Guía para una vida feliz
Testamento espiritual del Imam ’Alí ibn Abu Tálib a su hijo, el Imam Hassán
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En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
PREFACIO
Aparte del Profeta Muhammad (BPD), ninguna otra figura de la historia islámica
es tenida en tanta estima por todos los musulmanes como 'Alí ibn Abi Talib (600-
661 d.C.). El primo del Profeta (BPD) fue el primer hombre en aceptar la nueva
religión. El Mensajero de Dios le dio a su hija Fátima en matrimonio, y como
resultado de ello los innumerables descendientes del Profeta (BPD) en el mundo
islámico son también descendientes de 'Alí.
Existen numerosos antecedentes en los dichos y sentencias del Profeta que
demuestran el afecto y la especial consideración que le tenía, como cuando dijo:
"Yo soy la ciudad de la sabiduría y 'Alí es su puerta...".
El prestigio de 'Alí, tanto por su sabiduría como valentía, era también
considerable entre los compañeros del Profeta (BPD). 'Umar ibn Al-Jattab, por
ejemplo, solía decir: "Que nadie emita una decisión legal sin que 'Alí esté
presente", y afirmó en otra oportunidad: '"Alí es el mejor de los jueces de la gente
de Medina, y el principal de los recitadores del Corán".
Su figura, como paradigma de rectitud y justicia, a llamado la atención incluso de
eminentes intelectuales de otras religiones. George Jordac, un destacado escritor
cristiano de origen libanes, afirma en su obra "La voz de la justicia humana"
refiriéndose a 'Alí como jefe de estado: "¿Alguien a visto alguna vez a un gobernante
moler los granos con sus propias manos para preparse él mismo el pan, o
muchos veces no tener para comer más que ese mismo pan endurecido, o que
remiende él mismo sus sandalias,..?
Para 'Ali ibn Abi Talib el gobierno no tenía valor alguno sino era “un medio para
establecer la verdad y la justicia...".
'Alí quedó a cargo del califato luego del asesinato de Uzmán ibn 'Affán, y lo ejerció
con rectitud y justicia, sin desatender jamás a los nobles principios del Islam,
durante un período por cierto muy difícil de la historia islámica, marcado por las
sediciones internas y la guerra civil.
El presente documento es un testamento espiritual, dirigido a uno de sus hijos,
incluido en una famosa colección de dichos y escritos de 'Alí ibn Abi Talib
conocida como Nahyul Balagha ("Las Cumbres de la Elocuencia"), que fue
compilada y organizada en su forma actual por Al-Sharíf Al-Radí (m. 405 H/1014
d.C.). La obra hace por cierto honor a su título pues es uno de los trabajos más
destacados de la lengua árabe clásica por su gran expresividad y elocuencia. Pero
además de su valor literario y lingüístico, el Nahyul Balagha es un compendio de
enseñanzas teológicas, metafísicas, éticas y políticas que prácticamente no tiene
rivales en la literatura islámica de todas las épocas.
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Después de volver de la batalla de Siffin, Hazrat Alí dio ciertos consejos a uno de
sus hijos. Algunos comentarios históricos consideran que fueron compuestos
para el Imam Hasan, mientras que otros son de la opinión que fueron para
Muhammad Hanafia. Fueron escritos en la forma de consejos éticos y espirituales
y tratan de casi todos los temas, principalmente de aquellas virtudes morales que
a través de su desarrollo llevan al hombre tener éxito en su vida, haciéndolo
valiente, caballero, humano, generoso, virtuoso y temeroso de Dios.
Se han incluido en el texto algunas acotaciones entre paréntesis en bastardilla
para una mejor comprensión del significado.
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GUÍA PARA UNA VIDA FELIZ
Estos consejos son de un padre —que tiene en cuenta la naturaleza de la vida
humana, que se está poniendo viejo, que ha soportado pacientemente reveses y
calamidades, que odia las ansias excesivas y las ha superado, ya que en poco
tiempo más pasará al otro mundo— para un hijo que es joven, que tiene el deseo
de impulsar el mundo moderando el pensamiento y mejorando los caminos de la
vida, deseo bastante difícil de lograrlo {todos los Profetas y Mensajeros han
intentado alcanzar este fin, pero la virtud todavía no es aceptada por la
humanidad); un hijo que como todos tiene la vida limitada y está obligado por la
naturaleza a seguir los pasos de todos los mortales, está sujeto a los
padecimientos, rodeado de desgracias y calamidades, debe enfrentar a la opresión
y a la tiranía, enfrentándola a menudo y soportando sus sufrimientos algunas
veces. Y es el heredero de una persona que está agotada, quien finalmente pondrá
fin a su vida como un mártir para molestia de sus enemigos.
Después de rogar a Dios y al Santo Profeta (BP) permíteme hacerte saber que el
declinar de la salud, el paso del tiempo y la proximidad de la muerte, me han
hecho comprender que debía prestar más atención a mi futuro (el otro mundo) y
a mi gente. Aconsejarles más e invertir más tiempo en prepararlos intelectualmente
para enfrentar este mundo. Siento que mis propios hijos y los
próximos a mí, tienen tanto derecho como otros a utilizar mi experiencia y
conocimiento en todos los aspectos, en todas las realidades y en todos los
senderos de ésta y la otra vida. Por tanto, decidí invertir más tiempo contigo para
que te prepares más para el futuro. No fue ni el egoísmo, ni la autoestima, ni el
placer mental de hacerlo, sino el sincero deseo de hacerte ver el mundo como yo
lo descubrí, ver las realidades de la vida como yo las vi y hacer las cosas
correctas en el tiempo y lugar adecuado como deberían ser hechas, lo que me
movió a escribirte estos consejos. No encontrarás en ellos otra cosa más que la
verdad y la realidad.
