Dichos del profeta Muhámmad
Sobre los Beneficios del Conocimiento y del D’ua
Morabito
Se transmitió de Ibn Masud, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“No hay envidia (sana) excepto en dos casos: un hombre al que Allah hizo rico y gastó el dinero en corresponder a los derechos de Allah; y un hombre al que Allah dio la sabiduría y el conocimiento y actuó consecuentemente y lo enseñó.”
Lo relataron Al Bujari y Muslim
Se transmitió de Abu Musa, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:
“El ejemplo de aquello para lo que me envió Allah con la guía y el conocimiento es como la lluvia que cae en una tierra. Y esa tierra es tan fértil que recoge el agua y hace crecer el pasto y la hierba de forma abundante. Y hay otra tierra que, por el contrario, es dura y estéril pero retiene el agua y Allah beneficia ella a la gente que bebe y riega los cultivos con ella.
Y hay una tercera tierra totalmente plana, que no retiene el agua y en la que no crece hierba alguna.
Y ése es el ejemplo de quien se ilumina en el Din de Allah y que se beneficia con aquello con lo que me envió Allah aprendiéndolo y enseñándolo; y también es el ejemplo de quien, con ello, no levantó cabeza y no acptó la guía de Allah con la que fui enviado.”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Se transmitió de Sahli Ibn Sad, Allah esté complacido con él, que el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, le dijo a Ali, Allah esté complacido de él:
“¡Por Allah, que si Él guiara a través de tí a tan sólo un hombre, sería mejor para tí que un camello rojizo!”*
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
*Y el camello rojizo, en aquel tiempo, era el más apreciado entre los árabes.
Se transmitió de Abdallah Ibn Amrri Ibn Al As, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:
“¡Transmitid de mí, aunque tan sólo sea un signo, y si relatáis algo de la tribu de Israel no hay mal en ello. Y quien mienta a propósito, cuando transmita de mí, tomará asiento en el Fuego!”
Lo relató Al Bujari.
Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“A quien siga un camino buscando el conocimiento en él, Allah le facilitará el camino hacia el Jardín.”
Lo relató Muslim.
Y del mismo se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Quien llame a una guía correcta, tendrá la misma recompensa de quienes la sigan y sin que mermen en nada las recompensas de ellos.”
Lo relató Muslim.
Y del mismo se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Cuando muere el hijo de Adam, sus acciones se interrumpen, excepto en tres casos: Una sadaqa permanente [una mezquita o una institución benéfica]; una ciencia o un conocimiento del que se obtiene un beneficio; y un hijo recto que pide por él.”
Lo relató Muslim.
De Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“¿Acaso no es odiosa la vida de este mundo? Odioso lo que hay en ella, excepto el recuerdo de Allah y aquello que lo procure [como la obediencia a Él]. Y también el sabio que enseña y el alumno que aprende.”
Lo relató At Tirmidi (Hadiz Hasan)
Se transmitió de Anás, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“”Quien salga en busca de conocimiento, lo hará por la causa de Allah hasta que vuelva.”
Lo relató At Tirmidi (Hadiz Hasan). Según Al Bani es un Hadiz Daíf.
Se transmitió de Abu Said Al Judrí, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“No quedará saciado el mu’min mientras no alcance su meta final que es el Jardín.”
Lo relató At Tirmidi (Hadiz Hasan).Según Al Bani es un Hadiz Daíf.
Se transmitió de Abu Umáma, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“El favor del sabio hacia el siervo es como mi favor sobre el de menor rango de entre vosotros”.
Después añadió el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Verdaderamente, Allah y Sus ángeles, y los mundos conocidos que hay en los cielos y en la tierra, hasta la hormiga en su hormiguero y la ballena en el mar, piden por quien enseña a la gente con benevolencia.”
Lo relató At Tirmidi (Hadiz Hasan)
Se transmitió de Abu Dardá, Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“A quien siga un camino buscando conocimiento, Allah le facilitará el camino hacia el Jardín. Y ciertamente los ángeles bajan sus alas ante el buscador de conocimiento en señal de complacencia por su acción.”
Y por el sabio piden el perdón todos cuantos hay en los cielos y en la tierra, hasta las ballenas en el agua.
Y el favor del sabio sobre el siervo es como el favor de la luna sobre los demás astros.
Ciertamente los sabios son los herederos de los profetas. Y, verdaderamente, los profetas no han dejado en herencia dinar ó dirham, sino que han dejado como legado el conocimiento, y quien lo tome habrá recibido una parte importante de ese conocimiento.”
Lo relataron Abu Daud y At Tirmidi.
Se transmitió de Ibn Masud, Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Que Allah ilumine y haga feliz a quien escuchó algo de nosotros y lo transmitió tal y como lo oyó. Y tal vez, cuando sea transmitido este hadiz por alguien, aquel que lo oiga pueda comprenderlo mejor.”
Lo relató At Tirmidi (Hadiz Hasan Sahih)
Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Quien sea preguntado acerca de algo y lo oculte siendo conocedor de ello, será encabestrado el Dia del Juicio con un cabestro de fuego.”
Lo relataron Abu Daud y At Tirmidi (Hadiz Hasan)
Y del mismo se transmitió que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Quien aprenda una ciencia del Din [que sirve para aproximarse a Allah, Poderoso, Majestuoso] con un propósito profano, ese no encontrará el aroma del Jardín* el Día del Juicio.”
*Porque estará lejos de él.
Lo relató Abu Daud
Se transmitió de Abdallah Ibn Amrri Ibn Al As, Allah esté complacido con él, que oyó decir al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“Verdaderamente, Allah no quitará el conocimiento a la gente arrancándoselo de repente. Sin embargo lo hará con la muerte de los sabios iluminados, de forma que, cuando no quede ninguno, la gente tendrá líderes ignorantes, los cuales al ser preguntados emitirán veredictos sin sentido, extraviándose ellos mismos y equivocando a los demás.”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Se transmitió de An Nuamán Ibn Bashir, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:
“La petición es la adoración por excelencia.”
Lo relataron Abu Daud y At Tirmidi (Hadiz Hasan Sahih)
Se transmitió de Aisha, Allah esté complacido con ella, que dijo:
“Al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz, le gustaba hacer du’a en sentido general, y solía dejar de lado las que no eran así.”
Lo relató Abu Daud.
Se transmitió de Anás, Allah esté complacido con él, que dijo:
“La petición más frecuente del Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, era:
¡Oh Allah: dános lo mejor de esta vida y de la otra y sálvanos del castigo del Fuego!
[Allahumma átina fid dunia hásana wa fil ájira hásana wa qiná adhaban nar].”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Añadió Muslim en su relato:
“Dijo: ‘Y solía Anás hacer ese du’a cuando quería hacer alguna petición.”
Se transmitió de Ibn Masud, Allah esté complacido con él, que el profeta, que Allah le bendiga y le dé paz, solía decir:
“¡Oh Allah: verdaderamente te pido la guía y la rectitud, la honradez y la riqueza para poder prescindir de lo que tienen los demás.
[Allahumma inní asaluka al hudá wat tuqá, wal afáf wal guiná]”
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Tariq Ibn Ashiam, Allah esté complacido con él, que dijo:
“Cuando un hombre se reconocía musulmán, el Profeta le enseñaba a hacer la oración. Después le indicaba hacer una petición con estas palabras: ‘Oh Allah ¡perdóname y ten compasión de mí, guíame, líbrame de todo mal y dame la provisión! [Allahumma agfirlí, war hamní, wa ahdiní, wa ‘afiní, war zuqní]"
Lo relató Muslim.
Y en otro relato:
“Tariq oyó cómo un hombre vino al Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, y le preguntó:
‘¡Oh Mensajero de Allah! ¿Qué debo decir cuando pida a mi Señor?’
Dijo el Mensajero de Allah:
‘Di ¡Oh Allah, perdóname y ten compasión de mí, líbrame de todo mal y dame la provisión! [Allahumma, agfirlí, war hamní, wa ‘afiní, war zuqní] Y estas palabras juntarán para tí este mundo y el otro’.”
Se transmitió de Abdallah Ibn Amri Ibn Al As, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“¡Oh Allah: Tú que transmutas los corazones, cambia los nuestros y guíalos a Tu obediencia [Allahumma musárrif al qulúb, sárrif qulúbana alá taatika]
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Abu Huraira, Allah esté complacido con él, que dijo el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz:
“Pedid la protección de Allah contra las penalidades y las desgracias de la vida, contra los malos juicios y contra la alegría del enemigo por vuestra desgracia.”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Y del mismo se transmitió que el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz, solía decir entre sus du’a:
“Oh Allah: haz que mi Din, aquel al que me aferro en mis asuntos, sea firme y correcto; haz que este mundo, el lugar donde vivo y el tiempo que haya de vivir sean lícitos para mí; y haz que el final de mi vida sea sano, ya que será el lugar y el tiempo de mi retorno; haz que mi vida se incremente en toda clase de bienes y haz que mi muerte sea un descanso para mí de toda clase de males.[Allahumma aslih li Diní alladhí huwa ismatu amri; wa aslih li duniáya allati fiha máshi; wa aslih li ájirati allatí fiha maádi; wayalil hayat ziyádatan li fi kulli jair; wayalil maut ráhatan li min kulli sharr]”
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Ali, Allah esté complacido con él, que dijo:
“Me dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
‘Dí ¡Oh Allah, Te pido la guía y la rectitud’.[Allahumma ahdiní wa saddidní]”
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Anás, Allah esté complacido con él, que el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz, solía decir:
“Oh Allah, me refugio en Tí de la incapacidad, la holgazanería y la cobardía; de la decrepitud y la tacañería. Me refugio en tí del tormento de la tumba y de las pruebas en la vida y en la muerte [Allahumma inní aúdhu bika minal ayzi wal kasal; wal yubni wal háram wal bujli; wa aúdhu bika min adhádil qabri; wa aúdhu bika min fitnatil mahiá wal mamát]”
Y en otro relato:
“De la abundancia de deudas y del dominio opresor de los hombres [Wa dilaid dain wa galabatir riyál]”
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Abu Bakr As Siddiq, Allah esté complacido con él, que le dijo al Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:
“¡Enséñame un du’a con el que pueda pedir en mi oración!”
El Profeta dijo:
“Dí ¡Oh Allah, he sido demasiado injusto conmigo mismo y Tú eres el único que perdona las faltas. Perdóname y ten compasión de mí. Ciertamente Tú eres el Perdonador, el Misericordioso. [Allahumma inní dalamtu nafsí dulman kazíran; wa la yagfiru adh ahunuba illa anta fagfirlí magfiratan min indika; warhamní innaka anta al Gafúrur Rahim]”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Se transmitió de Abu Musa, Allah esté complacido con él, que dijo:
“El Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, solía hacer el siguiente du’a:
‘¡Oh Allah, perdona mis faltas y mi ignorancia. Perdona mis excesos y aquello que Tú conoces mejor que yo! ¡Oh Allah, perdóname en mi esfuerzo y en mi desgana, así como mis errores y todo lo que haya en mí!
¡Oh Allah, perdona mis faltas anteriores y posteriores, las que he ocultado y las que he manifestado. Y todas aquellas que Tú conoces mejor que yo. Tú eres el primero y el Último, y el Poderoso sobre todas las cosas!
[Allahumma agfirlí jatíati wa yahlí, wa isráfi fi amrí, wa ma anta aalamu bihi minní.
Allahumma agfirlí yiddí wa hazlí wa jataí wa amdí, wa kullu dhálika indí.
Allahumma agfirlí ma qaddamtu wa ma ajjartu; wa ma asratu wa ma aalantu, wa ma anta aalamu bihi minní; anta al muqaddam wa anta al muajjir; wa ante alá kulli shai in qadir]”
Se transmitió de Aisha, Allah esté complacido con ella, que el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, solía decir en sus peticiones:
“¡Oh Allah: me refugio en Tí del mal que he hecho y del que no he hecho.
[Allahumma inní aúdhu bika min sharri ma amiltu wa min sharri ma lam aamal]”
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Ibn Umar, Allah esté complacido con los dos, que dijo:
“Entre las peticiones del Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz,se hallaba la siguiente:
‘¡Oh Allah, me refugio en Tí de que ceses en Tus dones, de que cambies nuestra salud por enfermedad, de Tu castigo repentino y de todos Tus enojos!’
[Allahumma inní aúdhu bika min zauáli niamatika; wa tahauli áfiatica; wa fuyáata niqmatika; wa yamií sajatika]”
Lo relató Muslim.
Se transmitió de Abu Umáma, Allah esté complacido con él, que dijo:
“Una vez el Profeta, Allah le bendiga y le dé paz, hizo tantas peticiones (du’a) que no pudimos memorizar ninguna. Y le dijimos:
‘Oh Mensajero de Allah: tus du’a son tan abundantes que no podemos aprenderlos todos.’
Dijo: ‘¿Quéreis que os indique uno que abarque a todos ellos? Decid:
¡Oh Allah, Te pido todo el bien que Te ha pedido Tu profeta Muhámmad, Allah le bendiga y le dé paz.
Y nos refugiamos en Tí de todo el mal del que se ha refugiado Tu profeta Muhámmad, Allah le bendiga y le dé paz.
Y Tú eres a Quien se le pide ayuda.
Y haznos obtener lo que Te hemos pedido.
Y no hay poder ni fuerza sino por Allah!
[Allahumma inní asaluka min jairi ma saalaka minhu nabiyuka Muhammadun, salla Allahu aleihi wa salem; wa aúdhu bika min sharri mas taádha minhu nabiyuka Muhammadun, salla Allahu aleihi wa salem; wa ante al mustaán wa alaikal balág, wa la haula wa la qwata illa billah]”
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jueves, 30 de junio de 2011
¿Por qué el profeta era polígamo?
¿Por qué el profeta era polígamo?
Estos matrimonios no tuvieron nada que ver con la auto-indulgencia, ni con el deseo personal ni con la lujuria
Sello de Muhámmad (sas)
Algunos críticos del Islam han injuriado al Profeta –la Paz sea con él- diciendo que era un libertino demasiado indulgente consigo mismo. Lo han acusado de tener un carácter débil, algo que apenas se ve en las personas de virtud media, ¿cómo pueden acusar de algo así al último Mensajero y Profeta de Allah, que es el mejor modelo para la humanidad? Sin embargo, basándonos en las fuentes de su biografía de las que disponemos y las otras narraciones sobre sus dichos y acciones, está bastante claro que él vivió una vida muy disciplinada, y sus matrimonios formaban parte de las numerosas cargas que Allah le encargó como Su último mensajero.
Las razones de sus matrimonios múltiples son varias. Sin embargo, todas ellas están relacionadas con su papel como líder de la comunidad musulmana y su responsabilidad para llevar a los nuevos musulmanes a las normas y los valores del Islam.
Cuando Muhammad –la Paz sea con él- tenía 25 años, –antes de haber sido llamado a su misión de futuro–, se casó con Jadiya, su primera esposa. Considerando el ambiente cultural, el clima y otras circunstancias más, como su juventud, es muy sorprendente que fuese conocido por su castidad perfecta, por su integridad y por su honradez. Después de enterarse de que Muhammad era Profeta, sus enemigos no dudaron en levantar calumnias contra él, pero ninguno de ellos se atrevió a inventar algo sobre él relacionado con este asunto.
Jadiya era 15 años mayor que él. Este matrimonio era excepcional ante los ojos del Profeta y de Allah. Porque los 23 años de su vida fue un período de satisfacción constante basado en una fidelidad perfecta. Ocho años después de empezar su misión como Profeta, su mujer falleció, dejándolo solo con sus hijos. Hasta unos 4 ó 5 años después del fallecimiento de Jadiya, el Profeta no se casó. Aunque a sus enemigos les sea muy difícil aceptar esto, durante estos años, no pueden encontrar ningún defecto en su carácter moral. A pesar de contar con el permiso de la opinión pública, el Profeta no se casó con nadie más durante su matrimonio con Jadiya. Cuando empezó a casarse con otras mujeres cumpliendo la orden de Allah, ya tenía 55 años, edad en la que el interés y el deseo por el matrimonio disminuyen en gran medida. [1]
¿Cómo puede ser polígamo un Profeta? Esta pregunta la suelen hacer las personas que no practican ninguna religión o que son judíos o cristianos. Respecto al primer grupo, éstos no tienen ningún derecho a criticar a la gente que escoge un camino de vida religiosa porque muchos de ellos normalmente tienen relaciones con varias mujeres sin casarse, sólo por gusto, y esto se contradice con lo que dicen. No les preocupan las consecuencias de tales relaciones, no piensan cómo les afecta esto a ellos y a sus hijos; ni piensan qué impacto puede dejar su comportamiento equivocado en los jóvenes. Se están tomando plenas libertades y se inclinan hacia costumbres como la homosexualidad o incluso cosas más extremas como el incesto, la pedofilia y el estar con más de un hombre o una mujer al mismo tiempo -es el caso en el que no se conoce el padre del niño-. Estas personas critican al Profeta –la Paz sea con él– sólo para arrastrar a los demás a su mismo nivel.
Los judíos y los cristianos que atacan al Profeta -la Paz sea con él- por su poligamia lo hacen por miedo, celos y el odio que sienten por el Islam. Pero se olvidan de que los grandes patriarcas judíos llamados Profetas tanto en la Biblia como en el Corán, que son venerados por los seguidores de las tres creencias como ejemplares de excelencia moral, todos practicaron la poligamia. [2]
La poligamia no tuvo su origen entre los musulmanes. Además, en el caso del Profeta, esta práctica tiene muchos más significados de lo que parece. En cierto modo, el Profeta –la Paz sea con él- tuvo que ser polígamo para transmitir su “Sunna” [3], la práctica de la ley islámica. Como el Islam abarca todos los aspectos de la vida de uno, las relaciones conyugales no pueden quedar al margen. Por lo tanto, tiene que haber mujeres que sean las que puedan guiar a las demás mujeres sobre estos asuntos. En este tema no hay ningún margen para las insinuaciones. Y en este caso, las virtuosas mujeres de la casa del Profeta –la Paz sea con él– eran responsables de explicar las normas y las reglas de tales situaciones íntimas a los otros musulmanes.
El Profeta –la Paz sea con él– contrajo matrimonio con algunas de sus mujeres por razones específicas:
• Puesto que entre sus esposas había mujeres jóvenes, de mediana edad y mayores, las necesidades y las normas de la ley islámica se podían demostrar en relación con las diferentes etapas y experiencias de su vida. Y estas normas primero se aplicaban en la casa del Profeta –la Paz sea con él– y después pasaban a los otros musulmanes a través de sus mujeres.
• Cada mujer era de un clan o de una tribu diferente y esto le permitía al Profeta – la Paz sea con él – establecer una relación de parentesco y afinidad a lo largo de la rápida expansión de la comunidad musulmana. Esto también le permitía establecer una fidelidad muy profunda entre los musulmanes, de ese modo se creaba un ambiente de igualdad y fraternidad de la manera más práctica y en base a la religión.
• Cada mujer, tanto en vida del Profeta –la Paz sea con él- como después de su fallecimiento, demostró ser un gran beneficio en pro del Islam. Ellas transmitieron su mensaje y lo explicaron a los miembros de su clan. De esa manera todos los musulmanes aprendían el Corán, los hadices, las interpretaciones y los comentarios coránicos, la jurisprudencia islámica, y así se hacían conscientes de toda la esencia y el espíritu del Islam.
• A través de sus matrimonios el Profeta estableció lazos de parentesco por toda Arabia. Esto le dio la libertad de moverse y de ser aceptado por todos los miembros de cada familia. Como le consideraban alguien de su familia, no dudaban en ir a verlo en persona y preguntarle cosas, tanto sobre esta vida como sobre la otra. Las tribus también se beneficiaron mucho de su proximidad a él: se consideraban afortunadas y estaban orgullosas de esta relación, los Omeyas -a través de Umm Habiba-, los Hachemitas -a través de Zaynab bint Jahsh-, y los Bani Majzum -a través de Umm Salama-.
Lo que hemos expuesto hasta ahora en muchos aspectos es en sentido general y puede ser válido para todos los profetas. Sin embargo, ahora vamos a considerar los esquemas de vida de las Ummahat al-Mu’minin -las madres de los creyentes-, las esposas del Profeta –la Paz sea con él-, no según el orden de los matrimonios sino desde una perspectiva diferente.
Jadiya fue la primera esposa del Profeta. Como he mencionado arriba, se casó con él antes de que le llegara su misión profética. A pesar de ser 15 años mayor que el Profeta –la Paz sea con él–, ella fue la madre de todos sus niños, salvo Ibrahim que murió a una temprana edad. Jadiya a la vez era su mejor amiga y con quien compartía sus inclinaciones e ideales. Su matrimonio estuvo maravillosamente bendecido, vivieron juntos en una armonía muy profunda durante 23 años. A lo largo de todos los sufrimientos y persecuciones causados por los no creyentes de La Meca, ella fue su compañera y ayudante más querida. El amor que sentía por ella era muy profundo y no se casó con nadie más mientras ella vivió.
Este matrimonio es el ideal de la intimidad, de la amistad, del respeto mutuo, del apoyo y del consuelo. Aunque siempre fue muy fiel a todas sus mujeres, nunca se olvidó de Jadiya y en muchas ocasiones mencionó sus virtudes y sus méritos. Se casó con otra mujer 4 ó 5 años después de la muerte de Jadiya. Hasta entonces, fue el Profeta una madre y un padre para sus hijos; proveyó su comida de cada día además de soportar toda clase de dificultades y problemas. Ahora bien, decir que un hombre así se dejó llevar por la lujuria sería disparatado.
Aisha era la hija de Abu Bakr, su mejor amigo y devoto seguidor. Uno de los primeros conversos, Abu Bakr quería fortalecer la profunda relación entre él y el Profeta –la Paz sea con él– a través del matrimonio. Casándose con Aisha, el Profeta –la Paz sea con él– concedió el honor más grande a un hombre que había compartido todo lo bueno y lo difícil con él. De esa manera, Abu Bakr y Aisha adquirieron la distinción de estar cerca del Profeta tanto espiritual como físicamente.
Aisha era una mujer extraordianariamente inteligente y sabia, y su carácter era muy adecuado para transmitir el sagrado mensaje de la misión profética. Ella se convirtió en una de sus discipulas más importantes y fue maestra para todas las mujeres. A través del Profeta –la Paz sea con él– sus cualidades de carácter se perfeccionaron al igual que las de muchos otros musulmanes de aquellos tiempos bendecidos y así formó parte de la morada de la felicidad como esposa y discípula del Profeta –la Paz sea con él–.
Su vida y sus servicios al Islam demuestran que con su personalidad excepcional merecía ser esposa del Profeta. Fue una de las autoridades más importantes en la ciencia de los hadices, una comentarista excelente del Corán, y la experta más distinguida e informada sobre la ley islámica. Ella encarnó todas las cualidades internas y externas y las experiencias del Profeta Muhámmad –la Paz sea con él–. Y es por esa razón por la que el Profeta fue informado durante un sueño de que se iba a casar con Aisha; y así ella, sin conocer a ningún otro hombre, entró en la casa del Profeta –la Paz sea con él–.
Umm Salama, de la tribu de los Majzum, al principio estaba casada con su primo. Esta pareja abrazó el Islam en su comienzo y emigraron a Abisinia para evitar las persecuciones. Después de volver de allí emigraron a Medina con sus cuatro hijos. Su marido participó en muchas campañas y murió en la Batalla de Uhud. Abu Bakr y Omar, conscientes de las dificultades que supone para una viuda el no poder mantener a su familia, le propusieron matrimonio. Pero ella se negó, porque creía que nadie podría sustituir a su marido.
Al cabo de un tiempo, el Profeta –la Paz sea con él– le propuso matrimonio. Esto era algo muy natural y correcto, porque esa gran mujer nunca tuvo miedo de sacrificarse ni de esforzarse por el Islam. Y ahora estando sola después de haber vivido durante muchos años en la tribu más noble de Arabia no podían abandonarla a la mendicidad. Considerando su devoción, sinceridad y lo que padeció, no podía ser en absoluto desatendida. Casándose con ella, el Profeta hizo lo que siempre solía hacer: convertirse en amigo de los que no tienen amigos, siendo apoyo de los que no tienen apoyo, y protegiendo a los que están sin protección. En las circunstancias en las que ella se encontraba, esta era la mejor manera de ayudarla.
Umm Salama también era muy inteligente; tenía una gran capacidad para ser maestra y guía espiritual. Una vez bajo la protección del Profeta –la Paz sea con él–, la escuela del conocimiento y la orientación había ganado una nueva discípula a quien todas las mujeres estarían agradecidas. Como el Profeta –la Paz sea con él–casi tenía sesenta años, casarse con una viuda con muchos hijos y asumir sus gastos y su responsabilidad sólo se puede entender como un acto de compasión que merece nuestra admiración por sus infinitas facetas de humanidad.
Umm Habiba era la hija de Abu Sufyan, uno de los primeros y más decididos enemigos del Profeta –la Paz sea con él- y seguidor de la religión politeísta e idólatra de La Meca. Pero su hija fue una de las primeras musulmanas. Ella emigró a Abisinia con su marido donde él con el tiempo renunció a su fe y se hizo cristiano. Aunque se separó de su marido [4], siguió siendo musulmana. Poco después de esto, su marido murió y ella se quedó sola.
Los Compañeros en aquellos tiempos no eran muy numerosos y apenas se ganaban el sustento, por eso no le podían ofrecer mucha ayuda. Entonces ¿cuáles eran sus opciones? Se podría convertir en cristiana y aceptar sus ayudas –inconcebible. Podría volver al lado de su padre que era un enemigo del Islam -inconcebible-. O podría ir de casa en casa como mendiga, y esto también era una opción inconcebible para un miembro de una de las familias más ricas y nobles de Arabia, puesto que así mancharía el nombre familiar.
Allah recompensó a Umm Habiba por su exilio en un ambiente inseguro, entre gente de diferentes razas y religiones, y por su desesperación ante la apostasía y la muerte de su marido, concertando su casamiento con el Profeta –la Paz sea con él–. Cuando el Profeta –la Paz sea con él– se enteró de su difícil situación, le envió una proposición matrimonial a través del rey Negus. Esa acción noble y muy generosa era una prueba práctica de: "No te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos” (21:107).
Así Umm Habiba entró en la casa del Profeta –la Paz sea con él– como esposa y discípula, y aportó mucho a la vida moral y espiritual de los que aprendieron de ella. Este matrimonio estableció un vínculo entre la poderosa familia de Abu Sufyan y el Profeta –la Paz sea con él– y fue la causa de que los miembros de esa familia reconsideraran sus actitudes. Es también correcto remontar la influencia de este matrimonio, más allá de la familia de Abu Sufyan, a los Omeyas en general, que gobernaron a los musulmanes durante casi un siglo.
De este clan, algunos de cuyos miembros habían sido los más fanáticos en su odio contra el Islam, salieron algunos de los más famosos guerreros, administradores y gobernadores. Sin duda, fue ese matrimonio lo que originó este cambio porque la profunda generosidad y magnanimidad personificada en el Profeta –la Paz sea con él– los dejó abrumados.
Zaynab bint Jahsh era una dama muy noble y una pariente muy cercana del Profeta –la Paz sea con él–. Ella además era una mujer de gran piedad y generosidad. Cuando el Profeta –la Paz sea con él– concertó su matrimonio con Zayd, un ex-esclavo africano a quien el Profeta había adoptado como hijo, Zaynab y su familia no estaban muy conformes porque la familia tenía la esperanza de casar a su hija con el Profeta –la Paz sea con él–. Pero cuando se dieron cuenta de que el Profeta –la Paz sea con él– había decidido casarlos, accedieron por deferencia a su amor por el Profeta –la Paz sea con él– y por su autoridad.
Zayd había sido esclavizado en una guerra entre tribus cuando era niño. Jadiya se lo ofreció al Profeta –la Paz sea con él– como un regalo cuando se casó con él. El Profeta –la Paz sea con él– lo liberó inmediatamente y poco después lo adoptó. Insistió en su casamiento con Zaynab para establecer y fortalecer la igualdad entre los musulmanes, y apartar el prejuicio que los árabes tenían contra el matrimonio de un esclavo o recién liberto con una mujer nacida libre.
Sin embargo, el matrimonio era infeliz. La noble Zaynab era una buena musulmana, piadosa y poseía cualidades excepcionales. El liberto Zayd estaba entre los que abrazaron el Islam al comienzo, y también era un buen musulmán. Ambos querían y obedecían al Profeta –la Paz sea con él–, pero no eran una pareja compatible. Zayd muchas veces le pidió permiso al Profeta –la Paz sea con él– para divorciarse. Sin embargo, el Profeta –la Paz sea con él– le dijo que mantuviera la paciencia y no se separara de Zaynab. [5]
Pero un día vino el Arcángel Gabriel con una Revelación Divina que anunciaba que el matrimonio del Profeta –la Paz sea con él– con Zaynab era una obligación ya contraída: "La hemos casado contigo” (33:37)".[6] Esta orden fue una de las pruebas más severas a las que el Profeta —la Paz se con él- tuvo que enfrentarse, porque se le estaba exigiendo que rompiera un tabú social. Pero como era una orden de Allah, había que hacerlo. Aisha dijo en una ocasión: "Si el Mensajero hubiera cambiado alguna parte de la Revelación, seguramente habría cambiado este versículo."
La Sabiduría Divina decretó que Zaynab se uniera a la casa del Profeta –la Paz sea con él–, y de ese modo pudiera ser preparada para dirigir e iluminar a los musulmanes. Como mujer del Profeta, demostró que era digna de su nueva posición ya que era consciente de sus responsabilidades y compromisos apropiados a su papel, todo lo cual creó una admiración universal por ella.
Antes del Islam, un hijo adoptado se consideraba un hijo natural. Por eso, la mujer del hijo adoptado era considerada como la mujer del hijo natural. Según el versículo coránico "las mujeres de los hijos que provienen de sus lomos” entran dentro de los grados prohibidos del matrimonio. Pero esta prohibición no se aplica a los hijos adoptados, porque no existe una real consanguinidad. Lo que se ve obviamente ahora no se veía entonces. Este arraigado tabú tribal fue roto por este matrimonio, tal como Allah había deseado.
Para tener una autoridad inexpugnable ante las futuras generaciones de musulmanes, el Profeta tuvo que romper este tabú él mismo. Obedecer esta orden es un ejemplo más de su fe profunda, y así liberó a su gente de una ficción legal que oscurecía una realidad biológica, natural.
Yuwayriya bint Hariz, la hija de Hariz, el jefe del derrotado clan Bani Mustaliq, fue capturado durante una campaña militar. Ella fue mantenida junto a otros miembros de su orgullosa familia junto a la gente "común" de su clan. Estaba muy angustiada cuando fue llevada ante el Profeta –la Paz sea con él–, ya que sus parientes lo habían perdido todo y ella sentía un profundo odio y enemistad contra los musulmanes. El Profeta entendió su orgullo herido, su dignidad y sufrimiento; pero lo más importante es que supo cómo tratar eficazmente este asunto. Aceptó pagar su rescate, ponerla en libertad y le propuso matrimonio.
Cuando los Ansar -Auxiliares- y los Muhayirun –Emigrados-[7] comprendieron que los Banu Mustaliq ahora tenían relación con el Profeta –la Paz sea con él– a través del matrimonio, liberaron aproximadamente a cien familias que aún no habían pagado su rescate. No se podía permitir que una tribu tan honrada permaneciera en la esclavitud. De este modo se ganaron los corazones de Yuwayriya y de su gente. Aquellas cien familias bendijeron ese matrimonio. Por su sabiduría compasiva y generosidad, el Profeta –la Paz sea con él– cambió la derrota de algunos en una victoria para todos, y cambió una situación de enemistad y angustia por otra de amistad y alegría.
