¿Qué significa el nombre de QUETZALCOATL?
Ketsalkoatl es el nombre del Ser Supremo en lengua nawatl. Para comprender a profundidad las creencias toltecas, hay que averiguar qué entendía el morador del México antiguo cuando escuchaba ese nombre.
Ketsal
El término Ketsalkoatl se compone de dos elementos: Ketsal, pluma, y Koatl, serpiente; su combinación significa serpiente emplumada. Sin embargo, la raíz Ketsal también tiene el sentido de algo precioso, en particular las plumas verdes del quetzal y las piedras verde-azuladas como el jade o la turquesa. Aquí encontramos una alegoría, pues, según la leyenda, el nacimiento de los profetas mesoamericanos ocurrió cuando E’ekatl, el espíritu divino, penetró en el seno de una virgen bajo la forma de un jade o una pluma. De modo que el nombre de Ketsalkoatl contiene, en primer lugar, un “misterio” teológico.
Ketsal también significa feminidad; era un nombre muy común entre las niñas mexicas. Esto le daba al título un matiz femenino, indicativo de que se trataba de una deidad andrógina o hermafrodita. Es por ello que los mexicas, al orar a Ketsalkoatl, le llamaban Teteoinan teteoitta, madre y padre de los dioses (vea más información sobre el androginismo de Ketsalkoatl en el artículo Quetzalcoatl y el Andrógino).
La raíz Ketsal se relaciona con otras dos: Ketsil y Ketsa; ambas significan pisar, dar un paso, ponerse de pie, detenerse en el camino, dejar una huella. Aparecen en términos como Ketstiu’, criatura nacida de pie, Shimoketsa, ponte de pie, y Ketsilpaina, andar de prisa. La relación entre la Serpiente Emplumada y el símbolo del pie se debe a que, en Anawak, el paso y la huella eran metáforas del nacimiento y los ciclos.
Como verbo, Ketsa contiene dos sentidos contrarios: fecundarse los animales y abortar la criatura. Su explicación es la siguiente: siendo la suprema conciencia del Universo, se consideraba que la Serpiente Emplumada tenía el poder de crear y destruir la vida. Ambos sentidos se recogen en la leyenda del nacimiento del héroe Se Akatl Topiltsin, quien fue abortado por su madre en una batalla que duró cuatro días.
Al duplicarse, la raíz Ketsa forma el verbo Keketsa, dilatarse el tiempo, sucederse las edades, en el cual percibimos una referencia a los ciclos de manifestación. La obsesión de los mesoamericanos por el tiempo y sus recurrencias, materializada en el extraordinario calendario de Anawak, es un elemento imprescindible para entender aquellas creencias.
Otra acepción de la raíz aparece en el sustantivo Ketstli, caracol vocero, el instrumento con el cual se proclamaban los mensajes reales. Aquí percibimos tres contenidos: en primer lugar, los toltecas emplearon el corte transversal o longitudinal del caracol como emblema de su fe.
En segundo, es una referencia a la creación del Universo a través de la voz, tal como afirma un texto maya: "Entonces brotó la primera palabra allí donde antes no había palabras, se desprendió de la piedra (de fundamento) y cayó en el Tiempo. Y comenzó a proclamar su divinidad." (Chilam Balam, Antiguos dioses) En tercer lugar, relacionado con lo anterior, el caracol vocero aludía a las manifestaciones humanas de la Serpiente Emplumada, uno de cuyos títulos era Tloa’toani, los de la palabra. Ese sentido se refuerza por otros significados de la raíz Kets, tales como anunciar y aconsejar. Además, al unir a dicha raíz la partícula Tla, que indica una acción sostenida, se forma el verbo Tlaketsa, contar historias, lo cual nos recuerda una importante función de los sacerdotes toltecas: la de sostener la identidad del grupo a través de la palabra.
Otro sentido de Tlaketsa era columna, sostén. La columna aludía a la Serpiente Emplumada como eje del Cosmos, es decir, como sostenedor de las leyes naturales, y también a la función de sus mensajeros como baluartes ideológicos de la comunidad. De tal acepción deriva el nombre maya de los mensajeros: Bacab, columnas, bastones. Los toltecas sintetizaron dicho sentido en un elemento arquitectónico característico de sus templos: las columnas en forma de serpientes emplumadas que flanqueaban la puerta del santuario, las cuales, en ocasiones, eran sustituidas por efigies humanas cuyos brazos alzados expresaban la idea de sostener el peso del mundo y el orden social.
En una clave chamánica, Tlaketsa era la columna vertebral, vehículo de la fuerza de vida que corre por nuestros nervios y arterias. De ahí que, con frecuencia, la Serpiente Emplumada fuera representada como un espinazo o una serpiente que sale de la médula espinal, o incluso como un ciempiés cuyos segmentos y patas semejaban vértebras.