Mi querido hijo, tú eres parte de mi cuerpo y de mi alma y siempre que te miro
siento como si me estuviera mirando a mí mismo. Si te ocurriera alguna
desgracia, la sentiría como si recayera sobre mí. Tu muerte me haría sentir como
si fuera mi propia muerte. Tus cosas las siento como mías. Por todo ello he
puesto estos consejos por escrito. Deseo que les des importancia, les prestes
atención y los conserves bien. Yo puedo o no permanecer mucho tiempo contigo
(para guiarte personalmente) pero quiero que estos consejos permanezcan
contigo. Mi primer y principal consejo para ti, hijo mío, es que temas a Dios. Sé
su sirviente obediente; en tu memoria en forma siempre fresca, manténlo. Protege
cuidadosamente los lazos que te conectan y te mantienen vinculados a El.
¿Puede alguna otra ligazón reemplazarla o ser más fuerte, más durable y más
sólida que ésta que ordena el más gran-de respeto y consideración? Acepta el
buen consejo y refresca tu mente con él. Adopta la piedad y mata tus excesivos
deseos con Su Ayuda.
Construye tu personalidad con la ayuda de la fe sincera en la religión y en Dios.
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Vence a tus propios deseos, obstinaciones y naturaleza rebelde con la
consideración (el recuerdo) de la muerte. Observa lo circunstancial de la vida y
todo lo que a ella la hace preciada. Fuérzate por comprender la realidad de las
desgracias y adversidades, los cambios de tiempos y circunstancias. Imponte el
estudio de la historia. Trata de ver las ciudades arruinadas. Los palacios en mal
estado y los signos de la decadencia y ruina de esa gente, todo lo que hicieron
cuando vivían y tenían fuerza, qué lograron, cómo empezaron, dónde, cuándo y
cómo fueron inducidos a un fin, dónde están ahora, qué han ganado realmente
fuera de la vida y cuál fue su contribución al bienestar de la humanidad. Si
sopesas cuidadosamente estas cuestiones encontrarás que toda esa gente se ha
separado de la compañía de los otros y de todo lo que ha querido y amado,
estando ahora en una morada solitaria, solos y desamparados y tú también serás
como ellos. Dale importancia a la preparación para tu futura morada. No pierdas
las eternas bendiciones por amor a los placeres de la vida mortal. No hables de
las cosas que no conoces. No especules y abras juicio sobre temas acerca de los
cuales no estás en condiciones de formarte una opinión y no estás llamado a
hacerlo.
Renuncia a los caminos en que exista posibilidad de extraviarte. Cuando corras
peligro de extraviarte en el salvajismo de la ignorancia o pierdas la visión de las
metas que quieres alcanzar para conseguir los fines propuestos, es mejor
entonces que renuncies a las cuestiones que fomentan el enfrentamiento incierto,
peligroso y los riesgos imprevistos. Aconseja a la gente que sea buena para vivir
virtuosamente, porque estás capacitado para dar tales consejos. Deja que tus
obras y palabras enseñen al mundo cómo abstenerse de la maldad y de la bajeza.
Busca mantenerte lo más alejado de quienes se entregan al vicio y al pecado.
Lucha dondequiera que sea necesario, defendiendo la causa de Dios. Cuando
creas defender la causa de Dios, no temas de que la gente se ría, censure tu
acción o te calumnie.
Cuidadosa e intrépidamente ayuda a la verdad y a la justicia. Soporta
pacientemente los sufrimientos y enfrenta valientemente los obstáculos que se
ponen en el camino cuando tú sigues la ver-dad e intentas defenderla. Adhiere a
la causa de la verdad y de la justicia dondequiera la encuentres. Intenta ser el
más versado en jurisprudencia y teología islámica y adquiere un conocimiento
concienzudo de los cánones de religión. Desarrolla el hábito de la paciencia frente
a las adversidades, sufrimientos y calamidades. Esta virtud de la paciencia es
uno de los valores más altos de los principios éticos y nobleza de la personalidad,
siendo el mejor hábito que uno puede desarrollar. Confía en Dios y deja que tu
espíritu busque Su Protección en cada infortunio y sufrimiento porque así
tendrás confianza y encomendarás tus asuntos al Más Grande Depositario y al
Más Poderoso Guardián. No busques la protección de alguna otra persona sino
(sólo) la de Dios. Reserva tus rezos, requerimientos, pedidos, súplicas y ruegos a
El y sólo a El, porque otorgar, dar, conferir, y dispensar, como así también negar,
privar, rechazar y excluir está en El y solamente en Su Poder.
Pide y busca tanto como puedas Sus Favores y Su Guía. Intenta comprender mi
consejo, sopesarlo profundamente. No lo tomes con ligereza ni te desvíes de él,
porque el mejor conocimiento es el que beneficia al que lo oye. El conocimiento
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que no beneficia a nadie es inútil, sin valor, y no tiene sentido aprenderlo o
recordarlo. Mi querido hijo, cuando comprendí que me estaba poniendo viejo y
que la debilidad y endeblez estaba invadiéndome gradualmente, me apresuré a
aconsejarte la mejor forma de conducirse para una vida provechosa, virtuosa y
noble. Rechacé la idea de que la muerte pudiera sorprenderme antes que te dijera
todo lo que te quiero decir, o que la incapacidad mental o el deterioro físico me
impidieran transmitirte todos estos conocimientos, o que exaltados deseos,
tentaciones o incentivos pudieran comenzar a influenciarte, o cambios adversos
de tiempos y circunstancias pudieran arrastrarte dentro de su lodo y que, por
tanto, yo te dejara como un indómito e inexperto potro, porque una joven e inexperta
mente es como un suelo virgen que permite a las cosas sembradas en él
crecer lozanamente. Por tanto, he hecho uso anticipadamente de la ocasión para
educarte y prepararte antes de que tu mente pierda su frescura, antes de que se
vuelva insensible o deformada, antes de que empieces a enfrentar la vida sin
preparación y antes de que te veas obligado a tomar decisiones y a hacer juicios
sin obtener beneficio de las tradiciones acumuladas, los conocimientos recogidos
y las experiencias de otros.