Safiyya bint Huyayy era la hija del jefe de una tribu judía de Jaybar que había persuadido a los Bani Qurayza para romper su pacto con el Profeta. Desde muy pequeña, vio a su familia y sus parientes oponiéndose al Profeta –la Paz sea con él–. Ella había perdido a su padre, a su hermano, y a su marido en batallas contra los musulmanes, y al final fue capturada por ellos.
Las actitudes y las acciones de su familia y de sus parientes podrían haber alimentado en ella un deseo profundo de venganza. Sin embargo, tres días antes de la llegada del Profeta –la Paz sea con él– a Jaybar, ella soñó con una luna brillante que salía de Medina, se movía hacia Jaybar, y al final caía en su regazo.
Más tarde dijo: "Cuando fui capturada, comencé a esperar que mi sueño se realizara". Cuando ella fue traída ante el Profeta –la Paz sea con él– como una cautiva, él la puso en libertad y le dio dos opciones: o seguir siendo una judía y volver a su gente, o entrar en el Islam y convertirse en su esposa. "Yo escogí a Allah y Su mensajero," dijo. Poco después de eso, se casaron.
Integrada ya en la casa del Profeta, atestiguó de primera mano el refinamiento de los musulmanes y la cortesía verdadera. Su pensamiento acerca de los musulmanes cambió, y ella llegó a apreciar el gran honor de ser la esposa del Profeta. Como consecuencia de este matrimonio, la actitud de muchos judíos cambió hacia los musulmanes, porque así tuvieron la oportunidad de conocer mucho mejor al Profeta –la Paz sea con él–. Aquí podemos apreciar que las relaciones cercanas entre musulmanes y no musulmanes pueden ayudar a la gente a entenderse unos a otros mejor y establecer el respeto mutuo y la tolerancia como normas sociales.
Sauda bint Zam’ah ibn Qays era la viuda de Sakran. Una de los primeras en abrazar el Islam, ella y su marido habían emigrado a Abisinia para evitar la persecución de los de La Meca. Sakran murió en el exilio dejando a su mujer completamente en la indigencia. Como única manera de ayudarla, el Profeta –la Paz sea con él–, aunque él mismo pasaba por un tiempo difícil haciendo equilibrios para vivir, se casó con ella. Este matrimonio tuvo lugar algún tiempo después de la muerte de Jadiya.
Hafsa era la hija de Omar ibn al-Jattab. Cuando ella y su marido emigraron a Abisinia y a Medina, su marido se hirió en el camino a Allah y se murió. Ella permaneció viuda un tiempo. Omar, su padre, deseó el honor y la bendición de estar cerca del Profeta –la Paz sea con él– en este mundo y en el Otro. Y el Profeta –la Paz sea con él– honró a su fiel discípulo casándose con Hafsa para protegerla y ayudarla.
Considerando los hechos explicados arriba, se ve claramente que el Profeta –la Paz sea con él- se casó con estas mujeres por varios motivos; proveer a las mujeres desvalidas o enviudadas cuya subsistencia era difícil; consolar y honrar a tribus enemistadas o alejadas; atraer a antiguos enemigos a algún grado de relación y armonía; establecer nuevas normas de relación entre la gente basadas en la hermandad de unificación de fe en Allah; y honrar con el vínculo de familia a los dos hombres que iban a ser los primeros líderes de la comunidad musulmana después de su muerte. Estos matrimonios no tuvieron nada que ver con la auto-indulgencia, ni con el deseo personal ni con la lujuria. A excepción de Aisha, todas las mujeres del Profeta –la Paz sea con él– eran viudas, y todos sus matrimonios después de Jadiya fueron celebrados cuando él era ya un anciano. Por eso lejos de ser actos de auto-indulgencia, estos matrimonios más bien eran actos de auto-disciplina.
Como una parte de aquella disciplina trataba a cada esposa con mucha justicia, dividiendo igualmente los recursos para su subsistencia, el alojamiento, y la asignación. También dividió su tiempo igualmente entre ellas, y las trató con amistad y respeto. El hecho de que todas sus mujeres se llevaran muy bien entre sí es por su buen carácter porque él creaba un ambiente de paz y armonía entre ellas. Se hizo amigo y compañero de cada una.
El número de las mujeres del profeta fue un privilegio que únicamente le había sido concedido a él. Algunas ventajas y la sabiduría de este tratamiento especial, como entendemos, ya han sido explicadas. A los demás musulmanes sólo se les permite cuatro mujeres. Cuando la Revelación que restringía la poligamia descendió, los matrimonios del Profeta ya habían sido contraídos. A partir de entonces, no se casó con ninguna otra mujer.
Notas
[1] Recuérdese que debemos juzgar las acciones del Profeta según los estandáres de su propio tiempo. La duración de la vida era corta, así que un hombre de 55 años ya era considerado bastante mayor. Obviamente, esto ha cambiado en nuestros días gracias a los avances científicos y médicos.
[2] Según Los Reyes I 11:3, Salomón tuvo 700 esposas, princesas y 300 concubinas.
[3] Sunna literalmente significa camino, práctica, vía, manera de vivir; práctica que una persona o un grupo de gente lleva a cabo por tradición. Esta palabra ha pasado a referirse casi exclusivamente a los actos practicados por el Mensajero de Allah.
[4] Las mujeres musulmanas no pueden casarse con hombres no musulmanes porque el hombre es considerado como el responsable de su mujer y del bienestar espiritual de sus hijos.
[5] Bujari, Tauhid, 22.
[6] Bujari and Muslim.
[7] Ansar: Los “Ayudantes”, la gente de Medina que ayudaron al Profeta- la Paz sea con él- y a los Muhayirun dándoles la bienvenida y ofreciéndoles su hospitalidad. Muhayirun: Emigrantes, los Compañeros del mensajero de Allah que aceptaron el Islam en La Meca
Estos matrimonios no tuvieron nada que ver con la auto-indulgencia, ni con el deseo personal ni con la lujuria
Sello de Muhámmad (sas)
Algunos críticos del Islam han injuriado al Profeta –la Paz sea con él- diciendo que era un libertino demasiado indulgente consigo mismo. Lo han acusado de tener un carácter débil, algo que apenas se ve en las personas de virtud media, ¿cómo pueden acusar de algo así al último Mensajero y Profeta de Allah, que es el mejor modelo para la humanidad? Sin embargo, basándonos en las fuentes de su biografía de las que disponemos y las otras narraciones sobre sus dichos y acciones, está bastante claro que él vivió una vida muy disciplinada, y sus matrimonios formaban parte de las numerosas cargas que Allah le encargó como Su último mensajero.
Las razones de sus matrimonios múltiples son varias. Sin embargo, todas ellas están relacionadas con su papel como líder de la comunidad musulmana y su responsabilidad para llevar a los nuevos musulmanes a las normas y los valores del Islam.
Cuando Muhammad –la Paz sea con él- tenía 25 años, –antes de haber sido llamado a su misión de futuro–, se casó con Jadiya, su primera esposa. Considerando el ambiente cultural, el clima y otras circunstancias más, como su juventud, es muy sorprendente que fuese conocido por su castidad perfecta, por su integridad y por su honradez. Después de enterarse de que Muhammad era Profeta, sus enemigos no dudaron en levantar calumnias contra él, pero ninguno de ellos se atrevió a inventar algo sobre él relacionado con este asunto.
Jadiya era 15 años mayor que él. Este matrimonio era excepcional ante los ojos del Profeta y de Allah. Porque los 23 años de su vida fue un período de satisfacción constante basado en una fidelidad perfecta. Ocho años después de empezar su misión como Profeta, su mujer falleció, dejándolo solo con sus hijos. Hasta unos 4 ó 5 años después del fallecimiento de Jadiya, el Profeta no se casó. Aunque a sus enemigos les sea muy difícil aceptar esto, durante estos años, no pueden encontrar ningún defecto en su carácter moral. A pesar de contar con el permiso de la opinión pública, el Profeta no se casó con nadie más durante su matrimonio con Jadiya. Cuando empezó a casarse con otras mujeres cumpliendo la orden de Allah, ya tenía 55 años, edad en la que el interés y el deseo por el matrimonio disminuyen en gran medida. [1]
¿Cómo puede ser polígamo un Profeta? Esta pregunta la suelen hacer las personas que no practican ninguna religión o que son judíos o cristianos. Respecto al primer grupo, éstos no tienen ningún derecho a criticar a la gente que escoge un camino de vida religiosa porque muchos de ellos normalmente tienen relaciones con varias mujeres sin casarse, sólo por gusto, y esto se contradice con lo que dicen. No les preocupan las consecuencias de tales relaciones, no piensan cómo les afecta esto a ellos y a sus hijos; ni piensan qué impacto puede dejar su comportamiento equivocado en los jóvenes. Se están tomando plenas libertades y se inclinan hacia costumbres como la homosexualidad o incluso cosas más extremas como el incesto, la pedofilia y el estar con más de un hombre o una mujer al mismo tiempo -es el caso en el que no se conoce el padre del niño-. Estas personas critican al Profeta –la Paz sea con él– sólo para arrastrar a los demás a su mismo nivel.
Los judíos y los cristianos que atacan al Profeta -la Paz sea con él- por su poligamia lo hacen por miedo, celos y el odio que sienten por el Islam. Pero se olvidan de que los grandes patriarcas judíos llamados Profetas tanto en la Biblia como en el Corán, que son venerados por los seguidores de las tres creencias como ejemplares de excelencia moral, todos practicaron la poligamia. [2]
La poligamia no tuvo su origen entre los musulmanes. Además, en el caso del Profeta, esta práctica tiene muchos más significados de lo que parece. En cierto modo, el Profeta –la Paz sea con él- tuvo que ser polígamo para transmitir su “Sunna” [3], la práctica de la ley islámica. Como el Islam abarca todos los aspectos de la vida de uno, las relaciones conyugales no pueden quedar al margen. Por lo tanto, tiene que haber mujeres que sean las que puedan guiar a las demás mujeres sobre estos asuntos. En este tema no hay ningún margen para las insinuaciones. Y en este caso, las virtuosas mujeres de la casa del Profeta –la Paz sea con él– eran responsables de explicar las normas y las reglas de tales situaciones íntimas a los otros musulmanes.
El Profeta –la Paz sea con él– contrajo matrimonio con algunas de sus mujeres por razones específicas:
• Puesto que entre sus esposas había mujeres jóvenes, de mediana edad y mayores, las necesidades y las normas de la ley islámica se podían demostrar en relación con las diferentes etapas y experiencias de su vida. Y estas normas primero se aplicaban en la casa del Profeta –la Paz sea con él– y después pasaban a los otros musulmanes a través de sus mujeres.
• Cada mujer era de un clan o de una tribu diferente y esto le permitía al Profeta – la Paz sea con él – establecer una relación de parentesco y afinidad a lo largo de la rápida expansión de la comunidad musulmana. Esto también le permitía establecer una fidelidad muy profunda entre los musulmanes, de ese modo se creaba un ambiente de igualdad y fraternidad de la manera más práctica y en base a la religión.
• Cada mujer, tanto en vida del Profeta –la Paz sea con él- como después de su fallecimiento, demostró ser un gran beneficio en pro del Islam. Ellas transmitieron su mensaje y lo explicaron a los miembros de su clan. De esa manera todos los musulmanes aprendían el Corán, los hadices, las interpretaciones y los comentarios coránicos, la jurisprudencia islámica, y así se hacían conscientes de toda la esencia y el espíritu del Islam.
• A través de sus matrimonios el Profeta estableció lazos de parentesco por toda Arabia. Esto le dio la libertad de moverse y de ser aceptado por todos los miembros de cada familia. Como le consideraban alguien de su familia, no dudaban en ir a verlo en persona y preguntarle cosas, tanto sobre esta vida como sobre la otra. Las tribus también se beneficiaron mucho de su proximidad a él: se consideraban afortunadas y estaban orgullosas de esta relación, los Omeyas -a través de Umm Habiba-, los Hachemitas -a través de Zaynab bint Jahsh-, y los Bani Majzum -a través de Umm Salama-.
Lo que hemos expuesto hasta ahora en muchos aspectos es en sentido general y puede ser válido para todos los profetas. Sin embargo, ahora vamos a considerar los esquemas de vida de las Ummahat al-Mu’minin -las madres de los creyentes-, las esposas del Profeta –la Paz sea con él-, no según el orden de los matrimonios sino desde una perspectiva diferente.
Jadiya fue la primera esposa del Profeta. Como he mencionado arriba, se casó con él antes de que le llegara su misión profética. A pesar de ser 15 años mayor que el Profeta –la Paz sea con él–, ella fue la madre de todos sus niños, salvo Ibrahim que murió a una temprana edad. Jadiya a la vez era su mejor amiga y con quien compartía sus inclinaciones e ideales. Su matrimonio estuvo maravillosamente bendecido, vivieron juntos en una armonía muy profunda durante 23 años. A lo largo de todos los sufrimientos y persecuciones causados por los no creyentes de La Meca, ella fue su compañera y ayudante más querida. El amor que sentía por ella era muy profundo y no se casó con nadie más mientras ella vivió.
Este matrimonio es el ideal de la intimidad, de la amistad, del respeto mutuo, del apoyo y del consuelo. Aunque siempre fue muy fiel a todas sus mujeres, nunca se olvidó de Jadiya y en muchas ocasiones mencionó sus virtudes y sus méritos. Se casó con otra mujer 4 ó 5 años después de la muerte de Jadiya. Hasta entonces, fue el Profeta una madre y un padre para sus hijos; proveyó su comida de cada día además de soportar toda clase de dificultades y problemas. Ahora bien, decir que un hombre así se dejó llevar por la lujuria sería disparatado.
Aisha era la hija de Abu Bakr, su mejor amigo y devoto seguidor. Uno de los primeros conversos, Abu Bakr quería fortalecer la profunda relación entre él y el Profeta –la Paz sea con él– a través del matrimonio. Casándose con Aisha, el Profeta –la Paz sea con él– concedió el honor más grande a un hombre que había compartido todo lo bueno y lo difícil con él. De esa manera, Abu Bakr y Aisha adquirieron la distinción de estar cerca del Profeta tanto espiritual como físicamente.
Aisha era una mujer extraordianariamente inteligente y sabia, y su carácter era muy adecuado para transmitir el sagrado mensaje de la misión profética. Ella se convirtió en una de sus discipulas más importantes y fue maestra para todas las mujeres. A través del Profeta –la Paz sea con él– sus cualidades de carácter se perfeccionaron al igual que las de muchos otros musulmanes de aquellos tiempos bendecidos y así formó parte de la morada de la felicidad como esposa y discípula del Profeta –la Paz sea con él–.
Su vida y sus servicios al Islam demuestran que con su personalidad excepcional merecía ser esposa del Profeta. Fue una de las autoridades más importantes en la ciencia de los hadices, una comentarista excelente del Corán, y la experta más distinguida e informada sobre la ley islámica. Ella encarnó todas las cualidades internas y externas y las experiencias del Profeta Muhámmad –la Paz sea con él–. Y es por esa razón por la que el Profeta fue informado durante un sueño de que se iba a casar con Aisha; y así ella, sin conocer a ningún otro hombre, entró en la casa del Profeta –la Paz sea con él–.
Umm Salama, de la tribu de los Majzum, al principio estaba casada con su primo. Esta pareja abrazó el Islam en su comienzo y emigraron a Abisinia para evitar las persecuciones. Después de volver de allí emigraron a Medina con sus cuatro hijos. Su marido participó en muchas campañas y murió en la Batalla de Uhud. Abu Bakr y Omar, conscientes de las dificultades que supone para una viuda el no poder mantener a su familia, le propusieron matrimonio. Pero ella se negó, porque creía que nadie podría sustituir a su marido.
Al cabo de un tiempo, el Profeta –la Paz sea con él– le propuso matrimonio. Esto era algo muy natural y correcto, porque esa gran mujer nunca tuvo miedo de sacrificarse ni de esforzarse por el Islam. Y ahora estando sola después de haber vivido durante muchos años en la tribu más noble de Arabia no podían abandonarla a la mendicidad. Considerando su devoción, sinceridad y lo que padeció, no podía ser en absoluto desatendida. Casándose con ella, el Profeta hizo lo que siempre solía hacer: convertirse en amigo de los que no tienen amigos, siendo apoyo de los que no tienen apoyo, y protegiendo a los que están sin protección. En las circunstancias en las que ella se encontraba, esta era la mejor manera de ayudarla.
Umm Salama también era muy inteligente; tenía una gran capacidad para ser maestra y guía espiritual. Una vez bajo la protección del Profeta –la Paz sea con él–, la escuela del conocimiento y la orientación había ganado una nueva discípula a quien todas las mujeres estarían agradecidas. Como el Profeta –la Paz sea con él–casi tenía sesenta años, casarse con una viuda con muchos hijos y asumir sus gastos y su responsabilidad sólo se puede entender como un acto de compasión que merece nuestra admiración por sus infinitas facetas de humanidad.
Umm Habiba era la hija de Abu Sufyan, uno de los primeros y más decididos enemigos del Profeta –la Paz sea con él- y seguidor de la religión politeísta e idólatra de La Meca. Pero su hija fue una de las primeras musulmanas. Ella emigró a Abisinia con su marido donde él con el tiempo renunció a su fe y se hizo cristiano. Aunque se separó de su marido [4], siguió siendo musulmana. Poco después de esto, su marido murió y ella se quedó sola.
Los Compañeros en aquellos tiempos no eran muy numerosos y apenas se ganaban el sustento, por eso no le podían ofrecer mucha ayuda. Entonces ¿cuáles eran sus opciones? Se podría convertir en cristiana y aceptar sus ayudas –inconcebible. Podría volver al lado de su padre que era un enemigo del Islam -inconcebible-. O podría ir de casa en casa como mendiga, y esto también era una opción inconcebible para un miembro de una de las familias más ricas y nobles de Arabia, puesto que así mancharía el nombre familiar.
Allah recompensó a Umm Habiba por su exilio en un ambiente inseguro, entre gente de diferentes razas y religiones, y por su desesperación ante la apostasía y la muerte de su marido, concertando su casamiento con el Profeta –la Paz sea con él–. Cuando el Profeta –la Paz sea con él– se enteró de su difícil situación, le envió una proposición matrimonial a través del rey Negus. Esa acción noble y muy generosa era una prueba práctica de: "No te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos” (21:107).
Así Umm Habiba entró en la casa del Profeta –la Paz sea con él– como esposa y discípula, y aportó mucho a la vida moral y espiritual de los que aprendieron de ella. Este matrimonio estableció un vínculo entre la poderosa familia de Abu Sufyan y el Profeta –la Paz sea con él– y fue la causa de que los miembros de esa familia reconsideraran sus actitudes. Es también correcto remontar la influencia de este matrimonio, más allá de la familia de Abu Sufyan, a los Omeyas en general, que gobernaron a los musulmanes durante casi un siglo.
De este clan, algunos de cuyos miembros habían sido los más fanáticos en su odio contra el Islam, salieron algunos de los más famosos guerreros, administradores y gobernadores. Sin duda, fue ese matrimonio lo que originó este cambio porque la profunda generosidad y magnanimidad personificada en el Profeta –la Paz sea con él– los dejó abrumados.
Zaynab bint Jahsh era una dama muy noble y una pariente muy cercana del Profeta –la Paz sea con él–. Ella además era una mujer de gran piedad y generosidad. Cuando el Profeta –la Paz sea con él– concertó su matrimonio con Zayd, un ex-esclavo africano a quien el Profeta había adoptado como hijo, Zaynab y su familia no estaban muy conformes porque la familia tenía la esperanza de casar a su hija con el Profeta –la Paz sea con él–. Pero cuando se dieron cuenta de que el Profeta –la Paz sea con él– había decidido casarlos, accedieron por deferencia a su amor por el Profeta –la Paz sea con él– y por su autoridad.
Zayd había sido esclavizado en una guerra entre tribus cuando era niño. Jadiya se lo ofreció al Profeta –la Paz sea con él– como un regalo cuando se casó con él. El Profeta –la Paz sea con él– lo liberó inmediatamente y poco después lo adoptó. Insistió en su casamiento con Zaynab para establecer y fortalecer la igualdad entre los musulmanes, y apartar el prejuicio que los árabes tenían contra el matrimonio de un esclavo o recién liberto con una mujer nacida libre.
Sin embargo, el matrimonio era infeliz. La noble Zaynab era una buena musulmana, piadosa y poseía cualidades excepcionales. El liberto Zayd estaba entre los que abrazaron el Islam al comienzo, y también era un buen musulmán. Ambos querían y obedecían al Profeta –la Paz sea con él–, pero no eran una pareja compatible. Zayd muchas veces le pidió permiso al Profeta –la Paz sea con él– para divorciarse. Sin embargo, el Profeta –la Paz sea con él– le dijo que mantuviera la paciencia y no se separara de Zaynab. [5]
Pero un día vino el Arcángel Gabriel con una Revelación Divina que anunciaba que el matrimonio del Profeta –la Paz sea con él– con Zaynab era una obligación ya contraída: "La hemos casado contigo” (33:37)".[6] Esta orden fue una de las pruebas más severas a las que el Profeta —la Paz se con él- tuvo que enfrentarse, porque se le estaba exigiendo que rompiera un tabú social. Pero como era una orden de Allah, había que hacerlo. Aisha dijo en una ocasión: "Si el Mensajero hubiera cambiado alguna parte de la Revelación, seguramente habría cambiado este versículo."
La Sabiduría Divina decretó que Zaynab se uniera a la casa del Profeta –la Paz sea con él–, y de ese modo pudiera ser preparada para dirigir e iluminar a los musulmanes. Como mujer del Profeta, demostró que era digna de su nueva posición ya que era consciente de sus responsabilidades y compromisos apropiados a su papel, todo lo cual creó una admiración universal por ella.
Antes del Islam, un hijo adoptado se consideraba un hijo natural. Por eso, la mujer del hijo adoptado era considerada como la mujer del hijo natural. Según el versículo coránico "las mujeres de los hijos que provienen de sus lomos” entran dentro de los grados prohibidos del matrimonio. Pero esta prohibición no se aplica a los hijos adoptados, porque no existe una real consanguinidad. Lo que se ve obviamente ahora no se veía entonces. Este arraigado tabú tribal fue roto por este matrimonio, tal como Allah había deseado.
Para tener una autoridad inexpugnable ante las futuras generaciones de musulmanes, el Profeta tuvo que romper este tabú él mismo. Obedecer esta orden es un ejemplo más de su fe profunda, y así liberó a su gente de una ficción legal que oscurecía una realidad biológica, natural.
Yuwayriya bint Hariz, la hija de Hariz, el jefe del derrotado clan Bani Mustaliq, fue capturado durante una campaña militar. Ella fue mantenida junto a otros miembros de su orgullosa familia junto a la gente "común" de su clan. Estaba muy angustiada cuando fue llevada ante el Profeta –la Paz sea con él–, ya que sus parientes lo habían perdido todo y ella sentía un profundo odio y enemistad contra los musulmanes. El Profeta entendió su orgullo herido, su dignidad y sufrimiento; pero lo más importante es que supo cómo tratar eficazmente este asunto. Aceptó pagar su rescate, ponerla en libertad y le propuso matrimonio.
Cuando los Ansar -Auxiliares- y los Muhayirun –Emigrados-[7] comprendieron que los Banu Mustaliq ahora tenían relación con el Profeta –la Paz sea con él– a través del matrimonio, liberaron aproximadamente a cien familias que aún no habían pagado su rescate. No se podía permitir que una tribu tan honrada permaneciera en la esclavitud. De este modo se ganaron los corazones de Yuwayriya y de su gente. Aquellas cien familias bendijeron ese matrimonio. Por su sabiduría compasiva y generosidad, el Profeta –la Paz sea con él– cambió la derrota de algunos en una victoria para todos, y cambió una situación de enemistad y angustia por otra de amistad y alegría.
Safiyya bint Huyayy era la hija del jefe de una tribu judía de Jaybar que había persuadido a los Bani Qurayza para romper su pacto con el Profeta. Desde muy pequeña, vio a su familia y sus parientes oponiéndose al Profeta –la Paz sea con él–. Ella había perdido a su padre, a su hermano, y a su marido en batallas contra los musulmanes, y al final fue capturada por ellos.
Las actitudes y las acciones de su familia y de sus parientes podrían haber alimentado en ella un deseo profundo de venganza. Sin embargo, tres días antes de la llegada del Profeta –la Paz sea con él– a Jaybar, ella soñó con una luna brillante que salía de Medina, se movía hacia Jaybar, y al final caía en su regazo.
Más tarde dijo: "Cuando fui capturada, comencé a esperar que mi sueño se realizara". Cuando ella fue traída ante el Profeta –la Paz sea con él– como una cautiva, él la puso en libertad y le dio dos opciones: o seguir siendo una judía y volver a su gente, o entrar en el Islam y convertirse en su esposa. "Yo escogí a Allah y Su mensajero," dijo. Poco después de eso, se casaron.
Integrada ya en la casa del Profeta, atestiguó de primera mano el refinamiento de los musulmanes y la cortesía verdadera. Su pensamiento acerca de los musulmanes cambió, y ella llegó a apreciar el gran honor de ser la esposa del Profeta. Como consecuencia de este matrimonio, la actitud de muchos judíos cambió hacia los musulmanes, porque así tuvieron la oportunidad de conocer mucho mejor al Profeta –la Paz sea con él–. Aquí podemos apreciar que las relaciones cercanas entre musulmanes y no musulmanes pueden ayudar a la gente a entenderse unos a otros mejor y establecer el respeto mutuo y la tolerancia como normas sociales.
Sauda bint Zam’ah ibn Qays era la viuda de Sakran. Una de los primeras en abrazar el Islam, ella y su marido habían emigrado a Abisinia para evitar la persecución de los de La Meca. Sakran murió en el exilio dejando a su mujer completamente en la indigencia. Como única manera de ayudarla, el Profeta –la Paz sea con él–, aunque él mismo pasaba por un tiempo difícil haciendo equilibrios para vivir, se casó con ella. Este matrimonio tuvo lugar algún tiempo después de la muerte de Jadiya.
Hafsa era la hija de Omar ibn al-Jattab. Cuando ella y su marido emigraron a Abisinia y a Medina, su marido se hirió en el camino a Allah y se murió. Ella permaneció viuda un tiempo. Omar, su padre, deseó el honor y la bendición de estar cerca del Profeta –la Paz sea con él– en este mundo y en el Otro. Y el Profeta –la Paz sea con él– honró a su fiel discípulo casándose con Hafsa para protegerla y ayudarla.
Considerando los hechos explicados arriba, se ve claramente que el Profeta –la Paz sea con él- se casó con estas mujeres por varios motivos; proveer a las mujeres desvalidas o enviudadas cuya subsistencia era difícil; consolar y honrar a tribus enemistadas o alejadas; atraer a antiguos enemigos a algún grado de relación y armonía; establecer nuevas normas de relación entre la gente basadas en la hermandad de unificación de fe en Allah; y honrar con el vínculo de familia a los dos hombres que iban a ser los primeros líderes de la comunidad musulmana después de su muerte. Estos matrimonios no tuvieron nada que ver con la auto-indulgencia, ni con el deseo personal ni con la lujuria. A excepción de Aisha, todas las mujeres del Profeta –la Paz sea con él– eran viudas, y todos sus matrimonios después de Jadiya fueron celebrados cuando él era ya un anciano. Por eso lejos de ser actos de auto-indulgencia, estos matrimonios más bien eran actos de auto-disciplina.
Como una parte de aquella disciplina trataba a cada esposa con mucha justicia, dividiendo igualmente los recursos para su subsistencia, el alojamiento, y la asignación. También dividió su tiempo igualmente entre ellas, y las trató con amistad y respeto. El hecho de que todas sus mujeres se llevaran muy bien entre sí es por su buen carácter porque él creaba un ambiente de paz y armonía entre ellas. Se hizo amigo y compañero de cada una.
El número de las mujeres del profeta fue un privilegio que únicamente le había sido concedido a él. Algunas ventajas y la sabiduría de este tratamiento especial, como entendemos, ya han sido explicadas. A los demás musulmanes sólo se les permite cuatro mujeres. Cuando la Revelación que restringía la poligamia descendió, los matrimonios del Profeta ya habían sido contraídos. A partir de entonces, no se casó con ninguna otra mujer.
Notas
[1] Recuérdese que debemos juzgar las acciones del Profeta según los estandáres de su propio tiempo. La duración de la vida era corta, así que un hombre de 55 años ya era considerado bastante mayor. Obviamente, esto ha cambiado en nuestros días gracias a los avances científicos y médicos.
[2] Según Los Reyes I 11:3, Salomón tuvo 700 esposas, princesas y 300 concubinas.
[3] Sunna literalmente significa camino, práctica, vía, manera de vivir; práctica que una persona o un grupo de gente lleva a cabo por tradición. Esta palabra ha pasado a referirse casi exclusivamente a los actos practicados por el Mensajero de Allah.
[4] Las mujeres musulmanas no pueden casarse con hombres no musulmanes porque el hombre es considerado como el responsable de su mujer y del bienestar espiritual de sus hijos.
[5] Bujari, Tauhid, 22.
[6] Bujari and Muslim.
[7] Ansar: Los “Ayudantes”, la gente de Medina que ayudaron al Profeta- la Paz sea con él- y a los Muhayirun dándoles la bienvenida y ofreciéndoles su hospitalidad. Muhayirun: Emigrantes, los Compañeros del mensajero de Allah que aceptaron el Islam en La Meca
El Profeta esperado
El Profeta esperado
Capítulo del libro 'Un análisis de la Vida del Profeta: Muhámmad, el Mensajero de Dios',
Muhammad
La Toráh y los Salmos
Un Compañero una vez le pidió al Mensajero de Dios que hablara sobre sí mismo. Él dijo: «Yo soy aquel para quien Abraham hizo el salat y de quien Jesús transmitió buenas nuevas». (18)
A esto se refieren los siguientes versículos coránicos:
«¡Señor nuestro! Haz que surja en esa comunidad un Mensajero de entre ellos, para que les recite Tu Revelación y les instruya en el Libro (que Tú le revelarás) y la Sabiduría, y les purifique (de falsas creencias y doctrinas, de pecados y de todo tipo de impurezas). Es cierto que Tú eres el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente» (2:129).
Y Jesús, hijo de María, dijo: «¡Oh Hijos de Israel! No cabe duda de que soy el Mensajero de Dios enviado a vosotros, confirmando (todo aquello de la verdad contenida en) la Toráh que fue revelada antes de mí, y trayendo las buenas nuevas de un Mensajero que vendrá después de mí, cuyo nombre es Ahmad». Pero cuando llegó a ellos (toda la humanidad incluyendo las posteriores generaciones de los Hijos de Israel) con los signos manifiestos (de ser el Mensajero de Dios), dijeron: «Esto (lo que predica y hace) es obviamente (nada más) que hechicería» (61:6).
