oisés Leonel Durán Solís nació el 14 de diciembre de 1931 en ciudad de México, fue hijo de Raymundo Longinos Durán y María Solís Valles, él de 30 años, ella mujer de 18, quien dos años antes se había unido en matrimonio con uno de los jóvenes soldados que habían sido destacamentados en Hidalgo del Parral. El padre de María, Ángel Solís, había trabajado desde joven en los socavones de Parral y luego en Minas Nuevas, pueblo cercano donde permaneció hasta que la Compañía Minera yanqui se retiró en 1929 dejando en el total desamparo a más de mil trabajadores mineros que en los meses siguientes fueron emigrando por oleadas a otros lugares. Ángel Solís se dirigió entonces con la familia a San Francisco del Oro, ubicado a 24 kilómetros de Minas Nuevas. Recién casados, María y Raymundo se dirigieron a la ciudad de México, donde ella se encontró con la lectura incursionando luego en la prosa y poesía, evocando el oficio de su padre Ángel, recuperando en artículos de periódico y en sus poemas el oficio de su padre minero y de sus ancestros dedicados a lo mismo por tres generaciones. Desde sus primeros años recibió Leonel de su madre los recuerdos que la habían acompañado desde su salida de Parral, por eso desde niño él sintió gran cercanía con Chihuahua. En 1950 se inscribió en la Preparatoria de la UNAM y dos años después en la Escuela Nacional de Antropología e Historia donde concluyó la licenciatura en 1956. Considerando ese año sin tomar en cuenta el tiempo que transcurrió para que se titulara, podemos asumir que ha ejercido su profesión activamente durante 70 años. En el voluminoso currículum de Leonel aparecen los grandes méritos que fue acumulando como profesionista, no obstante de sus años de estudiante se conoce poco, y por esa razón dedicaré estas líneas a su participación en los movimientos estudiantiles de 1955-1956, donde destacó como uno de los dirigentes más comprometidos. Respecto a sus inquietudes de esos años de lucha y de toda la vida, le pregunté un día que si él consideraba que en su formación ideológica había influido más su madre, María Solís, en el sentido de identificarse con los anhelos y las esperanzas de los marginados, y respondió que sí, que desde los primeros años como profesionista se había comprometido no sólo con los estudios académicos, sino con el conocimiento directo de los pueblos, con sus culturas, con las etnias indígenas y las injusticias de que han sido objeto, actuando siempre como un profesionista honesto y bien interesado en los problemas sociales de su tiempo. De su participación política como estudiante de la ENAH he recuperado con ayuda de la historiadora Sara Rico algunos datos encontrados en el Archivo del Decanato del IPN y en los informes de los agentes de la DFS. En 1954 Leonel representó a la ENAH en el Comité Universitario contra la Intervención Extranjera en Guatemala (intervención yanqui) donde, además de la ENAH estuvieron la UNAM, IPN, ENS y el Conservatorio. En este Comité figuró Cuauhtemoc Cárdenas como presidente y Leonel Durán como Secretario, amigos y compañeros de toda la vida. En 1955 la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (IPN) convocó al Congreso de Unificación estudiantil al que asistieron representaciones de todo el país, Leonel estuvo una vez más por la ENAH, y el 27 de octubre del mismo año firmó el Manifiesto histórico en que todos los representantes se dirigieron al gobierno reclamando puntualmente y con argumentos mayor apoyo a la educación popular. El 11 de abril los estudiantes del Politécnico se lanzaron a huelga exponiendo casi las mismas demandas de 1942 y 1950. La Escuela Normal Superior en asamblea general se declaró en huelga el 9 de mayo. Participaron representantes de otras escuelas que se habían unido antes al Politécnico. Leonel intervino en representación de la ENAH tomando la palabra después de que Othón Salazar había incendiado a los mil 200 futuros profesores con uno de sus discursos, destacando la importancia del movimiento de huelga del Politécnico como un gran acontecimiento histórico, refiriéndose al ministro de Educación como un funcionario abyecto, y para concluir se pronunció contra la intervención del imperialismo yanqui en la educación de México. Los estudiantes del Politécnico regresaron a clase el 16 de junio, después de que el presidente había prometido que se resolverían todas las demandas, mismas que habían sido enarboladas por la ENAH. En los tres meses siguientes, Ruiz Cortines preparó el asalto militar del Politécnico, la desaparición de internado y la imposición del estado de sitio en las escuelas durante los dos años siguientes. Los estudiantes de antropología se sostuvieron en huelga hasta el último. Leonel estuvo muy cerca como testigo de la represión en septiembre; cuando le pregunté el porqué de su persistencia, respondió que él tenía muy en cuenta que su escuela había nacido en 1938 como parte de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.
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