La “mexicanización” ya asusta al mundo
Resultaría de risa loca, si no se tratara de una de las mayores tragedias que han vivido México y los mexicanos.
Y de no aparecer a los ojos del mundo, nadie lo habría imaginado y menos lo habría creído.
Y es que hoy, el nombre de México está muy lejos de ser la referencia idílica de los paraísos vacacionales, lejos de una sociedad con las más ricas tradiciones prehispánicas y uno de los países privilegiados por su vecindad con la potencia norteña.
Lo cierto es que hoy, para vergüenza de los mexicanos, el nombre de nuestro país –la llamada “mexicanización” –, se ha convertido no sólo en sinónimo de violencia y crimen, sino en el mejor ejemplo de un Estado fallido que sucumbió a la captura del crimen organizado.
Sí, la tragedia que vivimos los mexicanos a causa del imperio criminal no sólo resulta inocultable para el mundo, sino que se ha convertido en feo símbolo del peor país del mundo, bautizado como la “mexicanización” social.
Y el mejor ejemplo lo vimos apenas el pasado 22 de julio, cuando Bruno Retailleau, ministro del Interior de Francia, aseguró que la “mexicanización” de su país “está en marcha”.
Por eso, el funcionario llamó al Estado francés “a reforzar las acciones contra el crimen organizado”, para impedir que la “mexicanización” siga creciendo en toda Francia.
Pero hay más. Por increíble que parezca, el término “mexicanización” no sólo ha sido retomado por medios y políticos franceses para describir la violencia sin freno, vinculada al narcotráfico, sino que se ha convertido en sinónimo de un Estado fallido.
Sí, a querer o no, hoy el sustantivo “mexicanización” ya asusta al mundo entero, ya que la comunidad internacional tiene perfectamente claro que desde 2018, los gobiernos en manos del partido oficial, Morena, no son otra cosa que perniciosos “narco-gobiernos” que han convertido al Estado todo, en un verdadero “narcoestado”, en manos de los cárteles criminales.
Mafias criminales que manejan a su antojo no solo todos los negocios ilegales sino los procesos electorales y que, por tanto, quitan y ponen gobiernos, lo mismo a nivel municipal, que estatal o incluso federal.
Lo peor del caso es que –contra lo que sostiene “la chabacana” percepción de los gobiernos de Morena–, la declaración del ministro francés del Interior confirma que no es una ocurrencia la reiterada denuncia del gobierno de Estados Unidos, cuando señala que en México “son lo mismo los gobiernos de Morena y las mafias del crimen”.
En pocas palabras, esas mafias criminales que dominan la vida pública y política de México están reproduciendo el mismo fenómeno que en su momento vivieron Colombia y los colombianos.
Sí, sólo basta un ejercicio memorioso elemental para recordar que la llamada “colombianización” –igual que hoy la “mexicanización” –, son un concepto político y sociológico que describe la llegada al poder político de los cárteles criminales y su violencia endémica.
Cárteles que, como ya se dijo, no sólo controlan todos los negocios ilegales, sino que son una poderosa fuente de financiamiento para los partidos políticos y sus candidatos a puestos de elección popular, en especial para el partido en el poder.
En términos coloquiales, se trata de lo más parecido a “una epidemia” que no sólo atrapa en sus garras a los poderes del Estado; Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sino a sectores empresariales y a la sociedad en general.
Y es que, como saben, la “colombianización”, se extendió al mundo en las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado y sus características fueron el dominio de los cárteles de la droga sobre las instituciones públicas y el control de la sociedad, en general.
Además de una corrupción generalizada entre políticos, policías, militares, marinos y servidores públicos, lo que se ha traducido en una disputa permanente por el control de las fuentes de recursos económicos.
Y para mantener el control de los territorios y de las plazas, las bandas criminales no dudan en el uso del terror, las masacres y las peores atrocidades contra sus enemigos y contra la sociedad civil.
Sí, la imagen que hoy tiene el mundo sobre México es la imagen de un “narcoestado” que todo lo corrompe, lo pervierte y lo envilece.
Y el ejemplo extremo es el predominio de la cultura de la trampa en reputados centros de estudio como la UNAM.
Sí, la “mexicanización” corrompe todo y a todos.
Al tiempo.

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