Estos consejos y asesoramiento que te doy te librarán de la molestia de adquirir
conocimientos, reunir experiencias y solicitar los consejos de otros. Ahora puedes
usar muy fácilmente los conocimientos que el hombre ha adquirido con gran
cuidado, preocupación y paciencia. Cosas que estaban ocultas y que solamente la
experiencia y el sufrimiento pudieron sacar a la luz, están ahora a tu disposición
muy fácil y convenientemente a través de estos consejos. ¡Mi querido hijo!
Aunque mi edad no es tanta como la de otra gente que ya ha muerto, yo le di una
gran importancia al estudio de sus vidas. Constantemente estudié sus
actividades y reflexioné sobre sus obras y discursos. Estudié sus recuerdos. Reflexioné
sobre sus vidas tan profundamente que sentí como si hubiera trabajado
y vivido con ellos desde el principio de la historia de nuestro tiempo. Sé quienes
fueron buenos con ellos y quienes les perjudicaron. Separando lo bueno de lo
malo me concentré atentamente en estas páginas y será para tu beneficio el
conocimiento que así reuní. Mediante estos consejos he intentado conseguir que
te convenza la importancia de la vida honesta, del pensamiento noble y los
peligros de una vida pecadora y viciosa, tomando en consideración el proteger y
resguardar cada aspecto de tu vida, como es el deber de un padre bondadoso,
considerado y cariñoso. Desde el principio he tratado de ayudarte a desarrollar
una personalidad noble y de prepararte para la vida en que tendrás que
conducirte, capacitándote para que al desarrollarte seas un joven de noble
carácter, con un pensamiento abierto y honesto, con un claro y preciso
conocimiento de las cosas que te rodean. Originariamente mi deseo solamente fue
enseñarte concienzudamente el Libro Sagrado (El Corán), hacerte comprender
sus partes complicadas, impartirte el conocimiento completo de Sus Ordenes y
Prohibiciones y no dejarte a merced de la enseñanza de otra gente. Pero después
de tener éxito en esta tarea, me sentí preocupado de que pudiera haberte dejado
sin educar y preparar en temas que por sí mismos están sujetos a tanta
confusión y a tantas contradicciones —temas cuya confusión ha sido la peor
condena debido a los deseos egoístas, a las ideas deformadas, a los criterios
malintencionados y a las formas pecaminosas del pensamiento—. Por tanto, he
anotado completamente en estas líneas los principios básicos de la nobleza, la
piedad, la verdad y la justicia. Pueden parecerte altaneros y rudos pero mi deseo
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es que te armes con este conocimiento y no dejarte desarmado para enfrentar el
mundo donde se encuentran todos los peligros de perdición y condenación.
Mientras seas un joven noble, virtuoso y piadoso, estoy seguro que recibirás la
ayuda y socorro divino. Estoy seguro de que El te ayudará a lograr tus objetivos
en la vida. Quiero que te comprometas a seguir mis consejos atentamente.
Recuerda hijo mío que el mejor de mis consejos es el que dice que has de temer a
Dios, concentrándote y limitándote al cumplimiento de esos deberes que han sido
puestos sobre ti por El, siguiendo el paso de tus ancestros y sus piadosas y
virtuosas relaciones. Verdaderamente, ellos siempre examinaron cuidadosamente
sus pensamientos y obras, como debes intentar hacerlo tú también, y pensaron
cuidadosamente sobre un tema antes de opinar o hacer cualquier cosa respecto
al mismo. También tú deberías hacer lo mismo. Este tipo de reflexión les hizo
tomar de la vida lo que realmente era lo mejor, dejando lo que no les incumbía o
lo que no era lo mejor. Si tu mente rechaza aceptar mis consejos e insistes como
ellos en realizar tu propia existencia, entonces estás en condiciones de llegar a
tus propias conclusiones, pero solamente después de estudiar cuidadosamente el
tema y después de adquirir el conocimiento necesario para tal decisión. No debes
permitir que las dudas e incertidumbres envenenen tu espíritu y que el
escepticismo, gustos o disgustos, sean los que determinan tus consideraciones.
Pero recuerda antes de que comiences a reflexionar y pensar sobre un problema,
busca la guía del Señor y suplícale que te dé una orientación en la dirección
correcta. Evita las confusiones en tus ideas y no dejes que la incredulidad
(respecto a la verdad de las enseñanzas de la religión) se meta en tu espíritu,
porque una te empujará hacia el agnosticismo y la otra hacia el error y el pecado.
Cuando estés así preparado para resolver los problemas y estés seguro de que
posees un pensamiento claro, un deseo firme y sincero para llegar a la verdad,
capacidad para decir las cosas correctamente y para emprender la acción justa,
examina entonces cuidadosamente los consejos que te estoy dejando. Si tu pensamiento
no está claro, libre de dudas y escepticismos como tú deseas, entonces
estarás extraviado en el salvajismo de la incertidumbre y el error, como un
camello que sufre ceguera por la noche y, bajo estas circunstancias, lo mejor para
ti es renunciar a lo que te propones, porque con tales limitaciones nadie puede
jamás llegar a la verdad.
Mi querido hijo, atiende, muy atentamente, recuerda estos dichos míos, que el
Señor que es el Dueño de la Muerte, también es el Dueño de la Vida. El Creador
es (también) el Aniquilador. Y Quien aniquila tiene el poder para volver a darle
existencia a todas las cosas. Quien envía los infortunios hacia ti es (también)
Quien te pondrá a resguardo de ellos. Recuerda que este mundo se mueve bajo
leyes ordenadas por El y consisten en la reunión y suma de acciones y
reacciones, causas y efectos, calamidades y lo contrario a ellas, sufrimientos y
placeres, penurias y castigos. Pero esto no es todo lo que el cuadro describe. Hay
en él cosas que están más allá de nuestra comprensión, cosas que nosotros no
hacemos y no podemos comprender y otras que no pueden ser previstas o
predichas; por ejemplo, los premios y castigos del Día del Juicio Final. Bajo estas
circunstancias, si no entiendes algunas cosas no rehuses aceptarlas. Recuerda
que tu falta de entendimiento se debe a la insuficiencia de tus conocimientos.