Mencionaré, por último, que la raíz Kets y su variante Kech nombraban a la melena y la barba. En consecuencia, tales atributos físicos eran distintivos de los profetas de Ketsalkoatl, como afirma un cronista: "Este sabio predijo que habría de asumir el trono un señor, el cual ostentaría ciertas señales en el cuerpo, siendo la principal sus abundantes cabellos, con los cuales la Naturaleza formaría una tiara en torno a su cabeza. Asimismo, que habría de ser barbado y tendría el aspecto de un dios" (Alba Ixtlilxochitl, Primera Relación).
Debido a que los aborígenes de América tienen escasa vellosidad facial, algunos autores interpretan la presencia de barba en las imágenes de Ketsalkoatl como evidencia de que se trataba de un extranjero. Sin embargo, si tenemos en cuenta que los chinos y otros pueblos asiáticos pertenecientes a la misma raza que los indoamericanos, también tuvieron la barba como emblema de sabiduría, comprendemos que se trata de un simbolismo universal. La melena y la barba representaban los rayos del Sol y el estado de conciencia iluminado o “solar” de los profetas.
Koatl
Una vez despejado el significado de la primera parte del nombre de Ketsalkoatl, vamos a la segunda. El sentido directo de Koatl es serpiente. La serpiente es hasta hoy uno de los íconos más característicos del arte mexicano. Por la sutileza de sus movimientos representaba la sabiduría y daba nombre a los sabios. Su forma alargada recordaba a la columna vertebral y al eje del Cosmos, lo cual hacía que las raíces Koa y Ketsa armonizaran muy bien.
La segunda acepción de Koatl es doble, gemelo, conservada en el aztequismo “cuate”. De ahí que una de las traducciones más comunes de Ketsalkoatl sea gemelo precioso. En este caso, el título alude a una creencia muy arraigada entre los mesoamericanos: que todos los seres vivos poseemos un “doble” o contraparte del cuerpo físico llamado Nawalli o nagual, proyectado. Debido a que la Serpiente Emplumada encarna los poderes del nagual, uno de los títulos que le dieron fue Nawalpiltsintli, príncipe de las transformaciones. En las leyendas, el doble adopta la forma de un ocelote o perro, cuyo trabajo es transportar las almas de los difuntos a través del río del olvido.
Al igual que en otras culturas de la Tierra, en Anawak la serpiente representaba al miembro sexual masculino y, por extensión, al acto de producir vida. De ahí que la raíz Koa diera origen a términos como Yekoatl, acto sexual, y Koatlaka, generación humana. Tal sentido quedaba enfatizado al combinarse con los atributos femeninos contenidos en la raíz Ketsal, lo cual expresaba gráficamente la capacidad de Ketsalkoatl de ser la madre y el padre del Universo.
Lo anterior se relaciona con otra acepción del término Koatl: ombligo. El ombligo es el órgano que alimenta la vida, relacionado con el feto o estado potencial de las cosas. También es, según las creencias toltecas, el punto del cuerpo donde se concentra la energía, razón por la cual, otro de sus significados es centro.
La connotación umbilical de la serpiente se hace más clara en la escritura nawatl del término Koatl, que se podía hacer de dos maneras: pictográfica, empleando la caricatura de una serpiente, o fonética, uniendo los jeroglíficos Ko, vasija, vientre, y Atl, agua. De este modo, el título adquiere otros dos significados: recipiente de agua y agua del vientre. El primero daba nombre a la sacerdotisa suprema de la Toltequidad, Siwakoatl Tlakiach Amapane, señora serpiente dueña de los canales ocultos de agua; el segundo, al líquido amniótico de la embarazada.
¿Qué significan estas metáforas? La vasija de barro tipifica al cuerpo físico y el agua a la conciencia. La combinación Ko-atl describía, pues, a la materia y el espíritu, una dualidad a la cual los filósofos toltecas llamaron Tonal y Nagual, evidente y oculto. En una interpretación relacionada con la anterior, Koatl era el atanor o recipiente donde se realizaba la “obra” de transmutación alquímica.
El emblema de la serpiente entra en el mito de la fundación de México, ya que un sinónimo de Koatl era Shiktli, nombre biológico del ombligo. El nombre de México, o mejor dicho, Me-shik-ko, con acento en la penúltima sílaba, se compone de Me, luna, maguey, Shik, ombligo, más el sufijo locativo Ko. Cuando las raíces Me y Shik se asocian, la primera adquiere el sentido secundario de vientre. Por lo tanto, México significa lugar del ombligo de la luna o del maguey, y en sentido figurado, el vientre o centro de la tierra. Lo notable es que el jeroglífico con el que se escribía ese nombre no estaba formado por una luna o un maguey, sino por un águila devorando a una serpiente. El águila es un emblema solar, por eso se dibujaba en acto de agredir, simbólico de la fecundación; a serpiente es lunar, por lo que se representaba sometida y enroscada sobre sí misma, formando el jeroglífico de la matriz. La lectura directa de esta combinación es Kuau’koatl, águila-serpiente, un concepto que encierra la misma dualidad del ave y el reptil presente en el nombre de Ketsalkoatl.