Se esperaba al Mensajero de Dios. Todos los Profetas precedentes hablaron de él y predijeron su llegada. El Corán (3:81) expresamente declara que Dios hizo un pacto con los Profetas, en el cual todos ellos prometían creer y ayudar al Mensajero que vendría después y que confirmaría el Mensaje que ellos habían traído. (19)
Aunque distorsionadas y alteradas, las versiones actuales de la Toráh, el Evangelio y los Salmos todavía contienen versículos que aluden al profeta Muhammad. El difunto Husayn Yisri encontró ciento catorce de tales alusiones y las citó en su Risalat al-Hamidiyya. Citamos unos ejemplos aquí, comenzando con: «El Señor vino del Sinaí, brilló para ellos desde Seír; resplandeció desde el monte Parán» (Deuteronomio 33:2). Esto se refiere, respectivamente, a la Misión Profética de Moisés, Jesús y Muhammad. El Sinaí es el lugar donde el profeta Moisés habló con Dios y recibió la Toráh. Seír, un lugar en Palestina, es donde el profeta Jesús recibió la Revelación Divina. Parán es el sitio en el que Dios se manifestó a la humanidad por última vez a través de Su Revelación al profeta Muhammad.
Parán es una formación montañosa ubicada en La Meca. Es mencionada en la Toráh (Génesis 21:19-21) como el área del desierto en donde Hayar fue abandonada por su marido Abraham para vivir con su hijo Ismael. El pozo de Zamzam también está localizado allí. Como se indica en el Corán (14:35-37), Abraham abandonó a Hayar e Ismael en el valle de La Meca, que era entonces un lugar deshabitado entre las sierras de Parán. Debido a tales predicciones evidentes en la Toráh, los judíos esperaban al Último Profeta y sabían que aparecería en La Meca.
El versículo del Deuteronomio, según la versión árabe publicada en Londres (1944), sigue así: Él vino con gran número de santos; en su mano derecha había un hacha de fuego de dos filos. Esto hace referencia al Profeta prometido, que tendría muchos Compañeros con el más alto grado de santidad y al que le sería permitido, e incluso ordenado, luchar contra sus enemigos.
El Señor me dijo (a Moisés): «Es cierto lo que han dicho. Levantaré un Profeta entre sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará de todo lo que yo le mande. Mas a cualquiera que no oyera las palabras que él les diga en mi nombre, yo le pediré cuentas» (Deuteronomio, 18:17-19).
Está claro en estos versículos que un Profeta entre sus hermanos, como tú significa un Profeta de la descendencia de Ismael, ya que Ismael es el hermano de Isaac, el antepasado de los Hijos de Israel. El único Profeta que vino después de Moisés y se pareció a él en muchos aspectos (por ejemplo, trayendo una nueva ley y haciendo la guerra contra sus enemigos) es el profeta Muhammad. El Coránseñala a este: Sin duda os hemos enviado (Oh pueblo) un Mensajero, un testigo en vuestra contra (alguien que atestiguará en el Más Allá con respecto a vuestros actos como respuesta al Mensaje de Dios), precisamente como enviamos un Mensajero al Faraón (73:15).
Abdullah ibn Amr, un asceta al que el Profeta recomendó que no dejara de dormir con su esposa y que ayunara sólo un día sí y un día no, se relató que había dicho: «Todo el mundo que ha seguido las religiones anteriores sabe que Dios enviaría un Profeta a la humanidad como portador de buenas nuevas y advertidor». Leí personalmente en la Toráh estos versículos sobre él:
¡Oh Profeta! Te hemos enviado a la humanidad como portador de buenas nuevas, como apoyo y refugio para la gente común y corriente, aquel que les previene. Eres Mi siervo y Mensajero. Te he llamado Mutawakkil —aquel que deposita su confianza en Dios—. Él no es un grosero, un petulante ni una persona enojada, tampoco grita en las calles. No repele el mal con el mal; por el contrario, disculpa y perdona. Dios no lo hará morir antes de que él dirija la nación desviada al camino recto declarando que no hay más deidad que Dios. (20)
Este informe fue confirmado por Abdullah ibn Salamy Kab al-Ajbar, los eruditos más cultos de la comunidad judía en la época del Profeta. Después se convirtieron al Islam. También leemos sobre Muhammad en los Salmos de David:
Dominará de mar a mar desde el río hasta los confines de la Tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus enemigos lamerán el polvo. Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán ante él; Todas las naciones le servirán, porque él librará al menesteroso que clame, y al afligido que no tenga quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, y se orará por él continuamente. Todo el día se le bendecirá. Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; y se balanceará su fruto sobre la cima, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Le llamarán dichoso (72:8-17).
Los Evangelios
De manera más enérgica y frecuente que cualquier otro Profeta, Jesús dio buenas nuevas sobre Muhammad. En el Evangeliode Juan, Jesús promete su llegada utilizando varios nombres:
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Paráclito no vendría a vosotros; mas si me fuera, os lo enviara. Y cuando él venga, convencerá al mundo de la culpa de los pecados, de la justicia y del juicio (Juan, 16:7-8).
Aquí, el Profeta Muhammades mencionado como el Paráclito. Esta palabra griega significa «el que distingue la Verdad de la Falsedad». Los comentaristas cristianos le han dado varios significados, según la edición de la Biblia, como por ejemplo Consejero («Gideons International»), Ayudante (American Bible Society), o Consolador («Company of the Holy Bible»), y afirman que es una alusión al Espíritu Santo. Pero nunca han podido establecer si el Espíritu Santo descendió después de Jesús e hizo lo que dijo Jesús que haría.
Si, según los cristianos, el Espíritu Santo es el Arcángel Gabriel, él de hecho vino muchas veces ante la presencia del profeta Muhammad para llevarle las Revelaciones Divinas. Además, Jesús mencionó y predijo al Paráclito con otros nombres, pero con la misma función:
Cuando venga Paráclito, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí (Juan 15:26).
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Cuando venga el Espíritude verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará de todo lo que haya oído, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber (Juan, 16:12-14).
No hablaré ya mucho más con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí (Juan, 14:30).
¿Quién ha venido después de Jesús sino el profeta Muhammad, como Consolador que ha confortado a tantos seres humanos ayudándoles a afrontar su miedo a la muerte, sus preocupaciones sobre el futuro y las enfermedades espirituales? Como Ayudante, ¿quién ha ayudado a la humanidada alcanzar la verdadera paz y la felicidad en ambos mundos? Como Príncipe del mundo, ¿quién ha gobernado casi la mitad del mundo durante catorce siglos y se ha convertido en el ser más querido de miles de millones de personas? Como Espíritude verdad, ¿quién ha atestiguado a Jesús, le trajo la gloria reafirmando su Misión Profética contra la negación de los judíos y la falsa deificación de los cristianos y restaurando su religión en su pureza prístina por el Libro revelado a él?
Aunque Jesús y otros Profetas predijeron la llegada de Muhammad, y mientras muchos cristianos creyeron en él y se hicieron musulmanes unas décadas después de su muerte, ¿qué defectos le atribuyen algunos cristianos occidentales al profeta Muhammad, persistiendo en negarlo? Mawlana Yalaluddin Rumi, un gran santo sufi, expresa en la estrofa siguiente las buenas nuevas encontradas en el Evangelio sobre el profeta Muhammad:
En el Evangelio, Mustafa —Muhammad— es mencionado con todos sus atributos. El misterio de todos los Profetas está en él; él es un portador de felicidad. El Evangeliolo menciona con su forma y rasgos externos, y también con sus virtudes personales y cualidades proféticas.
El Antiguo y Nuevo Testamento, a pesar de la autenticidad discutible de sus versiones actuales, todavía contienen referencias al profeta Muhammad. Hemos citado algunas de éstas. Si un día las copias originales o las menos alteradas de la Toráh y del Evangelio salieran a la luz, contendrían referencias explícitas al Último Mensajero. Esto se puede deducir de las Tradiciones Proféticas que dicen que el Cristianismo será purificado de sus elementos prestados. (21)
Muchos otros esperaron al Profeta
Debido a las numerosas predicciones de su llegada, todo el mundo esperaba al profeta Muhammad. En aquella época oscura de la historia de la humanidad, ésta esperaba a alguien que destruiría la incredulidad y reanimaría al mundo. El Judaísmo y el Cristianismo, siendo religiones reveladas por Dios en su origen, no tenían nada más que ofrecer. Aquellos que habían estudiado los antiguos libros sin prejuicios, en particular el monjeBahira, esperaban su venida.
Muchos en La Meca también lo esperaban. Una de las personas más destacadas era Zaid Ibn ‘Amr, el tío de ‘Umaribn al-Jattab. Él había rechazado la idolatría, había vivido una existencia pura y solía dirigirse a la gente así: «No hay ningún bien para vosotros en los ídolos que adoráis. Yo sé de una religión que pronto será enseñada y divulgada. Será proclamada no más tarde de unos cuantos años a partir de hoy, pero no sé si viviré bastante para dar fe de ello».
Según Amr ibn Rabia, Zayd dio una descripción detallada del Profeta esperado:
Espero a un Profeta que está a punto de venir. Aparecerá entre los descendientes de Ismael y los nietos de Abdulmuttalib. Es de estatura media, ni demasiado alto ni demasiado bajo. Su pelo no es rizado ni liso. Se llama Ahmad. Su lugar de nacimiento es La Meca. Su gente lo obligará a dejar su ciudad, y emigrará a Yazrib —Medina—, donde su religión se extenderá. He viajado de un lugar a otro buscando la religión de Abraham. Sin embargo, todos los eruditos judíos y cristianos con los que he hablado me han aconsejado esperarlo. Él es el Último Profeta; ningún Profeta vendrá después de él. No podré vivir bastante para verlo, pero he creído en él.
Al final de su introducción, Zaid dijo a Amr ibn Rabia: «Si vives el tiempo suficiente para verlo, salúdalo de mi parte». Pasaron años antes de que el profeta Muhammad declarara su Misión Profética. Amr ibn Rabia, atestiguando su fe en el Profeta, explicó lo que Zayd le había dicho y le transmitió sus saludos. Muhammad devolvió los saludos y añadió: «Vi a Zayd en el Paraíso, arrastrando sus ropajes». (22) Waraqa ibn Nawfal, un erudito cristiano y el primo paterno de Jadiya, estaba entre aquellos que buscaban la verdad. Cuando la primera Revelación llegó, Jadiya contó a Waraqa lo que había pasado. Waraqa le contestó: «Muhammad es un hombre veraz. Lo que él vio es lo que sucede al comienzo de una Misión Profética. Aquél que vino hasta él es Gabriel, que también vino hasta Moisés y hasta Jesús. Muhammad será un Profeta. Si vivo lo suficiente para ser testigo de su declaración de Misión Profética, creeré en él y le apoyaré». (23)
Uno de aquellos que buscaban al Último Profeta era el judío Abdullah ibn Salam. Los judíos tenían tal confianza en él que le llamaron «el erudito y el noble». Era tan grandioso como los más grandes Compañeros, como Abu Bakr y ‘Umar, y Dios consideraría su testimonio en el Coránde tal modo:
Di: «¿Habéis tenido en cuenta el hecho de que este Corán es de Dios, y que a su vez vosotros no creéis en el mismo cuando un testigo (como muchos) de entre los Hijos de Israel (ésos que tenían conocimientode la Revelación) había dado testimonio a sus semejantes y (también) había creído, ya que vosotros sois demasiado arrogantes para creer: (esto no es una clara desviación y mal)? No cabe duda de que Dios no guía a los malhechores» (46:10).
Este gran Compañero describe cómo encontró al Profeta:
Cuando el Mensajero de Dios emigró a Medina, fui a verlo, como hicieron todos los demás. Estaba sentado entre un grupo de gente cuando yo entré, y decía: «Dad el alimento a otros y saludadles». Su discurso era tan dulce y su rostro era tan encantador que me dije: «Juro por Dios que alguien con tal rostro no puede mentir». Sin tardanza declaré mi creenciaen él. (24)
Los judíos y los cristianosde aquel tiempo reconocieron al Mensajero de Dios. Como el Corán señala: «Aquellos a los que otorgamos el Libro (con anterioridad) le conocen (al Mensajero con todas sus características distintivas, incluida la dirección a la que se volverá en Oración) como conocen a sus propios hijos»(2:146). Después de su conversión, ‘Umar preguntó a Abdullah ibn Salam si había reconocido al Mensajero de Dios. «Lo reconocí» le contestó Ibn Salam, y añadió: «Puedo dudar de mis hijos, mi esposa puede haberme engañado, pero no tengo ninguna duda sobre que el Mensajero de Dios es el Último Profeta». (25)
Aunque los judíos y los cristianoslo reconocieron, una mayoría le envidió y, por prejuicio y envidia, no le creyó:
Y cuando (ahora) les ha llegado un Libro de Dios, confirmando (de la verdad de) lo que ya poseían —y a pesar de que con anterioridad pidieron la victoria contra (las tribus de al-Aws y Jazray, que entonces eran) los incrédulos, (diciendo: «El Último Profeta vendrá y os derrotaremos y destruiremos bajo su liderazgo»)— y cuando les llegó lo que reconocían (también como a sus propios hijos), no creyeron en ello. Por lo tanto, la maldición (rechazo) de Dios sea sobre los incrédulos (2:89)
Después de su conversión, Abdullah ibn Salam dijo al Mensajero de Dios: «¡Oh Mensajero de Dios! Escóndeme tras una esquina y luego convoca a todos los eruditos judíosde Medina y pregúntales sobre mí y mi padre. Su evaluación será seguramente positiva. Entonces déjame salir para declarar mi conversión». El Mensajero de Dios aceptó esta sugerencia.
Cuando los eruditos judíos se reunieron, el Mensajero de Dios les preguntó qué pensaban de Ibn Salam y su padre. Todos contestaron: «Están entre nuestra gente más culta y noble». Entonces, el Mensajero de Dios preguntó otra vez: «¿Cómo reaccionaríais si él me reconociera?» Ellos respondieron: «¡Es imposible que te reconozca!». Entonces salió Ibn Salam y declaró su conversión, con lo cual los eruditos judíos inmediatamente cambiaron su actitud y contestaron: «Ibn Salam es el más infame de entre nosotros, ya su vez el hijo del más malvado». (26)
El profeta Muhammad había sido buscado durante siglos. Salman al-Farisi era uno de aquellos buscadores. En un principio fue zoroastra, y había abandonado Persia, su país de nacimiento, por su ardiente deseo de encontrar la verdad eterna. Antes de abrazar el Islam, trabajó para varios monjes cristianos, y fue el último de ellos quien le aconsejó en su lecho de muerte:
Hijo, no queda nadie a quien pueda recomendarte. Pero, según lo que leemos en nuestros libros, el Último Profeta está a punto de aparecer. Él vendrá con el credo puro de Abraham y aparecerá en el lugar adonde Abraham emigró. Sin embargo, él emigrará a otro lugar y se establecerá allí. Hay signos explícitos de su Misión Profética. Por ejemplo, no comerá de la caridad, pero aceptará regalos, y el sello de la Misión Profética estará entre sus hombros. Ahora dejemos a Salman narrar el resto de su historia:
Me puse en camino en una caravana hacia el lugar mencionado por el anciano monje. Cuando llegamos al Wadi al-Qura, me vendieron como esclavo a un judío. Al ver jardines de palmeras datileras, pensé que el Profeta emigraría a este lugar. Mientras yo trabajaba allí, otro judío del Banu Qurayza me compró y me llevó a Medina. Comencé a trabajar en su jardín de datileras. Aún no había noticia alguna del Mensajero de Dios. Sin embargo, un día yo recogía dátiles cuando un primo de mi dueño judío vino apresuradamente hacia mí. Me dijo enfadado: «¡Maldito sea! La gente afluye a Quba. Ha venido un hombre de La Mecaque afirma tener la Misión Profética. Piensan que es un verdadero Profeta».
Comencé a temblar de entusiasmo. Bajé del árbol y pregunté: «¿De qué hablas?». Mi dueño vio mi entusiasmo y me abofeteó la cara con el dorso de su mano, diciendo: «¡Eso no te concierne, no te metas en lo que no te importa!».
Ese mismo día, al atardecer, fui a Quba y le di a Muhammadcomo limosna el alimento que había traído conmigo. El Mensajero de Dios no lo tocó, pero dijo a aquellos alrededor de él: «Saciad vuestros estómagos con esto». Me dije: «Este es el primer signo». Otro día le di algo como regalo. Él lo aceptó y lo comió con sus Compañeros. «Este es el segundo signo» me dije.
Una vez, asistí al entierro de un Compañero difunto. Me acerqué al Mensajero de Dios en el cementerio. Después de saludarlo, me quedé de pie tras él, con la esperanza de ver el Sello de la Profecía. Sus hombros estaban desnudos, y el Sello era tal y como el monje había descrito. No pude contenerme y comencé a besarlo llorando, después de contarle mi historia. Él se puso muy contento, y quiso que sus Compañerosoyeran mi historia. (27)
La gente que sinceramente lo buscó, lo encontró. Quienquiera que lo busque, lo encontrará; mientras que aquellos que permanezcan obstinados y sean gobernados por su nafs al-ammara —el yo carnal que ordena el mal— se ahogarán en la incredulidad y en la hipocresía. Mughira ibn Shuba relata:
Un día yo estaba con Abu Yahl en La Meca. El Mensajero de Dios vino y nos invitó a aceptar el Islam. Abu Yahl le respondió: «Si tú haces que declaremos ante Dios en el otro mundo que tú has llevado a cabo tu Misión Profética, lo haremos. ¡Déjanoslo a nosotros!» Cuando el Mensajero de Dios nos abandonó, pregunté a Abu Yahl si él había aceptado la Misión Proféticade Muhammad. Él dijo que lo había hecho, y luego añadió: «Sé que él es realmente un Profeta. Sin embargo, competimos con los hashimitas en todo. Ellos han estado jactándose de proveer de alimento y agua a los peregrinos. Ahora si comienzan a jactarse de tener un Profeta, no seré capaz de soportarlo en absoluto». (28)
Esto es típico de los pensamientos mantenidos por los Abu Yahl del pasado y del presente. La gente inteligente que no tiene prejuicios y cuya fuerza de voluntad no está paralizada, no puede por menos que creer en el Islam y el Mensajero de Dios. En cuanto a esto, Dios dice a Su santo Mensajero:
Sabemos en verdad que lo que dicen (mentiras, burlas y calumnias) te entristece; pero no es a ti a quien niegan (no te pueden llamar mentiroso ya que previamente te han llamado «el Digno de Confianza»); más bien, son los signos y Revelaciones de Dios lo que los malhechores obstinadamente rechazan (6:33).
¿Cómo habrían podido acusarlo de mentir a él, que era conocido por todos como al-Amin (el veraz, digno de confianza)? El testimonio de uno de sus enemigos implacables, Utbaibn Abi Rabi'a, demuestra que hasta sus enemigos admitían su veracidad.
Los líderes de los quraishíesse reunieron para acordar cómo prevenir la expansión del Islam. Enviaron a Utbacon la esperanza de que él pudiera persuadir al Mensajero de que se retractase. Él preguntó: «¡Oh Muhammad! ¿Quién es mejor, tú o tu padre?» El Mensajero de Dios no le contestó, probablemente porque el silencio es la mejor respuesta a una pregunta tan absurda. Utba siguió: «Si tu padre fue mejor que tú, él no puede haber estado siguiendo la religión que tú predicas ahora. Si, por el contrario, tú eres mejor que tu padre, entonces estoy listo para escuchar lo que tú tienes que decir».
El Mensajero de Dios preguntó: «¿Es esto todo lo que piensas decir?» Utba dijo que sí, y se calló. Entonces, el Mensajero de Dios se arrodilló y comenzó a recitar la Sura al-Fussilat. Cuando llegó al versículo 13: Si se apartan en repulsión, di (a ellos): «Os he advertido de un castigo que sobreviene como el relámpago (que les sobrevino a las tribus) Ad y Zamud» (41:13), Utba temblaba como si tuviera fiebre. Tuvo que poner su mano sobre los labios del Mensajero de Dios y dijo: «¡Por favor para, por Dios en quien tú crees!». Utba volvió a casa perplejo.
Los líderes de los quraishíes le esperaban con inquietud. Temiendo que Utba pudiera haber aceptado el Islam, Abu Yahl tocó a su puerta y, cuando fue admitido, se enfadó con Utba diciéndole: «He oído que Muhammad te trató muy generosamente y te dio un festín, y a cambio tú creíste en él. Esto es lo que la gente dice». Utba le contestó con furia:
Tú sabes que no necesito ser recibido con agasajos por él. Soy más rico que todos vosotros. Pero sus palabras me han impresionado. No era una poesía, tampoco se parecía a las palabras de un adivino. No sabía cómo responderle. Él es una persona veraz. Mientras yo escuchaba su recitación, temí que lo que les había pasado a los aditas y los tamudeos pudiera pasarnos a nosotros. (29)
Ellos habían estado esperando a un Profeta durante mucho tiempo. Todos conocían el carácter de al-Amin, y nadie lo había oído nunca mentir. Quedaron encantados de su personalidad y de la elocuencia del Corán, pero no pudieron vencer su orgullo y arrogancia, o la envidia y la rivalidad, y proclamar su creenciaen él. Tampoco pudieron adaptar sus hábitos y su estilo de vida a su Mensaje. ¿No es esto cierto de todos aquellos que, conociendo la verdad, persisten en la incredulidad?
Notas
17 Ibn Kazir, Al-Bidaya, 3:241.
18 Muttaqi al-Hindi, Kanz al-Ummal, 11:384.
19 Y cuando Dios concertó un pacto con los Profetas: «Os he dado el Libro y la Sabiduría. A continuación, vendrá a vosotros un Mensajero que confirmará (de las Revelaciones Divinas) lo que ya poseéis. Vais a creer en él y ayudarle». Dicho eso, preguntó: «¿Confirmáis esto y estáis de acuerdo en tomar (sobre vosotros) Mi carga en este asunto?». Respondieron: «Lo confirmamos». Dijo: «Entonces, sed testigos (vosotros y vuestras comunidades) y Yo daré testimonio con vosotros».
20 Bujari, «Buyu», 50; Ibn Hanbal, Musnad, 2:174.
21 Bujari, «Enbiya», 49; Muslim, «Iman», 244-247.
22 Ibn Kazir, Al-Bidaya, 2:223.
23 Bujari, «Bad‘u al-Wahy», 3.
24 Ibn Hanbal, 5:451.
25 Ibn Kazir, Muhtasar Tafsir, 1:140.
26 Bujari, «Enbiya», 1; «Manaqibu’l Ansar», 45.
27 Ibn Hisham, «Sira», 2:228-34.
28 Kanz al-Ummal, 14:39-40; Ibn Kazir, 3:83.
29 Ibn Kazir, 3:80-81; Ibn Hisham, 1:313.
Capítulo del libro 'Un análisis de la Vida del Profeta: Muhámmad, el Mensajero de Dios',
Muhammad
La Toráh y los Salmos
Un Compañero una vez le pidió al Mensajero de Dios que hablara sobre sí mismo. Él dijo: «Yo soy aquel para quien Abraham hizo el salat y de quien Jesús transmitió buenas nuevas». (18)
A esto se refieren los siguientes versículos coránicos:
«¡Señor nuestro! Haz que surja en esa comunidad un Mensajero de entre ellos, para que les recite Tu Revelación y les instruya en el Libro (que Tú le revelarás) y la Sabiduría, y les purifique (de falsas creencias y doctrinas, de pecados y de todo tipo de impurezas). Es cierto que Tú eres el Glorioso poseedor de irresistible poder, el Omnisapiente» (2:129).
Y Jesús, hijo de María, dijo: «¡Oh Hijos de Israel! No cabe duda de que soy el Mensajero de Dios enviado a vosotros, confirmando (todo aquello de la verdad contenida en) la Toráh que fue revelada antes de mí, y trayendo las buenas nuevas de un Mensajero que vendrá después de mí, cuyo nombre es Ahmad». Pero cuando llegó a ellos (toda la humanidad incluyendo las posteriores generaciones de los Hijos de Israel) con los signos manifiestos (de ser el Mensajero de Dios), dijeron: «Esto (lo que predica y hace) es obviamente (nada más) que hechicería» (61:6).
Se esperaba al Mensajero de Dios. Todos los Profetas precedentes hablaron de él y predijeron su llegada. El Corán (3:81) expresamente declara que Dios hizo un pacto con los Profetas, en el cual todos ellos prometían creer y ayudar al Mensajero que vendría después y que confirmaría el Mensaje que ellos habían traído. (19)
Aunque distorsionadas y alteradas, las versiones actuales de la Toráh, el Evangelio y los Salmos todavía contienen versículos que aluden al profeta Muhammad. El difunto Husayn Yisri encontró ciento catorce de tales alusiones y las citó en su Risalat al-Hamidiyya. Citamos unos ejemplos aquí, comenzando con: «El Señor vino del Sinaí, brilló para ellos desde Seír; resplandeció desde el monte Parán» (Deuteronomio 33:2). Esto se refiere, respectivamente, a la Misión Profética de Moisés, Jesús y Muhammad. El Sinaí es el lugar donde el profeta Moisés habló con Dios y recibió la Toráh. Seír, un lugar en Palestina, es donde el profeta Jesús recibió la Revelación Divina. Parán es el sitio en el que Dios se manifestó a la humanidad por última vez a través de Su Revelación al profeta Muhammad.
Parán es una formación montañosa ubicada en La Meca. Es mencionada en la Toráh (Génesis 21:19-21) como el área del desierto en donde Hayar fue abandonada por su marido Abraham para vivir con su hijo Ismael. El pozo de Zamzam también está localizado allí. Como se indica en el Corán (14:35-37), Abraham abandonó a Hayar e Ismael en el valle de La Meca, que era entonces un lugar deshabitado entre las sierras de Parán. Debido a tales predicciones evidentes en la Toráh, los judíos esperaban al Último Profeta y sabían que aparecería en La Meca.
El versículo del Deuteronomio, según la versión árabe publicada en Londres (1944), sigue así: Él vino con gran número de santos; en su mano derecha había un hacha de fuego de dos filos. Esto hace referencia al Profeta prometido, que tendría muchos Compañeros con el más alto grado de santidad y al que le sería permitido, e incluso ordenado, luchar contra sus enemigos.
El Señor me dijo (a Moisés): «Es cierto lo que han dicho. Levantaré un Profeta entre sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará de todo lo que yo le mande. Mas a cualquiera que no oyera las palabras que él les diga en mi nombre, yo le pediré cuentas» (Deuteronomio, 18:17-19).
Está claro en estos versículos que un Profeta entre sus hermanos, como tú significa un Profeta de la descendencia de Ismael, ya que Ismael es el hermano de Isaac, el antepasado de los Hijos de Israel. El único Profeta que vino después de Moisés y se pareció a él en muchos aspectos (por ejemplo, trayendo una nueva ley y haciendo la guerra contra sus enemigos) es el profeta Muhammad. El Coránseñala a este: Sin duda os hemos enviado (Oh pueblo) un Mensajero, un testigo en vuestra contra (alguien que atestiguará en el Más Allá con respecto a vuestros actos como respuesta al Mensaje de Dios), precisamente como enviamos un Mensajero al Faraón (73:15).
Abdullah ibn Amr, un asceta al que el Profeta recomendó que no dejara de dormir con su esposa y que ayunara sólo un día sí y un día no, se relató que había dicho: «Todo el mundo que ha seguido las religiones anteriores sabe que Dios enviaría un Profeta a la humanidad como portador de buenas nuevas y advertidor». Leí personalmente en la Toráh estos versículos sobre él:
¡Oh Profeta! Te hemos enviado a la humanidad como portador de buenas nuevas, como apoyo y refugio para la gente común y corriente, aquel que les previene. Eres Mi siervo y Mensajero. Te he llamado Mutawakkil —aquel que deposita su confianza en Dios—. Él no es un grosero, un petulante ni una persona enojada, tampoco grita en las calles. No repele el mal con el mal; por el contrario, disculpa y perdona. Dios no lo hará morir antes de que él dirija la nación desviada al camino recto declarando que no hay más deidad que Dios. (20)
Este informe fue confirmado por Abdullah ibn Salamy Kab al-Ajbar, los eruditos más cultos de la comunidad judía en la época del Profeta. Después se convirtieron al Islam. También leemos sobre Muhammad en los Salmos de David:
Dominará de mar a mar desde el río hasta los confines de la Tierra. Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus enemigos lamerán el polvo. Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán ante él; Todas las naciones le servirán, porque él librará al menesteroso que clame, y al afligido que no tenga quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, y se orará por él continuamente. Todo el día se le bendecirá. Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; y se balanceará su fruto sobre la cima, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; Le llamarán dichoso (72:8-17).
Los Evangelios
De manera más enérgica y frecuente que cualquier otro Profeta, Jesús dio buenas nuevas sobre Muhammad. En el Evangeliode Juan, Jesús promete su llegada utilizando varios nombres:
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Paráclito no vendría a vosotros; mas si me fuera, os lo enviara. Y cuando él venga, convencerá al mundo de la culpa de los pecados, de la justicia y del juicio (Juan, 16:7-8).
Aquí, el Profeta Muhammades mencionado como el Paráclito. Esta palabra griega significa «el que distingue la Verdad de la Falsedad». Los comentaristas cristianos le han dado varios significados, según la edición de la Biblia, como por ejemplo Consejero («Gideons International»), Ayudante (American Bible Society), o Consolador («Company of the Holy Bible»), y afirman que es una alusión al Espíritu Santo. Pero nunca han podido establecer si el Espíritu Santo descendió después de Jesús e hizo lo que dijo Jesús que haría.
Si, según los cristianos, el Espíritu Santo es el Arcángel Gabriel, él de hecho vino muchas veces ante la presencia del profeta Muhammad para llevarle las Revelaciones Divinas. Además, Jesús mencionó y predijo al Paráclito con otros nombres, pero con la misma función:
Cuando venga Paráclito, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí (Juan 15:26).
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Cuando venga el Espíritude verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará de todo lo que haya oído, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber (Juan, 16:12-14).
No hablaré ya mucho más con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí (Juan, 14:30).
¿Quién ha venido después de Jesús sino el profeta Muhammad, como Consolador que ha confortado a tantos seres humanos ayudándoles a afrontar su miedo a la muerte, sus preocupaciones sobre el futuro y las enfermedades espirituales? Como Ayudante, ¿quién ha ayudado a la humanidada alcanzar la verdadera paz y la felicidad en ambos mundos? Como Príncipe del mundo, ¿quién ha gobernado casi la mitad del mundo durante catorce siglos y se ha convertido en el ser más querido de miles de millones de personas? Como Espíritude verdad, ¿quién ha atestiguado a Jesús, le trajo la gloria reafirmando su Misión Profética contra la negación de los judíos y la falsa deificación de los cristianos y restaurando su religión en su pureza prístina por el Libro revelado a él?
Aunque Jesús y otros Profetas predijeron la llegada de Muhammad, y mientras muchos cristianos creyeron en él y se hicieron musulmanes unas décadas después de su muerte, ¿qué defectos le atribuyen algunos cristianos occidentales al profeta Muhammad, persistiendo en negarlo? Mawlana Yalaluddin Rumi, un gran santo sufi, expresa en la estrofa siguiente las buenas nuevas encontradas en el Evangelio sobre el profeta Muhammad:
En el Evangelio, Mustafa —Muhammad— es mencionado con todos sus atributos. El misterio de todos los Profetas está en él; él es un portador de felicidad. El Evangeliolo menciona con su forma y rasgos externos, y también con sus virtudes personales y cualidades proféticas.