Recuerda que cuando viniste a este mundo tu primera aparición fue como la de
un ser ignorante, sin educación ni estudio. Luego adquiriste conocimientos
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gradualmente, pero hay varias cosas que están más allá de tu conocimiento que
te dejarán sorprendido y perplejo y acerca de las cuales no entenderás el "por
qué" ni el "cómo". Gradualmente adquiriste conocimiento acerca de estos temas y
en el futuro tu conocimiento y visión pueden expandirse más.
Por tanto, lo mejor que puedes hacer es buscar la guía de Aquel que te ha creado,
Quien te mantiene y nutre. Quien te ha dado un espíritu equilibrado y un cuerpo
capacitado. Tus plegarias debe-rían estar reservadas sólo a El. Deberías ser
solamente temeroso de El y de nadie más. Que sea conocido por ti, hijo mío, que
nadie en la humanidad te ha dado detallada información sobre Dios como
nuestro Santo Profeta (BPD).
Te aconsejo que tengas fe en sus enseñanzas, que lo hagas tu líder y que aceptes
su guía para tu salvación. La formulación de los consejos la he hecho lo mejor
que pude, como un sincero y cariñoso consejero, y te aseguro que por mucho que
busques una forma mejor, para tu beneficio, no encontrarás ninguna superior a
la aconsejada por el Santo Profeta (BPD).
Recuerda hijo mío que si hubiera habido algún otro Dios además de El, tendría
que haber enviado profetas y mensajeros y deberían haber indicado a la
humanidad el dominio y la gloria de este otro dios y también tú deberías haberlos
visto. Pero nunca sucedió tal cosa. Es el Único Dios a Quien nosotros debemos
reconocer y adorar. El se explica por Sí mismo. Nadie está asociado a El en su
Dominio, Poder y Gloria. El es Eterno, siempre ha estado y siempre estará. Aun
antes que el universo fuera, El existía, ya que no hay ningún principio en Su
Existencia. Su Gloria y Su Existencia es tan suprema, preeminente, trascendente,
incomparable y excelente, que está más allá de la comprensión de la mente y del
intelecto. Nadie puede aprehenderlo o visualizarlo. Cuando hayas aceptado estas
verdades y realidades, entonces tu conducta, hasta donde Sus Ordenes y
Prohibiciones te conciernan, debería ser la de una persona que se percata de que
su status,' poder y posición no es nada cuando se compara al de Su Señor,'
debería ser el de una persona que quiere ganar Sus Favores a través de la
plegaria y la obediencia, que teme Su Cólera como así también Sus Castigos y
que está absolutamente necesitado de Su Ayuda y Protección.
Recuerda hijo mío que Dios no te ha ordenado hacer otra cosa sino aquello que es
bueno, que propaga y distribuye bondad y El no te ha prohibido otra cosa sino lo
que es malo y produce malos efectos. Mi querido hijo, a través de este mensaje te
he explicado todas las cosas sobre este mundo, cómo es de rápido y variado para
cambiar sus actitudes, es decir, qué efímeras y fugaces son todas las cosas que él
posee u ofrece y cuan rápido cambia sus caprichos y favores. También te he
explicado acerca de la vida que viene, los placeres y gracias proporcionados allí y
la eterna paz, bienestar y felicidad dispuestas en el cielo. Te he dado bastantes
ejemplos de ambos aspectos de la vida, antes y después de la muerte, para que
puedas conocer la realidad y conducir tu vida sobre la base de ese conocimiento.
La verdad es que la gente que ha estudiado atentamente las condiciones de la
vida y el mundo, pasan su vida como si supieran que son viajeros (que están de
paso y) que tienen que dejar un lugar que es golpeado por lo insalubre y
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desagradable para ir hacia comarcas que son fértiles, saludables y agradables,
donde hay abundante provisión de todos los bienestares y dichas. Han
reemprendido ansiosamente el viaje, felices en la esperanza de la futura gracia y
paz. Deseosamente han aceptado los sufrimientos, apuros y riesgos del camino,
la separación de amigos, la escasez de alimentos y bienestar durante la
peregrinación, a fin de alcanzar, al final del viaje, un lugar dichoso. No rechazan
soportar privaciones y no escatiman gastos en el camino (el reparto de limosnas y
ayuda a los pobres y necesitados. En otro párrafo desarrolla la idea de que la
caridad es la mejor forma de proveerse para el otro mundo). Cada paso que
adelanten hacia su meta, por más cansados y exhaustos que estén, es un suceso
feliz en sus vidas. Por el contrario, la situación de la gente que está solamente absorta
en este mundo y tristemente sumergida en la vida efímera, de rápido
marchitamiento y malos placeres, es igual a la de viajeros que permanecen en
una región fértil y dichosa y tienen que emprender el viaje sabiendo muy bien que
finaliza en tierras inhóspitas, áridas, nada fértiles. ¿Puede resultarle algo más detestable
y aborrecible que emprender este viaje? ¡Cuánto deberá dolerles dejar el
lugar donde están y llegar a ese otro tan aterrador y espantoso, y que tanto
aborrecen!
Mi querido hijo, hasta donde concierne a tu conducta para con los otros seres
humanos, pon tus propias obras como escala para ayudarte a juzgar su bondad o
maldad. Haz con los otros lo que deseas que hagan contigo. Lo que tú quieras
para ti, dalo a los demás y cualquier cosa que te disgustaría que te sucediese,
evita que le suceda a otros. No oprimas ni tiranices a nadie, porque seguramente
no te gustaría que te oprimiesen y tiranizasen a ti.
