Sudáfrica: muchos musulmanes, un solo islam
14/01/2013 - Autor: Suraya Dadoo - Fuente: OnIslam
Con más de 40 millones de personas, once idiomas nacionales, nueve provincias, y paisajes que van desde los extremos de desiertos y sabanas a la belleza de montañas cubiertas de nieve, realmente Sudáfrica encapsula la diversidad.
El activo más grande e importante del país lo constituye el pueblo, su gente -una nación arcoíris con una cultura rica y diversa-. Según las últimas estimaciones realizadas, son más de 40 millones de personas las que viven en Sudáfrica. De esta cifra, el 76,7% se clasifican como africanos, el 10,9% como blancos, el 8,9% como de color, y el 2,6% indios/asiáticos.
La población de Sudáfrica se compone de los siguientes grupos: el pueblo Nguni (que consiste en el Zulú, el Xhosa, el Ndebele y el Swazi), que representa las dos terceras partes de la población; el pueblo Sotho-Tswana, que incluye a las poblaciones Soto-Tswana de las áreas merdional, septentrional y occidental de la región; el Tsonga; el Venda; los Afrikaners; los ingleses, los mestizos, los indios y los emigrantes llegados a Sudáfrica desde otras regiones del continente africano, de Europa y Asia y que mantienen una fuerte identidad cultural. Algunos miembros de los Khoi y San (Bosquimanos) también viven en Sudáfrica.
Aunque los musulmanes representan menos del 2% de la población, la comunidad islámica de Sudáfrica refleja la misma diversidad que caracteriza al resto de la población sudafricana.
El islam en Sudáfrica
La llegada de los musulmanes indios a Sudáfrica
Cuando la esclavitud fue abolida en 1838, las autoridades británicas se percataron de la necesidad de un sistema alternativo de mano de obra, y los indios fueron traídos como trabajadores contratados para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar de Natal. Entre 1860 y 1868, y nuevamente desde 1874 hasta 1911, unos 176.000 indios de todas las confesiones fueron llevados a la provincia de Natal. Aproximadamente, entre el 7 y el 10% de la primera expedición llegada al país estaba constituida por musulmanes, que formaban parte de la segunda fase de la inmigración musulmana. Estos musulmanes generalmente provenían de Malabar, la costa oeste del sur de la India, y de Hyderabad, en el sur.
Los esclavos musulmanes fueron seguidos por los musulmanes inmigrantes libres, principalmente Vhoras sunníes de Surat, y Memons de Kathiawad y el padre fundador del Islam en Natal, el jeque Ahmad, quien llegó con los trabajadores contratados en la década de 1860.
Soofie Saheb, el padre fundador, llegó en 1895 y vio que los empobrecidos musulmanes indios se encontraban en riesgo de ser absorbidos por el hinduismo. Estableció la celebración de fiestas populares de corte islámico para "atraer" a los más vulnerables, y también estableció festivales musulmanes y fundó escuelas (madrasas). Después de cumplir con sus contratos de servidumbre, los musulmanes de Natal tenían libertad para vivir en el interior de Sudáfrica (excepto en el Estado Libre de Orange, al que tenían prohibido entrar los indios). Algunos musulmanes indios se marcharon a Ciudad del Cabo, mientras que otros se fueron al Transvaal y Kimberley.
Aunque entre los indios de Sudáfrica los musulmanes solo constituían la minoría, la mayoría de los inmigrantes trajeron consigo diversos rasgos culturales y lingüísticos de la India. Los musulmanes hablaban bien urdu o Gujarati, aunque había más musulmanes hablantes del urdu que del Gujarati.
A pesar de las diferencias ideológicas, culturales y lingüísticas entre "malayos" y musulmanes indios, la comunidad musulmana aquí no ha dejado de crecer, principalmente como resultado de la ardua labor de los eruditos religiosos y activistas comunitarios. Se ha prestado especial atención a la creación de instituciones religiosas y educativas para garantizar no sólo la supervivencia, sino el crecimiento, del islam en este país.
Musulmanes sudafricanos: vibrantes y dinámicos
La proliferación de medios de comunicación islámicos es un testimonio de la vitalidad de la comunidad local. Emisoras de radio privadas islámicas se transmiten en casi todas las provincias con importantes poblaciones musulmanas: Radio Islam en Johannesburgo, Radio 786 en Ciudad del Cabo, Radio Al-Ansaar en Durban. Los periódicos islámicos también han desempeñado un papel importante en la educación de la comunidad musulmana acerca de diversos temas. Entre los medios más prominentes, se incluyen Al-Qalam; The Muslim Digest, Ar-Rasheed, Muslim Views, Al-Ummah and The Majlis.
Las organizaciones musulmanas locales han tomado la iniciativa a la hora de abordar las necesidades humanitarias a nivel local y en el extranjero. La Fundación The Gift of the Givers, Africa Muslim Agency, Crescent of Hope, la Asociación Médica Islámica de Sudáfrica son entidades que han ayudado a musulmanes y no musulmanes por igual en tiempos de conflicto, desastres naturales e inestabilidad política.
Hay sociedades y asociaciones islámicas constituidas por estudiantes en la mayoría de las instituciones importantes de educación secundaria y terciaria. Las mujeres musulmanas no se quedan atrás, sino que han formado sus propias asociaciones y están prestando valiosos servicios a la comunidad con verdadero espíritu islámico. Entre ellas se destacan: Islamic Da`wah Movement (Ciudad del Cabo), Women’s Wing (Durban), Asociación Islámica de Mujeres (Durban), Jama` at-un-Nissa (Kimberley), y Federación de Mujeres Musulmanas (Ciudad del Cabo).
El juventud musulmana tampoco se queda atrás. Algunas de las asociaciones y sociedades más importantes y represenativas son: Fordsburg Muslim Youth Organisation (Johannesburgo), Laudium Islamic Youth Awareness Movement (Pretoria), Muslim Youth Unity (Ciudad del Cabo), Nur-ul-Islam Yield Youth Association (Ciudad del Cabo), Kauther Youth Circle (Johannesburgo) y Saut-us-Shabaab (Ciudad del Cabo).
Retos
Los musulmanes sudafricanos han sido bendecidos con la libertad de expresar y practicar el Islam. Incluso durante la represión del apartheid, el régimen del Partido Nacional no obstaculizó la práctica del Islam de ninguna manera. Sin embargo, el conflicto israelí-palestino y el incremento de comportamientos islamófobos tras los atentados en las Torres Gemelas de Nueva York han llevado a aumentar el miedo y la desconfianza de los musulmanes.
El terrorismo urbano en la provincia occidental del Cabo protagonizado por Gente Contra el Gansterismo y las Drogas -People Against Gangsterism and Drugs (PAGAD)- ha avivado el sentimiento anti-islámico en la región. Esto se puso de manifiesto en forma de leyes contra el terrorismo después del 11-S, que en última instancia, iban dirigidas a los musulmanes y las organizaciones islámicas. La oposición a este tipo de legislación ha sido fuerte, y se espera que el gobierno no permita que esta legislación se introduzca en los códigos de leyes.
A pesar de estos desafíos, el Islam en Sudáfrica continúa expandiéndose, son muchos los nativos africanos que abrazan el Islam. Esto refleja la tendencia global de un creciente número de conversos al Islam.
Los musulmanes sudafricanos provienen de muchas tradiciones culturales, pero pertenecen a una única nación -una mezcla dinámica de antiguas costumbres y hábitos modernos, construyendo una nueva sociedad sudafricana para crear una vida mejor para todos-.
Suraya Dadoo es investigadora de Media Review Network, un grupo de presión con sede en Pretoria.
Fuente original: OnIslam
Traducido al castellano por Webislam
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