Andreas Kalcker: el científico que muestra una cura sencilla y barata para muchas patologías

El dióxido de cloro (CLO 2 de acuerdo a su fórmula química) es conocido y utilizado desde hace más de 100 años para combatir todo tipo de bacterias, virus y hongos. El el desinfectante predilecto para las bolsas de transfusión de sangre y hasta ha sido la curación para quienes enfermaban de malaria en las Guyanas, durante la fiebre del oro. Andreas Kalcker es un ingeniero biofísico, nacido en Alemania, que hace casi 14 años viene estudiando la cantidad de soluciones que genera en el tratamiento de diversas patologías.
Desde Suiza, donde actualmente reside, Kalcker accedió a una entrevista con Medios y Estrategias en la cual dio detalles de cómo funciona esta sal que se puede preparar con facilidad. “El dióxido de cloro, en su modo de acción resulta ser un oxidante. Se asemeja mucho a la forma en la que actúa nuestro propio cuerpo, por ejemplo en la fagocitosis, donde se utiliza un proceso de oxidación para eliminar todo tipo de patógenos”, aseguró Kalcker, quien ante la disyuntiva que algunos lo consideran un veneno y otros un elemento de sanación respondió: “Todo médico está autorizado de usar procedimientos preventivos, diagnósticos y terapéuticos nuevos o no comprobados según la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial. En todo caso, debe observarse la legislación nacional respectiva y, en particular, sus disposiciones de uso en caso de emergencias nacionales. Si uno piensa en el agua también puede ser tóxica en caso que quieras inhalarla, porque te llega a los pulmones y te puede matar. Pero tomada como corresponde es una fuente esencial para la vida”.
Yendo específicamente al producto en cuestión, el biofísico alemán explicó que “el dióxido de cloro es un gas de color amarillento que, hasta la fecha, no está introducido en la farmacopea convencional como principio activo, aunque se utiliza por ejemplo de manera obligatoria para desinfectar y conservar las bolsas para transfusiones de sangre. También se usa en la mayoría de las aguas embotelladas aptas para el consumo, puesto que no deja residuos tóxicos; además de ser un gas muy soluble en agua y que evapora a partir de los 11 grados centígrados”. Kalcker ha desarrollado e inscripto a nivel internacional 3 patentes farmacéuticas ligadas al uso del Dióxido de Cloro. Las patenté para asegurar que estén disponibles, yo ya renuncié a cualquier cobro de regalías por las mismas, pero no quiero que ocurra con este producto como ha pasado con otras patentes que son inscriptas por grandes laboratorios y luego no desarrollan el medicamento, solamente las mantienen para cortar la cabeza del que quiere encontrar un remedio una cura a una enfermedad específica”.
En su experiencia previa, Kalcker ha comprobado resultados extraordinarios de esta sustancia para sanar patologías tan diversas como ébola, malaria, cáncer y hasta cuadros de autismo. Para cada caso, ha desarrollado protocolos de preparación y dilución del dióxido de cloro que están publicados en su página web (www.andreaskalcker.com) y son de acceso libre y gratuito para cualquier persona. En esa misma página web uno puede ver testimonios estremecedores de personas que lograron recuperar sus vidas, estando en situación extrema, gracias al uso del dióxido de cloro propuesto por el alemán. “El dióxido de cloro es una sustancia química que no cura ni trata ninguna enfermedad. Eso, sí, ayuda al cuerpo a curarse, porque es capaz de liberar oxígeno cuando entra en contacto con otro ácido, igual que la sangre, pero llegando allí donde la sangre no llega; su efecto terapéutico se debe, entre otras cosas, a que crea un entorno alcalino, eliminando al mismo tiempo patógenos ácidos”.
La actual pandemia de Coronavirus también ha provocado que algunos países se interesen en experimentar con esta sustancia. Según Kalcker, “el dióxido de cloro en solución acuosa a dosis bajas promete ser una solución ideal, rápida y efectiva para la eliminación de este virus. Como muchas veces ocurre, la solución está en el camino más simple. El planteamiento es el siguiente: por un lado sabemos que los virus son absolutamente sensibles a la oxidación y por otro, si funciona en bolsas de sangre humana contra virus como el HIV y otros patógenos, es absolutamente esperable que lo haga aquí. Estoy esperando ansioso los resultados definitivos de las experiencias que se generaron en varios países de América Latina y en Estados Unidos. Lo que hasta aquí vimos, en Ecuador es que se logró que el 97 de los casos se recuperara. Pero no quiero anticiparme a los resultados definitivos, con base de comprobación estadística como exigen las sociedades científicas, muchas de la cuales, han incrementado los ataques contra mi persona, aunque en realidad atacan la solución que puede generar esta sustancia”.
Amenazado, vilipendiado en las redes sociales, Kalcker además sufrió ataques muy claros como la eliminación de videos en la plataforma Youtube donde había testimonios voluntarios y personales de personas que habían logrado resultados “extraordinarios” con el uso del dióxido de cloro. También en “Amazon” desaparecieron del catálogo varios de sus libros. “Yo no quiero ser el enemigo de la industria farmacéutica porque yo no generalizo. Hay un sector de esa industria, que creo es mayoría, que investiga y produce medicamentos que han traído grandes soluciones a la Humanidad para enfrentar enfermedades. Pero hay otro sector que quiere hacer seguir haciendo fortunas inimaginables con negocios que nada tienen que ver con la salud como la acumulación de las vacunas. Yo no necesito económicamente más de lo que ya conseguí: tengo una casa, mi pareja y puedo comer todos los días. No me interesa hacer dinero con las patentes que inscribí. Mi gran sueño es que eso llegue a millones de personas de manera gratuita o muy barata, porque no requiere un gran desarrollo tecnológico para preparar las fórmulas, y ayude a salvar vidas”.
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