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martes, 26 de abril de 2011

"Israel lleva a cabo una limpieza étnica"

Punto de vista. Medio Oriente visto por el historiador Mario Delgado
"Israel lleva a cabo una limpieza étnica"
Han expulsado a miles de musulmanes y están ocupando sus casas, dijo.
Julio Guillot |


Delgado. Analiza el coflicto israelo-palestino. Con motivo de la reciente decisión del gobierno uruguayo de reconocer al Estado palestino, el historiador Mario Delgado, doctorado en la Universidad de Londres, quiso formular ciertas puntualizaciones y exponer su punto de vista sobre el tema.

­Usted ha rechazado las expresiones del embajador israelí en Uruguay. ¿Cuáles son las críticas que usted formula?

­Mi posición es la de Marc Bloch. El dice que la tarea del historiador no consiste en condenar ni en elogiar; eso se lo dejamos a los filósofos o a los charlatanes. La tarea del historiador es establecer los hechos de la manera más precisa posible y explicar por qué. Los ditirambos y las diatribas los dejamos para otros.

Entonces, leyendo en "El País" lo que ha dicho recientemente el embajador de Israel, veo tres puntos de mala interpretación de la posición del gobierno uruguayo, de mala fe.

El primer punto es decir que, después de todo, Uruguay no estaba tan mal porque no había mencionado el tema de las fronteras anteriores al 67. El segundo son las críticas a las posiciones en la conferencia de Santiago; y el tercero, haber comentado que la delegación comercial que iba a Israel estaba dando una imagen como que el país estaba en venta. Y Uruguay es un país soberano que va a hacer negocios, como cualquiera.

En el siglo XIX, un primer ministro inglés ya había dicho que los países no tienen amigos; tienen intereses. Y nuestros intereses están más hacia el mundo árabe que en Israel, lo cual no quiere decir que tengamos malas relaciones con Israel.

­¿Cómo percibe usted la cuestión palestina?

­Primero, si los israelíes se aferran a la cuestión de mantener las fronteras posteriores a 1967, están demostrando que Israel no sólo no es un país democrático (que no lo es; es un país liberal pero no democrático), sino que es un país colonial.

­A ver, ¿cómo es eso?

­Israel se autodefine como "Hogar Judío"; pero en su población hay un millón y medio de israelíes que no son judíos: son musulmanes, cristianos ortodoxos, tenemos una comunidad maronita, una drusa, una católica. Estos ciudadanos, ¿qué son?, ¿ciudadanos de segunda clase?

Aunque fueran mayoría, ninguno de ellos podría ser presidente. Si yo dijera acá que un judío no puede ser presidente del Uruguay porque todo judío potencialmente es un israelí, me tildarían de fascista, pero eso es lo que hace Israel.

Han expulsado a miles de musulmanes y están ocupando sus casas; eso se llama limpieza étnica. Con Israel está pasando en este momento lo que dijo Hegel: que la víctima se convierte en victimario. El pueblo judío, que sufrió lo más horrible no sólo en el siglo XX sino mucho antes, desde el fondo de la historia de la Humanidad, ahora está practicando una política parecida (y digo parecida porque no hay cámaras de gas ni hornos crematorios); el Estado de Israel lleva adelante una limpieza étnica. Esa es la realidad. Esto lo dicen intelectuales judíos que, como Eric Hobsbawm, son antisionistas.

­¿Cómo definiría el sionismo?

­¿Por qué se creó el Estado de Israel? Todos los países de Europa con excepción de la España de Franco, el Portugal de Salazar, la Hungría de Horty y Dinamarca, todos los demás, de una manera o de otra, colaboraron con el exterminio de los judíos en los años 30. Terminada la guerra, esos países que habían perseguido a los judíos les pagaron la cuenta con la chequera ajena. ¿Por qué no les dieron la Baviera, en lugar de darles la Palestina? Los sionistas (que son laicos) nunca plantearon la reivindicación religiosa; en un momento estuvieron a punto de aceptar Madagascar, en otro momento la banca Rotschild quiso comprar toda una parte de Argentina.

Eric Hobsbawm plantea lo siguiente: supongamos que un rabino que murió en el siglo XVII renace en Tel Aviv y pregunta "¿dónde estoy?", y le van a responder "en la patria de los judíos". Entonces el rabino dice "ay, qué bueno, llegó el Mesías y nos trajo de vuelta a Israel". ¿Cómo se puede hablar de la patria judía si el Mesías no ha llegado aún? Bueno, eso es el sionismo. Y el pobre rabino va a concluir que el sionismo es una herejía.

­¿Cuál es la solución al problema palestino?

­Mi propuesta es de corte gaullista: soy partidario de la "force de frappe", la fuerza de disuasión ideada por De Gaulle. El problema palestino se va a solucionar el día que Irán tenga armas atómicas. En este momento en Israel hay entre 180 y 300 cabezas nucleares; teniendo el monopolio nuclear en el Medio Oriente, Israel nunca va a sentarse a la mesa de negociaciones. Pero el día que Irán tenga cuatro bombitas, nada más, y diga "si vos me tirás una, yo te tiro otra", ahí se acaba el problema y empieza la negociación. Ya lo dijo Augusto aconsejando a su sobrino Tiberio: "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". Eso sigue vigente. Por eso yo apoyo no solamente el programa pacífico nuclear iraní (algo a lo que nadie puede oponerse) sino también un programa militar, porque eso es la proliferación nuclear para la paz. La paz no implica no tener armas. De Gaulle tenía razón.

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