El Antiguo y Nuevo Testamento, a pesar de la autenticidad discutible de sus versiones actuales, todavía contienen referencias al profeta Muhammad. Hemos citado algunas de éstas. Si un día las copias originales o las menos alteradas de la Toráh y del Evangelio salieran a la luz, contendrían referencias explícitas al Último Mensajero. Esto se puede deducir de las Tradiciones Proféticas que dicen que el Cristianismo será purificado de sus elementos prestados. (21)
Muchos otros esperaron al Profeta
Debido a las numerosas predicciones de su llegada, todo el mundo esperaba al profeta Muhammad. En aquella época oscura de la historia de la humanidad, ésta esperaba a alguien que destruiría la incredulidad y reanimaría al mundo. El Judaísmo y el Cristianismo, siendo religiones reveladas por Dios en su origen, no tenían nada más que ofrecer. Aquellos que habían estudiado los antiguos libros sin prejuicios, en particular el monjeBahira, esperaban su venida.
Muchos en La Meca también lo esperaban. Una de las personas más destacadas era Zaid Ibn ‘Amr, el tío de ‘Umaribn al-Jattab. Él había rechazado la idolatría, había vivido una existencia pura y solía dirigirse a la gente así: «No hay ningún bien para vosotros en los ídolos que adoráis. Yo sé de una religión que pronto será enseñada y divulgada. Será proclamada no más tarde de unos cuantos años a partir de hoy, pero no sé si viviré bastante para dar fe de ello».
Según Amr ibn Rabia, Zayd dio una descripción detallada del Profeta esperado:
Espero a un Profeta que está a punto de venir. Aparecerá entre los descendientes de Ismael y los nietos de Abdulmuttalib. Es de estatura media, ni demasiado alto ni demasiado bajo. Su pelo no es rizado ni liso. Se llama Ahmad. Su lugar de nacimiento es La Meca. Su gente lo obligará a dejar su ciudad, y emigrará a Yazrib —Medina—, donde su religión se extenderá. He viajado de un lugar a otro buscando la religión de Abraham. Sin embargo, todos los eruditos judíos y cristianos con los que he hablado me han aconsejado esperarlo. Él es el Último Profeta; ningún Profeta vendrá después de él. No podré vivir bastante para verlo, pero he creído en él.
Al final de su introducción, Zaid dijo a Amr ibn Rabia: «Si vives el tiempo suficiente para verlo, salúdalo de mi parte». Pasaron años antes de que el profeta Muhammad declarara su Misión Profética. Amr ibn Rabia, atestiguando su fe en el Profeta, explicó lo que Zayd le había dicho y le transmitió sus saludos. Muhammad devolvió los saludos y añadió: «Vi a Zayd en el Paraíso, arrastrando sus ropajes». (22) Waraqa ibn Nawfal, un erudito cristiano y el primo paterno de Jadiya, estaba entre aquellos que buscaban la verdad. Cuando la primera Revelación llegó, Jadiya contó a Waraqa lo que había pasado. Waraqa le contestó: «Muhammad es un hombre veraz. Lo que él vio es lo que sucede al comienzo de una Misión Profética. Aquél que vino hasta él es Gabriel, que también vino hasta Moisés y hasta Jesús. Muhammad será un Profeta. Si vivo lo suficiente para ser testigo de su declaración de Misión Profética, creeré en él y le apoyaré». (23)
Uno de aquellos que buscaban al Último Profeta era el judío Abdullah ibn Salam. Los judíos tenían tal confianza en él que le llamaron «el erudito y el noble». Era tan grandioso como los más grandes Compañeros, como Abu Bakr y ‘Umar, y Dios consideraría su testimonio en el Coránde tal modo:
Di: «¿Habéis tenido en cuenta el hecho de que este Corán es de Dios, y que a su vez vosotros no creéis en el mismo cuando un testigo (como muchos) de entre los Hijos de Israel (ésos que tenían conocimientode la Revelación) había dado testimonio a sus semejantes y (también) había creído, ya que vosotros sois demasiado arrogantes para creer: (esto no es una clara desviación y mal)? No cabe duda de que Dios no guía a los malhechores» (46:10).
Este gran Compañero describe cómo encontró al Profeta:
Cuando el Mensajero de Dios emigró a Medina, fui a verlo, como hicieron todos los demás. Estaba sentado entre un grupo de gente cuando yo entré, y decía: «Dad el alimento a otros y saludadles». Su discurso era tan dulce y su rostro era tan encantador que me dije: «Juro por Dios que alguien con tal rostro no puede mentir». Sin tardanza declaré mi creenciaen él. (24)
Los judíos y los cristianosde aquel tiempo reconocieron al Mensajero de Dios. Como el Corán señala: «Aquellos a los que otorgamos el Libro (con anterioridad) le conocen (al Mensajero con todas sus características distintivas, incluida la dirección a la que se volverá en Oración) como conocen a sus propios hijos»(2:146). Después de su conversión, ‘Umar preguntó a Abdullah ibn Salam si había reconocido al Mensajero de Dios. «Lo reconocí» le contestó Ibn Salam, y añadió: «Puedo dudar de mis hijos, mi esposa puede haberme engañado, pero no tengo ninguna duda sobre que el Mensajero de Dios es el Último Profeta». (25)
Aunque los judíos y los cristianoslo reconocieron, una mayoría le envidió y, por prejuicio y envidia, no le creyó:
Y cuando (ahora) les ha llegado un Libro de Dios, confirmando (de la verdad de) lo que ya poseían —y a pesar de que con anterioridad pidieron la victoria contra (las tribus de al-Aws y Jazray, que entonces eran) los incrédulos, (diciendo: «El Último Profeta vendrá y os derrotaremos y destruiremos bajo su liderazgo»)— y cuando les llegó lo que reconocían (también como a sus propios hijos), no creyeron en ello. Por lo tanto, la maldición (rechazo) de Dios sea sobre los incrédulos (2:89)
Después de su conversión, Abdullah ibn Salam dijo al Mensajero de Dios: «¡Oh Mensajero de Dios! Escóndeme tras una esquina y luego convoca a todos los eruditos judíosde Medina y pregúntales sobre mí y mi padre. Su evaluación será seguramente positiva. Entonces déjame salir para declarar mi conversión». El Mensajero de Dios aceptó esta sugerencia.
Cuando los eruditos judíos se reunieron, el Mensajero de Dios les preguntó qué pensaban de Ibn Salam y su padre. Todos contestaron: «Están entre nuestra gente más culta y noble». Entonces, el Mensajero de Dios preguntó otra vez: «¿Cómo reaccionaríais si él me reconociera?» Ellos respondieron: «¡Es imposible que te reconozca!». Entonces salió Ibn Salam y declaró su conversión, con lo cual los eruditos judíos inmediatamente cambiaron su actitud y contestaron: «Ibn Salam es el más infame de entre nosotros, ya su vez el hijo del más malvado». (26)
El profeta Muhammad había sido buscado durante siglos. Salman al-Farisi era uno de aquellos buscadores. En un principio fue zoroastra, y había abandonado Persia, su país de nacimiento, por su ardiente deseo de encontrar la verdad eterna. Antes de abrazar el Islam, trabajó para varios monjes cristianos, y fue el último de ellos quien le aconsejó en su lecho de muerte:
Hijo, no queda nadie a quien pueda recomendarte. Pero, según lo que leemos en nuestros libros, el Último Profeta está a punto de aparecer. Él vendrá con el credo puro de Abraham y aparecerá en el lugar adonde Abraham emigró. Sin embargo, él emigrará a otro lugar y se establecerá allí. Hay signos explícitos de su Misión Profética. Por ejemplo, no comerá de la caridad, pero aceptará regalos, y el sello de la Misión Profética estará entre sus hombros. Ahora dejemos a Salman narrar el resto de su historia:
Me puse en camino en una caravana hacia el lugar mencionado por el anciano monje. Cuando llegamos al Wadi al-Qura, me vendieron como esclavo a un judío. Al ver jardines de palmeras datileras, pensé que el Profeta emigraría a este lugar. Mientras yo trabajaba allí, otro judío del Banu Qurayza me compró y me llevó a Medina. Comencé a trabajar en su jardín de datileras. Aún no había noticia alguna del Mensajero de Dios. Sin embargo, un día yo recogía dátiles cuando un primo de mi dueño judío vino apresuradamente hacia mí. Me dijo enfadado: «¡Maldito sea! La gente afluye a Quba. Ha venido un hombre de La Mecaque afirma tener la Misión Profética. Piensan que es un verdadero Profeta».
Comencé a temblar de entusiasmo. Bajé del árbol y pregunté: «¿De qué hablas?». Mi dueño vio mi entusiasmo y me abofeteó la cara con el dorso de su mano, diciendo: «¡Eso no te concierne, no te metas en lo que no te importa!».
Ese mismo día, al atardecer, fui a Quba y le di a Muhammadcomo limosna el alimento que había traído conmigo. El Mensajero de Dios no lo tocó, pero dijo a aquellos alrededor de él: «Saciad vuestros estómagos con esto». Me dije: «Este es el primer signo». Otro día le di algo como regalo. Él lo aceptó y lo comió con sus Compañeros. «Este es el segundo signo» me dije.
Una vez, asistí al entierro de un Compañero difunto. Me acerqué al Mensajero de Dios en el cementerio. Después de saludarlo, me quedé de pie tras él, con la esperanza de ver el Sello de la Profecía. Sus hombros estaban desnudos, y el Sello era tal y como el monje había descrito. No pude contenerme y comencé a besarlo llorando, después de contarle mi historia. Él se puso muy contento, y quiso que sus Compañerosoyeran mi historia. (27)
La gente que sinceramente lo buscó, lo encontró. Quienquiera que lo busque, lo encontrará; mientras que aquellos que permanezcan obstinados y sean gobernados por su nafs al-ammara —el yo carnal que ordena el mal— se ahogarán en la incredulidad y en la hipocresía. Mughira ibn Shuba relata:
Un día yo estaba con Abu Yahl en La Meca. El Mensajero de Dios vino y nos invitó a aceptar el Islam. Abu Yahl le respondió: «Si tú haces que declaremos ante Dios en el otro mundo que tú has llevado a cabo tu Misión Profética, lo haremos. ¡Déjanoslo a nosotros!» Cuando el Mensajero de Dios nos abandonó, pregunté a Abu Yahl si él había aceptado la Misión Proféticade Muhammad. Él dijo que lo había hecho, y luego añadió: «Sé que él es realmente un Profeta. Sin embargo, competimos con los hashimitas en todo. Ellos han estado jactándose de proveer de alimento y agua a los peregrinos. Ahora si comienzan a jactarse de tener un Profeta, no seré capaz de soportarlo en absoluto». (28)
Esto es típico de los pensamientos mantenidos por los Abu Yahl del pasado y del presente. La gente inteligente que no tiene prejuicios y cuya fuerza de voluntad no está paralizada, no puede por menos que creer en el Islam y el Mensajero de Dios. En cuanto a esto, Dios dice a Su santo Mensajero:
Sabemos en verdad que lo que dicen (mentiras, burlas y calumnias) te entristece; pero no es a ti a quien niegan (no te pueden llamar mentiroso ya que previamente te han llamado «el Digno de Confianza»); más bien, son los signos y Revelaciones de Dios lo que los malhechores obstinadamente rechazan (6:33).
¿Cómo habrían podido acusarlo de mentir a él, que era conocido por todos como al-Amin (el veraz, digno de confianza)? El testimonio de uno de sus enemigos implacables, Utbaibn Abi Rabi'a, demuestra que hasta sus enemigos admitían su veracidad.
Los líderes de los quraishíesse reunieron para acordar cómo prevenir la expansión del Islam. Enviaron a Utbacon la esperanza de que él pudiera persuadir al Mensajero de que se retractase. Él preguntó: «¡Oh Muhammad! ¿Quién es mejor, tú o tu padre?» El Mensajero de Dios no le contestó, probablemente porque el silencio es la mejor respuesta a una pregunta tan absurda. Utba siguió: «Si tu padre fue mejor que tú, él no puede haber estado siguiendo la religión que tú predicas ahora. Si, por el contrario, tú eres mejor que tu padre, entonces estoy listo para escuchar lo que tú tienes que decir».
El Mensajero de Dios preguntó: «¿Es esto todo lo que piensas decir?» Utba dijo que sí, y se calló. Entonces, el Mensajero de Dios se arrodilló y comenzó a recitar la Sura al-Fussilat. Cuando llegó al versículo 13: Si se apartan en repulsión, di (a ellos): «Os he advertido de un castigo que sobreviene como el relámpago (que les sobrevino a las tribus) Ad y Zamud» (41:13), Utba temblaba como si tuviera fiebre. Tuvo que poner su mano sobre los labios del Mensajero de Dios y dijo: «¡Por favor para, por Dios en quien tú crees!». Utba volvió a casa perplejo.
Los líderes de los quraishíes le esperaban con inquietud. Temiendo que Utba pudiera haber aceptado el Islam, Abu Yahl tocó a su puerta y, cuando fue admitido, se enfadó con Utba diciéndole: «He oído que Muhammad te trató muy generosamente y te dio un festín, y a cambio tú creíste en él. Esto es lo que la gente dice». Utba le contestó con furia:
Tú sabes que no necesito ser recibido con agasajos por él. Soy más rico que todos vosotros. Pero sus palabras me han impresionado. No era una poesía, tampoco se parecía a las palabras de un adivino. No sabía cómo responderle. Él es una persona veraz. Mientras yo escuchaba su recitación, temí que lo que les había pasado a los aditas y los tamudeos pudiera pasarnos a nosotros. (29)
Ellos habían estado esperando a un Profeta durante mucho tiempo. Todos conocían el carácter de al-Amin, y nadie lo había oído nunca mentir. Quedaron encantados de su personalidad y de la elocuencia del Corán, pero no pudieron vencer su orgullo y arrogancia, o la envidia y la rivalidad, y proclamar su creenciaen él. Tampoco pudieron adaptar sus hábitos y su estilo de vida a su Mensaje. ¿No es esto cierto de todos aquellos que, conociendo la verdad, persisten en la incredulidad?
Notas
17 Ibn Kazir, Al-Bidaya, 3:241.
18 Muttaqi al-Hindi, Kanz al-Ummal, 11:384.
19 Y cuando Dios concertó un pacto con los Profetas: «Os he dado el Libro y la Sabiduría. A continuación, vendrá a vosotros un Mensajero que confirmará (de las Revelaciones Divinas) lo que ya poseéis. Vais a creer en él y ayudarle». Dicho eso, preguntó: «¿Confirmáis esto y estáis de acuerdo en tomar (sobre vosotros) Mi carga en este asunto?». Respondieron: «Lo confirmamos». Dijo: «Entonces, sed testigos (vosotros y vuestras comunidades) y Yo daré testimonio con vosotros».
20 Bujari, «Buyu», 50; Ibn Hanbal, Musnad, 2:174.
21 Bujari, «Enbiya», 49; Muslim, «Iman», 244-247.
22 Ibn Kazir, Al-Bidaya, 2:223.
23 Bujari, «Bad‘u al-Wahy», 3.
24 Ibn Hanbal, 5:451.
25 Ibn Kazir, Muhtasar Tafsir, 1:140.
26 Bujari, «Enbiya», 1; «Manaqibu’l Ansar», 45.
27 Ibn Hisham, «Sira», 2:228-34.
28 Kanz al-Ummal, 14:39-40; Ibn Kazir, 3:83.
29 Ibn Kazir, 3:80-81; Ibn Hisham, 1:313.
Los colores del islam
Los colores del islam
El islam libera a todas las personas, razas y colores mediante la adoración exclusiva a Dios
Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la diversidad de vuestras lenguas y colores...“Dios le preguntó: ¿Qué te impidió hacer la reverencia cuando te lo ordené? Respondió: Yo soy mejor que él, pues a mí me creaste de fuego y a él de barro”.
(Corán 7:12)
Así empieza la historia del racismo. Satanás se consideró a sí mismo superior a Adán con base en sus orígenes. Desde ese día, Satanás ha engañado a muchos de los descendientes de Adán llevándolos también a creerse superiores a otros, causando que persigan y exploten a sus congéneres. Con mucha frecuencia, la religión ha sido usada para justificar el racismo. El judaísmo, por ejemplo, a pesar de sus orígenes en el Oriente Medio, es fácilmente confundido como una religión occidental; pero la entrada de los judíos a todos los niveles de la sociedad occidental, de hecho, traiciona la realidad elitista del judaísmo. Una lectura piadosa del siguiente verso de la Biblia:
“… no hay Dios en todo el mundo, sino sólo en Israel”.
(2 Reyes 5:15)
…sugeriría que en aquellos días Dios no era adorado sino por los israelitas. Sin embargo, el judaísmo hoy permanece centrado alrededor de su jactancia de superioridad racial, de ser los “escogidos”.
“Diles: ¡Oh, judíos! Si realmente son los elegidos de Allah, y las otras personas no lo son, como pretenden…’”
(Corán 62:6)
Paradójicamente, la gran mayoría de los cristianos no son judíos; mientras que Jesús, como el último de los profetas israelitas, no fue enviado a nadie más que a los judíos. [1]
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Tora y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí, llamado Ahmad [2]...”
(Corán 61:6)
Y de la misma forma, cada Profeta fue enviado exclusivamente a su propio pueblo [3], excepto Muhammad.
“Aquellos que siguen al Mensajero y Profeta iletrado [Muhammad], quien se encontraba mencionado en la Tora y el Evangelio, que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y sólo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]; y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada [el Corán] serán quienes tengan éxito…’”
(Corán 7:158)
Dado que Muhammad fue el Profeta y Mensajero final de Dios, su misión fue universal, dirigida no sólo a su propia nación, los árabes, sino para todos los pueblos del mundo. El Profeta dijo:
“Todo Profeta anterior fue enviado a su nación exclusivamente, mientras que yo he sido enviado a toda la humanidad”.
(Sahih Al- Bujari)
“Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como albriciador y amonestador para todos los hombres”.
(Corán 34:28)
Bilal el abisinio
Uno de los primeros en aceptar el Islam fue un esclavo abisinio llamado Bilal. Tradicionalmente, los africanos negros eran personas bajas a la vista de los árabes, quienes los consideraban de poca utilidad más allá del entretenimiento y la esclavitud. Cuando Bilal abrazó el Islam, su amo pagano lo hizo torturar salvajemente en el abrasador calor del desierto, hasta que Abu Bakr, el amigo más cercano del Profeta, lo rescató al comprar su libertad.
El Profeta le asignó a Bilal la tarea de llamar a los creyentes para la oración. El adhán, oído desde los minaretes en cada esquina del mundo, desde entonces hace eco de las mismas palabras exactas recitadas por Bilal. Fue así como un esclavo, otrora de baja condición social, ganó un honor único como el primer muecín del Islam.
“Por cierto que hemos honrado a los hijos de Adán, y les hemos facilitado los medios para transitar por la tierra y por el mar; les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido por encima de muchas otras criaturas”.
(Corán 17:70)
Los románticos occidentales exaltan a la antigua Grecia como el lugar de nacimiento de la democracia [4]. La realidad es que, por ser esclavos y mujeres, a la vasta mayoría de los atenienses le era negado el derecho a elegir a sus gobernantes. A pesar de esto, ¡el Islam estableció que un esclavo podía ser un gobernante! El Profeta ordenó:
“Obedezcan a su gobernante, incluso si es un esclavo abisinio”.
(Ahmad)
Como la mayoría de sus compatriotas, Salman fue criado como un devoto zoroastriano. A pesar de esto, luego de un encuentro con algunos cristianos, él aceptó el cristianismo como “algo mejor”. Salmán luego viajó por todas partes en búsqueda de conocimiento, sirviendo a uno y otro monje instruido, el último de los cuales dijo: “¡Oh hijo! Yo no sé de nadie que esté en el mismo (credo) que nosotros. A pesar de esto, el tiempo de la aparición de un Profeta está cerca. Este Profeta es de la religión de Abraham”.
El monje procedió luego a describir a dicho Profeta, su carácter y en dónde aparecería. Salman emigró a Arabia, la tierra de esa profecía; y cuando oyó y conoció a Muhammad, inmediatamente lo reconoció de las descripciones de su maestro, y abrazó el Islam. Salmán se hizo famoso por su conocimiento y fue la primera persona en traducir el Corán a otro idioma, el persa. Una vez, mientras el Profeta estaba entre sus Compañeros, lo siguiente le fue revelado:
“Él es Quien eligió de entre los que no sabían leer ni escribir un Mensajero para que les recite Sus preceptos, les purifique, y les enseñe el Libro y la sabiduría. Por cierto que antes de ello se encontraban en un extravío evidente. Y también [para que purifique y enseñe] a otros que les sucederán. Ciertamente Dios es Poderoso, Sabio”.
(Corán 62:2-3)
El Mensajero de Dios luego puso su mano sobre Salman y dijo:
“Incluso si la fe estuviera cerca de (las estrellas de) Pléyades, un hombre de entre estos (persas) de seguro la obtendría”.
(Sahih Muslim)
Suhaib el romano
Suhaib nació con privilegios en la lujosa casa de su padre, quien era un gobernador en representación del emperador persa. Mientras aún era niño, Suhaib fue capturado por asaltantes bizantinos y vendido como esclavo en Constantinopla.
Suhaib eventualmente escapó de la cautividad y huyó a La Meca, un popular lugar de asilo, en donde pronto se volvió un próspero comerciante con el apodo de “Ar-Rumi”, el romano, debido a su idioma y crianza bizantina. Cuando Suhaib oyó a Muhammad predicar, se convenció inmediatamente de la verdad de su mensaje y abrazó el Islam. Como todos los primeros musulmanes, Suhaib fue perseguido por los paganos de La Meca. Así que intercambió toda su riqueza por un salvoconducto para unirse al Profeta en Medina, después de lo cual el Profeta, complacido de ver a Suhaib, lo saludó tres veces, diciendo: “¡Tu intercambio ha sido fructífero [Oh Suhaib]! ¡Tu intercambio ha sido fructífero, tu intercambio ha sido fructífero!” Dios había informado al Profeta de la acción de Suhaib antes de reunirse con él, mediante esta revelación:
“Y entre los hombres hay quienes dan su vida anhelando agradar a Dios; y Dios es Compasivo con Sus siervos”.
(Corán 2:207)
El Profeta amaba en gran manera a Suhaib, y lo describió como habiendo precedido a los romanos en entrar al Islam. La piedad de Suhaib y su posición entre los primeros musulmanes eran tan altas, que cuando el Califa Umar estaba en su lecho de muerte escogió a Suhaib para liderarlos hasta cuando hubiera acuerdo entre ellos acerca de un sucesor.
Abdullah, el hebreo
Los judíos eran otra nación que vivía entre los árabes pre-islámicos, especialmente en Medinah. Muchos judíos y cristianos habían estado esperando que apareciera un nuevo profeta en Arabia durante el tiempo del Profeta Muhammad. Los judíos de la tribu levita, en particular, se habían asentado en gran número dentro y alrededor de la ciudad de Medina. A pesar de esto, cuando el tan anunciado Profeta llegó, no como un hebreo hijo de Israel sino como un árabe descendiente de Ismael, los judíos lo rechazaron. Excepto unos pocos, como Hussein bin Salam. Hussein era el más instruido rabino y líder de los judíos de Medina, pero fue denunciado y despreciado por ellos cuando acogió el Islam. El Profeta dio un nuevo nombre a Husain: “Abdullah”, que significa “Servidor de Dios”, y le dio las buenas nuevas de que estaba destinado al Paraíso. Abdullah se dirigió a sus compañeros de la tribu diciendo:
“¡Oh judíos! Sean conscientes de Dios y acepten lo que Muhammad ha traído. ¡Por Dios! Ustedes saben que él es el Mensajero
de Dios y pueden encontrar profecías acerca de él y la mención de su nombre y sus características en la Tora. Yo, por mi parte, declaro que él es el Mensajero de Dios. Yo tengo fe en él y creo que él es veraz. Yo lo reconozco a él”. Dios reveló lo siguiente acerca de ‘Abdullah:
“Diles: ¿Por qué no creéis en el Corán que Dios reveló y os ensoberbecéis, siendo que un sabio de los Hijos de Israel [‘Abdullah Ibn Salam] atestiguó su veracidad y creyó en él? En verdad Dios no guía a los injustos”.
(Corán 46:10)
De esta forma, en las filas de los Compañeros del Profeta Muhammad se podían encontrar africanos, persas, romanos e israelitas; representantes de cada continente conocido. Como el Profeta dijo:
“En verdad, mis amigos y aliados no son de la tribu de tal y tal. En lugar de esto, mis amigos y aliados son los piadosos, donde sea que estén”.
(Sahih Al- Bujari, Sahih Muslim)
Esta hermandad universal predicada por el Islam fue liderada por los Compañeros del Profeta luego de él. Cuando el Compañero Ubada bin As-Samit lideró una delegación ante Muqawqis, el patriarca cristiano de Alejandría, este exclamó: “¡Llévense a este hombre negro lejos de mí, y en su lugar traigan a otro que me hable!... ¿Cómo pueden ustedes estar contentos de que un hombre negro sea el primero entre ustedes? ¿No sería mejor que él esté por debajo de ustedes?” “¡En verdad no!”, replicaron los camaradas de Ubada, “aunque él sea negro, como tú puedes ver, él es el primero en posición, inteligencia y sabiduría entre nosotros; pues la persona negra no es despreciada entre nosotros”.
“En verdad, los creyentes son todos hermanos entre sí…”
(Corán 49:10)
Es el Hayy o peregrinaje a La Meca lo que permanece como el símbolo máximo de unidad y hermandad del hombre. Aquí, los ricos y los pobres, provenientes de todas las naciones, se inclinan y se levantan al unísono ante Dios en lo que es la más grande reunión de la humanidad, testificando acerca de las palabras del Profeta cuando él dijo:
“Verdaderamente no hay superioridad de un árabe sobre un no árabe o de un no árabe sobre un árabe, o de un hombre blanco sobre un hombre negro o de un hombre negro sobre un hombre blanco, excepto por la piedad”.
(Ahmad)
Y esto confirma al Corán cuando dice:
“¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre y una mujer, y os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis los unos a los otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Dios es el más piadoso”.
(Corán 49:13)
En lo que respecta al nacionalismo, el cual busca crear facciones entre musulmanes por líneas étnicas y tribales, ello es considerado una innovación malvada.
“Diles [¡Oh, Muhammad!]: Si vuestros padres, hijos, hermanos, esposas y familiares, los bienes que hayáis adquirido, los negocios que temáis perder y las propiedades que poseáis y os agraden son más amados para vosotros que Dios, Su Mensajero y la lucha por Su causa, pues entonces esperad que os sobrevenga el castigo de Dios; y sabed que Dios no guía a los corruptos”.
(Corán 9:24)
El Profeta dijo:
“... quien luche bajo la bandera de los ciegos, volviéndose iracundo por el nacionalismo, llamando al nacionalismo o asistiendo al nacionalismo, y muere, entonces, habrá sido como si hubiese muerto en la yahiliia (es decir, ignorancia e incredulidad pre-islámica)”.
(Sahih Muslim)
En lugar de esto, el Corán dice:
“Cuando los incrédulos cerraron sus corazones a la Verdad como en la época de la ignorancia [previa al Islam], Dios hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, y les infundió el completo sentido de la piedad, pues eran los más dignos de ella; y Dios todo lo sabe”.
(Corán 48:26)
De hecho, los musulmanes constituyen un solo cuerpo y una supra-nación, como el Profeta explicó:
“La parábola de los creyentes en su amor y misericordia mutuos es como un cuerpo vivo: si una de las partes siente dolor, todo el cuerpo sufre de insomnio y fiebre”.
(Sahih Muslim)
El Corán confirma esta unidad:
“Hicimos de vosotros una comunidad moderada y justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad [de la llegada de los profetas anteriores], y fuera el Mensajero vuestro testigo”.
(Corán 2:143)
Tal vez, una de las más grandes barreras para la aceptación de Islam por parte de muchos occidentales es la falacia de que es principalmente una religión para orientales o para personas de piel oscura. Sin duda, las injusticias raciales en contra de muchos negros, ya sean esclavos abisinios de la Arabia pre-islámica o afroamericanos del siglo XX, han llevado a muchos a acoger el Islam. Pero esto no viene al caso. El mismo Profeta Muhammad fue de tez blancuzca, descrito por sus Compañeros como “blanco y colorado” –una descripción que decenas de millones de creyentes árabes, berberíes y persas comparten–. Incluso los rubios de ojos azules no son tan raros entre los nuevos habitantes del Cercano Oriente. Más aún, Europa tiene más musulmanes blancos que inmigrantes “de color”. Los bosnios, por ejemplo, cuyo número fue diezmado a finales del siglo XX pero quienes, debido a su heroísmo y tradición de tolerancia, han contribuido mucho a la paz y la estabilidad de los Balcanes. Igualmente los albanos, descendientes de los antiguos ilirios de Europa, son también en su mayoría musulmanes. De hecho, uno de los principales eruditos musulmanes del siglo XX, el Imam Muhammad Nasir-Ud-Deen Al-Albani, era, como su título lo sugiere, albano.
“…ciertamente creamos al hombre con la más bella conformación”.
(Corán 5:4)
Los blancos han sido llamados “caucásicos” siempre, desde que los antropólogos declararon a las Montañas del Cáucaso, hogar de los picos más altos de Europa, como la “cuna de la raza blanca”. Hoy en día, los nativos de esas montañas son musulmanes. Entre una de las poco conocidas tribus de fieros montañeses y agraciadas mujeres están los circasianos, afamados por su bravura y su belleza, y quienes, como gobernantes mamelucos de Siria y Egipto, ayudaron a defender al mundo civilizado y a salvaguardar sus tierras santas de los asaltos de las hordas mongolas. Luego, están los brutalmente perseguidos chechenos, discutiblemente las más indómitas de todas las criaturas de Dios, cuya tenacidad y resistencia les han ayudado a evitar el destino de los circasianos. Por otro lado, más de 1.000.000 de blancos caucásicos americanos y del norte de Europa –anglosajones, francos, alemanes, escandinavos y celtas incluidos– ahora profesan el Islam. De hecho, el Islam entró pacíficamente a ciertas partes de Europa antes que la cristiandad: “Hace mucho tiempo, cuando el eslavo ruso no había empezado a construir iglesias cristianas en el Oká ni había conquistado estos lugares en nombre de la civilización europea, el búlgaro ya estaba oyendo el Corán en las orillas del Volga y del Kama”. (Solov’ev, 1965) [El 16 de mayo de 922, el Islam se convirtió en la religión oficial del estado de los búlgaros del Volga, con quienes los búlgaros de hoy comparten un ancestro común.]
Toda fe aparte del Islam llama de alguna manera al culto de algún ser creado. Más aún, la raza y el color juegan un papel central y divisivo en casi todos los sistemas de creencia no islámicos. Una deificación cristiana de Jesús y de los santos o una deificación budista de Buda y de los Dalai Lamas, tiene a gente de una raza y un color en particular siendo adorados en derogación de Dios. En el judaísmo, la salvación es apartada de los gentiles no judíos. El sistema de castas hinduista aparta igualmente las aspiraciones espirituales, socio-políticas y económicas de las castas bajas “impuras”. El Islam, a pesar de esto, busca unificar a todas las criaturas del mundo alrededor de la Unidad y la Unicidad de su Creador. De esta forma, sólo el Islam libera a todas las personas, razas y colores mediante la adoración exclusiva a Dios.
“Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la diversidad de vuestras lenguas y colores. Por cierto que en esto hay signos para quienes los comprenden”.
(Corán 30:22)
Notas
[1] La Biblia apoya este concepto. Se reportó que Jesús dijo: “No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. (Mateo 15:24) De allí que, cada uno de sus famosos 12 discípulos eran judíos israelitas. El pasaje bíblico específico en el cual Jesús les dice que: “Por tanto, id y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19), citado comúnmente para probar la misión gentil así como para probar la Trinidad, no se encuentra en ningún manuscrito anterior al siglo XVI, y de esta forma es considerado un “piadoso fraude”.
[2] Uno de los nombres de Muhammad, que Dios lo exalte.
[3] “Nosotros enviamos a cada nación un Mensajero”. (Corán 16:36)
[4] La Democracia es una invención de Oriente Medio, vista por primera vez en la civilización de Ebla, en el tercer milenio antes de Cristo, y luego en Fenicia y Mesopotamia durante el siglo XI antes de Cristo. No apareció en Atenas sino hasta el siglo V antes de Cristo.
El islam libera a todas las personas, razas y colores mediante la adoración exclusiva a Dios
Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la diversidad de vuestras lenguas y colores...“Dios le preguntó: ¿Qué te impidió hacer la reverencia cuando te lo ordené? Respondió: Yo soy mejor que él, pues a mí me creaste de fuego y a él de barro”.
(Corán 7:12)
Así empieza la historia del racismo. Satanás se consideró a sí mismo superior a Adán con base en sus orígenes. Desde ese día, Satanás ha engañado a muchos de los descendientes de Adán llevándolos también a creerse superiores a otros, causando que persigan y exploten a sus congéneres. Con mucha frecuencia, la religión ha sido usada para justificar el racismo. El judaísmo, por ejemplo, a pesar de sus orígenes en el Oriente Medio, es fácilmente confundido como una religión occidental; pero la entrada de los judíos a todos los niveles de la sociedad occidental, de hecho, traiciona la realidad elitista del judaísmo. Una lectura piadosa del siguiente verso de la Biblia:
“… no hay Dios en todo el mundo, sino sólo en Israel”.
(2 Reyes 5:15)
…sugeriría que en aquellos días Dios no era adorado sino por los israelitas. Sin embargo, el judaísmo hoy permanece centrado alrededor de su jactancia de superioridad racial, de ser los “escogidos”.
“Diles: ¡Oh, judíos! Si realmente son los elegidos de Allah, y las otras personas no lo son, como pretenden…’”
(Corán 62:6)
Paradójicamente, la gran mayoría de los cristianos no son judíos; mientras que Jesús, como el último de los profetas israelitas, no fue enviado a nadie más que a los judíos. [1]
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Tora y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí, llamado Ahmad [2]...”
(Corán 61:6)
Y de la misma forma, cada Profeta fue enviado exclusivamente a su propio pueblo [3], excepto Muhammad.
“Aquellos que siguen al Mensajero y Profeta iletrado [Muhammad], quien se encontraba mencionado en la Tora y el Evangelio, que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y sólo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]; y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada [el Corán] serán quienes tengan éxito…’”
(Corán 7:158)
Dado que Muhammad fue el Profeta y Mensajero final de Dios, su misión fue universal, dirigida no sólo a su propia nación, los árabes, sino para todos los pueblos del mundo. El Profeta dijo:
“Todo Profeta anterior fue enviado a su nación exclusivamente, mientras que yo he sido enviado a toda la humanidad”.
(Sahih Al- Bujari)
“Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como albriciador y amonestador para todos los hombres”.
(Corán 34:28)
Bilal el abisinio
Uno de los primeros en aceptar el Islam fue un esclavo abisinio llamado Bilal. Tradicionalmente, los africanos negros eran personas bajas a la vista de los árabes, quienes los consideraban de poca utilidad más allá del entretenimiento y la esclavitud. Cuando Bilal abrazó el Islam, su amo pagano lo hizo torturar salvajemente en el abrasador calor del desierto, hasta que Abu Bakr, el amigo más cercano del Profeta, lo rescató al comprar su libertad.
El Profeta le asignó a Bilal la tarea de llamar a los creyentes para la oración. El adhán, oído desde los minaretes en cada esquina del mundo, desde entonces hace eco de las mismas palabras exactas recitadas por Bilal. Fue así como un esclavo, otrora de baja condición social, ganó un honor único como el primer muecín del Islam.
“Por cierto que hemos honrado a los hijos de Adán, y les hemos facilitado los medios para transitar por la tierra y por el mar; les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido por encima de muchas otras criaturas”.
(Corán 17:70)
Los románticos occidentales exaltan a la antigua Grecia como el lugar de nacimiento de la democracia [4]. La realidad es que, por ser esclavos y mujeres, a la vasta mayoría de los atenienses le era negado el derecho a elegir a sus gobernantes. A pesar de esto, ¡el Islam estableció que un esclavo podía ser un gobernante! El Profeta ordenó:
“Obedezcan a su gobernante, incluso si es un esclavo abisinio”.
(Ahmad)
Como la mayoría de sus compatriotas, Salman fue criado como un devoto zoroastriano. A pesar de esto, luego de un encuentro con algunos cristianos, él aceptó el cristianismo como “algo mejor”. Salmán luego viajó por todas partes en búsqueda de conocimiento, sirviendo a uno y otro monje instruido, el último de los cuales dijo: “¡Oh hijo! Yo no sé de nadie que esté en el mismo (credo) que nosotros. A pesar de esto, el tiempo de la aparición de un Profeta está cerca. Este Profeta es de la religión de Abraham”.
El monje procedió luego a describir a dicho Profeta, su carácter y en dónde aparecería. Salman emigró a Arabia, la tierra de esa profecía; y cuando oyó y conoció a Muhammad, inmediatamente lo reconoció de las descripciones de su maestro, y abrazó el Islam. Salmán se hizo famoso por su conocimiento y fue la primera persona en traducir el Corán a otro idioma, el persa. Una vez, mientras el Profeta estaba entre sus Compañeros, lo siguiente le fue revelado:
“Él es Quien eligió de entre los que no sabían leer ni escribir un Mensajero para que les recite Sus preceptos, les purifique, y les enseñe el Libro y la sabiduría. Por cierto que antes de ello se encontraban en un extravío evidente. Y también [para que purifique y enseñe] a otros que les sucederán. Ciertamente Dios es Poderoso, Sabio”.
(Corán 62:2-3)
El Mensajero de Dios luego puso su mano sobre Salman y dijo:
“Incluso si la fe estuviera cerca de (las estrellas de) Pléyades, un hombre de entre estos (persas) de seguro la obtendría”.
(Sahih Muslim)
Suhaib el romano
Suhaib nació con privilegios en la lujosa casa de su padre, quien era un gobernador en representación del emperador persa. Mientras aún era niño, Suhaib fue capturado por asaltantes bizantinos y vendido como esclavo en Constantinopla.
Suhaib eventualmente escapó de la cautividad y huyó a La Meca, un popular lugar de asilo, en donde pronto se volvió un próspero comerciante con el apodo de “Ar-Rumi”, el romano, debido a su idioma y crianza bizantina. Cuando Suhaib oyó a Muhammad predicar, se convenció inmediatamente de la verdad de su mensaje y abrazó el Islam. Como todos los primeros musulmanes, Suhaib fue perseguido por los paganos de La Meca. Así que intercambió toda su riqueza por un salvoconducto para unirse al Profeta en Medina, después de lo cual el Profeta, complacido de ver a Suhaib, lo saludó tres veces, diciendo: “¡Tu intercambio ha sido fructífero [Oh Suhaib]! ¡Tu intercambio ha sido fructífero, tu intercambio ha sido fructífero!” Dios había informado al Profeta de la acción de Suhaib antes de reunirse con él, mediante esta revelación:
“Y entre los hombres hay quienes dan su vida anhelando agradar a Dios; y Dios es Compasivo con Sus siervos”.
(Corán 2:207)
El Profeta amaba en gran manera a Suhaib, y lo describió como habiendo precedido a los romanos en entrar al Islam. La piedad de Suhaib y su posición entre los primeros musulmanes eran tan altas, que cuando el Califa Umar estaba en su lecho de muerte escogió a Suhaib para liderarlos hasta cuando hubiera acuerdo entre ellos acerca de un sucesor.
Abdullah, el hebreo
Los judíos eran otra nación que vivía entre los árabes pre-islámicos, especialmente en Medinah. Muchos judíos y cristianos habían estado esperando que apareciera un nuevo profeta en Arabia durante el tiempo del Profeta Muhammad. Los judíos de la tribu levita, en particular, se habían asentado en gran número dentro y alrededor de la ciudad de Medina. A pesar de esto, cuando el tan anunciado Profeta llegó, no como un hebreo hijo de Israel sino como un árabe descendiente de Ismael, los judíos lo rechazaron. Excepto unos pocos, como Hussein bin Salam. Hussein era el más instruido rabino y líder de los judíos de Medina, pero fue denunciado y despreciado por ellos cuando acogió el Islam. El Profeta dio un nuevo nombre a Husain: “Abdullah”, que significa “Servidor de Dios”, y le dio las buenas nuevas de que estaba destinado al Paraíso. Abdullah se dirigió a sus compañeros de la tribu diciendo:
“¡Oh judíos! Sean conscientes de Dios y acepten lo que Muhammad ha traído. ¡Por Dios! Ustedes saben que él es el Mensajero
de Dios y pueden encontrar profecías acerca de él y la mención de su nombre y sus características en la Tora. Yo, por mi parte, declaro que él es el Mensajero de Dios. Yo tengo fe en él y creo que él es veraz. Yo lo reconozco a él”. Dios reveló lo siguiente acerca de ‘Abdullah:
“Diles: ¿Por qué no creéis en el Corán que Dios reveló y os ensoberbecéis, siendo que un sabio de los Hijos de Israel [‘Abdullah Ibn Salam] atestiguó su veracidad y creyó en él? En verdad Dios no guía a los injustos”.
(Corán 46:10)
De esta forma, en las filas de los Compañeros del Profeta Muhammad se podían encontrar africanos, persas, romanos e israelitas; representantes de cada continente conocido. Como el Profeta dijo:
“En verdad, mis amigos y aliados no son de la tribu de tal y tal. En lugar de esto, mis amigos y aliados son los piadosos, donde sea que estén”.
(Sahih Al- Bujari, Sahih Muslim)
Esta hermandad universal predicada por el Islam fue liderada por los Compañeros del Profeta luego de él. Cuando el Compañero Ubada bin As-Samit lideró una delegación ante Muqawqis, el patriarca cristiano de Alejandría, este exclamó: “¡Llévense a este hombre negro lejos de mí, y en su lugar traigan a otro que me hable!... ¿Cómo pueden ustedes estar contentos de que un hombre negro sea el primero entre ustedes? ¿No sería mejor que él esté por debajo de ustedes?” “¡En verdad no!”, replicaron los camaradas de Ubada, “aunque él sea negro, como tú puedes ver, él es el primero en posición, inteligencia y sabiduría entre nosotros; pues la persona negra no es despreciada entre nosotros”.
“En verdad, los creyentes son todos hermanos entre sí…”
(Corán 49:10)
Es el Hayy o peregrinaje a La Meca lo que permanece como el símbolo máximo de unidad y hermandad del hombre. Aquí, los ricos y los pobres, provenientes de todas las naciones, se inclinan y se levantan al unísono ante Dios en lo que es la más grande reunión de la humanidad, testificando acerca de las palabras del Profeta cuando él dijo:
“Verdaderamente no hay superioridad de un árabe sobre un no árabe o de un no árabe sobre un árabe, o de un hombre blanco sobre un hombre negro o de un hombre negro sobre un hombre blanco, excepto por la piedad”.
(Ahmad)
Y esto confirma al Corán cuando dice:
“¡Oh, humanos! Os hemos creado a partir de un hombre y una mujer, y os congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis los unos a los otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Dios es el más piadoso”.
(Corán 49:13)
En lo que respecta al nacionalismo, el cual busca crear facciones entre musulmanes por líneas étnicas y tribales, ello es considerado una innovación malvada.
“Diles [¡Oh, Muhammad!]: Si vuestros padres, hijos, hermanos, esposas y familiares, los bienes que hayáis adquirido, los negocios que temáis perder y las propiedades que poseáis y os agraden son más amados para vosotros que Dios, Su Mensajero y la lucha por Su causa, pues entonces esperad que os sobrevenga el castigo de Dios; y sabed que Dios no guía a los corruptos”.
(Corán 9:24)
El Profeta dijo:
“... quien luche bajo la bandera de los ciegos, volviéndose iracundo por el nacionalismo, llamando al nacionalismo o asistiendo al nacionalismo, y muere, entonces, habrá sido como si hubiese muerto en la yahiliia (es decir, ignorancia e incredulidad pre-islámica)”.
(Sahih Muslim)
En lugar de esto, el Corán dice:
“Cuando los incrédulos cerraron sus corazones a la Verdad como en la época de la ignorancia [previa al Islam], Dios hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, y les infundió el completo sentido de la piedad, pues eran los más dignos de ella; y Dios todo lo sabe”.
(Corán 48:26)
De hecho, los musulmanes constituyen un solo cuerpo y una supra-nación, como el Profeta explicó:
“La parábola de los creyentes en su amor y misericordia mutuos es como un cuerpo vivo: si una de las partes siente dolor, todo el cuerpo sufre de insomnio y fiebre”.
(Sahih Muslim)
El Corán confirma esta unidad:
“Hicimos de vosotros una comunidad moderada y justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad [de la llegada de los profetas anteriores], y fuera el Mensajero vuestro testigo”.
(Corán 2:143)
Tal vez, una de las más grandes barreras para la aceptación de Islam por parte de muchos occidentales es la falacia de que es principalmente una religión para orientales o para personas de piel oscura. Sin duda, las injusticias raciales en contra de muchos negros, ya sean esclavos abisinios de la Arabia pre-islámica o afroamericanos del siglo XX, han llevado a muchos a acoger el Islam. Pero esto no viene al caso. El mismo Profeta Muhammad fue de tez blancuzca, descrito por sus Compañeros como “blanco y colorado” –una descripción que decenas de millones de creyentes árabes, berberíes y persas comparten–. Incluso los rubios de ojos azules no son tan raros entre los nuevos habitantes del Cercano Oriente. Más aún, Europa tiene más musulmanes blancos que inmigrantes “de color”. Los bosnios, por ejemplo, cuyo número fue diezmado a finales del siglo XX pero quienes, debido a su heroísmo y tradición de tolerancia, han contribuido mucho a la paz y la estabilidad de los Balcanes. Igualmente los albanos, descendientes de los antiguos ilirios de Europa, son también en su mayoría musulmanes. De hecho, uno de los principales eruditos musulmanes del siglo XX, el Imam Muhammad Nasir-Ud-Deen Al-Albani, era, como su título lo sugiere, albano.
“…ciertamente creamos al hombre con la más bella conformación”.
(Corán 5:4)
Los blancos han sido llamados “caucásicos” siempre, desde que los antropólogos declararon a las Montañas del Cáucaso, hogar de los picos más altos de Europa, como la “cuna de la raza blanca”. Hoy en día, los nativos de esas montañas son musulmanes. Entre una de las poco conocidas tribus de fieros montañeses y agraciadas mujeres están los circasianos, afamados por su bravura y su belleza, y quienes, como gobernantes mamelucos de Siria y Egipto, ayudaron a defender al mundo civilizado y a salvaguardar sus tierras santas de los asaltos de las hordas mongolas. Luego, están los brutalmente perseguidos chechenos, discutiblemente las más indómitas de todas las criaturas de Dios, cuya tenacidad y resistencia les han ayudado a evitar el destino de los circasianos. Por otro lado, más de 1.000.000 de blancos caucásicos americanos y del norte de Europa –anglosajones, francos, alemanes, escandinavos y celtas incluidos– ahora profesan el Islam. De hecho, el Islam entró pacíficamente a ciertas partes de Europa antes que la cristiandad: “Hace mucho tiempo, cuando el eslavo ruso no había empezado a construir iglesias cristianas en el Oká ni había conquistado estos lugares en nombre de la civilización europea, el búlgaro ya estaba oyendo el Corán en las orillas del Volga y del Kama”. (Solov’ev, 1965) [El 16 de mayo de 922, el Islam se convirtió en la religión oficial del estado de los búlgaros del Volga, con quienes los búlgaros de hoy comparten un ancestro común.]
Toda fe aparte del Islam llama de alguna manera al culto de algún ser creado. Más aún, la raza y el color juegan un papel central y divisivo en casi todos los sistemas de creencia no islámicos. Una deificación cristiana de Jesús y de los santos o una deificación budista de Buda y de los Dalai Lamas, tiene a gente de una raza y un color en particular siendo adorados en derogación de Dios. En el judaísmo, la salvación es apartada de los gentiles no judíos. El sistema de castas hinduista aparta igualmente las aspiraciones espirituales, socio-políticas y económicas de las castas bajas “impuras”. El Islam, a pesar de esto, busca unificar a todas las criaturas del mundo alrededor de la Unidad y la Unicidad de su Creador. De esta forma, sólo el Islam libera a todas las personas, razas y colores mediante la adoración exclusiva a Dios.
“Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la diversidad de vuestras lenguas y colores. Por cierto que en esto hay signos para quienes los comprenden”.
(Corán 30:22)
Notas
[1] La Biblia apoya este concepto. Se reportó que Jesús dijo: “No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. (Mateo 15:24) De allí que, cada uno de sus famosos 12 discípulos eran judíos israelitas. El pasaje bíblico específico en el cual Jesús les dice que: “Por tanto, id y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19), citado comúnmente para probar la misión gentil así como para probar la Trinidad, no se encuentra en ningún manuscrito anterior al siglo XVI, y de esta forma es considerado un “piadoso fraude”.
[2] Uno de los nombres de Muhammad, que Dios lo exalte.
[3] “Nosotros enviamos a cada nación un Mensajero”. (Corán 16:36)
[4] La Democracia es una invención de Oriente Medio, vista por primera vez en la civilización de Ebla, en el tercer milenio antes de Cristo, y luego en Fenicia y Mesopotamia durante el siglo XI antes de Cristo. No apareció en Atenas sino hasta el siglo V antes de Cristo.
la gnosis moderna
la gnosis moderna
________________________________________
Esta es una crítica de Alberto Buela a los autores gnósticos modernos como Herrou Aragón, Gustavo Brondino, etc. Prácticamente los trata de caprichosos, de poner lo que quieren básicamente, y de querer volver al pasado.
OJO! No es un esceptico ni critica un saber primordial, sino a los ya nombrados gnósticos modernos.
Yo ya había notado cosas raras en estos sujetos... por ejemplo Brondino dice que el demiurgo (diablo) creó a Jesús, y unas cuantas páginas después elogiaba con todas las ganas a los cátaros, es decir cristianos. Después hablaba del islam como creación del demiurgo, pero mas tarde decía "el guerrero hiperboreo Mahoma" y elogiaba al islam. Lo mismo hacía con el hinduismo, al cual primero decía que era una gran religión politeista y despues que era una creación del brahman satánico. En fín, les dejo el artícuo; LEANLO, creanme es facil de digerir, no tardan ni 10 minutos (encima lo resumí).
Gnóstico y gnosis significan en griego conocimiento, no de tipo popular sino más bien elitista, cultivado preferentemente por gente no vulgar ("rara").
Sus antecedentes remotos son anteriores a la aparición del cristianismo, pero su pleno desarrollo se lleva a cabo en el siglo II d.C. Allí encontramos, en primer lugar, la gnosis samaritana que San Justino, San Irineo y San Hipólito atribuyen a Simón el Mago al que consideraron creador del gnosticismo. Luego, tenemos la gnosis siríaca donde se destaca Marción, quien extrema el antagonismo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La gnosis persa, también denominada maniqueísmo por Maní su fundador, en donde se mezclan elementos mazdeístas y cristianos. La gnosis itálica con Valentín, que es la figura más destacada del gnosticismo antiguo y que poseía una formación filosófica de fondo platónico. Finalmente, encontramos una infinidad de sectas gnósticas cuyo sello característico es la arbitrariedad.
En general, los gnósticos tienen un concepto pesimista de la materia a la que consideran fuente del mal. En cuanto a la moral personal no existen normas, así algunos exageran el ascetismo (Simón) y otros desligan el espíritu de toda responsabilidad moral (Carpócrates) exaltando las aberraciones más abyectas. Tienen una pretensión aristocrática de elevarse sobre el vulgo, dividiendo a los hombres en materiales, psíquicos y pneumáticos. Estos últimos son de una naturaleza superior y participan del conocimiento (gnosis) del espíritu.
El gnosticismo, sea por los sinsentidos que sostuvo, sea por la denodada tarea de los Padres de la Iglesia, decayó rápidamente hasta desaparecer a mediados del siglo III.
El pensamiento gnóstico reaparece con fuerza en el humanismo renacentista a través de autores como Pico de la Mirándola, Jordano Bruno, Jacobo Boehme, Joaquín de Fiore, Paracelso, etc. En esta segunda etapa su gran contradictor va a ser el racionalismo continental europeo con Descartes, Espinosa, Leibniz y toda la Ilustración, y el empirismo inglés con Hume, Locke y compañía.
La tercera y última etapa de la gnosis es la actual, que surge cuando comienza a resquebrajarse el ideal ilustrado del hombre y la sociedad. El «escándalo de la razón» que fue la segunda guerra mundial, terminó con el ideal eurocéntrico de hombre, que no era otro que el hombre racional de la Ilustración. Y a partir de dos importantes autores René Guenón (1886-1951) y Julius Evola (1898-1974), se desarrolla toda una escuela de pensamiento que se va a denominar «tradicional». La «Tradición» para esta escuela no es el concepto histórico de transmisión de algo valioso de una generación a otra y que uno recibe vitalmente, sino que es un concepto histórico, una categoría transfísica que se refiere a un saber primordial, accesible sólo a los iniciados en los estudios «tradicionales». En una palabra, a la traa través de un estudio sobre la tradición. Esto es, se llega a dición se accede a través de un esfuerzo, de una accesis de la inteligencia al conocimiento de los resortes más profundos de la vida del espíritu. Así llegamos nuevamente a la gnosis. Esta escuela ha dado autores realmente significativos en lo que va de siglo. Entre otros se destacan: Frithjof Schüon, Mircea Eliade, Ananda K. Coomaraswamy, Marco Pallis, Gershom Scholem, Frithjof Capra y otros que no lo son tanto. A la desmitificación de estos últimos, a sus divulgadores, seguidores, comentaristas, tergiversadores, que son en definitiva los que escriben hoy por doquier «enturbiando las aguas para que parezcan más profundas» según gustaba afirmar Nietzsche, va dirigido este artículo.
Así tenemos ahora magos occidentales convertidos en maestros hindúes, judíos cabalistas, católicos sedevacantistas, neopaganos, iniciáticos, indoeuropeístas, aghartistas, indigenistas, astrales, horoscoperos, hiperbóreos, hiperaustros, teluristas, titanistas, atlantólogos, orientalistas teosóficos, vikinguistas, siuoxistas, yogas rúnicos, etc. etc. Todos unidos en una cruzada irracional en busca de una tradición primordial y apelando a una espiritualidad confusa en donde todo vale. Un verdadero caos en que como dice el tango: «lo mismo es un burro que un gran profesor». Es lo que denominamos «el atajo al saber». No existe, en estos miles de expositores, otro criterio de verdad que su «capricho subjetivo» camuflado de saber primordial. En donde cualquier cosa se afirma y cualquiera se niega. Así, autores renombrados pueden afirmar tranquilamente: «reemplazemos la tradición judeo-cristiana por nuestros héroes hiperbóreos», como si eso fuera soplar y hacer botellas. O «el Sur es el sexo de la tierra, de ahí nuestro complejo de inferioridad». O «los iberos son descendientes de los atlantes». O, «la civilización de América Latina es lunar y no solar, de ahí su poca potencia». Claro está, la luna es femenina y el sol es masculino, y como todo el mundo sabe los hombres tienen más fuerza que las mujeres.
Buscan un saber primordial sin desandar el camino que ha hecho el nous hasta el presente. Cuando Nietzsche se pone al borde del camino que viene llevando a cabo la historia espiritual de Occidente sospechando que es errado, no realiza la destrucción conceptual de la metafísica, no la desmonta con el pensar conceptual del ser; pero, eso sí, repudia el concepto, el racionalismo y opone un irracionalismo vital.
Nuestros gnósticos contemporáneos, pretendiendo seguir a Nieztsche, niegan toda metafísica occidental y dan un salto hacia atrás de tres mil años pero, sin siquiera tomarse el trabajo, al menos, de explicar sus proposiciones apodícticas como hizo Nietzsche con las suyas.
En orden a la vida espiritual se llenan la boca hablando de «lo sacro», pero su ascesis es, en realidad, sólo libresca. Claro está, la práctica de la virtud supone un esfuerzo por crear una segunda naturaleza a través de la instauración de hábitos diferentes a la tendencia natural del ser humano. Así pues, su ascesis es sólo exterior, pues la mayoría se conforma con vestirse como excéntricos. Unos se presentan con una cruz szvástica, otros de capa y sombrero, otros con turbante*, otros con la cabeza rapada, etc.
En cuanto a las propuestas de orden político sus tesis van desde el comunitarismo cósmico al comunitarismo pueblerino, y de la restauración del sacro imperio romano germánico al nacionalismo elitista de fronteras cerradas.
Ciertamente que nuestro adversario es la civilización moderno-mundialista que con su proyecto de one world, donde se homogeneizan todas las culturas y desaparecen las diferencias, nos extraña sustancialmente de nosotros mismos.
Ciertamente que el enfrentamiento a este modelo libero-racional-progresista-demócrata-consumista no puede hacerse «huyendo hacia atrás» como pretende la gnosis moderna, ni «huyendo hacia adelante» como pretende el utopismo progresista. La batalla hay que darla ahora y aquí -hic Rhodus hic saltus decía Hegel-. Aquí está Rodas, aquí hay que bailar con la mejor elaboración, y profundizando las categorías que nos permitan persuadir y disuadir el adversario. Debemos afectarlo, utilizando categorías que nos permitan la denuncia más clara de la dependencia, del extrañamiento, de la dominación a que estamos sometidos los pueblos que somos convidados de piedra de la historia moderna y contemporánea.
Esto supone el esfuerzo de estudiar seriamente, de quemarse las pestañas trabajando sistemáticamente, de no distraerse con «un pensamiento ocurrente» que puede deslumbrar al amigo, ejerciendo una fascinación estética, pero que es «insignificante» para los otros.
La gnosis moderna es un atajo al saber porque no significa ningún esfuerzo, ni intelectual ni moral, como lo exige el acceso a la verdadera sabiduría -la filosofía griega, el derecho romano, la teología mística cristiana, etc.- dado que es una colección de términos esotéricos de cierta resonancia y frases crípticas más o menos ocurrentes, que cada autor acomoda a su gusto y piaccere. Y la gnosis moderna es sobre todo, un atajo al saber, porque su pensamiento no significa nada para el moderno-mundialista a quien no afecta lo más mínimo.
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Esta es una crítica de Alberto Buela a los autores gnósticos modernos como Herrou Aragón, Gustavo Brondino, etc. Prácticamente los trata de caprichosos, de poner lo que quieren básicamente, y de querer volver al pasado.
OJO! No es un esceptico ni critica un saber primordial, sino a los ya nombrados gnósticos modernos.
Yo ya había notado cosas raras en estos sujetos... por ejemplo Brondino dice que el demiurgo (diablo) creó a Jesús, y unas cuantas páginas después elogiaba con todas las ganas a los cátaros, es decir cristianos. Después hablaba del islam como creación del demiurgo, pero mas tarde decía "el guerrero hiperboreo Mahoma" y elogiaba al islam. Lo mismo hacía con el hinduismo, al cual primero decía que era una gran religión politeista y despues que era una creación del brahman satánico. En fín, les dejo el artícuo; LEANLO, creanme es facil de digerir, no tardan ni 10 minutos (encima lo resumí).
Gnóstico y gnosis significan en griego conocimiento, no de tipo popular sino más bien elitista, cultivado preferentemente por gente no vulgar ("rara").
Sus antecedentes remotos son anteriores a la aparición del cristianismo, pero su pleno desarrollo se lleva a cabo en el siglo II d.C. Allí encontramos, en primer lugar, la gnosis samaritana que San Justino, San Irineo y San Hipólito atribuyen a Simón el Mago al que consideraron creador del gnosticismo. Luego, tenemos la gnosis siríaca donde se destaca Marción, quien extrema el antagonismo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La gnosis persa, también denominada maniqueísmo por Maní su fundador, en donde se mezclan elementos mazdeístas y cristianos. La gnosis itálica con Valentín, que es la figura más destacada del gnosticismo antiguo y que poseía una formación filosófica de fondo platónico. Finalmente, encontramos una infinidad de sectas gnósticas cuyo sello característico es la arbitrariedad.
En general, los gnósticos tienen un concepto pesimista de la materia a la que consideran fuente del mal. En cuanto a la moral personal no existen normas, así algunos exageran el ascetismo (Simón) y otros desligan el espíritu de toda responsabilidad moral (Carpócrates) exaltando las aberraciones más abyectas. Tienen una pretensión aristocrática de elevarse sobre el vulgo, dividiendo a los hombres en materiales, psíquicos y pneumáticos. Estos últimos son de una naturaleza superior y participan del conocimiento (gnosis) del espíritu.
El gnosticismo, sea por los sinsentidos que sostuvo, sea por la denodada tarea de los Padres de la Iglesia, decayó rápidamente hasta desaparecer a mediados del siglo III.
El pensamiento gnóstico reaparece con fuerza en el humanismo renacentista a través de autores como Pico de la Mirándola, Jordano Bruno, Jacobo Boehme, Joaquín de Fiore, Paracelso, etc. En esta segunda etapa su gran contradictor va a ser el racionalismo continental europeo con Descartes, Espinosa, Leibniz y toda la Ilustración, y el empirismo inglés con Hume, Locke y compañía.
La tercera y última etapa de la gnosis es la actual, que surge cuando comienza a resquebrajarse el ideal ilustrado del hombre y la sociedad. El «escándalo de la razón» que fue la segunda guerra mundial, terminó con el ideal eurocéntrico de hombre, que no era otro que el hombre racional de la Ilustración. Y a partir de dos importantes autores René Guenón (1886-1951) y Julius Evola (1898-1974), se desarrolla toda una escuela de pensamiento que se va a denominar «tradicional». La «Tradición» para esta escuela no es el concepto histórico de transmisión de algo valioso de una generación a otra y que uno recibe vitalmente, sino que es un concepto histórico, una categoría transfísica que se refiere a un saber primordial, accesible sólo a los iniciados en los estudios «tradicionales». En una palabra, a la traa través de un estudio sobre la tradición. Esto es, se llega a dición se accede a través de un esfuerzo, de una accesis de la inteligencia al conocimiento de los resortes más profundos de la vida del espíritu. Así llegamos nuevamente a la gnosis. Esta escuela ha dado autores realmente significativos en lo que va de siglo. Entre otros se destacan: Frithjof Schüon, Mircea Eliade, Ananda K. Coomaraswamy, Marco Pallis, Gershom Scholem, Frithjof Capra y otros que no lo son tanto. A la desmitificación de estos últimos, a sus divulgadores, seguidores, comentaristas, tergiversadores, que son en definitiva los que escriben hoy por doquier «enturbiando las aguas para que parezcan más profundas» según gustaba afirmar Nietzsche, va dirigido este artículo.
Así tenemos ahora magos occidentales convertidos en maestros hindúes, judíos cabalistas, católicos sedevacantistas, neopaganos, iniciáticos, indoeuropeístas, aghartistas, indigenistas, astrales, horoscoperos, hiperbóreos, hiperaustros, teluristas, titanistas, atlantólogos, orientalistas teosóficos, vikinguistas, siuoxistas, yogas rúnicos, etc. etc. Todos unidos en una cruzada irracional en busca de una tradición primordial y apelando a una espiritualidad confusa en donde todo vale. Un verdadero caos en que como dice el tango: «lo mismo es un burro que un gran profesor». Es lo que denominamos «el atajo al saber». No existe, en estos miles de expositores, otro criterio de verdad que su «capricho subjetivo» camuflado de saber primordial. En donde cualquier cosa se afirma y cualquiera se niega. Así, autores renombrados pueden afirmar tranquilamente: «reemplazemos la tradición judeo-cristiana por nuestros héroes hiperbóreos», como si eso fuera soplar y hacer botellas. O «el Sur es el sexo de la tierra, de ahí nuestro complejo de inferioridad». O «los iberos son descendientes de los atlantes». O, «la civilización de América Latina es lunar y no solar, de ahí su poca potencia». Claro está, la luna es femenina y el sol es masculino, y como todo el mundo sabe los hombres tienen más fuerza que las mujeres.
Buscan un saber primordial sin desandar el camino que ha hecho el nous hasta el presente. Cuando Nietzsche se pone al borde del camino que viene llevando a cabo la historia espiritual de Occidente sospechando que es errado, no realiza la destrucción conceptual de la metafísica, no la desmonta con el pensar conceptual del ser; pero, eso sí, repudia el concepto, el racionalismo y opone un irracionalismo vital.
Nuestros gnósticos contemporáneos, pretendiendo seguir a Nieztsche, niegan toda metafísica occidental y dan un salto hacia atrás de tres mil años pero, sin siquiera tomarse el trabajo, al menos, de explicar sus proposiciones apodícticas como hizo Nietzsche con las suyas.
En orden a la vida espiritual se llenan la boca hablando de «lo sacro», pero su ascesis es, en realidad, sólo libresca. Claro está, la práctica de la virtud supone un esfuerzo por crear una segunda naturaleza a través de la instauración de hábitos diferentes a la tendencia natural del ser humano. Así pues, su ascesis es sólo exterior, pues la mayoría se conforma con vestirse como excéntricos. Unos se presentan con una cruz szvástica, otros de capa y sombrero, otros con turbante*, otros con la cabeza rapada, etc.
En cuanto a las propuestas de orden político sus tesis van desde el comunitarismo cósmico al comunitarismo pueblerino, y de la restauración del sacro imperio romano germánico al nacionalismo elitista de fronteras cerradas.
Ciertamente que nuestro adversario es la civilización moderno-mundialista que con su proyecto de one world, donde se homogeneizan todas las culturas y desaparecen las diferencias, nos extraña sustancialmente de nosotros mismos.
Ciertamente que el enfrentamiento a este modelo libero-racional-progresista-demócrata-consumista no puede hacerse «huyendo hacia atrás» como pretende la gnosis moderna, ni «huyendo hacia adelante» como pretende el utopismo progresista. La batalla hay que darla ahora y aquí -hic Rhodus hic saltus decía Hegel-. Aquí está Rodas, aquí hay que bailar con la mejor elaboración, y profundizando las categorías que nos permitan persuadir y disuadir el adversario. Debemos afectarlo, utilizando categorías que nos permitan la denuncia más clara de la dependencia, del extrañamiento, de la dominación a que estamos sometidos los pueblos que somos convidados de piedra de la historia moderna y contemporánea.
Esto supone el esfuerzo de estudiar seriamente, de quemarse las pestañas trabajando sistemáticamente, de no distraerse con «un pensamiento ocurrente» que puede deslumbrar al amigo, ejerciendo una fascinación estética, pero que es «insignificante» para los otros.
La gnosis moderna es un atajo al saber porque no significa ningún esfuerzo, ni intelectual ni moral, como lo exige el acceso a la verdadera sabiduría -la filosofía griega, el derecho romano, la teología mística cristiana, etc.- dado que es una colección de términos esotéricos de cierta resonancia y frases crípticas más o menos ocurrentes, que cada autor acomoda a su gusto y piaccere. Y la gnosis moderna es sobre todo, un atajo al saber, porque su pensamiento no significa nada para el moderno-mundialista a quien no afecta lo más mínimo.
¿Quiénes son los descendientes de la civilización perdida de Hiperbórea?
¿Quiénes son los descendientes de la civilización perdida de Hiperbórea?
Un continente, o isla de leyenda, es el de Hiperbórea, que habría ocupado una parte de las regiones árticas actuales, antes de la modificación del eje terrestre, que implicó la segunda glaciación universal. Esta civilización debió florecer hace más de 60.000 años durante el último período interglacial. Los griegos conservaron el recuerdo de esta “Tierra del Sol Eterno” que se extendía “más allá del dios Bóreas”, señor del frío y de las tempestades. Piteas de Marsella, intrépido navegante y renombrado sabio, en el siglo V a. C. llegó a una tierra que toca el círculo ártico. Los habitantes de esas islas le declararon que si navegaba un día entero hacia el Norte, encontraría “el mar sólido”. Aquella isla a donde había arribado Piteas se llamaba Thule y las noches duraban casi 24 horas en el período del solsticio de verano, y todo lo contrario ocurría en el solsticio de invierno.
Fue una gran potencia que reguló el mundo en sus tiempos. Muchos reinos se levantaron en distintos ciclos, pero cinco fueron los protagonistas que llevaron a la humanidad hacia nuevos senderos. Hiperbórea corresponde a uno de estas potencias. Las recientes investigaciones de la ciencia están en consonancia con los relatos arcanos que se protegieron para que no fuesen destruidos. Los relatos antiguos narran que la primera civilización del planeta tuvo su origen en el lejano Norte antes de que ocurriera una época glacial. También hay referencias al hombre como descendiente de la tierra de los dioses, el Monte Meru, en el lejano Norte
Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos que más influyó en la exaltación de la raza aria y en el nazismo, dijo lo siguiente: “Mirémonos de frente. Nosotros somos hiperbóreos, –sabemos muy bien cuan aparte vivimos. Ni por tierra ni por mar encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte –nuestra vida, nuestra felicidad… Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto”. Desgraciadamente, al igual que en el caso de Nietzsche, la mayoría de los estudiosos de la civilización Hiperbórea han tenido ciertas veleidades racistas y nazis (ver artículos sobre “Los enigmas del Nazismo”). Por ello varias de las fuentes que utilizo en este artículo pueden ser identificadas como simpatizantes del nazismo. Pero intentaré filtrar los elementos que considere más influenciados por aspectos ideológicos. También tenemos que hacer referencia a que no queda suficientemente clara la relación entre Hiperbórea y Atlántida, por lo que a veces ambas civilizaciones se confunden.
Algunos místicos de la antigüedad afirman que la humanidad ya existía antes de aparecer sobre el universo físico, en un mundo sin tiempo. Y el mundo material sería un reflejo de otro mundo en un entorno espacio-temporal. En la puerta del templo de Sais, en Egipto, bajo la estatua de Palas se halla la siguiente inscripción: “Soy todo lo que es, lo que ha sido y lo que será y ningún mortal ha levantado todavía mi velo”. Es el velo de Isis, que representa el umbral que hay que atravesar para conocer la totalidad. Y se afirma que una civilización descendida de las estrellas habría visitado nuestro planeta hace miles de años, cambiando para siempre la historia de la tierra.
De aquello ya no quedan más que algunas ruinas. La historia de ese pueblo desconocido vuelve a retrotraernos a la Atlántida y a la antigua Thule. La tradición aria indica que esta morada de los dioses se hallaba en el extremo septentrional. Y esta patria polar fue “una enorme isla de Hielo rodeada de altas montañas transparentes como el diamante”. Hiperbórea no habría sido, sin embargo, glacial: “en el interior del país reinaba un dulce calor en el que se aclimataba perfectamente una vegetación verdeante. Las mujeres eran de una belleza indescriptible. Las que habían nacido en quinto lugar en cada familia poseían extraordinarios dones de clarividencia”. Los habitantes de Hiperbórea son descritos en el “Libro de Enoc”: “Su carne era blanca como la nieve y roja como la flor de la rosa; sus cabellos eran blancos como la lana; y sus ojos eran hermosos”. Y continúa diciendo que en Thule, la capital de Hiperbórea, “vivían los sabios y los doce miembros de la Suprema Iniciación…”
En la mitología griega, Hiperbórea era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia, región del sureste de Europa, en la península de los Balcanes, al norte del mar Egeo. Su nombre griego: (Υπερ βορεία) Hyper Boreas, significa «más allá del norte») y deriva precisamente de que se creía que el dios del viento Bóreas habitaba en Tracia, y los hiperbóreos, sus hijos, lo harían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. Se les atribuían costumbres primitivas: Sileno, en una de sus fábulas, decía que fueron los primeros hombres en ser visitados por los habitantes de otro continente más allá del océano que, asustados por lo que se encontraron, regresaron a su país y no volvieron más. De los hiperbóreos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como Dioses. El dios Apolo conducía cada diecinueve años su carro hacia esta región para rejuvenecer. Autores adscritos al esoterismo nazi postularon una teoría en la que a Hiperbórea la consideraban el país origen de la raza aria. La sociedad nazi Ahnenerbe se habría dedicado a estudiar este tema y otros relacionados como las ciudades subterráneas.
Howard Phillips Lovecraft, escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción, es conocido por su literatura fantástica, sus referencias a los dioses primigenios y sus ideas claramente racistas. Fue un gran conocedor de los antiguos imperios y de la civilización sumeria, en la que fundamentaría muchas de sus enigmáticas novelas. Conocedor del pasado hiperbóreo de las civilizaciones, Lovecraft se refiere a la raza teutona como descendiente de los antiguos dioses: “El teutón es la cima de la evolución. Al rastrear la trayectoria del teutón a lo largo de la historia medieval y moderna, no encontramos excusa posible para negar su real supremacía biológica. (…) Sus innatas habilidades raciales le han llevado a la preeminencia. No hay rama de la civilización que no sea obra suya. (…) En los países cuya población es principalmente teutónica, contemplamos una prueba sorprendente de las cualidades de la raza: Inglaterra y Alemania son los supremos imperios del mundo. La historia de Estados Unidos es una larga alabanza del teutón y seguirá siéndolo si logra atajar a tiempo la inmigración degenerada y preservar el carácter primitivo de la población. (…) Los ingleses y los alemanes son hermanos de sangre, descendientes de los mismos duros antepasados adoradores de Wotan (Odín)…”
Un desastre de enormes proporciones, acompañado de terribles tsunamis, habría destruido la morada de los dioses. El hecho es recogido en las tablillas sumerias: “Aquel día remoto, aquella noche remota, aquel año, aquel año remoto… Cuando ocurrió el Diluvio”. Atrahasis, protagonista de la epopeya babilónica del Diluvio, relató aquellos acontecimientos. Los dioses habrían huido y sus descendientes se habrían dispersado por la tierra, pero su huella reaparecería inmediatamente después de la catástrofe. Hay rasgos comunes en civilizaciones prácticamente contemporáneas a la sumeria, situada en las tierras regadas por los ríos Tigris y el Éufrates, tales como la egipcia, en las orillas del Nilo, la cultura de Mohenjo Daro, en el valle del Indo y otras muchas por todo el mundo, como Tiahuanaco en los Andes.
Los mitos y leyendas de la antigüedad recuerdan a una antigua tierra mágica, origen de la humanidad, y que podemos identificar como la antigua civilización de Hiperbórea, supuesta patria original de los arios. En el Tíbet, antes de ser invadido por los chinos, eran guardados en los templos una serie de viejos manuscritos que se referían a ese pasado remoto. Los arios de la India nos dicen que el continente Ártico, hace milenios, era un lugar de clima templado y con una naturaleza exuberante. Y afirmaban que Hiperbórea, tierra mágica liberada del tiempo, fue creada por una raza superior: los hiperbóreos (recomendamos leer los artículos sobre “La Tierra, ¿es hueca y alberga un reino subterráneo?”).
Según la mitología, su civilización participaba del conocimiento trascendente y la habían creado “dioses” venidos de las estrellas. Se les llamaba “ariyas”, de donde proviene la palabra “ario”, que significa “iluminado”. El origen de Hiperbórea se genera en tiempos remotos, cuando se dice que en el cielo hubo una confrontación entre Jehová y las huestes de Lucifer. A consecuencia de esta confrontación el espíritu quedó encadenado a la materia, creándose un linaje de “semidioses”. Estos seres se hallarán desde entonces entre dos mundos y en medio de una terrible confrontación cósmica. Tratando de ayudar a sus hijos semidivinos, los Dioses crean Hiperbórea, un territorio desde el que intentan liberarlos de las cadenas de la materia.
Estos mismos mitos explican que Hiperbórea estaba situada más allá del océano boreal y aislada del resto del mundo por una muralla mágica de hielo. En otras versiones la muralla mágica era de piedra, similar a las construcciones ciclópeas del mundo antiguo. Gracias a esta separación, se decía que la pureza racial no estaba amenazada y podían vivir en perfecta armonía. Cuando los dioses hiperbóreos partieron nuevamente más allá de las estrellas, dejaron en la tierra un objeto sagrado: el Grial. Este objeto, que se dice es la esmeralda de la corona de Lucifer, tiene la virtud de permitir a los espíritus caídos mantener el vínculo con el mundo de los dioses.
Tras un enorme cataclismo planetario, Hiperbórea desapareció y la eterna primavera ártica dio paso a un clima gélido e inhabitable, por lo que los sobrevivientes tuvieron que emigrar hacia el sur, hacia Escandinavia. Pero algunos arios emigraron hacia Asia, fundando la legendaria civilización del Gobi. Los innumerables restos de fauna congelada en las islas árticas, hoy inhabitables, como la isla de Vrangel, al norte de Siberia, en pleno Océano Ártico, así como los yacimientos de carbón de las islas árticas como Spitsberg, en Noruega, son la demostración de que en otro tiempo aquellas tierras polares, hoy inhabitables, fueron lugares de naturaleza exuberante. De esta manera, la patria original de los arios fue sepultada por los hielos polares.
El escritor chileno Miguel Serrano Fernández, simpatizante del nazismo, estudió el origen de los arios, llegando a la conclusión de que el Génesis bíblico en realidad es un relato atlante. Según afirma, la mitología griega se refiere al origen del hombre explicando que “al principio, un hombre surgió de la tierra. Se llamaba Evénor y desposó a Leucippe. Tuvieron una hija, Clito. De ella se enamoró Poseidón”. Poseidón, como representante de una raza divina, habría cohabitado con las “hijas de los hombres”. De esta forma se engendraron los héroes semidivinos de la mitología: “En verdad, los dioses griegos son los héroes y reyes semi-divinos de la Atlántida- Hiperbórea. Poseidón y Clito dan a luz las cinco parejas de gemelos de los diez reyes de la Atlántida. Los Dioscuros, Castor y Pollux son una de estas parejas. También lo sería Jasón. Por lo menos es un rey del Grial, como Hércules”. Serrano llega a la conclusión de que existen varias humanidades: La humanidad divina de los hiperbóreos, la semidivina de los héroes descendientes de los cruzamientos de “dioses” con humanos y la de los humanos.
Platón al tratar sobre la destrucción de la Atlántida, posiblemente se refería a una catástrofe acaecida con mucha posterioridad a la inmensa tragedia que afectó a Hiperbórea, en que parece ser que los divinos hiperbóreos se salvaron viajando temporalmente a otros planetas, tal vez Venus, Marte o Luna , en sus vimanas o “discos volantes”. Cuando, al cabo de mucho tiempo, los “dioses”, entre ellos Lucifer, regresan, lo encuentran todo cambiado. En la superficie terrestre había nuevos seres y, según las leyendas, los ”dioses” se cruzaron con los “hijos de la tierra”, transfiriéndoles “la esencia o fuego de los dioses”, tal como se explica sobre Prometeo. En la mitología griega, Prometeo es un Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una planta y darlo a los humanos para su uso, por lo que fue castigado.
Se dice que Lucifer y sus huestes se adentraron en las cavernas de la Tierra Hueca, donde fundaron el Reino de Agartha. Al igual que el “Libro de Enoc” y el “Mahabharata”, también los Edda, colecciones de historias relacionadas con la mitología nórdica, explican estos mismos hechos. En los Edda, aunque se dice que los habitantes originales de Cielo eran los Ases, ellos no eran las únicas divinidades que las razas nórdicas veneraban, pues también reconocían el poder de los dioses del mar y del viento, los Vanes. Son los ángeles del “Libro de Enoc” que enseñan a los hombres la ciencia, el arte y la civilización. Los escritos antiguos nos hablan de un conflicto bélico legendario entre parientes de la misma sangre, los Ases y los Vanes, que son los Pandavas y los Koravas en el Mahabharata.
Los Ases provienen del monte Elbruz, en el Cáucaso, y son guiados por Odín-Wotan con su hacha mágica. Los Vanes se hallan al norte. Atlas sería un Vanes. De la unión de Ases y Vanes vendrían los germanos que se dice guardan en su sangre la memoria de los ancestros hiperbóreos. Aquí puede verse una cierta influencia en las teorías nazis. Eurípides se refería a Hiperbórea como el “País del Ámbar”, que es la región situada al norte, de donde provendrían los arios. Y según Miguel Serrano, los Tuathas de Dannan de la leyenda irlandesa, son los mismos que los germanos identifican como los Ases, que se supone eran extraterrestres descendidos de los astros.
En el “Libro de Enoc” aparece el relato en el cual Lamec, padre de Noé afirma: “He tenido un hijo diferente a los demás; no es como los hombres, sino que parece un hijo de los ángeles del cielo”. Robert Charroux, escritor francés de realismo fantástico, indica la posibilidad de que Noé fuera un hiperbóreo, ya que su padre lo describe con “la carne blanca como la nieve y roja como la flor de la rosa, y su cabellera blanca como la lana; sus ojos eran hermosos…”. Y efectivamente, ése es el aspecto con que se describía a los antiguos hiperbóreos. Según Charroux, hay que tener en cuanta que los nórdicos sitúan la patria de los hiperbóreos y su capital, Thule, en el extremo septentrional donde, se cree, debieron aterrizar los primeros seres llegados de las estrellas. Estos hiperbóreos fueron el origen de una raza “divina” que se hundió con su continente cuando se produjo un gran cataclismo.
Se considera la esvástica como un signo típicamente ario, con simbología solar. Los arios dibujaron la esvástica allá por donde pasaron en su marcha a través del mundo, tal como puede verse en India o Troya. De esta forma, los arios, en tanto que se alejaban de su lugar de origen, iban llevando su civilización a las diversas partes del mundo, instalándose, levantando imperios. y cruzándose con otras razas humanas. Los primeros arios que se salvaron de la catástrofe, tras la desaparición de la Hiperbórea polar, emigraron con la esvástica dextrógira, en dirección al Gobi, en el Asia Central, en aquella época tierra verde y de grandes bosques, en donde fundaron una gran civilización, cuyos restos aún podrían encontrarse bajo las arenas de los desiertos del Asia central. Esta civilización también desapareció. Y según Miguel Serrano parece que pudo ser debido a una explosión atómica, que produjo el actual desierto de Gobi.
A esta catástrofe, que afectó a varías regiones de la Tierra, podría referirse la conocida historia bíblica de la mujer de Lot y su conversión en estatua de sal. De aquella antigua migración aria en Asia aún perduran leyendas y conocimientos secretos en los templos del Tíbet, ahora bajo ocupación china. Los arios que más cerca permanecieron de su patria original fueron aquellos que se establecieron en Escandinavia. Esta patria nórdica posterior a la pérdida de Hiperbórea, Escandinavia, será el origen de las últimas migraciones de arios hacia regiones más meridionales de Europa y Próximo Oriente. Así, desde Escandinavia, migrarán los descendientes de los arios que crearían Troya y, posteriormente, el Imperio de Roma.
Todo parece indicar que los fundadores de las civilizaciones del Asia eran gente de raza aria. Un ejemplo es Irán (“Arián”), que toma su nombre de sus antiguos conquistadores originales. Hasta 1979, el Shah era el “Señor de los Arios”. No es necesario aclarar el origen de la civilización de la India, la cual es fundada y civilizada por los arios provenientes del norte. También se sabe que hacia el Siglo I d.C, el noroeste de China era habitado por gente de raza blanca o “caucásica” que hablaba un idioma llamado tochario. A principios del siglo XX, arqueólogos alemanes y franceses que excavaron en las provincias del noroeste chino descubrieron los grandes parecidos entre esta lengua supuestamente aislada y los idiomas germánicos y celtas.
Recientes excavaciones en la provincia de Xinjiang han descubierto cuerpos momificados de gente que vivió allí hace más de 2400 años. Los cuerpos habían sido preservados increíblemente bien y los arqueólogos apenas podían creer lo que veían: Las momias tenían narices largas, cráneos típicos de la raza blanca, pelo rubio o rojizo, labios finos y otros rasgos claramente arios. Una momia de una joven adolescente de pelo rubio se ha convertido en una atracción para turistas. Aparentemente era una princesa de hace unos 3.000 años, ya que fue envuelta en ropas bordadas de lana y cuero junto con bellas joyas, jarros y ornamentos de oro, plata y jade. El Dr. Víctor H. Mair, de la Universidad de Pensilvania, dijo: “Debido a que los cuerpos encontrados son sin duda de la familia indoeuropea y porque datan de un periodo lo suficientemente antiguo como para tener relación con la expansión de los indoeuropeos desde su lugar de origen, jugarán un papel crucial en la determinación del lugar de origen”.
Hacia el año 1167 de nuestra era, nace de la tribu de los Kiyad un niño que será llamado Temujin (”El acero más fino“), en el ámbito geográfico por donde discurre el río Onon, al nordeste de Ulaan Baatar, actual capital de Mongolia, situada al norte de China. Su tribu provenía de una unión entre turcos e iranios y, en contra de lo que pueda parecer, no eran parientes de los chinos, sus ancestrales enemigos. Temujin tenía el pelo rojizo, tez blanca, de raza blanca y ojos verdes. En 1206, tras años de duras y sangrientas batallas fraticidas, Temujin y sus hombres salieron victoriosos. El siglo XIII había hecho acto de presencia y era el momento propicio para que todos asumieran los designios de un gran Khan. De esta forma, en 1206 fue convocada la “kurultai” o asamblea de notables mongoles. En ella abandonó su nombre Temujin para asumir el de Gengis Khan, fundador del imperio más extenso de la historia. Los nazis, conocedores de que Gengis Khan utilizaba una esvástica en su sello creían que sus élites no eran de raza mongólica sino descendientes de antiguos atlantes arios.
Todo esto nos indicaría la presencia de la raza blanca en número importante hasta en el extremo oriental de Asia. Los ainu (palabra que significa “humano” en el idioma ainu) o ainos son un grupo étnico indígena en Hokkaidō y el norte de Honshu, en la parte septentrional de Japón, así como en las islas Kuriles y la mitad meridional de la isla de Sajalín en Rusia. Son también conocidos como Ezo o Yezo en japonés antiguo, y como Utari (palabra que significa “camarada” en idioma ainu) que es como hoy en día son llamados. En la actualidad, hay unos 15.000 japoneses de esta etnia. De orígenes muy antiguos, a los ainus se les ha atribuido ancestros de tipo caucásico o australoide. Los ainos habitaban las actuales islas del Japón antes que los de raza mongólica. De hecho, en la raza del Japón actual, aún pueden apreciarse rasgos raciales que indican algún mestizaje con esta raza blanca.
Según Charroux, los “gigantes” hiperbóreos tendrían actualmente una descendencia en los “sumotori”, luchadores de sumo, que en el Japón son personajes sumamente populares, situados en la jerarquía inmediatamente después de los dioses y el emperador. Los aínos son blancos caucasianos, que habrían emigrado a través de Siberia. Su dios “Kamu” englobaba el sol, el viento, el océano y el oso. Estos montañeses, contrariamente a los de origen mongólico, eran velludos, fuertes y de piel sonrosada, bebedores de alcohol caliente y formidables luchadores. Los demás japoneses, de tez cobriza, serían originarios de las islas polinesias, de Malasia y del sur de China. En su proceso de decadencia, los aínos habrían sido derrotados.
Todavía hoy en día, podemos ver esculpidos rostros de origen ario en lugares tan remotos como las estatuas megalíticas de la isla de Pascua o en las ruinas de Zimbawe, en África, construcciones de piedra que fueron edificadas por culturas de las que ya se ha perdido la memoria. En Norteamérica, hallamos también numerosos restos de la presencia de arios, como entre los indios Mandan, en Missouri, los megalitos de estilo celta y torres redondas en Nueva Inglaterra, las ruinas vikingas en Newfoundland, las inscripciones rúnicas en Dighton Rock, Conecticut y en Minesotta. En todo el área de Centro y Sudamérica, hallamos leyendas referentes a “dioses blancos”, leyendas basadas en hechos históricos reales. Y es que la presencia de hombres de raza blanca en América con anterioridad a la llegada de los españoles está documentada en las mismas crónicas de los conquistadores españoles, quienes se encontraron con individuos y pueblos enteros de raza blanca, y es aún observable en diversas regiones indígenas, como por ejemplo, en la región andina peruana de Chachapoyas.
En esta región montañosa situada en las fuentes del Amazonas, a más de 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, libre ya de los terribles calores y mosquitos tropicales y en un ambiente fresco y verde, en la actualidad existen aún lo que se conocen como “gringoitos”,personas de rasgos europeos y cabellos rubios, que no provienen de colonos europeos, sino que su presencia en la región está documentada como anterior a la conquista española. Ya los conquistadores españoles hicieron mención en sus crónicas a estos blancos de Chachapoyas, y especialmente a la belleza de sus mujeres. En una crónica se cita el nacimiento de un niño al que los chachapoyas consideraban como hijo de los dioses, por ser tan rubio y tan blanco que aun era difícil encontrarlos así en la misma Europa. El cronista Cieza de León recoge algunas notas pintorescas sobre los chachapoyas: “Son los más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las Indias que he andado, y sus mujeres fueron tan hermosas que por serlo, y por su gentileza muchas de ellas merecieron ser de los incas y ser llevadas a los templos del sol [...] andan vestidas ellas y sus maridos con ropas de lana y por las cabezas solían ponerse llautos, que son señal que traen para ser conocidas en todas partes“
Los españoles que conquistan América definen a los chachapoyas blancos, rubios y de elevada estatura, por lo general, un palmo más que los mismos españoles. Los chachapoyas blancos recordaban la memoria de que sus antepasados provenían del Este, donde está la región selvática del Amazonas y más allá el Atlántico. Entre las representaciones que han quedado escritas en diversos edificios, podemos ver dibujos y figuras representaciones de barcos de grandes proporciones, lo que nos da a entender que los primeros chachapoyas, bien podían haber llegado desde Europa a América vía marítima. Siguiendo las corrientes oceánicas, desde el oeste de África habrían llegado hasta las costas de Sudamérica, para, remontando el curso del río Amazonas en barco, finalmente instalarse en las más frescas regiones andinas, evitando el calor tropical.
Los chachapoyas eran unos guerreros muy temidos. Utilizaban hondas como arma y eran maestros en el arte de la trepanación del cráneo, para aliviar la presión craneal, al igual que los celtas. También coinciden con los celtas en que coleccionaban cabezas cortadas de sus enemigos. Construían casas de piedra redondas, con un diámetro de entre 7 y 9 metros, casas idénticas a las celtas. Todavía hoy pueden verse las ruinas de las murallas de su imperio, muros enormes en elevaciones montañosas que recuerdan fortalezas europeas. Unas esculturas de rasgos indoeuropeos, halladas entre barrancos en las montañas, son muy similares a las que encontramos más hacia el oeste, en el Océano Pacífico, en la isla de Pascua.
Cuando el conquistador español Orellana, remontando el río Amazonas, llegó a las inmediaciones de la actual Manaos, los indios de la región le hablaban de unos hombres blancos, altos y rubios que vivían en ciudades más allá de la selva y que guardaban inmensos tesoros. Más adelante, los conquistadores españoles, se encontraron con una delegación de unos hombres blancos rubios y altos, bien vestidos y de formas educadas, quienes preguntaron a los españoles sobre la intención que tenían. Los españoles les dijeron que buscaban convertir la región al cristianismo y someterles a la corona de Castilla. Se despidieron y nunca más volvieron a encontrarlos. ¿Podían haber sido unos enviados chachapoyas, o tal vez de algún otro centro poblado por blancos?. ¿Cuál es el origen de los primeros chachapoyas blancos que llegaron a América mucho antes de la llegada de los españoles?. ¿Qué hacían en aquella región?.
Si nos centramos en los actuales descendientes de los Chachapoyas blancos, vemos cómo entre ellos predominan aún rasgos raciales nórdicos, cabellos rubios, ojos claros, piel blanca rosada o pecosa, pese a que el mestizaje amerindio se halle muy introducido. Si bien, ateniéndonos a la historia oficial, nos puede parecer un misterio, esto nos demuestra que América fue conocida y habitada de muy antiguo por pueblos arios, quienes, tal vez, fueron los descendientes de los “dioses blancos” creadores de los antiguos imperios. Séis siglos antes de Cristo, surge en el norte ario de la India el budismo. Según diversos estudiosos, Buda fue un “iluminado”, un “ariya” que respondía al nombre de Siddharta, un hombre de raza aria que se mantuvo fiel al código de honor y lealtad de los antiguos hiperbóreos que antaño habitaban Thule, y que vino a denunciar la creciente degeneración del brahmanismo de su época.
El barón Julius Évola, esoterista, ideólogo de la derecha italiana e investigador del budismo, nos dice que, en su forma original, el budismo es de espíritu puramente ario y proporciona una visión anterior a la humanidad actual. Como vemos, es indiscutible que la ideología nazi tiene su origen, además de en los antiguos mitos y relatos nórdicos, en las lejanas tierras del Asia, donde se hallan numerosas representaciones de esvásticas desde hace miles de años, y en las civilizaciones mágicas de la antigüedad. Es más, según la interesada interpretación nazi del budismo, éste propondría una clara división entre los arios (“iluminados”) y las otras razas, incapaces por sí mismas de alcanzar la verdadera sabiduría y el conocimiento.
En el corazón del Asia, hallamos las montañas más altas del mundo y una inmensa meseta, el Tíbet, situada a una media de más de cuatro mil metros de altitud sobre el nivel del mar. La guerra mágica que movió los hilos de la historia hizo que las relaciones entre la Alemania nazi y el Tíbet fueran más allá de la mera rutina diplomática. Durante el Tercer Reich, Alemania mantuvo en el Tíbet diversos delegados y observadores y la celebrada expedición SS de 1938-1939 realizó multitud de estudios sobre las más diversas cuestiones. Himmler trataba de verificar la hipótesis de que tras el hundimiento de la Atlántida, el Tíbet fue habitado por atlantes blancos y que en ese lugar del mundo aún es guardado el conocimiento de los antiguos y las entradas a su “reino subterráneo”.
