Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

domingo, 9 de noviembre de 2025

Los niños en Palestina

 5a
LA JORNADA DE ENMEDIO
Domingo 9 de noviembre de 2025 CULTURA
Los niños en Palestina
ELENA PONIATOWSKA
Ir a Palestina en estos
terribles meses de
guerra cruenta es un
acto de heroísmo. La voz
del heroísmo siempre
conmueve, y escucho a Diego
Vázquez con una ansiedad que
va creciendo. Me conmueve su
terrible relato y se pregunta
una y otra vez hasta dónde va
a llegar la guerra, mientras lo
escucho en uno de los sillones
de la sala de mi casa en Chima-
listac, donde no hay posibilidad
de hacer nada o casi nada.
–Soy Diego Vázquez. Soy
artista escénico, me dedico
a la danza; soy coreógrafo.
Recientemente, dirigí el Taller
Coreográfico de la UNAM, que
fundó la extraordinaria Gloria
Contreras.
–¡Ah, qué bien! Pero yo lo que
quiero saber de usted, y lo que
me intriga sobremanera, esti-
mado Diego, es por qué decidió
ir en la flotilla a Palestina…
–La flotilla es una coalición
de movimientos que buscan
romper el cerco que mantiene
en asedio a Gaza. Está con-
formada por el convoy Sumud
Flotilla de Túnez, el Freedom
Flotilla, el Movimiento Global
a Gaza, que es al que yo perte-
nezco, y el convoy de Nusan-
tara, que es el del sur asiático.
Somos cuatro movimientos
que se unen y damos origen a
el Global Sumud o la Flotilla
Global Sumud. Sumud quiere
decir resiliencia en árabe. Nos
organizamos en muy poquitito
tiempo; en dos meses organi-
zamos esta misión que debió
haber tomado dos años de
planeación, porque apremia,
porque se sigue matando a
niños, a adultos, a mujeres, a
ancianos. Teníamos que hacer-
lo en el verano sí o sí, porque
en el Mediterráneo, en el otoño
es muy difícil navegar.
–¿Por qué?
–Porque el clima se vuelve
más intempestivo, hay más
olas, muchos temporales, más
huracanes; entonces, teníamos
que hacerlo rápido. La pre-
mura ocasionó que nos faltara
estrategia, sobre todo con los
barcos, porque requieren de
mucho servicio, pero aún así
nos aventamos.
–Un barco requiere de múl-
tiples conocimientos y de mu-
chos servicios.
–Nosotros compramos los
barcos en buen estado con las
donaciones de la gente; todo el
mundo donó; donaciones de,
por ejemplo, la delegación de
Italia; ellos juntaron hasta 5
millones de euros de puras do-
naciones; en México logramos
casi medio millón de pesos.
En total, donaron 44 países y
pudimos comprar más de 50
barcos y veleros que no midie-
ran más de 24 metros de largo,
para que pudieran ser conside-
rados barcos de uso recreativo,
porque sólo a los barcos de
uso recreativo la ley interna-
cional los respalda y podemos
acceder a distintos puertos sin
permisos especiales. Nuestra
intención era llevar ayuda
humanitaria, pero también
que el mundo vuelva los ojos a
lo que está ocurriendo allá. El
éxito de esta misión fue que los
europeos blancos se subieron
a los barcos, porque es ahí
donde los gobiernos empiezan
a sentir más presión. Si estos
barcos hubieran estado llenos
de gente de Libia, de argelinos,
de gente de Congo, de gente
de Pakistán, no hubiera tenido
el éxito que tuvo. Tuvo éxito
porque había mucha gente de
Gran Bretaña, de Luxembur-
go, de Noruega, de Suecia, de
España; eran como 60 perso-
nas y muchos suizos, y ellos
solos compraron cinco barcos.
–¿Todo eso salió del bolsillo
de la gente de a pie?
–Sí, de donaciones de la so-
ciedad civil. Y también creo que
hubo una fuerte cantidad de la
diáspora palestina. En México
recolectamos el dinero a través
de “donadoras”, son como unas
especies de cuentas especiales
donde la gente empieza a donar
y ahí se va metiendo el dinero;
después esta donadora cobra
un porcentaje y nos da todas
las aportaciones. Con esto
vamos a recuperar un poco de
boletos de avión, nuestras co-
midas, porque todo lo pagamos
nosotros.
–Fue un acto de total em-
patía con el que más sufre, en
este caso Palestina.
–Y empatía puesta en ac-
ción es compasión. A título
personal, yo Diego Vázquez, a
mí lo que me mueven son los
niños. Como artista escénico,
siempre he trabajado con in-
fancias; creo en los derechos
de los niños y las niñas. Creo
que la educación artística es un
derecho, no un privilegio. En
Palestina vi las condiciones en
las que viven y me involucré,
más al nivel de lucha por los
derechos de las infancias es
muy, muy alto.
–¿A qué estaba usted dedica-
do antes?
–Como coreógrafo siem-
pre trato de involucrarme de
alguna u otra manera en la
educación artística con niños.
En algún momento trabajé en
el estado de Morelos con un
proyecto que llevaba danza
contemporánea a todos los
municipios; involucrábamos a
los niños y a las niñas, y bailá-
bamos con ellos los Chinelos.
Tengo un Cascanueces que
involucra a niños hasta en
la puesta en escena, así ellos
tienen su propia experiencia
semiprofesional o preprofe-
sional, y yo atiendo sus suge-
