado por los montajes mediáticos, en forma insistente se ha ido metiendo la idea del “terrorismo” como uno de los peores flagelos de la humanidad. De manera casi refleja suele asociárselo con maldad, crueldad, barbarie; y por cierto, en esa visión parcial e interesada, esas prácticas nos alejan de la civilización supuestamente democrática, presunto punto de llegada de la evolución cultural (léase: economías de mercado con parlamentos formales). Dentro de esa lógica hemos terminado por no poder distanciarnos de la falacia -llevada a grados patéticos por la insistencia de la prensa- de “terrorismo = malo, estamos contra él o somos un terrorista más”.
Merced al impresionante juego manipulatorio de los medios masivos de comunicación suele ligárselo a cualquier forma de protesta, en general conectada con los países más pobres y postergados. Todo ello, según la concepción que se fue generando, es intrínsecamente perverso, traicionero, sádico, propio de fanáticos fundamentalistas. Un “terrorista” -según ese orden discursivo- es un delincuente subversivo, un apátrida; en definitiva: un monstruo inhumano. Por supuesto que los autores del manual de la Escuela de las Américas, aunque inciten a la tortura y a la corrupción, no son “malos”, porque lo hacen en nombre de la guerra contra el terrorismo, para defender el “modo de vida occidental y cristiano”.
¿Quién en su sano juicio podría alegrarse y festejar por la muerte violenta de unos niños, de una señora que estaba haciendo sus compras en el mercado, de un ocasional transeúnte alcanzado por una explosión? Pero ahí está la falacia, lo perverso del mensaje sesgado con que el poder se defiende: se presenta la parte por el todo, mostrando sólo un aspecto -con ribetes sentimentales- de un conjunto mucho más complejo. ¿Alguna vez los medios muestran las escenas dantescas que sobrevienen a los bombardeos “legales” de una potencia militar? ¿Alguna vez se habla de las monstruosidades propiciadas por la pedagogía del terror de un manual como el de la Escuela de las Américas? ¿Sufre más una víctima que la otra? ¿Es más “buena” y “respetable” una violencia que otra? ¿Qué dirán los toros sacrificados en la arena de una plaza? ¿Y los torturados, masacrados, violados y silenciados en nombre de la libertad y la democracia? ¿Vale más un francés muerto por una bomba que un ciudadano sirio?
Está claro que la dimensión del fenómeno es infinitamente más compleja que la malintencionada simplificación con que se nos presenta el problema. El maniqueísmo, en definitiva, ahoga las posibilidades de soluciones reales. Son tan víctimas los civiles que mueren en un atentado dinamitero hecho por un grupo irregular como los que caen bajo el fuego de un ejército regular. ¿Por qué los regulares serían menos asesinos que los irregulares?
El mundo sigue siendo injusto, terriblemente injusto; la distribución de la riqueza que el sistema capitalista crea es de una inequidad espantosa. El hambre sigue siendo la principal causa de muerte de la población mundial, hambre evitable, hambre que debería desaparecer si se repartiera algo más equitativamente el producto social que creamos los humanos. Esa injusticia estructural en las relaciones interhumanas es el principal exterminio que enfrentamos a diario; pero eso no es la gran noticia, de eso no se habla mucho. Hoy el “terrorismo internacional” se presenta como el peor de los apocalipsis concebibles, mientras que del hambre no se habla, o se lo hace desde una óptica de caridad. Pero no podemos olvidar que por hambre mueren casi 100 veces más personas diarias que por “actos terroristas”. ¿O habrá que considerar el hambre como terrorismo?
Es por eso que sigue teniendo vigencia lo que 35 años atrás, en 1981, firmaban numerosos Premios Nobel como “Manifiesto contra el Hambre”, y que debemos seguir levantando como principal estandarte por un mundo mejor: “Cientos de millones de personas agonizan a causa del hambre y del subdesarrollo, víctimas del desorden político y económico internacional que reina en la actualidad. Está teniendo lugar un holocausto sin precedentes, cuyo horror abarca en un sólo año el espanto de las masacres que nuestras generaciones conocieron en la primera mitad de este siglo y que desborda por momentos el perímetro de la barbarie y de la muerte, no solamente en el mundo, sino también en nuestras conciencias.[…] El motivo principal de esta tragedia es de carácter político”.
Por tanto, el enemigo y principal amenaza para la humanidad no es el impreciso y siempre mal definido “terrorismo”; sigue siendo la injusticia, aunque nos hayan querido hacer creer estos años que estaba un tanto pasado de moda hablar de ella. Y como dijo Xabier Gorostiaga: “Quienes seguimos teniendo esperanza no somos tontos”, aunque quieran hacernos parar por tales con los espejitos de colores que nos distraen.
  • Mohamad Alloush (centro), uno de los líderes del grupo takfirí denominado Yeish al-Islam.

    Mohamad Alloush (centro), uno de los líderes del grupo takfirí denominado Yeish al-Islam.

