considera que Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, supuestamente asesinado por el Ejército el 22 de febrero, ha sido el líder de 19 mil miembros del cartel delincuencial más poderoso del mundo, el “Cartel Jalisco Nueva Generación” (CJNG), por el tráfico de drogas en 40 países de todos los contienentes, en las 50 entidades de los Estados Unidos, y por inifinidad de otros delitos, destacando el huachicol, extorsión a la ciudadanía y el control de la política mexicana. El gobierno estadounidense ofrecía 15 millones de dólares por su encarcelamiento. Con la detención del capo, hubo 70 detenidos, y la respuesta del cartel fue brutal: 252 bloqueos carrtereros en 20 estados; 23 reos se fugan; más de 200 autos calcinados en Puerto Vallarta; 58 muertos, 25 son militares; 53 bancos del bienestar quemados, 300 tiendas Oxxo afectados, entre ¡un millón de otros negocios!, 2 mil millones de pesos en pérdidas, etc. Y casi nadie está conforme con su muerte: todos lo querían vivo, sobre todo el gobierno yanqui, ansioso por su testimonio. No hay duda de que fueron los militares de México los que lo matarían, pues los Estados Unidos habrían salvado la vida del capo a toda costa. Así que la presidente Claudia Sheinbaum no podrá cobrar esa recompensa ─y habría sido vergonzoso─. No obstante, tampoco se duda de que operaron por órdenes e intervención de los Estados Unidos… ¿Y la cacareada soberanía? ¿No decía la presidente que “la guerra contra el narco no es opción”, que es ilegal, que va contra los derechos humanos? ¿Entonces, va a ser juzgada y penalizada por matar al Mencho? ¿Ya no habrá críticas al expresidente Felipe Calderón? Es patetico. Sólo al gobierno de México le urgía matarlo, como hace con otros testigos clave de sus corrupciones, aniquilando los derechos humanos que tanto defendían con sus “abrazos, no balazos”. Todo en Sheinbaum es falsedad, apariencias, mentiras, montajes. Y el ridículo crece con el supuesto combate a las causas de la delincuencia. Antes bien, se han dedicado a borrar pruebas y aniquilar testigos. Pero al final la verdad triunfa. Bien se dice que “puedes engañar a todos algún tiempo, y engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todos todo el tiempo”. Antes de hacer pactos con el diablo, deberían saber esto. El Mencho habría muerto misteriosamente en el traslado a un hospital, junto con otros dos delincuentes, en los brazos del Ejército. Mas la información del gobierno no es de fiar; no presentan pruebas de un Mencho sin vida, pudiendo ser otro montaje de Sheinbaum. Y pues los deudos que reclaman su cuerpo pueden ser corrompidos o amenazados para ajustarse a una narrativa. Pero lo más probable es que sí está muerto. Como sea, al gobierno le preocupaba ─lo que ya se sabe o sospecha─ que el Mencho confiese que financió al Partido Morena en quizá todas sus campañas políticas, por lo que todos sus puestos de elección popular, incluyendo a López Obrador y a Sheinbaum, resultaron de un fraude electoral: son ilegales e ilegítimos. Su testimonio derrumbaría a todo este régimen de súbito y el gobierno vecino justificaría la captura immediata de los políticos mexicanos, en especial de López Obrador, a quien algunos consideran el hombre más rico de México ─extorsionando durante años a su Partido y robando al país con un pañuelo blanco, un billete de 200 pesos y una lengua muy larga.
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