AL TIEMPO
La historia es digna de una novela negra.
La mañana de hoy, miércoles 29 de abril del 2020, los “paleros” de Palacio le preguntaron a López Obrador, sobre la decisión de la Coparmex, de nombrar como “Vocero Especial”, al polémico Javier Lozano.
Socarrón, y dibujando su típica risa burlona, el presidente mexicano dijo que no respondería, porque “no los quiero hacer enojar”.
Obrador sabía –porque la instrucción salió de su oficina–, que tal nombramiento había sido derribado la noche previa, gracias a la presión del poder presidencial sobre la Coparmex.
Una vengativa presión sobre una debilitada Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex); presiòn al mejor estilo del poder lopista; un gobierno al más puro Estalinismo, que convirtió al sindicato patronal en el hazmerreir del gobierno y de sus aliados.
Y es que luego de que la mañana del pasado martes 28 de abril, el propio Gustavo de Hoyos anunció que el abogado, ex secretario de Estado, ex senador y polemista, Javier Lozano, se incorporaba a la Coparmex –como vocero especial para la defensa del Estado de Derecho–, por la noche, del mismo martes, la propia Coparmex canceló la invitación a Lozano.
¿Qué fue lo que pasó?
Poca cosa. Como ya se dijo, las fuerzas del poder presidencial hicieron toda la presión posible –que sigue siendo mucha–, para “doblar” a dos de sus más potentes adversarios; a la Coparmex y a Javier Lozano.
Luego del golpe certero, en la memoria de muchos reapareció la imagen del helicóptero caído, que costó la vida a Martha Erika Alonso, gobernadora de Puebla. y a su esposo, Moreno Valle, quienes se plantaron como claros adversarios del gobierno de AMLO. Accidente, por cierto, nunca aclarado,
Pero muchos otros recordaron la muerte –tampoco clara–, de Manuel Clouthier, el ex candidato presidencial muerto en un accidente al arranque del gobierno de Salinas. Y no faltaron los que recordaron los crímenes de Eugenio Garza Sada y Fernando Aranguren, en 1973; empresarios de Monterrey y Guadalajara, respectivamente, en el gobierno de Luis Echeverría, asesinados por la Liga Comunista 23 de Septiembre.
¿Lo que hoy vimos contra la Coparmex, es una advertencia del poder a los hombres de empresa? Está de vuelta el manotazo al estilo de Echeverría
Y es que la Coparmex, y su actual presidente, Gustavo de Hoyos, se habían convertido en único dique de contención del poder dictatorial del presidente López; un mandatario que no sólo odia a los hombres de empresa sino que pretende someterlos, ponerlos de rodillas, como ya lo consiguió con la Coparmex, de Gustavo de Hoyos.
Además, claro, de que el manotazo autoritario de AMLO –sobre la mesa de la Coparmex–, también derriba las ambiciones presidenciales del capitán de la otrora poderosa Coparmex.
Sí, resulta que Gustavo de Hoyos consiguió extender su liderazgo en Coparmex, como parte de un proyecto que pretendía buscar la candidatura presidencial para la contienda del 2024.
Por eso, porque con Javier Lozano convertido en “Vocero Especial” el proyecto daba un paso definitivo, el poder presidencial debió ejercer toda la presión posible hasta derribarlo.
Y es que, en un hecho inédito, que avergonzaría a legendarios capitanes de empresa, como Eugenio Garza Sada, Fernando Aranguren y Manuel J. Clouthier, la Coparmex, de Gustavo de Hoyos, terminó “domesticada” por el poder autoritario de López Obrador.
En efecto, en unas cuantas horas, la instrucción presidencial de sacar de la Coparmex a Javier Lozano recorrió los meandros de la Confederación Patronal y no sólo prendieron las alarmas y los focos rojos sino que en muchos hombres de empresa aparecieron los miedos, el pánico y hasta la histeria.
“Hicieron enojar al presidente”, fue el menor de los reclamo al otrora valiente Gustavo de Hoyos. Uno a uno, muchos hombres de empresa amenazaron con retirar su apoyo “a Gustavo”, hasta que sin más remedio, “Gustavo” se “dobló”.
Con el manotazo presidencial a la Coparmex, los ciudadanos vemos caer otro dique de contención del dictador, que pronto acabará con el país.
Se los dije, AMLO es un peligro para México y los mexicanos.