Sé amable y simpático con los demás, como seguramente deseas que los demás
sean contigo. Cualquiera sean las costumbres que encuentres aborrecibles en los
otros, abstente de desarrollar esos rasgos en tu personalidad. Si estás satisfecho
o te sientes feliz de recibir un cierto tipo de proceder de otros, tú puedes
conducirte exactamente de la misma manera. No hables de los demás de la forma
que no te gusta que hablen de ti. No hables de un tema que no conoces o que
conoces poco y si quieres hablar respecto de algo o de alguien sin ninguna
premeditación, evita el escándalo, la calumnia y la difamación, por el mismo
motivo que a ti no te gusta-ría ser difamado o calumniado. Recuerda, hijo, que la
vanidad y la presunción son formas de la necedad y falta de juicio. Esas peculiaridades
te acarrearán serios perjuicios y serán una fuente de constantes
peligros para ti.
Por tanto, condúcete en forma equilibrada (no seas consentido ni sufras de
complejo de inferioridad) y empéñate para ganarte la vida honestamente. Pero no
actúes como tesorero de alguien (no seas avaro, y aunque ganes, júntalo y déjalo
para otros) y cuando recibas la guía del Señor para alcanzar lo que deseas, no te
vuelvas orgulloso de tus logros sino sé modesto y sumiso a El, comprendiendo
que tus éxitos se debieron a Su Misericordia y Favor. Recuerda, hijo mío, que
ante ti se presenta un largo y arduo viaje, Este no es solamente muy largo,
cansador, laborioso y oneroso, sino que el camino discurre mayormente a través
de regiones tristes, lúgubres y áridas, donde estarás afligidamente necesitado de
auxilio y de la ayuda revigorizante, vivificante y restauradora de la fuerza, no
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pudiendo prescindir de tales provisiones mientras camines hasta el fin de tu
viaje, el Día del Juicio Final.
Ten cuidado de no sobrecargarte excesivamente (no te hagas cargo de tantas
obligaciones y deberes que no puedas cumplir honorablemente con ellos, o de
una vida tan lujosa que sea maligna y viciosa) porque si esta carga es más de lo
que tú puedes soportar convenientemente, tu viaje será muy sufrido y trabajoso.
Si encuentras alrededor tuyo gente pobre, necesitada y menesterosa que está
deseando llevar la carga por ti, hasta el Día del Juicio Final, considéralo una
bendición, comprométela y pásale tu carga a ella (distribuye tus riquezas entre
los pobres, menesterosos y necesitados. Ayuda a los demás con lo mejor de tus
capacidades y se amable y cordial con los seres humanos). De este modo te
alivias de la pesada responsabilidad y obligación de someterte a las consideraciones
del Día del Juicio Final, de cómo has hecho uso de Sus Favores, y
así podrás arribar al fin de tu viaje alegre, descansado y con bastantes
provisiones para estar allí (el premio por haber cumplido tus deberes con el
hombre y con Dios en este mundo).
Lleva tanto peso como puedas (ayuda a tanta gente como puedas) de modo que
no lo eches de menos cuando más lo necesites (cuando tus pecados por acción u
omisión sean balanceados con tus buenas obras, deberás tener bastantes buenas
obras para que el resultado se incline a tu favor).
Recuerda que todo lo que distribuyas en caridad y buenas obras es como
préstamos que te serán devueltos. Por tanto, cuando seas rico y poderoso, haz
uso de ambas cosas de tal manera que puedas recibir todo ello de vuelta el día
que estés pobre y sin ayuda. Sabe, hijo mío, que tu tránsito consiste en pasar a
través de un horroroso valle y el viaje es extremadamente cansador y arduo. En
ese lugar, una persona con una poca carga está mejor que otra sobrecargada. Y
quien puede viajar ligero (de carga) pasa más rápidamente a través de él que
quien es forzado por el agobio, que irá más lentamente.
Tendrás que pasar a través de este valle. La única salida de este camino es el
cielo o el infierno. Por tanto, es prudente que envíes tus cosas allí con antelación,
predisponiendo el lugar en que permanecerás, antes de llegar, porque después de
la muerte no hay ninguna posibilidad de arrepentimiento o de volverse atrás, a
este mundo, y anular los errores que cometiste.
Comprende esta verdad, hijo mío, el Señor Quien posee por sí mismo los tesoros
del cielo y de la tierra te ha permitido pedir y rogar por ellos y ha prometido
conceder tus ruegos. El te ha dicho que supliques por Su Favor para que pueda
ser concedido y pidas por Sus Bendiciones para que puedan ser dispensadas. El
no ha designado guardias que impidan que tus ruegos lleguen a El ni hay
necesidad que algún otro interceda por tu cuenta frente a El. Si te vuelves atrás
de tus promesas, si rompes tus votos solemnes o comienzas a hacer cosas de las
que te habías arrepentido. El no te castigará inmediatamente ni rehusará Sus
Favores y Mercedes precipitadamente. Si te arrepientes una vez más El no te
reprochará ni abandonará, aunque te merezcas ambas cosas, sino que El
aceptará tu arrepentimiento y te perdonará. El nunca regatea Su Clemencia ni
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rehusa Su Misericordia. Por el contrario, El ha decretado el arrepentimiento como
una virtud y una obra piadosa. El Dios Misericordioso ha ordenado que cada
mala acción sea contada como una (sola) y que cada acción buena y piadosa sea
premiada diez veces. El ha dejado la puerta del arrepentimiento abierta. Cuando
quiera que lo llames, El te escuchará. Acepta tus ruegos cuando quiera que le
reces. Suplícale a El para que te conceda los deseos de tu corazón. Dile todas las
calamidades que te han sobrevenido, los infortunios que enfrentas e implora Su
Ayuda para superarlos. Invoca Su Ayuda y Apoyo en las dificultades y aflicciones.