En el Tíbet se conserva el mito ario que habla de reinos ocultos, principalmente subterráneos, conocidos como Agartha o Shambhala. Existen tradiciones que afirman que Shambhala sería la capital del Reino de Agartha de la misma manera que Thule es la capital de Hiperbórea. Sir Edward Bulwer-Lytton, diplomático y miembro de la sociedad secreta Golden Dawn, escribió en 1871 una novela titulada “La raza futura”. En esta obra se narra la aventura de un pueblo (los Vril-ya) que emerge del reino subterráneo, en el cual se había exiliado tras un cataclismo en la superficie de la tierra, y que dispone de una fuente de energía denominada vril. En dicha novela también se menciona la guerra entre razas y se considera a los habitantes de ese mundo subterráneo como descendientes de los arios originales.
Según esta tradición extendida por toda Asia, este pueblo vive en el interior de la tierra y es superior, en todos los niveles, a los hombres de la superficie de la tierra. Además, se identifica con propósitos benéficos (aunque esto no queda muy claro debido a las aparentes relaciones de Shambhala con el régimen nazi) y estaría regido por el “Rey del mundo”, siendo depositario de legendarias civilizaciones desaparecidas, como Hiperbórea, Lemuria, Mu y Atlántida. René Guénon (Abd al-Wâhid Yahyâ), matemático, filósofo y metafísico francés, convertido al Islam, en su obra ”El rey del mundo” examinó las diversas tradiciones religiosas que confirman la idea de que las culturas posteriores tienen un origen ario. Por otra parte, para algunos ocultistas, la esvástica es el gran símbolo del reino subterráneo, que sería recogido por las tradiciones iniciáticas orientales y occidentales, y, sobre todo, por el budismo y el hermetismo.
En esta interpretación, dicho símbolo recrea la rotación del Universo en torno a un centro fijo generador del movimiento. En esta misma línea se pronuncia Helena Blavatsky, escritora, ocultista, teósofa rusa y fundadora de la Sociedad Teosófica, y otros ideólogos que mostraron gran interés por Agartha y que despertaron el interés del nazismo. Durante el III Reich se enviaron diversas expediciones al Tíbet en busca de dicho reino subterráneo y aún hoy continúa ejerciendo una gran fascinación el documental “El secreto del Tíbet”, basado en una expedición nazi al Tíbet, que sigue siendo un indiscutible testimonio de unos años en que el Tíbet era un lugar desconocido para el resto del mundo. El propósito original de estas expediciones fue muy similar al que motivó la supuesta expedición a Tiahuanaco, que se basaba en la creencia de que las montañas más altas del mundo podrían haber sido el refugio, tras el diluvio, de una raza aria primigenia proveniente de la Atlántida.
Según el mito de Agartha, los arios primigenios habrían creado reinos subterráneos en los que seguirían conservando los secretos antiguos. Esta idea vino avalada por el ingeniero ruso Ferdynand Ossendowski, quien, en su libro “Bestias, hombres, dioses” describe cómo en su huída de los bolcheviques a través de Asia central, tuvo noticia del reino subterráneo de Agarthi, lugar en que se habrían refugiado los supervivientes de grandes continentes hundidos y que sería la sede de un Señor del Mundo. El escritor alemán Edmund Kiss se encargaría de vincular el mito de Agartha con la cosmogonía glacial de Hörbiger, el gran “guru” científico del nazismo, quien ya apuntaba a una relación entre la Atlántida y el Tíbet.
La obra de Hanns Hörbiger es revolucionaria. La Cosmogonía Glacial (Glazial Kosmologie, 1913) es una visión de mundo absoluta y trascendente. Es una concepción del Universo, de la Tierra, de la vida y del espíritu que responde, básicamente, a tres interrogantes: ¿qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Se sustenta sobre dos elementos en combate eterno: la lucha complementaria entre el Hielo y el Fuego, y entre las fuerzas de repulsión y atracción que se generan a partir de esta dinámica. Esta conflagración que rige a los espacios cósmicos y a los cuerpos celestes, rige asimismo a la Tierra y a toda la materia viviente del planeta, determinado de esta manera, los patrones cíclicos que se traducen en catastróficos procesos que han asolan al planeta, cuyo recuerdo ha sido transformado en mito y leyendas en distintas regiones del mundo.
De acuerdo a la Cosmogonía Glacial, en la espiral descrita por las órbitas planetarias de acuerdo a Hörbiger, Marte será próximamente atraído a la órbita terrestre para convertirse en su satélite. Sin embargo, su órbita será mayor y al fin, el planeta rojo se verá absorbido por la atracción del Sol. El paso de Marte significará una grandiosa destrucción de la Tierra, debido al aumento ostensible de la temperatura y a los considerables efectos gravitacionales. Tras un ciclo, la Tierra se transformará en un planeta de Hielo, que asimismo será atraído al Sol, junto a otros cuerpos de naturaleza similar, los que se fundirán en la masa ígnea solar hasta que estalle, y de esta manera, todo el proceso cósmico se reiniciará una vez más.
La expedición alemana al Tibet logró crear una actitud positiva respecto a la Alemania nazi por parte de los tibetanos. Bajo el lema del “Encuentro de la esvástica occidental con la oriental” lograron establecerse contactos políticos de alto nivel con el gobierno tibetano que se manifestaron, entre otros, en la declaración oficial de amistad que Qutuqtu de Rva-sgren, el regente tibetano, puso por escrito a la atención del “notable señor Hitler, rey de los alemanes, que ha conseguido hacerse con el poder sobre el ancho mundo”. También en el documental se ve una larga cola de tibetanos que acuden a ofrecer regalos a “los primeros alemanes que son recibidos aquí”, lo que no es del todo cierto, ya que Schäfer había participado anteriormente en dos expediciones al Tíbet realizadas por un equipo germano-estadounidense.
Nimrod del Rosario (llamado Luis Felipe Moyano) nació en Argentina y vivió en la Antártida más de un año. Elaboró un cuerpo de sabiduría gnóstica pretendiendo explicar absolutamente todo lo que existe, existió y existirá. Practicó el tantrismo alquímico y utilizó terminología del psiquiatra suizo Jung, que se manifiesta con su frase: “Donde Jung concluyó, comencé yo“. Relata la conspiración urdida por Schäfer en su expedición al Tíbet sirviendo a los intereses de Shambhala. Su expedición al Tíbet regresó con el Kangschur, un conjunto de sagradas escrituras tibetanas de 108 volúmenes. Además sus jefes, recibieron el ritual del Tantra Kalachakra. Dicho ritual es la “iniciación suprema” del budismo tibetano. Esta iniciación vincula a Shambhala en el momento de la lucha final entre las fuerzas del bien y del mal.
Entre los nazis que se aventuraron por las altas regiones del Himalaya y el Tíbet, encontramos en lugar preferente a Heinrich Harrer, montañista, deportista, geógrafo y escritor austriaco, quien narra sus aventuras en su libro “Siete años en Tíbet”, en que se basa la película del mismo nombre. Harrer fue detenido el año 1939 en la India, justo al empezar la guerra y finalmente, tras varios intentos, consigue fugarse del campo de concentración donde estaba detenido por los ingleses alcanzando el Tíbet en mayo de 1944. Gracias a los delegados alemanes que permanecían en Lasha, Harrer pudo establecer contacto con las autoridades tibetanas, llegando a convertirse finalmente en instructor y hombre de confianza del Dalai Lama. Harrer pertenecía a la “Orden Negra” de las SS desde 1938 y era miembro delos “wandervogel” o “pájaros errantes”. Este era un movimiento juvenil que predicaba el retorno a la naturaleza y un estilo de vida alejado del entorno urbano, por lo que muchos de sus miembros eran montañeros y escaladores.
Cuando los ingleses le detienen en la India, Harrer estaba junto a otros camaradas en una expedición para alcanzar la cumbre del Nanga Parvat, una montaña del Himalaya, de 8126 metros de altitud, situada en el actual Pakistán. Un año antes, en 1938, cuando ya era un miembro SS, Harrer y otros tres escaladores del mismo cuerpo, ascendieron por primera vez la cumbre del Eiger (Suiza) por la cara norte. La aventura se considera aún hoy en día una hazaña del alpinismo. Durante los tres días que duró la ascensión Hitler estuvo informado de los progresos de la expedición y, tras su brillante resultado, quiso conocer a los protagonistas. Aunque nunca se haya declarado oficialmente, se ha citado documentos desclasificados tras la guerra según los cuales en el búnker de Berlín se hallaron varios cuerpos con rasgos tibetanos, lo que vendría a demostrar que la relación con el Tibet tuvo gran importancia para el III Reich.
La esvástica es el símbolo considerado por muchos investigadores como el más antiguo de los empleados por los hombres. Está extendido por todo el planeta y es conocido su uso en civilizaciones como los indoarios, chinos, japoneses, hindúes, mongoles, celtas, aztecas, vascos y muchas otras. Su significado más antiguo es el del símbolo del sol nórdico y era objeto de culto y respeto, siendo signo de los arios. Está vinculado al mundo mágico, espiritual y a los “dioses cósmicos” como Shiva, dios indo-ario que tenía en sus representaciones inscrita la esvástica y que es portador de la misma energía universal que porta Odín o Wotan (llamado Odín en Escandinavia y Wotan en Germania). La cruz gamada significa “la gran rueda del llegar a ser”, rueda que gira irresistiblemente sobre su propio centro inmutable marcando su destino, su manifestación espacio-temporal.
La esvástica “sinistrógira”, orientada hacia la izquierda, que es la que adoptaron los nazis, se dice que simboliza el camino de retorno hacia el origen, hacia Hiperbórea. Según Miguel Serrano la esvástica es un signo del sol nórdico de origen ario, post hiperbórico. Tras la desaparición de Hiperbórea y la desviación del eje terrestre, comenzaron las estaciones. Y los arios hiperbóreos aportan este signo de origen rúnico de la Runa Gibur, representando el sol promotor del Año Terrestre y del movimiento de las cuatro estaciones. Así, los cuatro brazos de la esvástica representarían la primavera, el verano, el otoño, el invierno y su movimiento, desde el centro fijo e inmutable dentro del círculo del año. Según sea el lado a que se dirijan las prolongaciones de la Cruz, así será el movimiento de la esvástica. Los alfabetos rúnicos son un grupo de alfabetos que comparten el uso de unas letras llamadas runas, que se emplearon para escribir en las lenguas germánicas en la Antigüedad y la Edad Media, antes y también durante la cristianización, principalmente en Escandinavia y las Islas Británicas, además de la Europa central y Oriental.
Según los esotéricos nazis, cuando se mueve hacia la derecha – esvástica dextrógira– se representaría la pérdida de la Edad Dorada, tras el hundimiento de Hiperbórea, con el desvío del eje terrestre. Según explica Miguel Serrano, esta esvástica dextrógira simboliza el éxodo o migración Polar de los semidivinos arios hiperbóreos y la variación del movimiento giratorio de la tierra sobre sí misma. Puede comprobarse esta variación en las conchas de caracoles marinos y de algunas piedras de gran antigüedad, encontradas en la Antártida, cuyas espirales están girando en dirección contraria a la rotación actual de la Tierra. La esvástica “dextrógira” está girando en la dirección de las agujas del reloj y de la Tierra actual. La esvástica “levógira”, que eligieron los nazis como su símbolo, gira en dirección inversa a las manecillas del reloj y de la rotación de la Tierra actual. Esta esvástica “levógira” representa el regreso a la remota Hiperbórea.
Entre las extraños comportamientos nazis, se afirma que la guerra esotérica de Hítler fue hecha para conseguir el retorno a la Hiperbórea extraterrestre, con el fin de cambiar la faz de la Tierra. También la religión Bo, del antiguo Tíbet, anterior al Budismo Mahayánico, tenía como emblema la esvástica “levógira”. Pero en cualquiera dirección que se represente la esvástica, es originalmente un símbolo rúnico de los pueblos nórdicos, con sus héroes de origen divino.
El mismo dios Thor, “dios de la fragua y de los herreros”, representante por excelencia de la mitología nórdica, porta el martillo con la esvástica, con el que protege a los hijos del Sol Negro. Se hace notorio recordar la enigmática celebración nazi del solsticio de verano, momento de la victoria de la luz del Sol sobre las tinieblas, o de “los hombres del sol sobre los de las tinieblas”.
Respecto al águila imperial nazi, Alfred Rosenberg, colaborador de Hitler y responsable de los territorios ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, afirmaba que los “aryas” situados en las más elevadas mesetas y regiones del Asia Central hicieron del “pájaro de las cumbres (el águila) el rey de las montañas… aquél que puede mirar el Sol de frente, cara a cara…”. El Águila del Imperio, portadora del signo del imperio (la esvástica) y situada sobre el estandarte nazi alemán es el mismo símbolo que utilizaban las legiones romanas y las tropas napoleónicas.
El Emperador Juliano, el “último emperador romano”, tuvo una visión la noche antes de morir a causa de una herida de guerra en Persia: vio el Águila del Imperio de Roma (signo de Zeus-Júpiter) que volaba hacia Oriente, para refugiarse por casi dos milenios en las montañas más altas del mundo (el Himalaya). Transcurrido el tiempo indicado, el águila, volvía a Occidente portando el símbolo sagrado (la esvástica). Es este el contexto en el que debemos hallar el significado del águila nazi trayéndonos la esvástica desde las montañas más altas del mundo. De esta forma, los nazis pretendían ser los depositarios de la tradición imperial, reivindicando el derecho de ser legítimos herederos del Imperio Romano y del águila de Zeus-Júpiter.
Algunos opinan que el alfabeto rúnico se desarrolló tomando como base el griego, pero otros investigadores han hallado evidencias de una escritura prerrúnica muy antigua que data de finales de la Edad de Hielo. El alfabeto rúnico tiene 24 letras y cada letra tiene en sí misma un significado mágico y místico simultáneamente. El conocimiento de las runas lo consiguió Wotan (Odín) colgándose por nueve días en el árbol cósmico (Yggdrasil) e hiriéndose con una lanza en el costado, en lo que es una práctica iniciática claramente chamánica. Proyectadas en rituales mágicos, los antiguos germanos dotaban a las runas de grandes poderes.
Yggdrasil es un fresno perenne: el árbol de la vida, o fresno del universo, en la rica mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir. A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard. Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos, Dáin, Dvalin, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las nornas.
Tácito describió en su obra “Germania” una práctica oracular basada en varas de madera con unos grabados que eran runas. Debidamente ritualizadas, las inscripciones rúnicas en espadas u otros objetos los dotaban de un poder excepcional. Sobre las runas de las SS nazis, su origen se sitúa en los antiguos guerreros germánicos, los cuales esculpían los signos rúnicos sagrados en la vaina de las espadas que utilizaban en el combate. Se les atribuía a estos signos un valor mágico de sabiduría, protección y poder, siendo grabadas también en los navíos y los lugares solemnes para dar seguridad y estabilidad al pueblo. Los SS se identificaban con estos guerreros germánicos teutones y con su mitología por ser guardianes ancestrales de la perdida Hiperbórea.
El barón Sebottendorf, fundador de la Orden de Thule, que tanto influyó en la génesis del nazismo, consideraba que las runas constituían “el poder esotérico primigenio”. Rudolf J. Gorsleben, investigador próximo a la ideología nazi, trató de reconstruir la ciencia espiritual de las runas y de sus poderes mágicos como conductoras de la energía que anima el universo entero e influye en el mundo material. Según afirma, las runas son el vínculo entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre ario posibilitando la unión mística con Dios. Asimismo considera que la más sagrada de todas las runas sería Hagal, que se hallaría presente en el hexágono, la flor de lis de la heráldica e incluso en la pirámide de Keops, ya que la civilización aria primigenia había sobrevivido bajo diversas formas culturales. Gorsleben también afirmaba que las distintas formas de cristalización mineral serían proyecciones sólidas y geométricas de las runas, su materialización cósmica.
Guido von List, que se dedicó al estudio del significado de sabiduría oculta relativa a los arios, sufrió once meses de ceguera transitoria y afirmaba que durante esta época su ojo interior le hizo vislumbrar lo que el llamaba religión germánica y el origen de las runas, revelaciones a partir de las cuales trató de reconstruir la lengua aria primigenia que, según afirmaba, dio lugar a todas las demás. Afirmaba que este lenguaje es un lenguaje mágico en el cual cada palabra tiene un poder vinculado a un principio absoluto. List interpretó, por una parte las letras y sonidos de las runas y, por otra, las inscripciones y emblemas antiguos y expuso sus resultados en “El secreto de las runas” (1907). El ocultismo rúnico surgido de este trabajo constituyó la principal clave del esoterismo de List, que obtuvo notable popularidad a comienzos del siglo XX, especialmente durante la Primera Guerra Mundial.
Karl María Wiligut, conocido en algunos entornos nazis como el “Rasputín” de Himmler, aseguraba haber recibido sus conocimientos ocultistas de su abuelo. Para Wiligut las runas contienen en su código cifrado la historia entera de la creación del hombre, originada en tiempos inmemoriales en los territorios del Polo Norte, que constituirían la antigua Hiperbórea. Allí había residido una raza etérea y luminosa de profundísima sabiduría que, sin embargo, se habría ido degenerando con el tiempo. En la actualidad sólo los iniciados tienen acceso al misterioso lenguaje de las runas, accesible a través de claves secretas.
Himmler encargó a Wiligut el diseño de un anillo con el que honrar los méritos extraordinarios de los miembros más destacados de la SS, el llamado “anillo de la calavera”, que se entregaba acompañado de un certificado que describía tanto la ornamentación como su simbolismo. En este anillo, figuran la esvástica y tres signos rúnicos. cuyo significado ha sido tomado casi literalmente de Guido von List: La leyenda de la esvástica es “sé uno con Dios, el Eterno”; en la runa Hagal dice: “vela por el universo que hay en ti y dominaras el universo”; en la runa Sol figura: “el espíritu creador siempre vence”; y en la doble runa Sig, ideada por el propio Wiligut, se indica lo siguiente: “la fuerza de tu espíritu te hace libre”.
Un continente, o isla de leyenda, es el de Hiperbórea, que habría ocupado una parte de las regiones árticas actuales, antes de la modificación del eje terrestre, que implicó la segunda glaciación universal. Esta civilización debió florecer hace más de 60.000 años durante el último período interglacial. Los griegos conservaron el recuerdo de esta “Tierra del Sol Eterno” que se extendía “más allá del dios Bóreas”, señor del frío y de las tempestades. Piteas de Marsella, intrépido navegante y renombrado sabio, en el siglo V a. C. llegó a una tierra que toca el círculo ártico. Los habitantes de esas islas le declararon que si navegaba un día entero hacia el Norte, encontraría “el mar sólido”. Aquella isla a donde había arribado Piteas se llamaba Thule y las noches duraban casi 24 horas en el período del solsticio de verano, y todo lo contrario ocurría en el solsticio de invierno.
Fue una gran potencia que reguló el mundo en sus tiempos. Muchos reinos se levantaron en distintos ciclos, pero cinco fueron los protagonistas que llevaron a la humanidad hacia nuevos senderos. Hiperbórea corresponde a uno de estas potencias. Las recientes investigaciones de la ciencia están en consonancia con los relatos arcanos que se protegieron para que no fuesen destruidos. Los relatos antiguos narran que la primera civilización del planeta tuvo su origen en el lejano Norte antes de que ocurriera una época glacial. También hay referencias al hombre como descendiente de la tierra de los dioses, el Monte Meru, en el lejano Norte
Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos que más influyó en la exaltación de la raza aria y en el nazismo, dijo lo siguiente: “Mirémonos de frente. Nosotros somos hiperbóreos, –sabemos muy bien cuan aparte vivimos. Ni por tierra ni por mar encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte –nuestra vida, nuestra felicidad… Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto”. Desgraciadamente, al igual que en el caso de Nietzsche, la mayoría de los estudiosos de la civilización Hiperbórea han tenido ciertas veleidades racistas y nazis (ver artículos sobre “Los enigmas del Nazismo”). Por ello varias de las fuentes que utilizo en este artículo pueden ser identificadas como simpatizantes del nazismo. Pero intentaré filtrar los elementos que considere más influenciados por aspectos ideológicos. También tenemos que hacer referencia a que no queda suficientemente clara la relación entre Hiperbórea y Atlántida, por lo que a veces ambas civilizaciones se confunden.
Algunos místicos de la antigüedad afirman que la humanidad ya existía antes de aparecer sobre el universo físico, en un mundo sin tiempo. Y el mundo material sería un reflejo de otro mundo en un entorno espacio-temporal. En la puerta del templo de Sais, en Egipto, bajo la estatua de Palas se halla la siguiente inscripción: “Soy todo lo que es, lo que ha sido y lo que será y ningún mortal ha levantado todavía mi velo”. Es el velo de Isis, que representa el umbral que hay que atravesar para conocer la totalidad. Y se afirma que una civilización descendida de las estrellas habría visitado nuestro planeta hace miles de años, cambiando para siempre la historia de la tierra.
De aquello ya no quedan más que algunas ruinas. La historia de ese pueblo desconocido vuelve a retrotraernos a la Atlántida y a la antigua Thule. La tradición aria indica que esta morada de los dioses se hallaba en el extremo septentrional. Y esta patria polar fue “una enorme isla de Hielo rodeada de altas montañas transparentes como el diamante”. Hiperbórea no habría sido, sin embargo, glacial: “en el interior del país reinaba un dulce calor en el que se aclimataba perfectamente una vegetación verdeante. Las mujeres eran de una belleza indescriptible. Las que habían nacido en quinto lugar en cada familia poseían extraordinarios dones de clarividencia”. Los habitantes de Hiperbórea son descritos en el “Libro de Enoc”: “Su carne era blanca como la nieve y roja como la flor de la rosa; sus cabellos eran blancos como la lana; y sus ojos eran hermosos”. Y continúa diciendo que en Thule, la capital de Hiperbórea, “vivían los sabios y los doce miembros de la Suprema Iniciación…”
En la mitología griega, Hiperbórea era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia, región del sureste de Europa, en la península de los Balcanes, al norte del mar Egeo. Su nombre griego: (Υπερ βορεία) Hyper Boreas, significa «más allá del norte») y deriva precisamente de que se creía que el dios del viento Bóreas habitaba en Tracia, y los hiperbóreos, sus hijos, lo harían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. Se les atribuían costumbres primitivas: Sileno, en una de sus fábulas, decía que fueron los primeros hombres en ser visitados por los habitantes de otro continente más allá del océano que, asustados por lo que se encontraron, regresaron a su país y no volvieron más. De los hiperbóreos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como Dioses. El dios Apolo conducía cada diecinueve años su carro hacia esta región para rejuvenecer. Autores adscritos al esoterismo nazi postularon una teoría en la que a Hiperbórea la consideraban el país origen de la raza aria. La sociedad nazi Ahnenerbe se habría dedicado a estudiar este tema y otros relacionados como las ciudades subterráneas.
Howard Phillips Lovecraft, escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción, es conocido por su literatura fantástica, sus referencias a los dioses primigenios y sus ideas claramente racistas. Fue un gran conocedor de los antiguos imperios y de la civilización sumeria, en la que fundamentaría muchas de sus enigmáticas novelas. Conocedor del pasado hiperbóreo de las civilizaciones, Lovecraft se refiere a la raza teutona como descendiente de los antiguos dioses: “El teutón es la cima de la evolución. Al rastrear la trayectoria del teutón a lo largo de la historia medieval y moderna, no encontramos excusa posible para negar su real supremacía biológica. (…) Sus innatas habilidades raciales le han llevado a la preeminencia. No hay rama de la civilización que no sea obra suya. (…) En los países cuya población es principalmente teutónica, contemplamos una prueba sorprendente de las cualidades de la raza: Inglaterra y Alemania son los supremos imperios del mundo. La historia de Estados Unidos es una larga alabanza del teutón y seguirá siéndolo si logra atajar a tiempo la inmigración degenerada y preservar el carácter primitivo de la población. (…) Los ingleses y los alemanes son hermanos de sangre, descendientes de los mismos duros antepasados adoradores de Wotan (Odín)…”
Un desastre de enormes proporciones, acompañado de terribles tsunamis, habría destruido la morada de los dioses. El hecho es recogido en las tablillas sumerias: “Aquel día remoto, aquella noche remota, aquel año, aquel año remoto… Cuando ocurrió el Diluvio”. Atrahasis, protagonista de la epopeya babilónica del Diluvio, relató aquellos acontecimientos. Los dioses habrían huido y sus descendientes se habrían dispersado por la tierra, pero su huella reaparecería inmediatamente después de la catástrofe. Hay rasgos comunes en civilizaciones prácticamente contemporáneas a la sumeria, situada en las tierras regadas por los ríos Tigris y el Éufrates, tales como la egipcia, en las orillas del Nilo, la cultura de Mohenjo Daro, en el valle del Indo y otras muchas por todo el mundo, como Tiahuanaco en los Andes.
Los mitos y leyendas de la antigüedad recuerdan a una antigua tierra mágica, origen de la humanidad, y que podemos identificar como la antigua civilización de Hiperbórea, supuesta patria original de los arios. En el Tíbet, antes de ser invadido por los chinos, eran guardados en los templos una serie de viejos manuscritos que se referían a ese pasado remoto. Los arios de la India nos dicen que el continente Ártico, hace milenios, era un lugar de clima templado y con una naturaleza exuberante. Y afirmaban que Hiperbórea, tierra mágica liberada del tiempo, fue creada por una raza superior: los hiperbóreos (recomendamos leer los artículos sobre “La Tierra, ¿es hueca y alberga un reino subterráneo?”).
Según la mitología, su civilización participaba del conocimiento trascendente y la habían creado “dioses” venidos de las estrellas. Se les llamaba “ariyas”, de donde proviene la palabra “ario”, que significa “iluminado”. El origen de Hiperbórea se genera en tiempos remotos, cuando se dice que en el cielo hubo una confrontación entre Jehová y las huestes de Lucifer. A consecuencia de esta confrontación el espíritu quedó encadenado a la materia, creándose un linaje de “semidioses”. Estos seres se hallarán desde entonces entre dos mundos y en medio de una terrible confrontación cósmica. Tratando de ayudar a sus hijos semidivinos, los Dioses crean Hiperbórea, un territorio desde el que intentan liberarlos de las cadenas de la materia.
Estos mismos mitos explican que Hiperbórea estaba situada más allá del océano boreal y aislada del resto del mundo por una muralla mágica de hielo. En otras versiones la muralla mágica era de piedra, similar a las construcciones ciclópeas del mundo antiguo. Gracias a esta separación, se decía que la pureza racial no estaba amenazada y podían vivir en perfecta armonía. Cuando los dioses hiperbóreos partieron nuevamente más allá de las estrellas, dejaron en la tierra un objeto sagrado: el Grial. Este objeto, que se dice es la esmeralda de la corona de Lucifer, tiene la virtud de permitir a los espíritus caídos mantener el vínculo con el mundo de los dioses.
Tras un enorme cataclismo planetario, Hiperbórea desapareció y la eterna primavera ártica dio paso a un clima gélido e inhabitable, por lo que los sobrevivientes tuvieron que emigrar hacia el sur, hacia Escandinavia. Pero algunos arios emigraron hacia Asia, fundando la legendaria civilización del Gobi. Los innumerables restos de fauna congelada en las islas árticas, hoy inhabitables, como la isla de Vrangel, al norte de Siberia, en pleno Océano Ártico, así como los yacimientos de carbón de las islas árticas como Spitsberg, en Noruega, son la demostración de que en otro tiempo aquellas tierras polares, hoy inhabitables, fueron lugares de naturaleza exuberante. De esta manera, la patria original de los arios fue sepultada por los hielos polares.
El escritor chileno Miguel Serrano Fernández, simpatizante del nazismo, estudió el origen de los arios, llegando a la conclusión de que el Génesis bíblico en realidad es un relato atlante. Según afirma, la mitología griega se refiere al origen del hombre explicando que “al principio, un hombre surgió de la tierra. Se llamaba Evénor y desposó a Leucippe. Tuvieron una hija, Clito. De ella se enamoró Poseidón”. Poseidón, como representante de una raza divina, habría cohabitado con las “hijas de los hombres”. De esta forma se engendraron los héroes semidivinos de la mitología: “En verdad, los dioses griegos son los héroes y reyes semi-divinos de la Atlántida- Hiperbórea. Poseidón y Clito dan a luz las cinco parejas de gemelos de los diez reyes de la Atlántida. Los Dioscuros, Castor y Pollux son una de estas parejas. También lo sería Jasón. Por lo menos es un rey del Grial, como Hércules”. Serrano llega a la conclusión de que existen varias humanidades: La humanidad divina de los hiperbóreos, la semidivina de los héroes descendientes de los cruzamientos de “dioses” con humanos y la de los humanos.
Platón al tratar sobre la destrucción de la Atlántida, posiblemente se refería a una catástrofe acaecida con mucha posterioridad a la inmensa tragedia que afectó a Hiperbórea, en que parece ser que los divinos hiperbóreos se salvaron viajando temporalmente a otros planetas, tal vez Venus, Marte o Luna , en sus vimanas o “discos volantes”. Cuando, al cabo de mucho tiempo, los “dioses”, entre ellos Lucifer, regresan, lo encuentran todo cambiado. En la superficie terrestre había nuevos seres y, según las leyendas, los ”dioses” se cruzaron con los “hijos de la tierra”, transfiriéndoles “la esencia o fuego de los dioses”, tal como se explica sobre Prometeo. En la mitología griega, Prometeo es un Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una planta y darlo a los humanos para su uso, por lo que fue castigado.
Se dice que Lucifer y sus huestes se adentraron en las cavernas de la Tierra Hueca, donde fundaron el Reino de Agartha. Al igual que el “Libro de Enoc” y el “Mahabharata”, también los Edda, colecciones de historias relacionadas con la mitología nórdica, explican estos mismos hechos. En los Edda, aunque se dice que los habitantes originales de Cielo eran los Ases, ellos no eran las únicas divinidades que las razas nórdicas veneraban, pues también reconocían el poder de los dioses del mar y del viento, los Vanes. Son los ángeles del “Libro de Enoc” que enseñan a los hombres la ciencia, el arte y la civilización. Los escritos antiguos nos hablan de un conflicto bélico legendario entre parientes de la misma sangre, los Ases y los Vanes, que son los Pandavas y los Koravas en el Mahabharata.
Los Ases provienen del monte Elbruz, en el Cáucaso, y son guiados por Odín-Wotan con su hacha mágica. Los Vanes se hallan al norte. Atlas sería un Vanes. De la unión de Ases y Vanes vendrían los germanos que se dice guardan en su sangre la memoria de los ancestros hiperbóreos. Aquí puede verse una cierta influencia en las teorías nazis. Eurípides se refería a Hiperbórea como el “País del Ámbar”, que es la región situada al norte, de donde provendrían los arios. Y según Miguel Serrano, los Tuathas de Dannan de la leyenda irlandesa, son los mismos que los germanos identifican como los Ases, que se supone eran extraterrestres descendidos de los astros.
