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jueves, 17 de septiembre de 2026

Y que bajan a Allende del panteón nacional

 Y que bajan a Allende del panteón nacional

17 de septiembre de 2026 - 02:00 Hrs


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PASCAL BELTRÁN DEL RÍO

Bitácora del director


Por primera vez de la que se tenga memoria, una extraña omisión impactó en la Plaza de la Constitución durante la ceremonia del Grito de Independencia. Entre los vítores a la lista de nombres ilustres que resonaron desde el balcón central del Palacio Nacional, la arenga oficial saltó de Miguel Hidalgo a Josefa Ortiz de Domínguez —perdón, Josefa Ortiz Tellez-Girón—, olvidando por completo a Ignacio Allende, y luego continuó con José María Morelos.


No queda claro si la presidenta Claudia Sheinbaum pasó por alto a Allende de forma deliberada o si se trató de una simple equivocación en la lectura del guion protocolario. A lo largo de los decenios, la liturgia cívica mexicana ha visto entrar y salir nombres del panteón patrio según los vaivenes de la política o la moda historiográfica de cada sexenio: de pronto reaparece Mariano Matamoros, se exalta a Leona Vicario o se revalora a los hermanos Aldama y a los López Rayón. Sin embargo, en esa nómina sagrada de septiembre jamás había faltado el capitán de los Dragones de la Reina. Allende siempre estuvo ahí, indiscutible e inamovible al lado del Cura de Dolores y del autor de los Sentimientos de la Nación.




Hay omisiones que, de repetirse, amenazarían con falsear el origen mismo de nuestra historia. Allende no pertenece a esa zona de penumbra historiográfica donde las pasiones políticas se encienden y dividen a la opinión pública. Mientras que hasta el día de hoy se debate acaloradamente si Agustín de Iturbide merece un sitio permanente en esa lista sagrada —dada su doble condición de consumador de la Independencia y emperador efímero—, la figura de Ignacio Allende jamás ha sido objeto de polémica ni de reservas sobre su patriotismo. Su valía no es una concesión retórica, sino una constatación histórica fundamentada con precisión en la biografía que le dedicó la investigadora Adriana Fernanda Rivas de la Chica, editada por la UNAM. En esa obra queda claro que, si Hidalgo fue el alma y el fuego de la insurrección popular, Allende fue su verdadero motor político y el cerebro militar de los prolegómenos de la Independencia.



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Sin el empeño tejedor del capitán sanmiguelense durante los años 1809 y 1810, la conspiración simplemente no habría tenido el armazón necesario para sostenerse. Fue Allende quien articuló pacientemente las redes clandestinas entre Valladolid, Querétaro y el Bajío, buscando integrar a la oficialidad criolla y coordinar a los cuerpos milicianos. 


Comprendió antes que nadie que el movimiento requería un liderazgo con ascendiente moral y popular, y por ello invitó al párroco de Dolores para sumar a las masas a un plan metódicamente concebido. Durante los convulsos primeros nueve meses de la lucha armada, a pesar de sus hondas divergencias estratégicas con Hidalgo respecto al orden, la disciplina y el manejo de las tropas, Allende nunca desertó de la causa ni regateó su lealtad al proyecto autonomista.


Ese sentido del deber alcanzó su punto más alto en la hora más amarga del movimiento. Tras la catastrófica derrota de los insurgentes en la Batalla de Puente de Calderón, en enero de 1811, la junta de mandos le retiró el liderazgo a Hidalgo para depositar la conducción cívica y castrense de la rebelión en las manos de Allende. Con el ejército disperso y marchando hacia el norte en busca de pertrechos, el militar asumió la enorme responsabilidad de mantener viva la flama insurgente en medio de la adversidad. Su captura en la traición de las Norias de Baján y su posterior juicio y fusilamiento en Chihuahua, en el verano de 1811, cerraron con sello de martirio su compromiso incondicional con la libertad de la Nueva España. 


Sacar a Allende de la memoria nacional equivale a borrar al hombre que organizó la casa para que el país tuviera un lugar donde nacer. Ojalá la omisión en la plaza pública sea corregida el año entrante, y Allende no vuelva a faltar jamás en la lista de héroes que estremecen la noche del 15 de septiembre en el Zócalo. © 2026 Imagen - Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.

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