Implórale te conceda larga vida y buena salud. Rézale a El por la prosperidad y
requiere de El los favores y dones que nadie sino El puede conceder y adjudicar.
Piénsalo bien. Por el simple hecho de concederte el privilegio de rezar por Sus
Favores y Mercedes, El te ha entregado las llaves de Sus Tesoros y Dichas.
Algunas veces encontrarás que tus requerimientos no son concedidos
inmediatamente. Por consiguiente, significa que no necesitas que sean
abastecidos, porque la concesión de los ruegos depende del verdadero propósito e
intención de quien los implora. Algunas veces los ruegos son denegados porque el
Dios Misericordioso quiere que recibas más premios, soportando pacientemente
calamidades y sufrimientos, creyendo, no obstante, en Su Ayuda. Así te puede
otorgar mayores favores que los que pediste. Algunas veces tus ruegos son
rechazados y esto también resulta para tu interés, porque comúnmente,
inconscientemente, pides cosas que son realmente dañinas para ti. Si esos
pedidos fuesen concedidos, te harían más mal que bien, y pudiendo ser muchos
de tus requerimientos como ésos, resultaría para tu eterna condenación. Así, el
rechazo a acceder a tus solicitudes (en este caso) resulta ser una bendición que
no llegas a percibir.
Aunque comúnmente tus pedidos, si no son realmente dañinos para ti para este
mundo o la otra vida, se rechacen, se te concederán luego en cantidad mucho
mayor de lo que pediste y produciendo tal beneficio con su entrega como nunca
pudiste imaginártelo.
Por tanto, deberías ser muy cuidadoso al pedir Sus Favores, solamente implora
por las cosas que son realmente beneficiosas para ti, cuyos beneficios sean
duraderos y que a la larga no resulten perjudiciales. Recuerda, mi querido hijo,
que la riqueza y el poder son cosas que no permanecerán contigo siempre y que
pueden acarrearte perjuicio en la otra vida. Sabe hijo mío, que a ti se te crea para
el otro mundo y no para éste. Tu estadía en este mundo es temporaria. Vives en
un lugar sujeto a la decadencia y a la destrucción. Es un lugar donde tendrás
que estar ocupado preparándote para el otro mundo. Donde te encuentras es
solamente un camino. La muerte está siguiéndote. No puedes alejarte de ella.
Como sea que intentes evitarla, te llegará más tarde o más temprano. Por tanto,
cuídate de que no te tome desprevenido, sin estar preparado, sin posibilidad de
arrepentirte de los vicios y pecados cometidos, para anular los males que hiciste.
Si la muerte te toma desprevenido, entonces estás eternamente condenado.
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Por ello hijo mío, conserva siempre tres cosas en el pensamiento: la muerte, tus
obras y acciones y la otra vida. Así estarás siempre preparado para enfrentar la
muerte sin que te tome desprevenido.
Mi querido hijo, no te entusiasmes y no te dejes tentar por las tonterías de la
gente mundanal que lleva una vida viciosa y de placeres, y no te dejes
impresionar por el esfuerzo que hacen por el gozo y placer de este mundo. Dios te
ha explicado muy misericordiosamente todas las cosas sobre este mundo. No
solamente el Señor Misericordioso sino que tu visión de este mundo te ha
permitido ver todas esas cosas. Te ha desvelado que eres mortal. Abiertamente ha
declarado su fragilidad, limitaciones y vicios.
Recuerda que esas personas mundanales son perros que ladran y bestias feroces.
Entre ellos se ladran constantemente. Sus seño-res poderosos matan y masacran
al pobre y al débil, explotando y tiranizando a los que no tienen fuerza. Hasta tal
punto están ganados por sus inmoderados deseos y codicia, que encontrarás a
algunos de ellos como animales domésticos, atados de pies y manos (han perdido
la libertad de pensamiento y no pueden librarse de la esclavitud de los deseos y
hábitos mundanos), mientras que hay otros a los que la riqueza y el poder los ha
vuelto locos. Se portan como animales indómitos, extraviados, aplastando y matando
a sus semejantes y destruyendo las cosas que les rodean. La historia de
este mundo es simplemente el resultado de tales incidentes, unos grandes y otros
pequeños.
La diferencia es de poderío, pero la intensidad (del mal) es la misma. Esta gente
ha perdido el equilibrio mental. No saben qué hacen ni a dónde van. Examina sus
actividades y estudia su forma de pensar. Las encontrarás confusas e
irracionales. Aparecen como ganado errando en un desierto donde no hay agua
para beber, alimento para comer, ningún rebaño de ovejas que los abastezca y
ningún guardián que los cuide. Lo que en realidad les ha ocurrido es que los
vicios de este mundo se adueñaron de ellos, los arrastran donde quieren y los
tratan como si fueran ciegos, por-que realmente están cegados para ver la luz de
la verdadera fe. Son vagabundos sin verdaderos objetivos y proyectos sensatos en
el asombroso espectáculo que el mundo ha puesto en escena para ellos. Están
completamente emborrachados con el vino y los placeres amontonados alrededor
suyo. Consideran a este mundo como si fuese su dios y nutridor. El mundo está
jugando con ellos y ellos juegan con el mundo, olvidando y renegando de todo.
Pero la noche de los goces y placeres no durará eternamente. El amanecer de la
realidad surgirá más tarde o más temprano. La caravana de la vida llegará con
toda seguridad puntualmente a su destino. (Vida) Que día y noche ha actuado
como un caballo piadoso, llevándoles siempre hacia el final de su viaje; deben
recordar que aunque puedan sentirse como detenidos en un lugar, en realidad
están en movimiento. Están en camino hacia su destino. Todos los días dan un
paso más en su viaje hacia la muerte.
