Gracias, presidente Trump, porque luego del grosero montaje orquestado en los jardines de la Casa Blanca, los mexicanos pudimos confirmar que nuestro presidente, López Obrador, es un farsante.
Gracias, porque por mucho tiempo Obrador engañó a muchos con el cuento de que a usted lo pondría en su lugar, una vez que fuera presidente, lo cual siempre supimos que era mentira. Gracias, porque usted nos permitió confirmar nuestra hipótesis.
Gracias, presidente Trump, porque luego del potente mensaje de amor al neoliberalismo, del presidente Obrador en la Casa Blanca, los mexicanos pudimos confirmar que el presidente mexicano es un farsante que emplea el neoliberalismo como espantajo “engaña bobos”.
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Gracias porque con sus patanerías, presidente Trump, los mexicanos pudimos ratificar que el presidente mexicano es un mandatario servil, sumiso, agachón, adulador y rendido a sus intereses electorales.
Gracias, presidente Trump, porque a causa de los cientos de insultos que usted profirió contra los mexicanos, y gracias al servil presidentes mexicano, pudimos probar que López Obrador es un traidor a la patria.
Gracias, porque durante el encuentro de usted con el presidente Obrador, los mexicanos pudimos probar que –al no hablar del ofensivo muro que usted construye en la frontera entre los dos países–, el presidente mexicano se ha rendido a los intereses de su reelección.
Gracias presidente Trump, porque hoy sabemos que si el presidente Obrador apuesta a su reelección, usted apostará por la reelección de López, hipótesis que cada día cobra una mayor carta de naturalización,
Gracias, presidente Trump, porque los halagos inmerecidos del presidente mexicano, a usted, sólo confirman que teníamos la razón quienes siempre dijimos que el mexicano era un presidente agachón, sin principios y sin moral; servil y traidor a la patria.
Gracias, porque usted, presidente Trump, hizo posible que un presidente dizque de izquierda, como López Obrador, se quitara la careta y nos ratificara que lo suyo -lo suyo–, es el elogio a la derecha, al libre mercado; y el aplauso, sin freno, al neoliberalismo.
Gracias, presidente Trump, porque hizo el milagro de arrancar de voz de un presidente populista y dizque de izquierda, como AMLO, que el mercado y el capital son la mancuerna perfecta para la mano de obra barata de los mexicanos; mano de obra barata que Obrador oferta al mundo.
Gracias, porque la amnesia del presidente mexicano –que olvido todos los insultos que usted nos ha dedicado–, nos reafirma que López Obrador es el mandatario más mentiroso del mundo; más mentiroso que usted mismo, presidente Trump.
Gracias presidente Trump, porque sin el viaje a la Casa Blanca, no habría sido posible conocer el nivel de la sumisión del lacayo comportamiento de López Obrador ante el imperio del norte; imperio que lo derrotó, lo aplastó, lo sometió, lo doblegó y lo convirtió en “manso cordero”, luego de que gritaba a los mexicanos y al mundo que era un feroz opositor.
Gracias porque luego del viaje a la Casa Blanca, pudimos confirmar la ignorancia y el analfabetismo del presidente mexicano, quien de puño y letra, dejó un mensaje en la Embajada de México en Estados Unidos, plagada de faltas ortográficas.
Gracias, presidente Trump, porque usted hizo el milagro de revelar a muchos fanáticos la verdadera ignorancia de un presidente que no sabe, siquiera, escribir de manera correcta la palabra “país”.
Gracias, porque luego de la visita de Obrador a Trump, los mexicanos pudimos probar que el nepotismo es padre de las peores estupideces de Estado.
Estupideces como que la tía del presidente –la tía de la esposa del presidente, la señora Martha Bárcena, embajadora de México en Estados Unidos–, confirmó que los mexicanos que quieren estudiar en Estados Unidos, olviden ese sueño y que mejor estudien México.
Es decir, al carajo todos los mexicanos que buscan mejores estándares de conocimiento; estulticia propia de AMLO.
Gracias, presidente Trump, porque le abrió los ojos a millones de mexicanos que creyeron que López Obrador era el presidente de los mexicanos.
Hoy sabemos, gracias a Trump, que en Palacio despacha un analfabeta, un ignorante, un traidor a la patria, un servil a los intereses norteamericanos, un enemigo de México y de los mexicanos, un…
Y todo eso, merece un agradecimiento. ¿O no?
Gracias, presidente Trump.
Se los dije.