El llamado de la presidente Shein-
baum a vivir con austeridad entre
los políticos del partido Morena, no es
coherente con quien vive en un pala-
cio y estrena vestido de lujo cada día,
con un guardaropa de 365 vestidos
nuevos cada año. Es hipocresía.
Si se quiere que los políticos vivan
con austeridad, lo primero es que rec-
iban sueldos austeros; ¿para qué
quieren más si no los van a usar?
La principal ambición del político
son sus estipendios de privilegio y
bonos de todo tipo que se au-
toasignan. Quítese eso y se acaban
las ambiciones por el poder, las cuo-
tas de género o de cualquier tipo y se
acaba la competencia partidista... ha-
brá otro motivo para hacer política: el
honor y la búsqueda del bien común.
Un nuevo régimen significa cam-
biar los privilegios por sueldos como
los de cualquier profesionista o
maestro, o técnico calificado; achatar
lo más posible los tabuladores y las je-
rarquías. Así, los que ambicionan la
riqueza, buscarán otros caminos y en
el gobierno estarán los que realmente
les interesa servir.
Lo segundo, y no menos im-
portante: asegurar el poder en
manos del pueblo para dirigir el des-
tino del país; no más caprichos de los
candidatos; que los gobernantes man-
den obedeciendo la voluntad popular
y sean servidores, no jefes ni jeques
que humillan al pueblo. Y basta de
simular la democracia con consultas
para que no son “vinculantes”, que
sólo son opiniones y no mandatos.
Y, en tercer lugar: acabar con el
fuero. Ningún ser humano debe ser
inmune a la justicia ni gozar de impun-
idad en ningún momento. La norma
del ratero, “no me den, pónganme
donde hay”, debe quedar inoperante.
Mientras estas 3 cosas no suce-
dan, las desigualdades y las envidias
seguirán soplando las velas del barco.
El rechazo a los lujos y súper suel-
dos de los funcionarios es fruto de la
indignación; pero también es envidia:
el “motor del capitalismo”, decía Marx.
Los puestos de gobierno no deben
causar envidia, sino preocupación por
el cumplimiento del deber.
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