Los tamales en el México antiguo.
Los tamales tenían una gran importancia cultural, además de
gastronómica, en la época de los mexicas. Fray Bernardino de Sahagún describe
algunas variedades de tamales en Historia General de las cosas de Nueva España
en el siglo XVI. Él y otros autores hacen referencia al tamal no sólo como
comida de la gente común, sino de los nobles y de los sacerdotes en ceremonias
especiales de ayuno. Sin embargo, como el tamal es una comida que requería en
esa época una cantidad significativa de trabajo para su elaboración, es
probable que solo los nobles y sacerdotes lo consumieran regularmente y la
gente común sólo en festividades.
La evidencia arqueológica muestra el tamal como parte de la
vida cotidiana de algunas culturas de México en la época prehispánica, como los
olmecas, los mexicas y los mayas, además de usarse en rituales religiosos, en
ofrendas y tumbas. En algunas ceremonias, los tamales especiales eran
entregados por los sacerdotes como agradecimiento a las ofrendas de los
participantes.
Uno de los rituales más significativos para los aztecas era
la fiesta del Atamalcualiztli (Ingesta de los tamales de agua). En esta
festividad, que duraba siete días, se realizaba una especie de ayuno, en donde
únicamente se comían tamales simples de masa, cocinados al vapor, sin chile ni
sal u otras especias o aderezos. Este festival se realizaba cada ocho años, por
considerarse ésta la vida ritual del maíz, durante la cual había sido
deshollado con sal y cal, trabajado y aderezado con chile. Durante el ritual se
libraba al maíz, al menos por esos días, de esa tortura.
También en la festividad de Izcalli, al final del año, las
mujeres distribuían tamales a sus vecinos y familiares desde el amanecer. Las
familias se reunían además a consumir tamales en esta festividad.En esta misma
festividad se realizaba el ritual del Huauhquiltamalcualiztli, donde se
preparaban tamales especiales de amaranto llamados huauhquiltamalli o
chalchiuhtamallli. Algunos de estos tamales se ofrecían al dios del fuego y a
los difuntos, y otros se consumían muy calientes, junto con caldo de camarones
o acociles. Los jóvenes ofrecían al dios del fuego animales que ellos mismos
cazaban, y los sacerdotes les entregaban a cambio tamales calientes cocidos,
simbólicamente transformados por el fuego.
En los rituales religiosos, se consideraba a los tamales
como el equivalente simbólico a la carne humana, y la olla donde se preparaban
(comitl), simbolizaba el vientre materno.
También se usaban los tamales en los rituales de matrimonio,
en donde después del amarrado de túnicas, la futura suegra le daba a la novia
cuatro bocados de tamales, y luego la novia le daba de comer a su novio.
También después del nacimiento de un niño, se hacían ofrendas de tamales.
Fuente: Editorial Miguel Ángel Porrúa.
Imagen: Tamales servidos para honrar el nacimiento de un
niño. Codice Florentino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario