El festival de ideas y literatura Cultur ALH, que se celebra en la ciudad de Granada, decidió cancelar la participación de la escritora argentina de origen judío Ariana Harwicz por su rechazo a la campaña internacional para denunciar el genocidio de Israel contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. La medida se adoptó días antes del inicio a raíz de la denuncia de una plataforma universitaria que anunció un boicot a su participación. Sin embargo, varios intelectuales y escritores, entre ellos los mexicanos Margo Glantz y Alberto Ruy Sánchez, se manifestaron contra la cancelación de la participación de Harwicz en el festival. Los responsables del encuentro cultural decidieron “desinvitar” a la autora argentina, argumentando: “conocemos la obra literaria de Harwicz y coincidimos en valorar su provocadora exploración de la complejidad humana: ese es uno de los asuntos centrales de la literatura, al que nosotras mismas nos hemos dedicado, y su discusión pública nos parece de suma relevancia. Eso no está en cuestión”. Enfatizaron que lo que se analiza es si tiene algún valor y es éticamente correcto “compartir un espacio público con quien ha hecho declaraciones negacionistas sobre genocidio de Israel contra los palestinos, lo que injuria a quienes nos oponemos al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo, expresado reiteradamente por miembros del gobierno de Tel Aviv”. La decisión fue respaldada por siete escritoras que también participan en el foro, incluida la mexicana Brenda Navarro, la peruana Gabriela Wiener, Sabina Urraca, María Fernanda Ampuero, Lina Meruane, Rita Segato y Ángelo Néstore. El irlandés John Banville decidió cancelar su participación tras conocer la polémica . Los encargados advirtieron que fueron los universitarios quienes protestaron para exigir por medio de una carta a la organización del festival que reconsideraran la invitación”. En ella hicieron propias las palabras de la plataforma Red Universitaria por Palestina de Granada, con las que afirman que “criticamos posicionamientos públicos, no identidades”. Pese a que el festival forma parte de los actos académicos de la Universidad de Granada, esta institución decidió desmarcarse de frforma clara de la medida y emitió un comunicado en el que explicó que “la Universidad de Granada no comparte dicha decisión. Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas. Reafirmamos nuestro compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo, el respeto a la diversidad de ideas y el diálogo como principios esenciales de la vida universitaria y de su relación con la sociedad”. La universidad informó que las autoridades no participaron en la decisión que asumieron de forma unilateral los organizadores del festival cultural. Tras la cancelación, la propia autora, afincada en Francia, aseguró que “es muy doloroso ver cómo toda la cultura está cooptada por mecanismos de acoso y extorsión. La militancia ganó a la literatura”. El periódico conservador y monárquico ABC inició una campaña de desagravio a la escritora, a la que se han ido sumando hasta 350 autores, incluidos Jordi Soler, Piedad Bonnet, Santiago Roncagliolo, Fernando Savater, Mercedes Monmany, Fernando Iwasaki y Basilio Baltasar, entre otros, al señalar que “defender la libertad de expresión sólo para quienes piensan como nosotros no es protegerla: es sustituir la confrontación libre de ideas por la selección ideológica”.
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