Los pendientes con los pueblos originarios no sólo siguen sin resolverse, sino que se han multiplicado, advirtió la poeta zapoteca Natalia Toledo, quien sostuvo que la deuda histórica del Estado mexicano con las comunidades indígenas persiste a pesar de que desde el anterior sexenio hay personas de esos pueblos en cargos claves del gobierno. El principal de esos pendientes “es la justicia para los que fundaron este país, muchas naciones que dan rostro a todo lo que es hoy México”, afirmó, y consideró que, en todos los sentidos, la riqueza de este país se llama pueblos originarios y hace falta un reconocimiento real. Natalia Toledo será conductora, junto con la también poeta y narradora zoque Mikeas Sánchez, del 11 Festival de Poesía Las Lenguas de América Carlos Montemayor, que se efectuará hoy a las 17 horas, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, con entrada libre y cupo limitado. En entrevista, resaltó que para los pueblos originarios no sirven las dádivas ni las consultas que nunca terminan por llevarse a cabo en su totalidad. Tampoco, enfatizó, ese trato de “hijo menor” o seguir con las mismas maneras de hace 500 años. Consideró que “la blanquitud dominante no se ha ido ni se irá”, porque se va pasando el bastón de mando. Frente a ese panorama, la también diseñadora textil formuló una petición concreta: que dejen también que los pueblos y las comunidades se organicen como han hecho durante siglos. “Ojalá que así fuera, porque esa es la manera que tenemos de que se rompa esta brecha entre lo que se dice y se hace.” La exigencia no se limita al reconocimiento simbólico, sino que implica el control de los recursos y la permanencia en el territorio. “Que dejen a la gente existir con sus formas de vida y su pensamiento, pero también en su territorio, porque, por un capricho o una venta de recursos, la gente se tiene que desplazar”. La poeta calificó de injusta y abominable tal realidad, y criticó que se acepte como si no pasara nada. Su llamado se dirigió de manera directa a quienes ocupan puestos de decisión. “Los compañeros que están en estos cargos deberían tener más valor para hacer los cambios que se necesitan”. El planteamiento de NataliaToledo tiene de base el tema central de esta edición del festival: el desplazamiento de comunidades originarias y afrodescendientes debido al calentamiento global. La autora asentó que lo que antes ocurría sólo en algunas regiones, hoy es una constante; que los cárteles y el crimen organizado se disputan los recursos de los pueblos, y que la violencia se ha profundizado al grado de que todos los días mueren personas a causa de ella. Mencionó, por ejemplo, que en Juchitán y el Istmo de Tehuantepec, de donde es originaria, nunca se había vivido algo así, y que ahora muchos jóvenes se incorporan al crimen organizado ante la falta de oportunidades, mientras varias personas dejan su lugar de residencia por el llamado “cobro de piso”. El calentamiento global está ligado a todo eso, agregó, porque otros se apoderan de los recursos, venden el agua, abren minas y firman contratos millonarios sin consultar a las comunidades indígenas. Para la autora, dedicar este año el festival al calentamiento global ayuda a tomar conciencia de que no es algo que ya pasó, sino que sigue sucediendo, y que hay que poner un alto a prácticas que llevan a catástrofes naturales irreversibles. Carolina Sánchez, directora del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacó la importancia de este festival bienal, surgido en 2004 a iniciativa de esa instancia con el impulso del antropólogo José del Val y el escritor Carlos Montemayor, ambos ya fallecidos. Subrayó que el encuentro crea un espacio donde las lenguas de los pueblos originarios se posicionan en igualdad con las lenguas que llegaron a América, como el español, el inglés, el francés y el portugués, así como las de origen africano, como el garífuna, de Honduras. Recordó que Montemayor fue enfático al señalar que todas las lenguas del continente son sistemas lingüísticos equiparables, con complejidad para expresar lo abstracto, lo simbólico y lo metafórico, por lo que merecen el mismo plano de igualdad. Resaltó que, en sus 22 años, el festival ha reunido a 90 poetas hablantes de 29 lenguas; además, esta edición se inscribe en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022-2032 y en los 475 años de la UNAM. En esta edición del festival participarán 10 poetas de México, Guatemala, Honduras y Canadá, entre ellos la garífuna hondureña Xiomara Cacho Caballero, la guatemalteca maya kaqchikel Negma Coy Pichilla, los nahuas Mardonio Carballo y Martín Tonalmeyotl, la mixe Rosario Patricio Martínez, el mazahua Francisco Antonio León Cuervo, la maya yucateca Sasil Sánchez Chan y el mixteco Florentino Solano
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