En el “Libro de Enoc” aparece el relato en el cual Lamec, padre de Noé afirma: “He tenido un hijo diferente a los demás; no es como los hombres, sino que parece un hijo de los ángeles del cielo”. Robert Charroux, escritor francés de realismo fantástico, indica la posibilidad de que Noé fuera un hiperbóreo, ya que su padre lo describe con “la carne blanca como la nieve y roja como la flor de la rosa, y su cabellera blanca como la lana; sus ojos eran hermosos…”. Y efectivamente, ése es el aspecto con que se describía a los antiguos hiperbóreos. Según Charroux, hay que tener en cuanta que los nórdicos sitúan la patria de los hiperbóreos y su capital, Thule, en el extremo septentrional donde, se cree, debieron aterrizar los primeros seres llegados de las estrellas. Estos hiperbóreos fueron el origen de una raza “divina” que se hundió con su continente cuando se produjo un gran cataclismo.
Se considera la esvástica como un signo típicamente ario, con simbología solar. Los arios dibujaron la esvástica allá por donde pasaron en su marcha a través del mundo, tal como puede verse en India o Troya. De esta forma, los arios, en tanto que se alejaban de su lugar de origen, iban llevando su civilización a las diversas partes del mundo, instalándose, levantando imperios. y cruzándose con otras razas humanas. Los primeros arios que se salvaron de la catástrofe, tras la desaparición de la Hiperbórea polar, emigraron con la esvástica dextrógira, en dirección al Gobi, en el Asia Central, en aquella época tierra verde y de grandes bosques, en donde fundaron una gran civilización, cuyos restos aún podrían encontrarse bajo las arenas de los desiertos del Asia central. Esta civilización también desapareció. Y según Miguel Serrano parece que pudo ser debido a una explosión atómica, que produjo el actual desierto de Gobi.
A esta catástrofe, que afectó a varías regiones de la Tierra, podría referirse la conocida historia bíblica de la mujer de Lot y su conversión en estatua de sal. De aquella antigua migración aria en Asia aún perduran leyendas y conocimientos secretos en los templos del Tíbet, ahora bajo ocupación china. Los arios que más cerca permanecieron de su patria original fueron aquellos que se establecieron en Escandinavia. Esta patria nórdica posterior a la pérdida de Hiperbórea, Escandinavia, será el origen de las últimas migraciones de arios hacia regiones más meridionales de Europa y Próximo Oriente. Así, desde Escandinavia, migrarán los descendientes de los arios que crearían Troya y, posteriormente, el Imperio de Roma.
Todo parece indicar que los fundadores de las civilizaciones del Asia eran gente de raza aria. Un ejemplo es Irán (“Arián”), que toma su nombre de sus antiguos conquistadores originales. Hasta 1979, el Shah era el “Señor de los Arios”. No es necesario aclarar el origen de la civilización de la India, la cual es fundada y civilizada por los arios provenientes del norte. También se sabe que hacia el Siglo I d.C, el noroeste de China era habitado por gente de raza blanca o “caucásica” que hablaba un idioma llamado tochario. A principios del siglo XX, arqueólogos alemanes y franceses que excavaron en las provincias del noroeste chino descubrieron los grandes parecidos entre esta lengua supuestamente aislada y los idiomas germánicos y celtas.
Recientes excavaciones en la provincia de Xinjiang han descubierto cuerpos momificados de gente que vivió allí hace más de 2400 años. Los cuerpos habían sido preservados increíblemente bien y los arqueólogos apenas podían creer lo que veían: Las momias tenían narices largas, cráneos típicos de la raza blanca, pelo rubio o rojizo, labios finos y otros rasgos claramente arios. Una momia de una joven adolescente de pelo rubio se ha convertido en una atracción para turistas. Aparentemente era una princesa de hace unos 3.000 años, ya que fue envuelta en ropas bordadas de lana y cuero junto con bellas joyas, jarros y ornamentos de oro, plata y jade. El Dr. Víctor H. Mair, de la Universidad de Pensilvania, dijo: “Debido a que los cuerpos encontrados son sin duda de la familia indoeuropea y porque datan de un periodo lo suficientemente antiguo como para tener relación con la expansión de los indoeuropeos desde su lugar de origen, jugarán un papel crucial en la determinación del lugar de origen”.
Hacia el año 1167 de nuestra era, nace de la tribu de los Kiyad un niño que será llamado Temujin (”El acero más fino“), en el ámbito geográfico por donde discurre el río Onon, al nordeste de Ulaan Baatar, actual capital de Mongolia, situada al norte de China. Su tribu provenía de una unión entre turcos e iranios y, en contra de lo que pueda parecer, no eran parientes de los chinos, sus ancestrales enemigos. Temujin tenía el pelo rojizo, tez blanca, de raza blanca y ojos verdes. En 1206, tras años de duras y sangrientas batallas fraticidas, Temujin y sus hombres salieron victoriosos. El siglo XIII había hecho acto de presencia y era el momento propicio para que todos asumieran los designios de un gran Khan. De esta forma, en 1206 fue convocada la “kurultai” o asamblea de notables mongoles. En ella abandonó su nombre Temujin para asumir el de Gengis Khan, fundador del imperio más extenso de la historia. Los nazis, conocedores de que Gengis Khan utilizaba una esvástica en su sello creían que sus élites no eran de raza mongólica sino descendientes de antiguos atlantes arios.
Todo esto nos indicaría la presencia de la raza blanca en número importante hasta en el extremo oriental de Asia. Los ainu (palabra que significa “humano” en el idioma ainu) o ainos son un grupo étnico indígena en Hokkaidō y el norte de Honshu, en la parte septentrional de Japón, así como en las islas Kuriles y la mitad meridional de la isla de Sajalín en Rusia. Son también conocidos como Ezo o Yezo en japonés antiguo, y como Utari (palabra que significa “camarada” en idioma ainu) que es como hoy en día son llamados. En la actualidad, hay unos 15.000 japoneses de esta etnia. De orígenes muy antiguos, a los ainus se les ha atribuido ancestros de tipo caucásico o australoide. Los ainos habitaban las actuales islas del Japón antes que los de raza mongólica. De hecho, en la raza del Japón actual, aún pueden apreciarse rasgos raciales que indican algún mestizaje con esta raza blanca.
Según Charroux, los “gigantes” hiperbóreos tendrían actualmente una descendencia en los “sumotori”, luchadores de sumo, que en el Japón son personajes sumamente populares, situados en la jerarquía inmediatamente después de los dioses y el emperador. Los aínos son blancos caucasianos, que habrían emigrado a través de Siberia. Su dios “Kamu” englobaba el sol, el viento, el océano y el oso. Estos montañeses, contrariamente a los de origen mongólico, eran velludos, fuertes y de piel sonrosada, bebedores de alcohol caliente y formidables luchadores. Los demás japoneses, de tez cobriza, serían originarios de las islas polinesias, de Malasia y del sur de China. En su proceso de decadencia, los aínos habrían sido derrotados.
Todavía hoy en día, podemos ver esculpidos rostros de origen ario en lugares tan remotos como las estatuas megalíticas de la isla de Pascua o en las ruinas de Zimbawe, en África, construcciones de piedra que fueron edificadas por culturas de las que ya se ha perdido la memoria. En Norteamérica, hallamos también numerosos restos de la presencia de arios, como entre los indios Mandan, en Missouri, los megalitos de estilo celta y torres redondas en Nueva Inglaterra, las ruinas vikingas en Newfoundland, las inscripciones rúnicas en Dighton Rock, Conecticut y en Minesotta. En todo el área de Centro y Sudamérica, hallamos leyendas referentes a “dioses blancos”, leyendas basadas en hechos históricos reales. Y es que la presencia de hombres de raza blanca en América con anterioridad a la llegada de los españoles está documentada en las mismas crónicas de los conquistadores españoles, quienes se encontraron con individuos y pueblos enteros de raza blanca, y es aún observable en diversas regiones indígenas, como por ejemplo, en la región andina peruana de Chachapoyas.
En esta región montañosa situada en las fuentes del Amazonas, a más de 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, libre ya de los terribles calores y mosquitos tropicales y en un ambiente fresco y verde, en la actualidad existen aún lo que se conocen como “gringoitos”,personas de rasgos europeos y cabellos rubios, que no provienen de colonos europeos, sino que su presencia en la región está documentada como anterior a la conquista española. Ya los conquistadores españoles hicieron mención en sus crónicas a estos blancos de Chachapoyas, y especialmente a la belleza de sus mujeres. En una crónica se cita el nacimiento de un niño al que los chachapoyas consideraban como hijo de los dioses, por ser tan rubio y tan blanco que aun era difícil encontrarlos así en la misma Europa. El cronista Cieza de León recoge algunas notas pintorescas sobre los chachapoyas: “Son los más blancos y agraciados de todos cuantos yo he visto en las Indias que he andado, y sus mujeres fueron tan hermosas que por serlo, y por su gentileza muchas de ellas merecieron ser de los incas y ser llevadas a los templos del sol [...] andan vestidas ellas y sus maridos con ropas de lana y por las cabezas solían ponerse llautos, que son señal que traen para ser conocidas en todas partes“
Los españoles que conquistan América definen a los chachapoyas blancos, rubios y de elevada estatura, por lo general, un palmo más que los mismos españoles. Los chachapoyas blancos recordaban la memoria de que sus antepasados provenían del Este, donde está la región selvática del Amazonas y más allá el Atlántico. Entre las representaciones que han quedado escritas en diversos edificios, podemos ver dibujos y figuras representaciones de barcos de grandes proporciones, lo que nos da a entender que los primeros chachapoyas, bien podían haber llegado desde Europa a América vía marítima. Siguiendo las corrientes oceánicas, desde el oeste de África habrían llegado hasta las costas de Sudamérica, para, remontando el curso del río Amazonas en barco, finalmente instalarse en las más frescas regiones andinas, evitando el calor tropical.
Los chachapoyas eran unos guerreros muy temidos. Utilizaban hondas como arma y eran maestros en el arte de la trepanación del cráneo, para aliviar la presión craneal, al igual que los celtas. También coinciden con los celtas en que coleccionaban cabezas cortadas de sus enemigos. Construían casas de piedra redondas, con un diámetro de entre 7 y 9 metros, casas idénticas a las celtas. Todavía hoy pueden verse las ruinas de las murallas de su imperio, muros enormes en elevaciones montañosas que recuerdan fortalezas europeas. Unas esculturas de rasgos indoeuropeos, halladas entre barrancos en las montañas, son muy similares a las que encontramos más hacia el oeste, en el Océano Pacífico, en la isla de Pascua.
Cuando el conquistador español Orellana, remontando el río Amazonas, llegó a las inmediaciones de la actual Manaos, los indios de la región le hablaban de unos hombres blancos, altos y rubios que vivían en ciudades más allá de la selva y que guardaban inmensos tesoros. Más adelante, los conquistadores españoles, se encontraron con una delegación de unos hombres blancos rubios y altos, bien vestidos y de formas educadas, quienes preguntaron a los españoles sobre la intención que tenían. Los españoles les dijeron que buscaban convertir la región al cristianismo y someterles a la corona de Castilla. Se despidieron y nunca más volvieron a encontrarlos. ¿Podían haber sido unos enviados chachapoyas, o tal vez de algún otro centro poblado por blancos?. ¿Cuál es el origen de los primeros chachapoyas blancos que llegaron a América mucho antes de la llegada de los españoles?. ¿Qué hacían en aquella región?.
Si nos centramos en los actuales descendientes de los Chachapoyas blancos, vemos cómo entre ellos predominan aún rasgos raciales nórdicos, cabellos rubios, ojos claros, piel blanca rosada o pecosa, pese a que el mestizaje amerindio se halle muy introducido. Si bien, ateniéndonos a la historia oficial, nos puede parecer un misterio, esto nos demuestra que América fue conocida y habitada de muy antiguo por pueblos arios, quienes, tal vez, fueron los descendientes de los “dioses blancos” creadores de los antiguos imperios. Séis siglos antes de Cristo, surge en el norte ario de la India el budismo. Según diversos estudiosos, Buda fue un “iluminado”, un “ariya” que respondía al nombre de Siddharta, un hombre de raza aria que se mantuvo fiel al código de honor y lealtad de los antiguos hiperbóreos que antaño habitaban Thule, y que vino a denunciar la creciente degeneración del brahmanismo de su época.
El barón Julius Évola, esoterista, ideólogo de la derecha italiana e investigador del budismo, nos dice que, en su forma original, el budismo es de espíritu puramente ario y proporciona una visión anterior a la humanidad actual. Como vemos, es indiscutible que la ideología nazi tiene su origen, además de en los antiguos mitos y relatos nórdicos, en las lejanas tierras del Asia, donde se hallan numerosas representaciones de esvásticas desde hace miles de años, y en las civilizaciones mágicas de la antigüedad. Es más, según la interesada interpretación nazi del budismo, éste propondría una clara división entre los arios (“iluminados”) y las otras razas, incapaces por sí mismas de alcanzar la verdadera sabiduría y el conocimiento.
En el corazón del Asia, hallamos las montañas más altas del mundo y una inmensa meseta, el Tíbet, situada a una media de más de cuatro mil metros de altitud sobre el nivel del mar. La guerra mágica que movió los hilos de la historia hizo que las relaciones entre la Alemania nazi y el Tíbet fueran más allá de la mera rutina diplomática. Durante el Tercer Reich, Alemania mantuvo en el Tíbet diversos delegados y observadores y la celebrada expedición SS de 1938-1939 realizó multitud de estudios sobre las más diversas cuestiones. Himmler trataba de verificar la hipótesis de que tras el hundimiento de la Atlántida, el Tíbet fue habitado por atlantes blancos y que en ese lugar del mundo aún es guardado el conocimiento de los antiguos y las entradas a su “reino subterráneo”.
En el Tíbet se conserva el mito ario que habla de reinos ocultos, principalmente subterráneos, conocidos como Agartha o Shambhala. Existen tradiciones que afirman que Shambhala sería la capital del Reino de Agartha de la misma manera que Thule es la capital de Hiperbórea. Sir Edward Bulwer-Lytton, diplomático y miembro de la sociedad secreta Golden Dawn, escribió en 1871 una novela titulada “La raza futura”. En esta obra se narra la aventura de un pueblo (los Vril-ya) que emerge del reino subterráneo, en el cual se había exiliado tras un cataclismo en la superficie de la tierra, y que dispone de una fuente de energía denominada vril. En dicha novela también se menciona la guerra entre razas y se considera a los habitantes de ese mundo subterráneo como descendientes de los arios originales.
Según esta tradición extendida por toda Asia, este pueblo vive en el interior de la tierra y es superior, en todos los niveles, a los hombres de la superficie de la tierra. Además, se identifica con propósitos benéficos (aunque esto no queda muy claro debido a las aparentes relaciones de Shambhala con el régimen nazi) y estaría regido por el “Rey del mundo”, siendo depositario de legendarias civilizaciones desaparecidas, como Hiperbórea, Lemuria, Mu y Atlántida. René Guénon (Abd al-Wâhid Yahyâ), matemático, filósofo y metafísico francés, convertido al Islam, en su obra ”El rey del mundo” examinó las diversas tradiciones religiosas que confirman la idea de que las culturas posteriores tienen un origen ario. Por otra parte, para algunos ocultistas, la esvástica es el gran símbolo del reino subterráneo, que sería recogido por las tradiciones iniciáticas orientales y occidentales, y, sobre todo, por el budismo y el hermetismo.
En esta interpretación, dicho símbolo recrea la rotación del Universo en torno a un centro fijo generador del movimiento. En esta misma línea se pronuncia Helena Blavatsky, escritora, ocultista, teósofa rusa y fundadora de la Sociedad Teosófica, y otros ideólogos que mostraron gran interés por Agartha y que despertaron el interés del nazismo. Durante el III Reich se enviaron diversas expediciones al Tíbet en busca de dicho reino subterráneo y aún hoy continúa ejerciendo una gran fascinación el documental “El secreto del Tíbet”, basado en una expedición nazi al Tíbet, que sigue siendo un indiscutible testimonio de unos años en que el Tíbet era un lugar desconocido para el resto del mundo. El propósito original de estas expediciones fue muy similar al que motivó la supuesta expedición a Tiahuanaco, que se basaba en la creencia de que las montañas más altas del mundo podrían haber sido el refugio, tras el diluvio, de una raza aria primigenia proveniente de la Atlántida.
Según el mito de Agartha, los arios primigenios habrían creado reinos subterráneos en los que seguirían conservando los secretos antiguos. Esta idea vino avalada por el ingeniero ruso Ferdynand Ossendowski, quien, en su libro “Bestias, hombres, dioses” describe cómo en su huída de los bolcheviques a través de Asia central, tuvo noticia del reino subterráneo de Agarthi, lugar en que se habrían refugiado los supervivientes de grandes continentes hundidos y que sería la sede de un Señor del Mundo. El escritor alemán Edmund Kiss se encargaría de vincular el mito de Agartha con la cosmogonía glacial de Hörbiger, el gran “guru” científico del nazismo, quien ya apuntaba a una relación entre la Atlántida y el Tíbet.
La obra de Hanns Hörbiger es revolucionaria. La Cosmogonía Glacial (Glazial Kosmologie, 1913) es una visión de mundo absoluta y trascendente. Es una concepción del Universo, de la Tierra, de la vida y del espíritu que responde, básicamente, a tres interrogantes: ¿qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Se sustenta sobre dos elementos en combate eterno: la lucha complementaria entre el Hielo y el Fuego, y entre las fuerzas de repulsión y atracción que se generan a partir de esta dinámica. Esta conflagración que rige a los espacios cósmicos y a los cuerpos celestes, rige asimismo a la Tierra y a toda la materia viviente del planeta, determinado de esta manera, los patrones cíclicos que se traducen en catastróficos procesos que han asolan al planeta, cuyo recuerdo ha sido transformado en mito y leyendas en distintas regiones del mundo.
De acuerdo a la Cosmogonía Glacial, en la espiral descrita por las órbitas planetarias de acuerdo a Hörbiger, Marte será próximamente atraído a la órbita terrestre para convertirse en su satélite. Sin embargo, su órbita será mayor y al fin, el planeta rojo se verá absorbido por la atracción del Sol. El paso de Marte significará una grandiosa destrucción de la Tierra, debido al aumento ostensible de la temperatura y a los considerables efectos gravitacionales. Tras un ciclo, la Tierra se transformará en un planeta de Hielo, que asimismo será atraído al Sol, junto a otros cuerpos de naturaleza similar, los que se fundirán en la masa ígnea solar hasta que estalle, y de esta manera, todo el proceso cósmico se reiniciará una vez más.
La expedición alemana al Tibet logró crear una actitud positiva respecto a la Alemania nazi por parte de los tibetanos. Bajo el lema del “Encuentro de la esvástica occidental con la oriental” lograron establecerse contactos políticos de alto nivel con el gobierno tibetano que se manifestaron, entre otros, en la declaración oficial de amistad que Qutuqtu de Rva-sgren, el regente tibetano, puso por escrito a la atención del “notable señor Hitler, rey de los alemanes, que ha conseguido hacerse con el poder sobre el ancho mundo”. También en el documental se ve una larga cola de tibetanos que acuden a ofrecer regalos a “los primeros alemanes que son recibidos aquí”, lo que no es del todo cierto, ya que Schäfer había participado anteriormente en dos expediciones al Tíbet realizadas por un equipo germano-estadounidense.
Nimrod del Rosario (llamado Luis Felipe Moyano) nació en Argentina y vivió en la Antártida más de un año. Elaboró un cuerpo de sabiduría gnóstica pretendiendo explicar absolutamente todo lo que existe, existió y existirá. Practicó el tantrismo alquímico y utilizó terminología del psiquiatra suizo Jung, que se manifiesta con su frase: “Donde Jung concluyó, comencé yo“. Relata la conspiración urdida por Schäfer en su expedición al Tíbet sirviendo a los intereses de Shambhala. Su expedición al Tíbet regresó con el Kangschur, un conjunto de sagradas escrituras tibetanas de 108 volúmenes. Además sus jefes, recibieron el ritual del Tantra Kalachakra. Dicho ritual es la “iniciación suprema” del budismo tibetano. Esta iniciación vincula a Shambhala en el momento de la lucha final entre las fuerzas del bien y del mal.
Entre los nazis que se aventuraron por las altas regiones del Himalaya y el Tíbet, encontramos en lugar preferente a Heinrich Harrer, montañista, deportista, geógrafo y escritor austriaco, quien narra sus aventuras en su libro “Siete años en Tíbet”, en que se basa la película del mismo nombre. Harrer fue detenido el año 1939 en la India, justo al empezar la guerra y finalmente, tras varios intentos, consigue fugarse del campo de concentración donde estaba detenido por los ingleses alcanzando el Tíbet en mayo de 1944. Gracias a los delegados alemanes que permanecían en Lasha, Harrer pudo establecer contacto con las autoridades tibetanas, llegando a convertirse finalmente en instructor y hombre de confianza del Dalai Lama. Harrer pertenecía a la “Orden Negra” de las SS desde 1938 y era miembro delos “wandervogel” o “pájaros errantes”. Este era un movimiento juvenil que predicaba el retorno a la naturaleza y un estilo de vida alejado del entorno urbano, por lo que muchos de sus miembros eran montañeros y escaladores.
Cuando los ingleses le detienen en la India, Harrer estaba junto a otros camaradas en una expedición para alcanzar la cumbre del Nanga Parvat, una montaña del Himalaya, de 8126 metros de altitud, situada en el actual Pakistán. Un año antes, en 1938, cuando ya era un miembro SS, Harrer y otros tres escaladores del mismo cuerpo, ascendieron por primera vez la cumbre del Eiger (Suiza) por la cara norte. La aventura se considera aún hoy en día una hazaña del alpinismo. Durante los tres días que duró la ascensión Hitler estuvo informado de los progresos de la expedición y, tras su brillante resultado, quiso conocer a los protagonistas. Aunque nunca se haya declarado oficialmente, se ha citado documentos desclasificados tras la guerra según los cuales en el búnker de Berlín se hallaron varios cuerpos con rasgos tibetanos, lo que vendría a demostrar que la relación con el Tibet tuvo gran importancia para el III Reich.
La esvástica es el símbolo considerado por muchos investigadores como el más antiguo de los empleados por los hombres. Está extendido por todo el planeta y es conocido su uso en civilizaciones como los indoarios, chinos, japoneses, hindúes, mongoles, celtas, aztecas, vascos y muchas otras. Su significado más antiguo es el del símbolo del sol nórdico y era objeto de culto y respeto, siendo signo de los arios. Está vinculado al mundo mágico, espiritual y a los “dioses cósmicos” como Shiva, dios indo-ario que tenía en sus representaciones inscrita la esvástica y que es portador de la misma energía universal que porta Odín o Wotan (llamado Odín en Escandinavia y Wotan en Germania). La cruz gamada significa “la gran rueda del llegar a ser”, rueda que gira irresistiblemente sobre su propio centro inmutable marcando su destino, su manifestación espacio-temporal.
La esvástica “sinistrógira”, orientada hacia la izquierda, que es la que adoptaron los nazis, se dice que simboliza el camino de retorno hacia el origen, hacia Hiperbórea. Según Miguel Serrano la esvástica es un signo del sol nórdico de origen ario, post hiperbórico. Tras la desaparición de Hiperbórea y la desviación del eje terrestre, comenzaron las estaciones. Y los arios hiperbóreos aportan este signo de origen rúnico de la Runa Gibur, representando el sol promotor del Año Terrestre y del movimiento de las cuatro estaciones. Así, los cuatro brazos de la esvástica representarían la primavera, el verano, el otoño, el invierno y su movimiento, desde el centro fijo e inmutable dentro del círculo del año. Según sea el lado a que se dirijan las prolongaciones de la Cruz, así será el movimiento de la esvástica. Los alfabetos rúnicos son un grupo de alfabetos que comparten el uso de unas letras llamadas runas, que se emplearon para escribir en las lenguas germánicas en la Antigüedad y la Edad Media, antes y también durante la cristianización, principalmente en Escandinavia y las Islas Británicas, además de la Europa central y Oriental.
Según los esotéricos nazis, cuando se mueve hacia la derecha – esvástica dextrógira– se representaría la pérdida de la Edad Dorada, tras el hundimiento de Hiperbórea, con el desvío del eje terrestre. Según explica Miguel Serrano, esta esvástica dextrógira simboliza el éxodo o migración Polar de los semidivinos arios hiperbóreos y la variación del movimiento giratorio de la tierra sobre sí misma. Puede comprobarse esta variación en las conchas de caracoles marinos y de algunas piedras de gran antigüedad, encontradas en la Antártida, cuyas espirales están girando en dirección contraria a la rotación actual de la Tierra. La esvástica “dextrógira” está girando en la dirección de las agujas del reloj y de la Tierra actual. La esvástica “levógira”, que eligieron los nazis como su símbolo, gira en dirección inversa a las manecillas del reloj y de la rotación de la Tierra actual. Esta esvástica “levógira” representa el regreso a la remota Hiperbórea.
Entre las extraños comportamientos nazis, se afirma que la guerra esotérica de Hítler fue hecha para conseguir el retorno a la Hiperbórea extraterrestre, con el fin de cambiar la faz de la Tierra. También la religión Bo, del antiguo Tíbet, anterior al Budismo Mahayánico, tenía como emblema la esvástica “levógira”. Pero en cualquiera dirección que se represente la esvástica, es originalmente un símbolo rúnico de los pueblos nórdicos, con sus héroes de origen divino.
El mismo dios Thor, “dios de la fragua y de los herreros”, representante por excelencia de la mitología nórdica, porta el martillo con la esvástica, con el que protege a los hijos del Sol Negro. Se hace notorio recordar la enigmática celebración nazi del solsticio de verano, momento de la victoria de la luz del Sol sobre las tinieblas, o de “los hombres del sol sobre los de las tinieblas”.
Respecto al águila imperial nazi, Alfred Rosenberg, colaborador de Hitler y responsable de los territorios ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, afirmaba que los “aryas” situados en las más elevadas mesetas y regiones del Asia Central hicieron del “pájaro de las cumbres (el águila) el rey de las montañas… aquél que puede mirar el Sol de frente, cara a cara…”. El Águila del Imperio, portadora del signo del imperio (la esvástica) y situada sobre el estandarte nazi alemán es el mismo símbolo que utilizaban las legiones romanas y las tropas napoleónicas.
El Emperador Juliano, el “último emperador romano”, tuvo una visión la noche antes de morir a causa de una herida de guerra en Persia: vio el Águila del Imperio de Roma (signo de Zeus-Júpiter) que volaba hacia Oriente, para refugiarse por casi dos milenios en las montañas más altas del mundo (el Himalaya). Transcurrido el tiempo indicado, el águila, volvía a Occidente portando el símbolo sagrado (la esvástica). Es este el contexto en el que debemos hallar el significado del águila nazi trayéndonos la esvástica desde las montañas más altas del mundo. De esta forma, los nazis pretendían ser los depositarios de la tradición imperial, reivindicando el derecho de ser legítimos herederos del Imperio Romano y del águila de Zeus-Júpiter.
Algunos opinan que el alfabeto rúnico se desarrolló tomando como base el griego, pero otros investigadores han hallado evidencias de una escritura prerrúnica muy antigua que data de finales de la Edad de Hielo. El alfabeto rúnico tiene 24 letras y cada letra tiene en sí misma un significado mágico y místico simultáneamente. El conocimiento de las runas lo consiguió Wotan (Odín) colgándose por nueve días en el árbol cósmico (Yggdrasil) e hiriéndose con una lanza en el costado, en lo que es una práctica iniciática claramente chamánica. Proyectadas en rituales mágicos, los antiguos germanos dotaban a las runas de grandes poderes.
Yggdrasil es un fresno perenne: el árbol de la vida, o fresno del universo, en la rica mitología nórdica. Sus raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mímir. A los pies del árbol se encontraba el dios Heimdall que era el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard. Yggdrasil rezuma miel y cobija a un águila sin nombre que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk, a un dragón llamado Níðhöggr y a cuatro ciervos, Dáin, Dvalin, Duneyrr y Duraþrór. Cerca de sus raíces habitan las nornas.
Tácito describió en su obra “Germania” una práctica oracular basada en varas de madera con unos grabados que eran runas. Debidamente ritualizadas, las inscripciones rúnicas en espadas u otros objetos los dotaban de un poder excepcional. Sobre las runas de las SS nazis, su origen se sitúa en los antiguos guerreros germánicos, los cuales esculpían los signos rúnicos sagrados en la vaina de las espadas que utilizaban en el combate. Se les atribuía a estos signos un valor mágico de sabiduría, protección y poder, siendo grabadas también en los navíos y los lugares solemnes para dar seguridad y estabilidad al pueblo. Los SS se identificaban con estos guerreros germánicos teutones y con su mitología por ser guardianes ancestrales de la perdida Hiperbórea.
El barón Sebottendorf, fundador de la Orden de Thule, que tanto influyó en la génesis del nazismo, consideraba que las runas constituían “el poder esotérico primigenio”. Rudolf J. Gorsleben, investigador próximo a la ideología nazi, trató de reconstruir la ciencia espiritual de las runas y de sus poderes mágicos como conductoras de la energía que anima el universo entero e influye en el mundo material. Según afirma, las runas son el vínculo entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre ario posibilitando la unión mística con Dios. Asimismo considera que la más sagrada de todas las runas sería Hagal, que se hallaría presente en el hexágono, la flor de lis de la heráldica e incluso en la pirámide de Keops, ya que la civilización aria primigenia había sobrevivido bajo diversas formas culturales. Gorsleben también afirmaba que las distintas formas de cristalización mineral serían proyecciones sólidas y geométricas de las runas, su materialización cósmica.
Guido von List, que se dedicó al estudio del significado de sabiduría oculta relativa a los arios, sufrió once meses de ceguera transitoria y afirmaba que durante esta época su ojo interior le hizo vislumbrar lo que el llamaba religión germánica y el origen de las runas, revelaciones a partir de las cuales trató de reconstruir la lengua aria primigenia que, según afirmaba, dio lugar a todas las demás. Afirmaba que este lenguaje es un lenguaje mágico en el cual cada palabra tiene un poder vinculado a un principio absoluto. List interpretó, por una parte las letras y sonidos de las runas y, por otra, las inscripciones y emblemas antiguos y expuso sus resultados en “El secreto de las runas” (1907). El ocultismo rúnico surgido de este trabajo constituyó la principal clave del esoterismo de List, que obtuvo notable popularidad a comienzos del siglo XX, especialmente durante la Primera Guerra Mundial.
Karl María Wiligut, conocido en algunos entornos nazis como el “Rasputín” de Himmler, aseguraba haber recibido sus conocimientos ocultistas de su abuelo. Para Wiligut las runas contienen en su código cifrado la historia entera de la creación del hombre, originada en tiempos inmemoriales en los territorios del Polo Norte, que constituirían la antigua Hiperbórea. Allí había residido una raza etérea y luminosa de profundísima sabiduría que, sin embargo, se habría ido degenerando con el tiempo. En la actualidad sólo los iniciados tienen acceso al misterioso lenguaje de las runas, accesible a través de claves secretas.
Himmler encargó a Wiligut el diseño de un anillo con el que honrar los méritos extraordinarios de los miembros más destacados de la SS, el llamado “anillo de la calavera”, que se entregaba acompañado de un certificado que describía tanto la ornamentación como su simbolismo. En este anillo, figuran la esvástica y tres signos rúnicos. cuyo significado ha sido tomado casi literalmente de Guido von List: La leyenda de la esvástica es “sé uno con Dios, el Eterno”; en la runa Hagal dice: “vela por el universo que hay en ti y dominaras el universo”; en la runa Sol figura: “el espíritu creador siempre vence”; y en la doble runa Sig, ideada por el propio Wiligut, se indica lo siguiente: “la fuerza de tu espíritu te hace libre”.
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