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Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 30 de noviembre de 2012
Este artículo señala que existe un falso optimismo dentro del establishment que gobierna la Eurozona por creerse que se están tomando las medidas adecuadas para resolver la crisis financiera y la deuda pública. El artículo señala que no se están tomando las medidas necesarias para estimular el crecimiento económico que permita a la Eurozona salir de la recesión. Estas son las medidas más necesarias y urgentes que están siendo obstaculizadas por las políticas de austeridad y dilución de la protección social, con unas rebajas de los salarios que imposibilitan tal crecimiento.

A primera vista parecería que la situación y estabilidad del euro está –como algunos pocos hemos estando prediciendo- en buena forma. En contra de las voces alarmistas que señalaban el fin del euro, el euro goza de muy buena salud. En realidad nunca la perdió. Hoy el euro ha subido en valor un 10% del valor del dólar desde que Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), indicó que haría todo lo que fuera necesario para salvar el euro (26.07.12). El BCE está dispuesto, después de todo, a comprar, en el mercado secundario, bonos (cortos) de los Estados que lo soliciten. Por otra parte, se ha establecido un fondo común (European Stability Mechanism, ESM) que comparará bonos (largos) en el mercado primario de aquellos Estados que también lo soliciten. Y, por último, parece que, por fin, el sistema bancario se va a europeizar, regulado por el BCE.
Todo ello parece haber relajado algo los famosos mercados financieros de manera que la famosa prima de riesgo de la deuda española ha bajado. Y hay un número creciente de voces que incluso creen que España podría ya dejar de tener dificultades en pedir dinero prestado.
Todos los indicadores parecerían señalar que el espacio financiero está en buen orden o al menos bien encarrilado. Algunos se quejan de que todos los pasos enunciados y citados en esta breve introducción son demasiado lentos. Y no les falta razón. Pero al menos algo está ocurriendo en este espacio financiero de cuya salud –se nos dice- depende todo lo demás.
Pero a pesar de que el euro está en buena forma, resultado de los pasos señalados antes, la Eurozona tiene un problema gravísimo. Está, de nuevo, en recesión, con un elevado desempleo que está generando la mayor agitación social que Europa haya visto desde la II Guerra Mundial. Las huelgas generales, las huelgas parciales, las manifestaciones y la agitación callejera es una constante en la vida política de la mayoría de países de la Eurozona. Tal agitación social está creando una situación de alarma en las estructuras de poder que gobiernan la Eurozona. En el mismo día que había Huelga General en España y en Portugal, y movimientos de protesta en Italia, en Grecia, en Bélgica e incluso en Alemania, el comisario europeo de Política Económica señaló que la austeridad debería flexibilizarse, dando más tiempo a cada país de la Eurozona para alcanzar los objetivos fiscales de déficits y deuda públicas inicialmente acordados. Y comienza a haber pánico, incluso en Alemania, que la gente de los países de la Eurozona, harta de tanta austeridad para salvar a la banca, decida terminar con el euro y elegir partidos que se rebelen y no acepten –como está ocurriendo ahora-, los mandatos del Gobierno alemán y del BCE. El riesgo para el establishment europeo de que ello ocurra es muy elevado, y no sólo en Grecia y en Portugal, sino también en España. El 30% de la población, porcentaje que está subiendo, está llegando a la conclusión que el euro no es positivo para España.
¿POR QUÉ LA EUROZONA NO SE ESTÁ RECUPERANDO?
La respuesta a esta pregunta es fácil de ver, aunque el lector no la leerá en la mayoría de los medios. Las economías están en recesión debido primordialmente a la falta de demanda de productos y servicios, resultado de la disminución de la capacidad adquisitiva de la población, consecuencia de la disminución de los salarios (y del número de asalariados) y de los recortes del gasto público, incluido el social, y la correspondiente dilución de la protección social. De ahí que las políticas neoliberales que se están imponiendo a la población de los países de la Eurozona estén contribuyendo todavía más a la recesión. Nunca antes los países de la Eurozona habían visto una disminución tan masiva y acentuada de las rentas del Trabajo (como porcentaje de la renta total) como ahora. De ahí el gran problema de insuficiente demanda que continuará por muchos, muchos años, condenando a este colectivo –la Eurozona- y a sus componentes como España, a estar estancados económicamente con un elevadísimo crecimiento del desempleo. Así de claro.
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