Miles de millones de dólares se están llevando a la cadena de valor de la inteligencia artifical (IA), pero de momento sólo unos sectores, como el equipamiento e infraestructura, están generando ingresos. El qué tan rentables serán esas inversiones aún depende de su adopción por parte de las empresas, reconoció Raúl Katz, ex director de investigación de estrategia empresarial en el Columbia Institute for TeleInformation, de la Universidad de Columbia. “Los Anthropic de este mundo, así como los Open AI, hasta los Google obviamente o Microsoft, reconocen que la única manera de rentabilizar esta cadena de valor es sobre la base de la adopción (por parte de empresas)”, apuntó el experto durante la presentación del Índice latinoamericano de inteligencia artificial (ILIA) 2026. De acuerdo con el ILIA, que va en su cuarta edición y se presenta en colaboración con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en 2025 México reportó una adopción de 52 sobre 100, lo que le ubica por el octavo lugar de una veintena de países latinoamericanos, por debajo de Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, Costa Rica, Argentina y Perú. En cuanto a inversiones en IA, en los recientes 10 años, se registran 561 inversiones privadas en el país, el segundo número por debajo de Brasil. Cuando se observa por monto, México no sólo está por debajo de ese la economía, sino también de Chile y Argentina, con mil 223 millones de dólares. El informe ubica a México dentro del grupo de países “adoptantes”, es decir, aquellos que han desarrollado capacidades relevantes en inteligencia artificial, pero todavía mantienen brechas que limitan su despliegue a mayor escala. Con datos del año pasado, que dada la velocidad a la que se está desarrollando esta tecnología “ya es historia antigua”, Katz señaló que en Estados Unidos, donde se realiza 65 por ciento de la inversión en IA a escala mundial, 95 por ciento de los ingresos se está generando en la parte de equipamiento e infraestructura; es decir, en la venta de semiconductores y la construcción de centros de cómputo. La primera de tres fases Aún restan dos tercios de la cadena de valor de la IA: la adquisición y preparación de grandes bases de datos, el desarrollo de modelos, el software y herramientas para su implementación, así como el despliegue en aplicaciones. “Si no se da la adopción, este valor no se va a materializar. Desde el punto de vista de la rentabilidad, el desarrollo en modelos todavía es negativo. Lo que es interesante es que al final de este mes vamos a experimentar la salida al mercado de firmas como Anthropic, que lo hacen sobre la base de métricas que no reflejan la rentabilidad”, señaló.
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