Debes saber hijo mío, que no puedes pedir que se te concedan todos tus deseos.
No puedes esperar escaparte de la muerte y estás pasando por la vida como otros
lo han hecho antes. Por tanto, controla tus expectativas, ansias y deseos. Sé
moderado en tus pedidos. Gana tus medios de vida a través de formas
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escrupulosas y honestas. Conténtate con lo que tomas de manera honorable y
honesta. Ve lentamente y no permitas que tus deseos te vuelvan loco, porque hay
muchos deseos que te llevarán hacia el desengaño y la perdición. Recuerda que
todos los pobres o todos los que suplican por algo no siempre lo consiguen y que
los que se respetan a sí mismos, no mendigan y suplican por todas las cosas, ni
permanecerán siempre desafortunados o desilusionados. Por tanto, no rebajes el
respeto por tí mismo. No seas mediocre y sumiso y no te autosubyugues a través
de acuerdos ruines y malignos aunque te hagan creer que lograrás los deseos de
tu corazón, porque nada en este mundo puede compensar la pérdida de la consideración
a sí mismo, la nobleza de espíritu y el honor.
Ten cuidado hijo mío, te advierto para que no te conviertas tú mismo en esclavo
de otro. Dios te ha creado como un hombre libre.
No vendas tu libertad por nada. No hay ninguna ganancia efectiva o valor real
que te beneficie u obtengas, por vender el honor y el respeto a ti mismo, o
entregándote a la deshonra, el insulto y la indignidad, no habiendo ningún poder
o riqueza efectiva en lo que adquieras por medios equívocos. Ten cuidado hijo
mío, que la avaricia y codicia no pueden más que conducirte hacia la destrucción
y perdición. Si consigues no tener a otro benefactor más que a Dios, entonces
esfuérzate para lograr dicha nobleza de carácter, porque El te concederá tu parte,
de una u otra manera.
Recuerda que lo poco que Dios te da va a ser más provechoso, servicial y
honorable para ti, que lo que es concedido por los hombres en cantidades
copiosas y abundantes. ¿Y qué puede darte el hombre sino parte de lo que Dios le
dio a él? Las pérdidas que sufras a causa de tu silencio, pueden ser compensadas
fácilmente, pero las pérdidas que se presenten por el palabrerío excesivo y
confuso, son difíciles de compensar. No dudes que la mejor forma de mantenerte
limpio del palabrerío es cerrando la boca. Protege lo que ya posees, pero lo propio
es mejor que pedir y solicitar lo que otros poseen. La amargura del desengaño,
privación y pobreza es en realidad más dulce que la deshonra y la humillación del
ser humano. El pago por una dura pero honorable y respetable tarea, oficio o
profesión, aunque pequeño en cantidad, es mejor que la riqueza que puedas
acumular a través del pecado y de la maldad. Nadie puede guardar tus secretos
mejor que tú. A menudo el hombre hace los esfuerzos más grandes por conseguir
las cosas que son las más perjudiciales para él y a menudo uno mismo se hace el
mayor daño. Quien habla demasiado comete las mayores equivocaciones.
Quien piensa y reflexiona regularmente, desarrolla tu perspicacia.
Manteniéndote en compañía de la gente buena, desarrollarás la bondad en tu
carácter y evitando reunirte con malas personas, te abstendrás de la maldad.
La peor forma de vivir es hacerlo con medios adquiridos de mala manera.
Oprimir a la persona débil y necesitada, es la peor forma de tiranía y maldad.
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Si tu indulgencia y bondad va a producir pésimos resultados, entonces ser
estricto o severo es la mejor bondad.
A menudo la meditación resulta perjudicial y algunas veces resulta útil para
conservarse saludable.
A menudo sacarás provecho de los consejos y advertencias de gente no
capacitada para ello, y a menudo te encontrarás con consejeros que no son
sinceros.
No te confíes en las esperanzas vanidosas porque ellas son el capital de los tontos
y estúpidos.
Sabiduría es el nombre de la actitud que recuerda las experien-cias y hace uso de
ellas.
La mejor experiencia es la que nos da más consejos y mejores advertencias.
Saca ventaja de las oportunidades antes que te vuelvan la espalda.
Todos los intentos no pueden tener éxito.
De todos los que salen de este mundo, ninguno volverá.
La peor forma de necedad es desperdiciar las oportunidades de esta vida, como
así también, perder la salvación.
Resumidamente, tú tendrás lo que te ha sido destinado.
Hay un elemento de riesgo y especulación en cada negociación, como así también
un riesgo de pérdida.
Regularmente las pequeñas retribuciones dan tanto beneficio como las grandes
ganancias.
Un ayudante que te insulta y un amigo que no se ha formado una buena opinión
de ti, no serán de ninguna ayuda o beneficio.
Trata con consideración y amabilidad a aquellos sobre los que tienes poder y
autoridad.
No corras el riesgo de ponerte en peligro tú mismo por medio de esperanzas
extravagantes, irracionales e irreales.
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Ten cuidado y no te pierdas por la adulación.
Haz el bien a tu hermano cuando él está empeñado en hacerte daño. Cuando él
ignore o se niegue a reconocer el parentesco contigo, trátalo como amigo. Ve en
su ayuda y busca mantener las relaciones. Si él es tacaño y se niega a ayudarte
económicamente, sé generoso con él. Si te perjudica, acepta sus excusas.
Compórtate con él como si fuera el amo y tú el esclavo, como si él fuera el
benefactor y tú el beneficiario. Pero está atento para no obrar así con personas
ruines y que no lo merecen. Si es injusto contigo, sé amable y considerado con él.
No hagas amistad con el enemigo de tu amigo, pues de esa manera tu amigo se
volverá tu enemigo.
Aconseja a tus amigos sinceramente y de la mejor forma que puedas, aunque
pueda no gustarles.