rencias; me gusta trabajar con
ellos. Tengo una versión de
Petrushka, de Igor Stravinsky,
para niños, la hice pensando
en ellos. Les enseño sobre los
instrumentos musicales de una
orquesta sinfónica. Suelo ha-
cer muchos talleres, en algún
momento impartí en los Faros,
estos centros de educación ar-
tística de la Ciudad de México.
–En Palestina, ¿pudo hacer
bailar a los niños, a pesar del
horror que viven?
–Estuve un buen rato en Pa-
lestina haciendo estos talleres
y acá en México los realicé en
San Luis Potosí, en la sierra,
en el desierto; intento que los
niños tengan presentaciones
públicas. Contar con un espa-
cio de talleres con pequeños
es indispensable para que, a
través del movimiento y de la
danza, ellos puedan manifestar
sus emociones, identificarlas
y reconocerlas para saber que
también se pueden expresar a
través del movimiento.
–¿Cuántos años tiene usted,
maestro?
–Yo tengo 44.
–¿Cómo conoció a Javier
Aranda?
–En 1981. Javier Aranda
me conoció cuando yo tenía
14 años, porque él y mi mamá
eran muy amigos. Trabajaron
juntos en la editorial Clío. Mi
mamá se llamaba Rosario Ga-
lindo; falleció en 2007.
–¿Por eso usted decidió tam-
bién entregarse a esta causa?
–Mi mamá era una mujer a
quien le gustaba ayudar, y era
muy compasiva. Yo creo que
también lo saqué de ahí. Ella
era historiadora del arte; fue
investigadora iconográfica,
después se quedó en el área de
ventas de la editorial. Ella mu-
rió de cáncer de ovario.
–Lo siento mucho. Pero
mejor sígame contando de la
flotilla y de su misión heroica
en Palestina, por la que siento
mucha simpatía.
–Nosotros podremos pasar
como activistas heroicos, pero
realmente queremos que nues-
tros gobiernos pongan los ojos
en lo que está ocurriendo en
Palestina. La flotilla la confor-
mamos personas de 44 países:
europeos, asiáticos, america-
nos, sudafricanos, gente de
Malasia, Indonesia y Pakistán.
Queremos que los gobiernos
pongan un alto a Israel a través
de cortar relaciones diplomá-
ticas y comerciales con ellos.
Sabíamos que nuestro acto se-
ría simbólico, pero la intención
era hacer presión. Sabíamos
que nos iban a interceptar y a
meter a la cárcel, y sabíamos
que ese era el momento en el
que nuestros gobiernos se iban
a sentir presionados para hacer
algo, primero para sacarnos y
después para explicar por qué
no hacen nada para detener el
genocidio, la ocupación y esa
deshumanización sistemática
que llevan haciéndoles a los pa-
lestinos desde 1947. Queremos
que la gente pueda ver que el
sionismo es un proyecto políti-
co que nada tiene que ver con
la religión judía.
–¿El sionismo es un proyecto
político que nada tiene que ver
con el judaísmo?
–Así es. Incluso hay cristia-
nos protestantes sionistas, ni
siquiera son judíos y están en
favor de lo que ocurre allá. Son
dos cosas distintas, una cosa
es el sionismo como proyecto
político y otra es el judaísmo
como religión o como etnia.
Los sionistas están usando al
judaísmo para poder justificar
sus atrocidades.
–¿Cuál es su propósito con
este activismo, puesto que us-
ted es artista escénico?
–Que los gobiernos y la
gente vean la importancia de
proteger a los niños y a las
niñas. Tenemos que cuidarlos
y comprender por qué viven
en esta situación. Es la misma
razón por la cual aquí en Méxi-
co hay desapariciones; nuestro
país tiene los números más
altos en pornografía infantil y
en trata de personas. En Mé-
xico tenemos el mercado más
grande de pornografía infantil;
el trabajo sexual en niños no
se ha erradicado. Para mí es
el mismo sistema opresor que
permite que ocurran las atroci-
dades que se viven en Gaza. Es
el mismo sistema que permite
que haya un promedio de 11
mujeres asesinadas al día en
nuestro México.
“Así es y esas son las razones
por las que voy a Gaza, porque
lo que ocurre allá es sólo la
punta del iceberg, donde se
concentra todo lo más horren-
do y se reproduce en muchos
otros lugares del mundo de
maneras distintas. Lo que
ocurre en Gaza se reproduce
en México, en Perú, en el sur
de Asia, en Pakistán y el futuro
de los niños está en peligro.
Los niños no tienen voz. ¿Con
quién pueden quejarse, si son
víctimas de trata? ¿Con quién,
si los desaparecen? A veces su
familia es la que abusa de ellos.
“Está demostrado que las
redes de trata están vinculadas
con el narcotráfico y están
infiltrados en todo el país: en
Sinaloa, en la frontera, en Gue-
rrero, en la Ciudad de México.
Esta es otra de las cosas que
me revelan una perversión tre-
menda: sabemos que el Mos-
sad es un grupo de inteligencia
israelí; se le ha contratado
desde México para que entrene
a ciertas áreas de la policía y
del Ejército. Al mismo tiempo
sabemos que Pegasus, un pro-
grama para espiar a la gente
por el teléfono, fue usado por
el ex presidente Enrique Peña
Nieto.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario