Austeridad, mal entendida y ¿olor a corrupción?
Los recortes presentados como austeridad o, peor, que podrían disfrazar actos de corrupción, están resultando en extremo perjudiciales. Curioso, los están padeciendo tanto quienes los practican como quienes en su nombre se implementan.
Evidentemente no solo hablamos de las computadoras que se decidió quitar y después dejar —mediando su compra por parte del propio personal— en la Secretaría de Economía, si bien ese caso ilustra adecuadamente el tema. El trabajo realizado en esos esenciales aparatos es optimizador de las horas hombre laboradas y también permiten una comunicación más rápida y fluida, así como ahorrarse una serie de funciones de las que ya ni nos acordamos y que obviamente abaratan costos.
No sobra decir, una vez más (lo he hecho en numerosas ocasiones), que no hemos comenzado ni remotamente a medir los costos e impactos que tendrá la austeridad impuesta de forma arbitraria por la 4T en nuestro país.
Hablemos nuevamente de la secretaría que supuestamente promueve el desarrollo económico y comercial. Comenzando por cosas aparentemente nimias como es la cancelación de servicios de fumigación y jardinería en las sedes de la dependencia, que anuncia la infestación de plagas y, por ende, la necesidad de controlarlas. Un gasto que puede volverse mucho más caro que la prevención… Lo mismo aplica para el ahorro de agua o papel higiénico en los baños de la dependencia. Los focos de infección generados por una mala limpieza, lo que se refuerza por disminución en el personal de aseo, tendrán consecuencias en empleados y sus familiares.
Pero en otros muchos rubros se pueden deducir impactos más serios que se generarán por una austeridad mal entendida. La negación en continuar utilizando e invirtiendo en generación de energías limpias, empezando porque cada día resulta más barato invertir en las mismas, por citar un asunto. Ello sin olvidar los costos en daño ambiental, polución y otros asociados a la salud de la población.
El uso del carbón o el asbesto para generar energía ya no es tan barato y tiene una conexión directa con el número de personas que manifiestan enfermedades respiratorios. Por ahorrarse algunos pesos, el costo generado en tiempo (que la gente no puede ir a trabajar) y en términos de salud (hospitalización, medicinas, rehabilitación, quedarse con cierta condición pulmonar) se vuelve alto.
La austeridad cara la hemos sufrido desde el año pasado, cuando se recortaron todos los sueldos de los guardabosques, incluyendo el apoyo que se daba a los campesinos cuyas tierras lindaban con el bosque. Eran los primeros en deshebrar caminos, socavar pequeñas hogueras y avisar a tiempo de incendios. El año pasado con la desaparición de dicho programa, más de 200,000 hectáreas ardieron en todo el país. Pérdidas en productos maderables, oxígeno, tierra fértil, hábitats para especies en peligro, vidas humanas.
Quitar las estancias infantiles para darles una cantidad menor a las madres de lo que se les otorgaba antes implica una gran pérdida: no hay forma de que las progenitoras puedan cuidar/educar a los párvulos como lo hacían —si bien medianamente— en dichos lugares.
Se puede continuar con una larga lista de recortes, disminuciones y desapariciones ejecutadas en los programas del gobierno federal. Algunos necesarios, otros más, con costos más altos de lo que se ahorra. Los últimos: aquellos que tienen un tufo a corrupción que no puede ocultarse y que ya comienzan a reclamarse.
Como es el asunto que estalló ayer. La inconformidad manifestada por los concursantes en torno a las licitaciones que tienen que ver con el desmantelamiento y venta del casi 50 toneladas del acero que se ocupaba en la obra del cancelado NAICM.
Es bueno disminuir los costos/gastos sin lugar a dudas. Pero todo buen administrador sabe y reconoce que existen puntos de quiebre, donde el disminuir el gasto es sinónimo de inoperabilidad del área, empresa o país. El común denominador en la 4T es la nueva austeridad mal ejercida, pero con los viejos actos de corrupción de antes. Los costos que tendremos que pagar por ello, continuarán aumentando con el tiempo. Que no se nos olvide.

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