Para muchas personas la enfermedad es fuente de creación: para otras, de destrucción: Arnoldo Kraus
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- El Colegio NacionalCCO:erubielcamacho43@yahoo.com.mxsáb. 18 de jul. a las 11:3218 de julio 2020ECN/ 166Ciencias Biológicasde la Salud“PARA MUCHAS PERSONAS LA ENFERMEDAD ES FUENTE DE CREACIÓN; PARA OTRAS, DE DESTRUCCIÓN”: ARNOLDO KRAUS*El Colegio Nacional transmitió la conferencia Thomas Mann y las epidemias: Muerte en Venecia y La montaña mágica, que forma parte del ciclo Viernes viral coordinado por el colegiado Antonio Lazcano*Las obras del autor alemán fueron analizadas con guiños hacia el presente, por el lingüista Luis Fernando Lara, integrante de El Colegio Nacional, y el médico y escritor Arnoldo Kraus*“El ser humano, aún en pleno siglo XXI, sigue actuando por unos impulsos muy primitivos”: Luis Fernando Lara“Thomas Mann es uno de los grandes escritores de todos los tiempos, autor de dos novelas donde todo el tema de la enfermedad está insertado como contexto y los personajes centrales son él mismo y la sociedad, que se mueve con una visión de la enfermedad que, a ratos, es distinta a la contemporánea y, a ratos, no tanto”, reflexionó Antonio Lazcano, integrante de El Colegio Nacional, durante la introducción de la conferencia Thomas Mann y las epidemias: Muerte en Venecia y La montaña mágica impartida el 17 de julio por Arnoldo Kraus, como parte del ciclo Viernes viral.En esta sesión Lazcano Araujo tuvo como invitados al médico Arnoldo Kraus y al también colegiado Luis Fernando Lara, para sostener una conversación acerca del entrecruzamiento entre pasado y presente que se puede encontrar en sendas obras de uno de los escritores alemanes más reconocidos en nuestros días.“Un diálogo entre el médico y el especialista en las lenguas; entre el especialista en el dolor humano y en cómo enfrentar a la enfermedad, y la persona que se asoma a la lengua, la analiza, pero que nunca pierde la belleza y el contexto”.Ahí no sólo la idea, sino la intención de la sesión no se trataba de desglosar las obras, sino de centrarse en algunos puntos de dos grandes escritos “son sumamente relevantes no sólo por la calidad literaria, por la voz y el pensamiento de Thomas Mann, sino también por lo que estamos viviendo”, en palabras de Arnoldo Kraus.“La pandemia por el coronavirus, que nos tiene asolados, llenos de desasosiego, de incertidumbre, de más preguntas que respuestas, como seguramente sucedía con los personajes que estaban vivos en La montaña mágica y con el personaje central de Muerte en Venecia, en quien el desasosiego era una constante: las dudas, incertidumbres, temores y la forma de enfrentar el día a día se venían haciendo cada vez más complejos”.Para Luis Fernando Lara, la enfermedad en ambas novelas tiene un papel determinante y es la esencia o el constructo fundamental de la novela: el funcionamiento de las enfermedades le dan el empaque a ambas novelas, sostuvo el especialista, al tiempo de reconocer que hay otros aspectos que deben tomarse en cuenta al acercarse a ellas.“Si vemos Muerte en Venecia, el personaje principal (el compositor Gustav von Aschenbach) sostiene un espíritu apolíneo, de gran altura espiritual, pero de pronto se ve arrastrado al espíritu dionisiaco que es el espíritu de la carne, del cuerpo. En ese momento es cuando empieza a caer en el hechizo de Tadzio (coprotagonista), lo que lo lleva a la enfermedad.“En el caso de La montaña mágica, todo el contexto de la novela es la enfermedad misma, en este caso la tuberculosis, y se repite en el personaje de Hans Castorp esta afición por la enfermedad: llega a un hospital, supuestamente sano, a visitar a un primo durante tres semanas y termina quedándose siete años y en ese tiempo se va haciendo a la enfermedad, no es que esté muy enfermo”, compartió el lingüista durante la charla.Entre impulsos primitivosUn diálogo que recorrió distintas rutas de acercamiento a ambas obras de Thomas Mann: desde sus vinculaciones con el presente, el vivir el encierro a causa de una pandemia como la producida por el COVID-19, pero también sobre los procesos creativos que se pueden generar en medio de la enfermedad y del dolor.“Es interesante pensar que las pandemias unen a la humanidad, para bien o para mal; un gran patólogo alemán y politólogo tenía una sentencia muy interesante: si bien la enfermedad denota lo que le pasa a una persona, la desnuda, revela lo que sucede, con las epidemias y pandemias tenemos la oportunidad de observar qué es lo que sucede allende la frontera y en las novelas de las que hablaremos, la idea de que las pandemias son un retrato político del momento del mundo es veraz y lo comprobamos en la actualidad”, a decir de Arnoldo Kraus.Fue precisamente el autor de títulos como La morada infinita. Pensar la vida, entender la muerte, quien recordó el papel que puede jugar la enfermedad en todo proceso creativo, lo que se ha demostrado a lo largo de la historia en infinidad de personajes que realizaron buena parte de su obra en ese contexto.“Para muchas personas la enfermedad es una fuente de creación; para otras es de destrucción. Dividiría la enfermedad en el aspecto físico, cuando hay dolor físico es muy difícil crear, pero cuando es anímico y la persona regresa, es una gran fuente de creación.“Pensaría, incluso, que la mitad de la obra poética, literaria, dancística, debe contener una dosis de enfermedad y de dolor: el dolor es también un acicate, aquí Muerte en Venecia es el dolor del alma que él tenía y requería de un buen acicate para su vida”.En el caso del colegiado Luis Fernando Lara, uno de los aspectos que más llamó su atención, sobre todo de Muerte en Venecia, es la repetida fórmula de negar la gravedad de un problema entre las autoridades y recordó que, en esta novela de Mann, la primera reacción de la autoridad en Venecia fue decir “eso no existe, no hay ningún riesgo”.“Los turistas, señala el escritor en la novela, rápidamente salen de Venecia y después los rusos, ya que se fueron todos y él se queda en el hotel, es cuando se entera de que se trata de del cólera: ahí está un proceso seguido por todas las sociedades, incluso nosotros en la actualidad, de primero negarla, no darle importancia y después darse cuenta del conflicto, con la necesidad de cerrar las ciudades, pero también con la persecución a los médicos y a los enfermos”.Desde la perspectiva del doctor Luis Fernando Lara, todas esas actitudes, advertidas en el presente, dan la sensación de que el ser humano, en pleno siglo XXI, “sigue actuando por unos impulsos muy primitivos”.En ello coincidió Antonio Lazcano, para quien el genio y la vigencia de Thomas Mann se pueden reconocer en historias del pasado que pensábamos sólo literarias: “me sorprende que, de los incidentes cotidianos, un gran creador puede dejar lecciones que nos siguen impactando”.La conferencia Thomas Mann y las epidemias: Muerte en Venecia y La montaña mágica, que forma parte del ciclo Viernes Viral se encuentra disponible en la página de YouTube de El Colegio Nacional: elcolegionacionalmx.
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