Conserva un control completo sobre tu temperamento y enojo, porque yo nunca
encontré nada más beneficioso a la larga y que produzca mejores resultados, que
tal control.
Sé suave, agradecido e indulgente con el que es rudo, grosero y severo contigo.
Gradualmente él cambiará su forma de conducta.
Sé considerado y otórgale favores a tus enemigos, porque de esta manera ganarás
una u otra de los dos tipos de victorias (una elevándote sobre su enemigo, la otra,
reduciendo la intensidad de la enemistad).
Si tú quieres interrumpir las relaciones con tu amigo, no las deshagas total y
completamente. Deja que tu corazón mantenga alguna consideración por él si
vuelve a ti.
No desengañes a la persona que tiene una buena opinión de ti y no hagas que
cambie de opinión.
Bajo el parecer que tú, como un amigo, puedes hacer lo que quieras, no violes los
derechos de tu amigo, porque cuando le prives de ellos, no será más tu amigo.
No maltrates a los miembros de su hogar (mujer, hijos y dependientes) y no
actúes con ellos como si fueras el hombre más cruel y encolerizado.
No corras detrás del que intenta evitarte.
El logro más grande de tu personalidad es que la enemistad de tu hermano
contra ti no sea capaz de superar la consideración y amistad que tú sientes hacia
él, y que su maltrato no pueda desequilibrar tu trato amable con él.
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No te sientas demasiado angustiado y deprimido por la opresión y la crueldad
porque quien quiera que te tiranice u oprima, se está haciendo un daño a sí
mismo y te está preparando para que encuentres el camino beneficioso.
Nunca maltrates a una persona que ha hecho el bien.
Conoce bien hijo, hay dos tipos de vida, una, la que estás transitando y otra, la
que quieres (la que ha sido destinada a ti). Ella te llegará aunque no la busques.
Sé sumiso, modesto y solícito cuando alguien esté necesitado, desvalido y pobre y
sé orgulloso, abrumador y duro con el que en el poder y la opulencia trate mal a
la persona humana.
Nada en este mundo es realmente provechoso y beneficioso para ti, sino lo que
tiene alguna utilidad para el otro mundo.
Si no te quieres lamentar por ninguna de las cosas que has perdido en este
mundo, preocúpate y siente tristeza por la pérdida de las cosas de valor
trascendental.
El pasado y casi todo lo que poseíste en él, no están contigo ahora. De este modo,
puedes llegar a la conclusión racional que el presente y todo lo que tienes ahora,
también te abandonará.
No seas como las personas que no atienden los consejos. Ellas necesitan del
castigo para corregirse. Un hombre sensato y razonable adquiere educación y
cultura a través de los consejos y la persona bruta y la bestia siempre aceptan la
corrección a través del castigo.
Supera las tristezas, penas y desgracias con la paciencia y la fe del Señor
Misericordioso y el trabajo esforzado.
Quien renuncia al recto camino, a la forma de pensamiento y trabajo racional y
honesto, se perjudicará él mismo.
Un amigo es como un familiar y un verdadero amigo es quien habla bien de ti
aun detrás tuyo.
Los deseos inmoderados tienen estrecha relación con las desgracias y
calamidades.
A veces las relaciones más cercanas se comportan más fríamente que los
extraños y a menudo los extraños te ayudan más que tus más cercanos
allegados.
Pobre es quien no tiene ningún amigo.
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Quienquiera que reniegue de la verdad, encuentra que el sendero de la vida se ha
estrechado transformándose en inquietante.
Quienquiera mantener su posición y prestigio a través de la honestidad, hallará
en ello un capital permanente.
La más poderosa relación es la que se da entre el ser humano y Dios.
Si hay algún peligro de muerte o condena en la obtención de un objetivo,
entonces la seguridad yace en tu fracaso para conseguirlo.
Debilidades no son cosas de las que se habla.
Las oportunidades no se repiten periódicamente por sí mismas.
Algunas veces personas entendidas y sabias fracasaron en conseguir el objetivo
señalado, consiguiéndolo en cambio la gente simple y sin instrucción.
Pospone las malas obras tanto como te sea posible, porque las puedes hacer
cuando quiera que lo desees.
Romper las relaciones con la gente ignorante, es como relacionarte y estar en
compañía de gente sabia e instruida.
Quienquiera que se confíe a este mundo, es inducido al error y quienquiera que le
dé importancia y exalte sus posiciones, se deshonra y humilla por sí mismo.
Todas las flechas de tus deseos no darán en el blanco.
Con un cambio de status y posición tu condición también cambiará.
Antes de averiguar las condiciones del camino, conoce el verdadero carácter de la
gente que te acompañará en el viaje.
En vez de averiguar sobre las condiciones de la casa en que vas a quedarte, antes
que nada, averigua qué clase de gente son tus vecinos.
No introduzcas temas ridículos en tus conversaciones, aun cuando repitas dichos
de otros.
A las mujeres, no las fuerces a casamientos que aborrecen o que consideran
indignos, porque de ese modo se les hace un daño, convirtiendo a la mujer
honorable y virtuosa en un ser desvergonzado y sin honor.
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Divide y distribuye el trabajo entre tus servidores de modo que puedas hacerlos
responsables a cada uno por el trabajo confiado.
Esta es la mejor y más fácil forma de ejecutar el trabajo cuando cada uno busca
pasar su responsabilidad a otro.
Trata a los miembros de tu familia con amor y respeto, porque ellos son como
alas con las que vuelas y como manos que te sostienen y luchan por ti. Son
personas a las que recurres cuando estás en apuros y las necesitas.
Mi querido hijo, después de haberte dado estos consejos, te confío al Señor. El te
ayudará, guiará y protegerá en este mundo y en el otro. Ruego y suplico a El, te
tome bajo Su Protección en los dos mundos.
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