En algunos monumentos, el nombre de Ketsalkoatl se invierte; en lugar de dibujarse como una serpiente con plumas, adopta la forma de un ave con atributos de serpientes, tales como cascabeles, ojo de reptil o lengua bífida. Con frecuencia, el ave se posa sobre un árbol cuyas ramas se extienden a modo de cruz. Aquí encontramos un juego de palabras, pues el nombre nawatl del árbol, Kuau’tli, también designaba al águila o principio volátil; además, se forma de la raíz Kau, alargado, cuyo diptongo AU, resuelto como O, da origen al nombre de la serpiente, Koatl.
¿Por qué se asociaba el árbol con la cruz? En primer lugar, porque la cruz está formada de leños; también, porque representa la intersección de los cuatro rumbos del Cosmos, y un nombre nawatl de este concepto era Nauyaktli, cuatro puntas o cuatro arremetidas, que, no por casualidad, designaba a la serpiente de cascabel. Como consecuencia de esta integración de sentidos, la cruz fue emblema de los profetas mesoamericanos (circunstancia que los misioneros españoles aprovecharon hábilmente en sus prédicas). Debido a ello, adquirió los sentidos secundarios de sacrificio y redención, tal como afirma el siguiente testimonio:
"Vieron que (los mayas) tenían cruces y, al preguntarles por su origen, contestaron algunos que, al pasar por aquellos parajes cierto varón hermosísimo, les había dejado dicha reliquia como recuerdo. Otros (añadieron) que en ella había muerto un hombre más resplandeciente que el Sol. De cierto, nada se sabe". (P. M. Anglería, Décadas del Nuevo Mundo)
Otro significado de la raíz Koa es pecar o tener un dolor; se refuerza al combinarse con Ketsalli, que adquiere la connotación de gracia, impecabilidad. Tal dualidad transforma el nombre de Ketsalkoatl en la descripción de un movimiento, en un retrato del sendero tolteca, que va de lo limitado a lo pleno y de lo pecaminoso a lo impecable, a través del merecimiento.
Relacionada con la anterior, está la acepción paralítico, inmovilizado, que da a su acompañante Ketsal el sentido relativo de moverse con rapidez. En su combinación, ambos términos conforman una mística idea que fue descrita por dos grandes maestros con las siguientes palabras: "El signo del Padre que lleváis en vosotros es movimiento y quietud" (Jesús, Evangelio de Tomás, 50). "Un estallido controlado y una quietud controlada son la marca de un guerrero" (Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlan, cap. 10).
Por último, mencionaré que el plural de Koatl – Kokoa – significa comprar y vender, y daba nombre al dinero. La asociación entre el mediador divino y el dinero o medio de cambio es muy antigua; se remonta a épocas prehistóricas, cuando el ganado era la moneda corriente. Aún se conserva su recuerdo en el título semita Mashiakh, cordero, latinizado como Mesías, el cual se forma por una raíz relacionada con el nombre nawatl del venado, Masatl, y con el título del merecido espiritual, Masewalli. Por lo tanto, al pronunciar el nombre de Ketsalkoatl, sus creyentes de habla nawatl percibían un matiz transferente o comercial, en el más respetuoso sentido del término.
Ello explica diversas tradiciones de Anawak. Por ejemplo, Ketsalkoatl era el patrón de la casta de los Pochteka, comerciantes. El emblema que identificaba a los sacerdotes era un Shikipilli, monedero, en el que no guardaban monedas, sino espinas de penitencia, motas de algodón y trozos de incienso. La cruz de los rumbos también era jeroglífico del oro, el concepto de “valor” y de la cantidad 8000 (tercer orden de la numeración vigesimal, simbólico de la abundancia material).
En la biografía del príncipe de Tula hay un episodio que recoge tal asociación de ideas. El cronista Diego Durán narra que, pocos días antes de inmolarse en una hoguera, Se Akatl regaló a los ancianos de Cholula ciertas cuentas de piedra verde, una de ellas " ...muy bien labrada con una cabeza natural de mono" (Historia de las Indias). Tales gemas servían por entonces como moneda. Sus seguidores entendieron el mensaje: a través de esa “compra”, quedaron comprometidos a continuar su misión. Por eso guardaron el precio de su rescate en un monedero de piel de ocelote y lo veneraron en el santuario de Cholula como la joya de máximo valor.
Conclusión
Hasta aquí, lo que cabe decir sobre la traducción razonada del nombre de Ketsalkoatl. Como vemos, no es posible dar en español una idea exacta de la amplitud de imágenes que ese título evocaba en los antiguos mexicanos, a menos que recurramos a diversas traducciones simultáneas, tales como: serpiente con plumas, doble precioso, ave de las edades, gema de los ciclos, ombligo o centro precioso, serpiente acuática fecundadora, el de las barbas de serpiente, el precioso aconsejador, divina dualidad, cuatro rumbos, femenino y masculino, pecado y perfección, movimiento y quietud, etcétera.
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