El Régimen Fascista de Mussolini: Totalitarismo, Control Social y Economía (1925-1939)
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La Dictadura Fascista de Mussolini
Desde 1925-1926, Mussolini, sin oposición alguna, desarrolló las llamadas leyes fascistísimas que incluían medidas diversas:
- La creación de un tribunal de delitos políticos y una policía política secreta, la OVRA (Organización de Vigilancia y de Represión del Antifascismo).
- La eliminación de los demás partidos y los sindicatos.
- La implantación de la censura de prensa.
Además, los poderes de Mussolini fueron desde entonces ilimitados.
La fascistización del Estado condujo a un régimen totalitario de partido único, el Partido Nacional Fascista. Pero el partido era un mero órgano burocrático encargado de la propaganda y del control ideológico de las masas. El poder residía en Mussolini (el duce), asistido por el Gran Consejo Fascista. El proceso se completó en 1938, cuando se abolió la Cámara de Diputados y se sustituyó por la Cámara de los Fascios y de las Corporaciones.
La firma de los Pactos de Letrán (1929) consolidó el régimen y puso fin al litigio entre el Estado italiano y la Iglesia católica. Nacía oficialmente el Estado del Vaticano. Se reconocía el catolicismo como la única religión del Estado, y la religión volvió a enseñarse obligatoriamente en las escuelas. A cambio, la Santa Sede reconoció al Estado fascista y la capitalidad de Roma.
Adoctrinamiento y Control Social en la Italia Fascista
El Estado fascista aspiró a controlar la forma de pensar y las actividades de la población. Por ello otorgó una gran importancia a la educación. Los maestros fueron obligados a impartir clases vestidos con la camisa negra y los profesores universitarios tuvieron que jurar fidelidad al régimen. Asimismo, los niños y jóvenes entre los 4 y los 18 años debían formar parte de organizaciones juveniles controladas por el partido, como la Obra Nacional Balilla. Se intentaba forjar al "hombre nuevo" en las virtudes militares de la disciplina y la obediencia.
El régimen fascista animó en teoría a las mujeres a salir del ámbito doméstico, pero la legislación laboral las penalizó en el orden salarial. Además, la defensa de una política natalista reforzó su papel de esposa y madre.
Mussolini pretendió ejercer un control total sobre la cultura y los medios de comunicación (prensa, radio y cine) mediante el Ministerio de Prensa y Propaganda y el de Cultura Popular.
El Corporativismo y el Dirigismo Económico Fascista
El fascismo optó por el sistema corporativista. El Estado fascista pretendía organizar la economía y gestionar las organizaciones sociales (sindicatos y patronal) bajo el principio de la colaboración de clases. Pero este sistema fue una fachada que permitió al régimen controlar a estos grupos a través del Ministerio y del Consejo Nacional de Corporaciones. El corporativismo se inició con leyes laborales como la Carta del Trabajo (1927), que solo permitía los sindicatos fascistas y declaró ilegal la huelga.
El fascismo aplicó, primero, una política económica liberal favorable a las grandes empresas que dio paso, en 1925, a una política intervencionista, con iniciativas como: las "batallas":
- La batalla del trigo, que pretendía lograr el autoabastecimiento de cereal sin necesidad de importar.
- La batalla de la lira, que supuso la reevaluación de la lira a costa de reducir los salarios un 20%.
- Un proyecto para poner en producción áreas pantanosas del valle del Po.
Tras la crisis de 1929 se optó por la autarquía. Se fomentó la concentración industrial y en 1933 se creó el Instituto para la Reconstrucción Industrial (IRI) para canalizar las inversiones del Estado hacia industrias de valor estratégico. A partir de 1936 se diseñó una auténtica economía de guerra que sustentara el expansionismo fascista.
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