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lunes, 28 de septiembre de 2026

El Fin del Mundo SEGÚN LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 En las semanas recientes hemos oído, de parte de las mayores em-

presas que la desarrollan, afirmaciones grandilocuentes sobre la in-

teligencia artificial (IA) y sus supuestas capacidades, que podría ter-

minar con la humanidad en 2030 y muchas otras cosas.


Como explica Timnit Gebru, directora del Distributed AI Research In-

stitute, se trata de otra cortina de humo para desviar la atención de los


graves problemas reales que ya causa la IA, como el uso de armas

autónomas en guerras y genocidios o el rol de la IA en la crisis climática.

La IA, que afirman está por superar la inteligencia de la humanidad, no

sabe resolver sudokus. O sólo en cierto porcentaje y no puede explicar

cómo y por qué lo hizo. Y como no sabe la respuesta, la inventa.


Las respuestas fueron pobres o falsas, porque los sistemas de inteli-

gencia artificial generativa no tienen lógica (ni ética, ni emociones), son


sistemas de lenguaje predictivos y estadísticos.

Los grandes modelos de lenguaje (GML) son la base de todos los


asistentes de IA, como chatGPT, Gemini, Grok y similares. Comparan mil-

lones de posibles respuestas y adecúan su mensaje a quien pregunta,


pero no piensan. Son, afirman Timnit Gebru y Emily Bender, “loros


estocásticos”, repetidores seleccionadores de frases y textos que no com-

prenden y que mayormente toman sin pedir permiso y sin citar.


Esta incapacidad que tiene la IA de explicar por qué toma una opción

es especialmente grave cuando se usan sistemas de IA automatizados en

diagnósticos médicos, decisiones judiciales y legales, o determinar si se

otorga un crédito, para calificar estudios, o en gestiones de gobierno.


El entrenamiento de esos sistemas se basa en datos gravemente par-

cializados en género, raza y clases sociales, y no puede tomar en cuenta


factores y contextos distintos. Con la proliferación de bots automatizados

y maliciosos, también el factor “estadístico” es altamente cuestionable.

Los recientes anuncios apocalípticos de los más ricos del mundo


como Elon Musk, Sam Altman, de OpenAI, y Dario Amodei, el direc-

tor de Anthropic que posa de sensato, cumplen con distraernos de


los impactos reales: el uso de IA sigue aumentando su absurda de-

manda energética, que empeora el cambio climático, y sus centros


de datos disputan a comunidades locales agua, tierra y salud.


Que olvidemos los impactos negativos en educación; las con-

secuencias nefastas del uso de granjas de bots y campañas ma-

sivas para determinar elecciones de gobierno; o que el programa


Claude, del sensato Amodei, es responsable de que el Pentágono

asesinara a 168 niñas en una escuela en Irán; y que empresas de


IA automatizaron los asesinatos de decenas de miles de niños, mu-

jeres y hombres en Palestina.


Lo primero que deberían responder es por qué sus empresas

desarrollan esos sistemas si tienen tantos peligros. Plantean una

moratoria (que nadie podría controlar) y la autorregulación por las


propias empresas. O sentarse a la mesa como iguales a los gobier-

nos, en un sistema en el que de todos modos ejercen el enorme


control que tienen, ya que muchos les han delegado gran parte de

su gestión a esas empresas.

¿Se han cumplido las promesas de “progreso” con la IA?


Emily Bender y Alex Hanna explican que es un bombo publicita-

rio. En su libro La estafa de la IA (Paidós, 2026) detallan cómo, más


allá de la propaganda, son escasos o

inexistentes los supuestos beneficios

a la sociedad, pese a las ganancias

sin precedentes.

Lo real en todas las sociedades

son los daños: pérdidas de empleo,


impactos ambientales, sociales, edu-

cativos, a la democracia y las


economías, sobre todo en los países


con los recursos materiales que man-

tienen esta industria. Ya es hora de


sacudirnos el mito de que la IA es la

clave del progreso para todos. Es, por


el contrario, una forma eficaz del capi-

talismo tecnomilitar de mantener la


desigualdad, con renovados métodos

de vigilancia, represión y guerra.

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