El grupo terrorista Yeish al-Islam afirma que nunca ha buscado una guerra contra Israel y su único objetivo es derrotar al presidente sirio Bashar al-Asad.
“No tenemos ninguna intención de lidiar una guerra contra nadie excepto contra el régimen sirio”, así opina Mohamad Alloush, uno de los líderes del grupo takfirí denominado Yeish al-Islam, que recibe el apoyo directo de Arabia Saudí.
En una entrevista concedida a la agencia estadounidense Bloomberg, publicada el 29 de septiembre, Alloush sostiene que si se compara toda la matanza en la historia del conflicto árabe-israelí, con la del conflicto sirio se ve “muchos más delitos”.
No tenemos ninguna intención de lidiar una guerra contra nadie excepto contra el régimen sirio”, así opina Mohamad Alloush, un líder del grupo takfirí denominado Yeish al-Islam.
A este respecto, el también jefe negociador de la llamada oposición siria en los diálogos sobre la crisis de Siria, enfatiza que el único objetivo de su agrupación consiste en deshacerse del Gobierno de Damasco y su presidente, Bashar al-Asad.
Como explica el informe, estas explicitas afirmaciones de Alloush corroboran los rumores y las noticias sobre la buena relación que existe entre opositores y terroristas sirios y el régimen de Tel Aviv.
De igual manera, prosigue, confirma el ambiente de confianza que domina en dicha relación, haciendo referencia a los hospitales israelíes que atienden a los miembros heridos de diferentes bandas terroristas en Siria, así como la normalización de lazos entre el régimen israelí, Arabia Saudí y otros estados árabes.

Luego de recordar que, según sostienen los funcionarios israelíes, esos hospitales no tienen mucho valor desde el punto de vista de inteligencia, el informe destaca que para Alloush se trata de un “importante gesto humanitario”.
“Las declaraciones de Alloush demuestran que Israel ha comprado algo de buena voluntad entre la oposición siria”, resalta Bloomberg para luego cuestionarlos beneficios que ganaría Israel a cambio
tas/ncl/bhr/msf
Desde hace varios años Turquía ha ido cambiando su discurso, el antaño país de los sultanes vio en Europa y más tarde en Estados Unidos su modelo de sociedad y de política.
Las reformas de Mustafá Kemal "Attaturk" alumbraron un estado de matriz islámico pero laico, progresista y democrático. Turquía representó el aliado más importante de Israel frente al mundo islámico. Europa veía en los turcos un vecino molesto pero tranquilo, de ahí las constantes trabas para que Ankara no fuera una capital más de la Unión Europea (UE), al mismo tiempo que Bruselas se abría hacia los países de la Europa del Este.
Y llegó Erdogan, de un partido islamista moderado, con una política interna a favor de la reislamización de Turquía, en pocas palabras, desmontar a Attaturk pero sin tocar su figura, sacrosanta en Turquía debido a que es un padre fundador de la patria, al mismo tiempo en el exterior mostró siempre una política externa realmente agresiva, empezó en el Cáucaso con sus relaciones cada vez más tensas con Armenia, nada nuevo bajo el sol en las relaciones entre ambos países, pero esta vez Erdogan si fue más agresivo de lo normal en sus relaciones con Ereván, en la controversia de Nagorno Karabaj y en su apoyo a los azeríes, nada nuevo desde luego en el esqueleto del discurso pero sí en el tono del mismo.
En los Balcanes igual, sus esfuerzos por estrechar lazos con Bosnia, Montenegro, Kosovo y Albania era llamativo, al mismo tiempo que internamente luchaba por mantener un régimen personalista cada vez más calificado en ciertos círculos como "Neootomanismo", si bien tanto el Cáucaso como los Balcanes son zonas "blandas". Oriente Medio es una tierra de rivales, Arabia Saudí al sur, Irán al este, Israel al oeste y toda una región rica en recursos energéticos. Arabia Saudí e Irán luchan por la influencia en la región, que está ganando por goleada Irán. Israel intenta debilitar a las naciones árabes para que no sean un estorbo a sus planes para mantener la anexión de Palestina y de los altos de Golán y expandirse desde el Nilo hasta el Éufrates para crear el Eretz Israel.
Turquía quería representar el cuarto poder, en primer lugar aumentando la tensión con Israel. En la época de Erdogan las relaciones Ankara-Tel Aviv han sido tensas y han habido rupturas, sobre todo después del asalto de las fuerzas especiales israelíes al Mavi Mármara en la flotilla de la libertad en la que todas las víctimas fueron turcas, así como las constantes denuncias de Ankara ante los excesos militares de Israel en la Franja de Gaza.
Al mismo tiempo Turquía, reislamizada por Erdogan, se presenta como una opción moderada del Islam en Europa frente al rigorismo árabe wahabista saudí, pretende ser una potencia de influencia y de visagra, aumentar su influencia en el Cáucaso, los balcanes y Oriente Medio pero diferenciándose de los europeos del oeste y de los árabes y farsis del sur y el este. Y los grandes obstáculos eran los sirios, iraquíes y kurdos, los dos primeros por ser países laicos, socialistas en el eje de Irán-Rusia y los últimos por ser una profunda molestia en Turquía.
En la guerra contra Siria, los turcos, que son aparte aliados de la OTAN, jugaron duro, permitió que la OTAN usara sus bases en Turquía para realizar labores de espionaje del territorio sirio, que la zona sur de Turquía fuera santuario de los terroristas de Daesh y de Al Qaeda y les ayudó dándoles cobertura militar, material, económica y diplomática, todo iba bien, Erdogan se sentía tan protegido que, incluso derribó aviones rusos que luchaban en Siria.
Pero hace unos meses la estación de radio rusa en Tartous, nadie lo dirá de forma oficial, captó las transmisiones de las bases de la OTAN en Turquía preparando el golpe de Estado, pocas horas antes Rusia avisó a Erdogan y este pudo prepararse, supo que la OTAN, es decir, Estados Unidos, le habían traicionado y querían poner a gente absolutamente radical, en su vuelo de huída Angela Merkel se negó a recibirle en Alemania, por lo que constató que la Unión Europea también le traicionó así que Teherán y Moscú le salvaron.
Ahora llega la factura, Turquía ha descubierto que Rusia e Irán son sus aliados y que la UE y Estados Unidos no son sus amigos de ahí este cambio de política frente a la cuestión internacional, ahora Erdogan no solo lucha contra los Kurdos sino que ahora empieza a luchar contra el Daesh, el grupo terrorista que tanto ayudó, retiró sus tropas de Alepo, está intentando limpiar de terroristas su territorio y ahora el Ejército Turco penetra en territorio Sirio para ayudar a limpiar de terroristas la región. ¿El futuro de Turquía? pues no entrará en la Unión Europea, puede que sea expulsada o sancionada de la OTAN aunque eso aún no lo sabemos porque es temprano y estas cosas requieren tiempo, pero desde luego Turquía, un aliado de primer orden en la zona, ya no es el aliado de Occidente aunque tal vez nunca lo fue.
Escrito por Koldo Salazar para HispanTV

