El legado político de AMLO y el futuro de Sheinbaum
Si suponemos que la gesta la gana Sheinbaum, podrá consolidar un frente que le ayude a gobernar 3 años y más allá. Y si suponemos que gana AMLO, entonces la configuración cambia y la clave es 2030

El sistema presidencialista mexicano construido en el siglo XX dificulta que el poder presidencial se desvanezca con el cambio de gobierno. No es solamente la gran concentración de poder, sino que el presidente deja un legado político muy poderoso: influyó en la configuración de las cámaras de diputado y senadores y en la mayoría de las gubernaturas. Y por supuesto en el partido. Además de los personajes incrustados en las administraciones (federal, estatal y municipal) que le son leales.
Se ha discutido mucho si López Obrador es un presidente ausente o si es un meta presidente que se llega a poner por encima de la presidenta constitucional, a la que, de hecho, en ciertos momentos parece degradar al nivel de CEO, como fue el caso de la carta a Trump, en la cual, le recordó a Estados Unidos que hay una voz y una mano con la que pueden, o deben, contar.
Un momento de definición, para no hablar de rompimientos al estilo Cárdenas-Calles, es la elección intermedia en la cual la Presidenta muestra el peso de su mano.
Sheinbaum necesita una cámara de diputados que le dé una mayoría calificada para aplicar grandes reformas, pero que le permita articular el dominio político para los seis años de su sexenio, los tres formales y los tres de la siguiente presidenta.
Esto está pensado de acuerdo con la forma como funcionaba el sistema creado por el PRI, que no desarticuló el PAN y que de hecho lo forzó a gobernar con el PRI. La llegada de AMLO con un triunfo rotundo, le otorgó un sexenio de 9 años.
Se llega a pensar que la Presidenta tiene que romper con su predecesor y ella repite hasta la saciedad que son parte de un mismo proyecto y que ella garantiza la continuidad. Esto es cierto y no lo es.
En principio, suponiendo que los electos por MORENA comparten los propósitos de la 4T, habría continuidad, lo que no necesariamente es así, hay muchos filtrados que son enemigos de los principios de la 4T.
Sheinbaum debe garantizar la lealtad de los seguidores de AMLO, y eso no solamente se garantiza con asistencialismo, sino con el manejo de símbolos, lealtades y estructuras de poder construidas. Es por esto que se echó mano del delfín (Andy) y los acomodos de AMLO (Alcalde) hasta que su torpeza no dio para más. Pero se mantiene a las políticas que llegaron al poder con AMLO, es la nueva presidenta del partido y la secretaria de elecciones.
Y entonces llegamos a las candidaturas para el 27. En primer lugar, están las gubernaturas, donde, como en el caso de Chihuahua se enfrentan abiertamente ambas opciones. Lo que sube a la discusión política varios temas:
- Si es una lucha entre el liderazgo de la 4T, ¿dónde queda la gente?
- Si la solución será un juego de maniobras políticas e imposición de voluntades, ¿dónde quedan las encuestas?
- ¿Qué fue del segundo piso y de la 4T si el sistema de selección de políticos sigue siendo el mismo creado por el PRI? No hay que espantarse, así es la política.
Mientras la Presidenta declara la lealtad hacia su mentor, recurso útil y necesario, debe ampliar su grupo político. Los que llegaron con ella han demostrado ser políticamente novatos, torpes y con una curva de aprendizaje muy lenta. Se han caído algunos (hasta a la cárcel), pero dominan las familias, los políticos que miran hacia su futuro personal, y no hay espíritu de cuerpo. Para muchos ni 4T ni humanismo tienen un sentido ideológico, político amplio y de compromiso.
La Presidenta llega a dar la impresión de estar pensando como activista universitaria en lugar de como estadista que debe construir un futuro diferente.
Pero en el terreno electoral, que es el de la chuleta, debe luchar contra dos tendencias
- La gran mayoría de la 4T le debe su carrera a AMLO y no necesariamente tienen una afinidad ideológica, ni lealtad heredada con Sheinbaum.
- Una parte de la 4T son chapulines cuya lealtad está con el poder, ni con AMLO ni con Claudia. Esto se está viendo con claridad en las elecciones. En Chihuahua el que parece ser la opción del equipo Claudia es un viejo panista, que nunca sostuvo posturas progresistas. Esto no quiere decir que los otros candidatos sean mejores. Uno de los de AMLO es un judeófobo que cree que la destrucción es el camino para la promoción política.
El resultado de la gesta tiene consecuencias políticas de largo plazo. Si suponemos que la gesta la gana Sheinbaum, podrá consolidar un frente que le ayude a gobernar 3 años y más allá. Y si suponemos que gana AMLO, entonces la configuración cambia y la clave es 2030.
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