No, no sirven al país, como dicen. Se sirven a ellos mismos y bien, sobrada y cínicamente bien. Florestán.
El último párrafo de la carta de dimisión de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE retrata el cinismo de los corruptos:
Me retiro con serenidad, con la satisfacción del deber cumplido (…) Conservo mis principios, mis convicciones.
Este es un diagnóstico del México de mentiras cuando es la primera presidenta del INE, el único consejero en sus 36 años de historia, que echan por corrupción y lo maquilla. Pero fue la constante de esa autoridad electoral desde que, con el apoyo y aval de López Obrador, el 4 de abril de 2023 fue designada para el cargo por nueve años en los que con el apoyo del oficialismo se hizo de poderes metaconstitucionales y absolutos para darle el poder total de corromperse absolutamente, como se había denunciado en los medios y rechazado, hasta que en Palacio Nacional conocieron con pruebas su cleptocracia de la que no hay antecedentes en ese organismo.
Esta degradación institucional podría tipificarse como delincuencia organizada.
Ahora, como en todo barco que se hunde, comienzan a saltar las ratas. Es el caso de Víctor Hugo Carvente Contreras, el cómplice y beneficiario titular del Órgano Interno de Control, que permitió todo el saqueo y la asociación criminal. Dice que investigaba desde hace dos años, lo que es falso para salvar el pellejo. Porque si en verdad lo hizo ¿Por qué lo ocultó?
