Que comience el show
Con bombo y platillo, como si por fin hubiera logrado vender el avión presidencial, disminuir los feminicidios o acabar con la corrupción, el presidente López Obrador anunció este martes en su conferencia matutina que Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex, vendría a cantar a México. Pero no crea usted que se refería a alguna canción de Julio Iglesias, sino a revelar información sobre los sobornos que la empresa brasileña Odebrecht entregó para la campaña de su entonces jefe y expresidente de México, Enrique Peña Nieto.
La Audiencia Nacional Española indicó que Lozoya, quien se encuentra en una cárcel de Madrid, cumple con todos lo requisitos para que “comience el show” y pueda volver a su terruño. La semana pasada, el excoordinador de vinculación internacional en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012, aceptó la repatriación para enfrentar su presunta responsabilidad en los casos:
- Odebrecht, y los 10 millones de dólares en sobornos que habría aceptado y que terminarían por financiar la campaña de Enrique Peña Nieto con la promesa de que la compañía recibiera beneficios del Gobierno.
- La compra fraudulenta de la planta Agro Nitrogenados por parte de Pemex. Una planta abandonada y que podría catalogarse como fierro viejo a un precio exhorbitante: 264 millones de dólares… y otros 450 milloncitos más para habilitarla.
Y bueno, el colmo. Ahora hasta el PRI lo acusa de ratero, y eso ya es mucho decir. Según documentos judiciales divulgados esta semana, en el 2012 Lozoya Austin le pidió 4 millones de dólares a Odebrecht para la campaña presidencial, y luego se gastó la mitad en una lujosa mansión en Ixtapa Zihuatanejo que puso a nombre de su esposa Marielle Helen Eckers. Lozoya Austin, de 47 años, fue detenido en el sur de España el pasado 13 de febrero, en un fraccionamiento de multimillonarios llamado La Zagaleta. Como director de Pemex (2012-2016) el priísta entregó contratos gubernamentales por miles de millones de pesos a Odebrecht. Lozoya asegura que no hizo nada ilegal.
De acuerdo con fuentes del periodista Salvador García además de la información que esté dispuesto a entregar, Lozoya también ha puesto a disposición de la Fiscalía General de la República, encabezada por Alejandro Gertz Manero, un paquete de videos grabados por él mismo en su oficina en el piso 45 de la Torre de Pemex, en los que aparecen varios políticos (diputados y senadores del PRI y PAN) a los que él personalmente habría entregado maletines llenos de dinero a cambio de votar a favor de la reforma energética de Enrique Peña Nieto.
Dieciséis años después, el Presidente por fin podrá saciar su sed de venganza por aquella vez que René Bejarano, uno de sus más cercanos colaboradores y actual dirigente del Movimiento Nacional por la Esperanza, fuera exhibido en video aceptando cientos de miles de dólares en sobornos.
Y bueno, ya si de paso esto le ayuda a ganar votos en los próximos meses, pues ya sabe lo que dicen: los tiempos de Dios son perfectos.

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