VILLAHERMOSA, Tab. (apro).- La diputada local de Morena, Candelaria Pérez, rechazó acusaciones de una secretaria sindicalizada del Congreso del Estado de haberla utilizada como empleada doméstica y hasta de niñera con sus nietos.
“No, no, para que yo hiciera eso tendría que tener una venta de tamales, tortillas, empanadas o un restaurante. Yo la ayudé, le eché la mano, si ella no lo valora allá su conciencia, la mía está tranquila”, respondió la legisladora de la saliente 62 legislatura que concluye funciones el próximo martes 4 de septiembre.
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Ángela Castillo Frías, empleada sindical con más de 18 años en el Congreso, denunció que la diputada morenista la usaba como trabajadora doméstica en su domicilio, aunque su función era la de secretaria en su oficina de gestoría.
Dijo que fue comisionada para apoyarla en sus labores legislativas, pero como nunca le llegaban a pedir nada y como ambas son originarias del municipio de Jalpa de Méndez, aprovechó para llevarla a su casa a lavar trastes, barrer y otros quehaceres domésticos.
En principio, Castillo Frías aceptó porque ya no viajaba hasta la Cámara de Diputados en Villahermosa, pero cada día fueron creciendo las actividades domésticas en la casa de la diputada, como cuidar sus nietos y hasta cocinar tamales.
Reveló que eso no nada más le ocurrió a ella, sino también a otros trabajadores sindicalizados comisionados con la legisladora morenista, a quienes obligaba trabajar los sábados y domingos.
“Nosotros hacíamos tamales cuando venían las festividades de cualquier cosa, nos ponía a hacer tamales desde la mañana hasta la noche”, relató.
“Ya estoy aquí en Villahermosa, ya no en su casa porque mi área de trabajo aquí me requiere. Aquí debo de estar porque soy trabajadora de base, ya me cansé de estar cuidando niños y haciendo actividades que no me competen”, añadió.
Manifestó que estos abusos no los denunció al sindicato por temor a represalias de la diputada Candelaria Pérez.
Hace dos semanas, el diputado del PRD y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), José Antonio de la Vega Asmitia, reveló que la Cámara de Diputados tenía 150 trabajadores sindicalizados sin función alguna y que no se les puede despedir porque se corre el riesgo de pagar laudos millonarios.
Dijo que cada vez que empieza una legislatura nadie sabe qué hacer con esos trabajadores que no tienen ninguna adscripción, producto de muchos años “de crear plazas y plazas al final de cada legislatura”, por lo que se tienen que “comisionar” a los diputados.