La sociedad mexicana siempre ha estado interesada en su pasado, aseguró la doctora en historia Erika Pani en entrevista con La Jornada. “Somos un pueblo que se pregunta de dónde viene y qué significa su legado”. Con ese planteamiento, la investigadora publicó el libro Las mujeres del Imperio: Soldaderas, escritoras y empresarias en México (Siglo XXI Editores), que será presentado hoy en El Colegio de México. A pesar de que el volumen retoma las diferencias entre liberales y conservadores, la guerra civil y las intervenciones militares de España, Francia y Estados Unidos, así como la instauración del Segundo Imperio, el interés de la autora es rescatar el contexto legal y social en que se desenvolvieron las mujeres de la época. En su primer apartado, Pani explica los conflictos del siglo XIX que siguieron a la Independencia de nuestro país. Además, presenta decisiones legales que orillaron a las mujeres a salir de sus hogares para convertirse, a pesar de la desaprobación masculina, en actores políticos. Sin dejar de mirar a ese sector de la población, Pani aborda las dificultades que atravesó la joven nación. Entre 1829 y 1862 sufrió el ataque de cuatro ejércitos extranjeros. Y hacia 1848 “tuvo que ceder más de la mitad de su territorio al vecino del norte”. Es decir, la inestabilidad no se detuvo en 1821, con la firma del Acta de Independencia, mucho menos tras el derrocamiento del emperador Agustín de Iturbide, en 1823. El desarrollo y surgimiento de la República Mexicana se vivió en medio de un profundo desequilibrio político, marcado por el desacuerdo entre los funcionarios públicos que, inmiscuidos en sus intereses personales, optaron por tomar las armas. A lo largo de sus páginas la autora rescata también el nombre de cuatro mujeres que sin pensar fungieron como cronistas de su época. El testimonio y memorias de Paula Kolonitz, dama de compañía de la emperatriz Carlota; de la estudiosa Sara Yorke Steveson y de Agnes Elisabeth Winona Leclerq Joy, así como las de Concepción Lombardo Gil de Partearroyo, esposa del presidente Miguel Miramón, atestiguan el acontecer de un país naciente, invadido y contradictorio. “Las mujeres mexicanas escribieron muy poco para publicar”. El analfabetismo era generalizado y todo aquello que se registró en correspondencias es casi inaccesible, explica la investigadora a este medio. “La mayoría de lo que se publicó fue escrito por hombres, muchos de ellos soldados”, quienes buscaban encontrar a los culpables de las tragedias. Sin embargo, apunta, la visión de estas cuatro mujeres difiere por completo de lo que los varones plasmaron. Mientras ellos hablaban de historia militar o descripciones de batallas, ellas se enfocaron en aspectos de la vida cotidiana. “Les interesan más los chismes de la corte, las costumbres de las familias mexicanas. No es fácil tener acceso a este contenido. No se registra porque quienes escriben lo hacen sobre gobiernos, leyes, constituciones y guerras”. Ellas dejaron constancia de una sociedad ignorada. Explican sus costumbres, lo privado de las familias, los afectos y relaciones. En Las mujeres del Imperio: Soldaderas, escritoras y empresarias en México, la también docente de El Colegio de México reconstruye la imagen de Carlota de Bélgica. Para hacerlo se distanció de los mitos que se han construido a lo largo de los años y se remitió a documentos, en los que se plasmó el verdadero carácter de la emperatriz. La gente, apunta Pani, es curiosa respecto de esta historia; no obstante, su interés es motivado por el deseo de una historia melodramática. “Que lo fue. A él (a Maximiliano) lo matan a los 34 años; ella se vuelve loca y vive muchísimos años más. Sin embargo, no tenemos información sobre la parte personal, su relación, porque no hay fuentes”. Esta investigadora logra presentar en esta investigación la historia de una mujer que, como pocas en su época, demostró interés en el gobierno, hasta convertirse “no en una política, sino en estadista”. El volumen, además de rescatar la memoria de mujeres que han sido relegadas o mitificadas por el canon histórico, dominado por escritores y pensadores masculinos, demuestra los constantes cambios que ha atravesado nuestro país. Las turbulencias no terminaron en el siglo XIX, continuaron a principios del XX con la Revolución Mexicana, la guerra cristera, el caudillismo y la institucionalización de la Revolución. Incluso ahora, a 205 años de la Independencia, el país continúa transformándose. “Los esfuerzos de organizarnos en esto que llamamos México también nos habla de la importancia de darnos cuenta de que es un proyecto inacabado”, acota la autora del libro que será presentado hoy a las 17 horas en la sala Alfonso Reyes de El Colegio de México (carretera Picacho Ajusc
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