Ben-Gvir, producto de lo que representa Occidente El ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben-Gvir, señaló que el ejército sionista debe continuar con el genocidio en la franja de Gaza. Recientemente aseveró que cada noche tendrían que aniquilar entre 30 y 40 personas; además, ha reiterado múltiples veces que a Gaza no debería entrar ningún insumo básico, impulsó un proyecto para asesinar a los presos palestinos y es en gran medida responsable del apartheid en Cisjordania, sin contar sus polémicas declaraciones respecto al genocidio libanés o su misma historia personal. Pero este tipo de terroristas no aparecen de la nada: son un producto de lo que representa Occidente, donde sistemática e históricamente han hecho lo mismo: Estados Unidos invadió Vietnam (1955-1975), donde utilizó armas químicas –como el agente naranja–, bombardeó en secreto Laos y Camboya (1964-1973) y convirtió la masacre en entretenimiento; Francia hizo lo propio en sus colonias africanas, como en Argelia (1964-1972), donde también empleó armas de destrucción masiva; o bien, las atrocidades de Alemania en Namibia (1904-1908) y las posteriores matanzas de grupos étnicos conocidos como “bosquimanos” de Bélgica en el Congo (1885-1908) o del Reino Unido en India, como la hambruna de Bengala (1943). Así, Ben-Gvir es la rencarnación de Henry Kissinger o de Arthur Balfour; es la muestra más viva y más clara de lo que, en la prensa fascista llaman “democracia” o “civilización”.
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