Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

domingo, 25 de octubre de 2026

En la Isidro Fabela, los primeros habitantes vivieron en cuevas

 En la Isidro Fabela, los primeros habitantes vivieron en cuevas

Llena de historias, aseguran que para llegar era necesario escalar; pintaron las rocas porque esperaban recibir al presidente Kennedy

Foto
▲ Los habitantes adaptaron los recovecos, de los que se conservan terrazas. Al tiempo se erigieron escuelas, el mercado (que lleva el nombre de la colonia) y la iglesia de cantera; abajo, los preparativos para recibir al embajador de Estados Unidos en representación del presidente John F. Kennedy, y don Rodolfo, quien llegó de niño.Foto vecinos de la Isidro Fabela y Cristina Rodríguez
Foto
▲
 
Periódico La Jornada
Domingo 25 de octubre de 2026, p. 25

En un terreno accidentado cubierto por roca volcánica, con pendientes, túneles, cuevas y riscos, a mitad del siglo XX empezó a poblarse lo que ahora es la colonia Isidro Fabela, último reducto de los pedregales del volcán Xitle que quedaba sin habitar en Tlalpan, donde incluso entrar a pie era difícil porque la gente tenía que escalar, narran los pocos fundadores que aún viven en ella.

La mayoría de las familias, que provenían de los alrededores del centro de Tlalpan, enfrentaron desalojos antes de su llegada; las vecindades que habitaban los expulsaron porque no podían pagar la renta. También llegaron de Michoacán, Guanajuato y Guerrero, todos en busca de un hogar.

De inmediato se apropiaron de las cuevas hechas por la extracción de piedra volcánica, que en algunos casos habían sido abandonadas por otras familias por lo difícil que era vivir al carecer de todo servicio público y en un terreno completamente pedregoso.

Rodolfo Atristain Contreras, fundador, recuerda que para entrar a La Carrasco, como entonces se conocía a la colonia, ya que el terreno fue parte de una de las rancherías de la hacienda de Coapa, “había que escalar metros de cantera, se entraba por la calle Fuentes, donde había un pasito de 50 centímetros que los pobladores debían atravesar para entrar a las casas”.

El hombre, que ya supera los 80 años, platica que José Rodríguez Cuéllar, el dirigente de los habitantes de la zona, repartió los terrenos que para habitarlos tuvieron que aprender el oficio de los canteros: picar piedra, demolerla a punta de marro, pegarla para levantar sus casas y aplanar las calles mediante faenas en las que participaban hombres, mujeres y niños.

El reparto, de un lado a otro

Para don Rodolfo, la colonia se planeó como el cuerpo de un ciempiés. Relata que Rodríguez, desde la calle principal Primera Norte, con ayuda de un lazo repartió los lotes hacía ambos lados.

“Era con un lacito que tenía un nudito de 10 metros y de 25, con eso marcamos los terrenos, cada uno de 250 metros por 25 de frente. Iban de un lado a otro como el cuerpo de un ciempiés. Todo era hoyos, cuevas y piedras que tuvimos que aplanar.”

La hostilidad del terreno, cuenta la historia oral de los vecinos, llamó la atención del presidente de Estado Unidos John F. Kennedy, quien durante uno de los recorridos en su visita a México, en junio de 1962, le sorprendió el asentamiento. Por medio de su embajador hizo llegar a los habitantes algunos apoyos y éstos, en agradecimiento, le pusieron su nombre a una de las calles y mandaron colocar un busto de bronce, que al poco tiempo se robaron, relata Paola Montejano García, vecina nacida allí.

De esta anécdota, Rodolfo Atristain también tiene recuerdos: antes de la visita del embajador tuvieron una junta y al terminar el líder de la colonia les ordenó: “antes de que se vayan, me hacen una fila para que todos reciban su bote de pintura y me pinten sus fachadas”, pero le dijimos: “si no tenemos fachadas, son corrales”. Bueno, respondió, entonces las banquetas. “Pero si sólo hay piedra y terracería”; “entonces las piedras, pero ustedes me pintan porque va a venir Canada Dry”, a lo que le contestamos: “Kennedy, Kennedy, señor”. El relato es confuso, pues quien llegó fue el embajador, no el presidente estadunidense.

Paola es la tercera generación de una de las familias fundadoras, estudió en la primaria Felipe Ángeles, donde también lo hizo su madre y la mayoría de habitantes de La Carrasco, porque así llaman a la colonia que les dio identidad, ante el acoso de políticos en busca de votos.

La joven de 30 años tiene muy presente los relatos, como cuando decidieron el nombre: “algunos dijeron que fuera Pedregal de Carrasco o algo que hiciera referencia al rancho Carrasco, pero el dirigente propuso que se le pusiera el nombre de algún priísta de la época; el momento coincidió con el reciente fallecimiento del diplomático Isidro Fabela y así fue como la registraron”.

Por varios años los habitantes organizaron las faenas para mejorarla. En 1968, los cerros y barrancas de piedra volcánica habían desaparecido. Las calles estaban parejas, se abastecían de agua de una sola toma y para el drenaje tenían fosa séptica.

Contra la gentrificación

A Enrique Reyes da Silva, vecino originario, le tocó una colonia consolidada, “con lo necesario para vivir”. Platica que a los 12 años empezaron a hacer la conexión al drenaje: “recuerdo bien los tubos que metieron a la red principal, medían como 1.20 de diámetro, “nos metíamos a jugar. Entrábamos en la calle Kennedy y salíamos hasta el campo de futbol”.

Agrega que tardaron años los trabajos y no todas las viviendas fueron conectadas a la red, “los que vivían en barranca no porque hicieron sus viviendas desde abajo para aprovechar el espacio y las tuberías estaban a nivel de calle, entonces siguen con fosa séptica o resumideros”.

El también representante vecinal resalta la organización que ha caracterizado a la colonia desde su fundación, lo cual impidió que en 2018 un proyecto de Be Grand se conectara al drenaje, y junto con estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia los vecinos no dejaron pasar la construcción de un centro comercial de Grupo Carso.

A pesar del crecimiento de la población, 20 mil personas, la fiesta patronal los une, pues adoptaron como patrona a la Virgen de Guadalupe, que celebran el 12 de diciembre en la iglesia que ellos mismos construyeron de cantera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario