Como lo hemos documentado aquí a lo largo  del último año, gran parte de los supuestos dislates, errores, horrores y tropiezos del presidente Obrador en realidad son parte de una estratagema “engañabobos” para desviar la atención de los grandes fracasos de su gobierno.
Así, por ejemplo, culpar a Hernán Cortés de la corrupción en México, es una simpática gracejada lopista que busca “jalar la marca” para que opinantes y críticos se metan en la discusión de hechos ocurrido hace más de 500 años, en lugar de analizar, criticar y cuestionar el fracaso escandaloso que hoy arroja el primer año de gobierno de AMLO.
Y en esa misma lógica se producen fenómenos como el de los supuestos “periodistas” que, de tanto en tanto, aparecen en primera fila de las mañaneras y curiosamente reciben la “estafeta presidencial” para preguntar. Y, por pura casualidad sorprenden con elogios sin freno, sin pudor y sin talento.
Y el fenómeno es el mismo cada nueva ocasión “mañanera”, en la que aparece “el payado de las cachetadas”, que lo mismo elogia a López Obrador, que lo compara con un corredor keniano, que le declara su amor eterno y hasta lo convierte en ídolo por su amor a los pobres.
Y en cada repetición del mismo sketch, los medios y los periodistas –en su mayoría–, muerden el anzuelo y crean tendencias en redes y hacen sesudos análisis sobre la miseria reporteril y periodística, sobre la escandalosa y nada saludable sublimación del “lamebotismo” del que son capaces algunos “periodistas” a sueldo.
Y si en cada ocasión los medios y los periodistas reales muerden el anzuelo, también en todo los casos se cumple el objetivo; “jalar la marca” y desviar la atención de los fracasos del gobierno de Obrador y confirmar que la sociedad mexicana consume gustosa y golosa sabrosas piezas “engañabobos” del presidente, de sus propagandistas y apologistas.
Y entonces la crítica de los críticos de AMLO no es por sus fracasos y por su fallido gobierno sino por las excentricidades de sus aplaudidores, de sus aduladores a sueldo y de la pandilla de propagandistas que son capaz de cualquier cosa cambio de un puñado de pesos.
¿Cuántas veces los voceros presidenciales y el propio presidente Obrador nos han regalado el mismo Sketch del periodista “lamebotas”?
¿Y, cuantas veces nos hemos tragado la misma píldora; cuantas veces la hemos digerido, nos hemos enojado y los hemos cuestionado?
Hoy lo volvieron a hacer el presidente, sus voceros y propagandistas.
El viernes último aparecieron un par de “supuestos periodistas” que sin freno y su pudor elogiaron al presidente en esa Cadena Nacional que son sus “mañaneras”.
¿Quién recuerda algo más de lo que dijo López Obrador, además de los dos monumentos de abyección?
Pues ese es el objetivo de esa estrategia; crear debates, discusiones, confrontaciones “engañabobos” para que los ciudadanos estén en todas las discusiones posibles menos en lo importante; el fracaso del gobierno de Obrador.
Sin embargo, lo que no saben los propagandistas de AMLO es que cada que inventan una nueva “caja china”, debilitan la imagen de una figura fundamental en México, la figura presidencial. Y con ella debilitan al presidente Obrador.
Y si lo dudan basta recordar que en sólo 12 meses, el presidente Obrador ha perdido casi 30 puntos porcentuales de popularidad; de los casi 80 por ciento de aceptación que tenía al momento de tomar posesión, hace casi un año, hoy apenas lo aceptan 5 de cada 10 ciudadanos.
Pero hay más.
Todos los días el presidente declara sobre el día a día. Pero desde hace 20 años declara sobre el día a día de los presidentes FoxCalderón y Peña.
¿Y eso qué tiene de particular?
Que curiosamente existen videos y audios de lo que decía hace décadas y de lo que dice hoy.
Y cuando se confrontan los videos y los audios de ayer con los de hoy, vemos una profunda contradicción.
Van sólo dos ejemplos.
Hace casi seis años, cuando en el gobierno de Peña Nieto el Congreso de la Unión debió aprobar la Reforma Educativa en una sede alterna, López Obrador fue el más severo crítico de esa decisión. Hoy, la Cámara de Diputados debió sesionar en el mismo recinto alterno, para aprobar el presupuesto 2020. ¿Y que dijo AMLO? Lo aplaudió.
Es tendencia en redes un video de hace 20 años en donde AMLO cuestiona que el PRI utilice el presupuesto para programas sociales que son clientelares y para la comprar votos. Hoy AMLO diseñó el presupuesto 2020 con un contenido 90 por ciento para comprar clientelas electorales.
Así el “circo engañabobos” de AMLO.
Se los dije.