En vivo, la incandescente actividad en el volcán de Colima

Protección Civil estableció un perímetro de exclusión de 7.5 kilómetros para Jalisco y 12 kilómetros en territorio colimense, debido al incremento de actividad en el volcán

30/09/2016 20:35  NOTIMEX
CIUDAD DE MÉXICO.
Autoridades de Protección Civil estatales establecieron un perímetro de exclusión de 7.5 kilómetros para Jalisco y 12 kilómetros en territorio colimense, debido al incremento de actividad en el Volcán de Colima.
#VolcánElColima Evita acampar en las barrancas que drenan el coloso de fuego y respeta el perímetro de exclusión @GobiernoJalisco @PcSegob”, pidió la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco en su cuenta @PCJalisco.
El Sistema Nacional de Protección Civil dio a conocer, en la cuenta en Twitter @PcSegob, que 26 localidades de Colima se ubican en zonas consideradas de peligro alto o peligro medio: Santa Lucía, El Dos, Abel Díaz Chávez, Bombeo de Zaucalpan y El Remate.
También La Becerra, El Jabalí, Los Zapotes, La Yerbabuena, Bordo Carrizalillo, El Fogonal, El Naranjal, Montitlán, Quesería, Caserío, El Tecojote, Causentla, La Cofradía, Los Guzmanes, Durazno, Las Coronas, Tonila, El Piloto, La Esperanza, Tonilita y San Marcos.
La dependencia recomendó a la población no realizar actividades al aire libre,así como cubrirse nariz y boca con un pañuelo húmedo o cubreboca para evitar afectaciones por exposición frecuente a las cenizas.
Barre y retira la ceniza de techos, azoteas, patios y calles; deposítala en bolsas de basura para que no tape el drenaje”, recordó el organismo.

 

DESALOJAN LAS COMUNIDADES DE LA YERBABUENA Y LA BECERRA


Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil de la secretaría de Gobernación, informó que por recomendación del Comité Científico, el gobierno de Colima tomó la decisión de evacuar las comunidades de La Yerbabuena y La Becerra.
En su cuenta de Twitter, el coordinador nacional de Protección Civil mencionó que Ricardo de la Cruz Musalem, director general de Protección Civil de la Segob arribó a Colima para realizar una evaluación y determinar las acciones a realizar debido al incremento de la actividad del Volcán de Colima.
Webcamsdemexico presenta la trasmisión en vivo de lo que pasa en el volcán de Colima.

ALERTA Volcán de Colima emite erupción; desalojan dos comunidades

Volcán de Colima emite erupción; desalojan dos comunidades
Juan Carlos Flores, corresponsal |  viernes, 30 sep 2016  21:48